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El Nacional - 1866

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El Nacional -  1845

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Chirimia

Chirimia

Es un instrumento musical de viento madera de doble lengüeta. Es el antepasado directo del oboe y muy similar a la dulzaina. El nombre viene del griego “Kalamos” y del latín “calamun”; en francés “chalemie” y paso al catalán como “xirimia”.
Panaderos del Vado (Juan Montalvo 4-45)

Panaderos del Vado (Juan Montalvo 4-45)

Nabón Colonial - TRADICIONAL PAN DE NABÓN EN HORNO DE LEÑA | Facebook

“La construcción del horno de leña era un verdadero rito. Había que recolectar con tiempo una serie de materiales. Se dice que los albañiles especializados en este tipo de construcción eran muy pocos. Primero se preparaban los adobes con lodo podrido y lana de borrego que se conseguía en “el barrio de la suelería, a esta preparación bien batida, se la dejaba reposar el tiempo necesario hasta que se seque. Cuando el adobe estaba listo se procedía a la construcción del horno. Después de construir cimientos se armaba una especie de cajón que se rellenaba con tierra amarilla, arena muy seca, huesos de res, cáscaras de huevos y sal en grano, todo esto en grandes cantidades. Sobre esta base se acomodaban los ladrillos, uno al lado del otro, sin ninguna amalgama ni en la base ni en las uniones: esto servía para formar el piso o suelo del horno. Para trabajar la parte superior, bomba o cielo del horno, se hacía primero una armazón de madera completamente redonda denominada cercha; la redondez se lograba con un compás formado por dos carrizos. Sobre esta armazón colocaban los adobes. Hacia adelante se dejaba la puerta o boca del horno en donde se colocaba una puerta de hierro. El horno debía ser enlucido con el pañete de estiércol de caballo y finalmente pintado con tierra blanca. Con el transcurso de los años, en lugar de cáscaras de huevo y la sal se utilizaron vidrios de toda clase de latas y hierros; todo esto, para que el horno se caliente bien y reparta el calor por igual”. Antiguamente, la tierra que se prefería para la fabricación de los hornos era la negra y blanca procedente de Azogues o de lugares cercanos a Girón. Con esta tierra lista se procedía a hacer un terraplén que consistía en retirar la capa superior, humedecer el suelo (formando barro) y batir. Este proceso que demandaba gran fuerza, se podía realizar con ayuda de una yunta para remover el suelo y para batir el lodo con la ayuda de los pies. Una vez humedecida la tierra y batida se cubría con paja (como se hace en la actualidad) y se dejaba reposar un par de días para permitir el asentamiento de la masa, o inclusive putrefacción de la misma. Finalmente en este estado nuevamente se colocaba la paja picada y se volvía a batir para iniciar el proceso de moldeo de los adobes. (Fuente)

    

Las 'limpias' toman impulso en el Museo de las Conceptas - Qué Noticias

los procesos de curación se utilizaron para restablecer la salud, sanar enfermedades y males, transmitir buenas energías. Para las sanadoras, las prácticas se establecieron para proteger de enfermedades futuras, tener habilidades para percibir si la persona se encuentra enferma o sana, equilibrar y mantener un contacto con el mundo espiritual y liberar el estrés del organismo. Los instrumentos utilizados eran las plantas medicinales (ruda, santa- maría, romero, poleo), colonias, huevos, ají, piedras de alumbre y maderas de chonta. (fuente)
El Pucara

El Pucara

El pucara, juego indígena practicado hasta hace unos 30 años en la provincia del Azuay, constituye un tema complejo y apasionante. Recientes estudios señalan la posible desaparición del juego pero también su persistencia en la memoria colectiva en comunidades como Ludo y Quingeo, 2 de los centros fundamentales donde se practicaba. A pesar de que se trata de un acontecimiento identificado claramente falta aún una referencia detallada y un intento de aproximación analítica que profundice este tema. El pucara es un juego ritual panandino de origen precolombino que se ha mantenido vigente en zonas donde los límites sociales y geográficos se caracterizan por altos grados de conflictividad. Debemos señalar que esta conflictividad es en gran medida ritual. Este tipo de combate ritual está claramente asociado a las mitades hanan y urin, que tenían una posición desigual ocupando hanan las mejores tierras, a la derecha, y hurin tierras menores, a la izquierda. Existen antiguas referencias a las batallas rituales por ejemplo en Acosta y en Cobo, está basada, probablemente, la de Cristóbal de Molina. Las referencias de Huamán Poma y Gutiérrez de Santa Clara también confirman la existencia de este juego y lo sitúan en el mes de marzo asociado con el “pacha pucuy” o “soplar la tierra”. Luego de la batalla los indios iban a sus tierras de barbecho a prepararlas. Es además posible que coincidiese con la luna nueva. Algunas batallas ocurrían en enero 1°, 20 y el día de compadres, 10 días antes de carnaval. Algunas comunidades luchaban con hondas y artefactos semejantes a la “waraka” cañareja.
Fuente: El Telégrafo
Música - [JAHUAY]

Música - [JAHUAY]

El jahuay es un género musical representativo del Chimborazo. En tiempos del sistema de hacienda, recuerda relaciones productivas contradictorias entre los campesinos y la dominación latifundista. A partir de la Reforma Agraria, se modifican estas relaciones de producción y el jahuay comienza a tener otro contenido social y cultural. El jahuay es conocido en toda la zona andina porque la cantaban los segadores de trigo; en la actualidad, se lo escucha en muy pocas partes. Creemos que uno de los aspectos que ha contribuido a su desaparición es un hecho importante sucedido en la década del sesenta, cuando el Ecuador pasa de ser productor de trigo a consumidor. Los Estados Unidos quebraron el mercado ecuatoriano del trigo, abaratando el precio de la harina, para buscar en países pequeños un mayor consumo. Posteriormente, estos países se hicieron más dependientes de dicha producción y con ello los
aspectos culturales relacionados, como el canto del jahuay, desaparecen.

Jahuay

Entre el 20 y 30 de agosto, en la parroquia Tixán del cantón Alau
sí, se celebra la fiesta de la Cosecha en la que se ejecutan los jahuay. Es un canto realizado desde la antigüedad en las actividades andinas de la siega del trigo. El “Paqui” o “quien rompe el silencio” es el personaje que hace de solista y canta una serie de melodías, mientras el coro de hombres y mujeres le van contestando a manera de canto responsorial diciendo “¡jahuay! ¡jahuay!”. En muchas zonas andinas del Ecuador, se practicaron estos cantos relacionados con la cosecha; sin embargo, las temáticas del texto expresan diversas funciones del jahuay ligadas a la vida cotidiana del campesino y ritualizadas en la expresión máxima de la cosecha. El jahuay puede hablar de los vínculos productivos hacendatarios con el patrón y los mayordomos, otros mencionan la religión cristiana o su sistema de creencias relacionadas con el sol (Inti); o, a su vez cantos de alabanza a los montes principales como el Chimborazo.
Existe el jahuay de las vaquerías relacionado con la actividad del arrear
y cuidar los toros o las vacas, junto al simbolismo que ello ha desencadenado en los tonos musicales de los churos y bocinas para comunicarse en las actividades vaqueras. El jahuay evoca igualmente el amor de las parejas; y, finalmente, cuando se despide con nostalgia a la última cosecha, se canta el jahuay de despedida.
El investigador Alfredo Costales hace quizá las primeras incursio
nes antropológicas sobre el estudio del jahuay desde 1950, pese a que existen datos desde el siglo XIX. Este autor sostiene que es el paqui quien guarda en su memoria los versos, los cuales se van ejecutando conforme avanza el sol en el transcurso del día.

El jahuay de la mañana o canto del recuerdo.

Cuando avanza el día y se canta el “Ihuilan muyu” u oración de la
semilla silvestre.
Hacia la hora mediana, se ejecuta la “Muru manguita” u ollita pin
tada pensando en los platos preparados con el fruto de la cosecha.
En pleno medio día, se entona el jahuay del almuerzo o “canción
ritual de las voces cansadas” (Costales, 1995: 23).
Ya entrada la tarde, se da el canto de las aves del cielo y los versos
satíricos a las autoridades civiles y eclesiásticas.
Finalmente, se canta al “Pucungu” para luego dar paso al sonido
de las bocinas y los cuernos de toro para la invocación a las divinidades. Puede sucederse varios días este ritual, pero el día final se
denomina “Palalaybilli” o la fiesta del segamiento de los últimos
frutos.

Jahuay: agradecimiento por los frutos nuevos. Jai + huay = canto grande abriendo la boca. Jai = abrir la boca para agradecer, y huay = canto grande

Ver fuente "Música patrimonial del Ecuador"
El Pucara. Punta Corral Quingeo

El Pucara. Punta Corral Quingeo

El pucara, juego indígena practicado hasta hace unos 30 años en la provincia del Azuay, constituye un tema complejo y apasionante. Recientes estudios señalan la posible desaparición del juego pero también su persistencia en la memoria colectiva en comunidades como Ludo y Quingeo, 2 de los centros fundamentales donde se practicaba. A pesar de que se trata de un acontecimiento identificado claramente falta aún una referencia detallada y un intento de aproximación analítica que profundice este tema. El pucara es un juego ritual panandino de origen precolombino que se ha mantenido vigente en zonas donde los límites sociales y geográficos se caracterizan por altos grados de conflictividad. Debemos señalar que esta conflictividad es en gran medida ritual. Este tipo de combate ritual está claramente asociado a las mitades hanan y urin, que tenían una posición desigual ocupando hanan las mejores tierras, a la derecha, y hurin tierras menores, a la izquierda. Existen antiguas referencias a las batallas rituales por ejemplo en Acosta y en Cobo, está basada, probablemente, la de Cristóbal de Molina. Las referencias de Huamán Poma y Gutiérrez de Santa Clara también confirman la existencia de este juego y lo sitúan en el mes de marzo asociado con el “pacha pucuy” o “soplar la tierra”. Luego de la batalla los indios iban a sus tierras de barbecho a prepararlas. Es además posible que coincidiese con la luna nueva. Algunas batallas ocurrían en enero 1°, 20 y el día de compadres, 10 días antes de carnaval. Algunas comunidades luchaban con hondas y artefactos semejantes a la “waraka” cañareja.
Fuente: El Telégrafo
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