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                  <text>����Una ruta de encrucijadas:
Guayas - Azuay

Macarena Montes Sánchez
Tamar Durán Maldonado
Compiladoras

�Una ruta de encrucijadas: Guayas - Azuay
©Universidad de Cuenca
Derecho de Autor: CUE-004858
ISBN: 978-9978-14-512-8
María Augusta Hermida Palacios
Rectora de la Universidad de Cuenca
Fernando Ortíz Vizuete
Decano de la Facultad de Filosofía,
Letras y Ciencias de la Educación
Macarena Montes Sánchez
Directora de la Carrera en Pedagogía
de la Historia y las Ciencias Sociales
GAD Provincial del Guayas
Susana González Rosado
Prefecta del Guayas
Viviana Puyol Moscoso
Directora Provincial de Equidad,
Educación, Cultura y Oportunidades
María José Jurado Mantilla
Subdirectora de Educación y Cultura
Autores (por orden de aparición)
Macarena Montes Sánchez, Tamar Durán Maldonado, Ángel Emilio Hidalgo, Tania Macera
Torres, Miguel Novillo Verdugo, Nancy Pinos Arévalo, Jaime Bueno Calle, Erika Procel
Guallpa, Mery Matute Lucero, Christopher Granda Morales, Mayra Yanza Loja, Andrés
Patiño Enríquez, Lastenia Ojeda Fernández, Diana Argüello Rivera.
Centro Editorial UCuenca Press
Director Centro Editorial: Daniel López Zamora • Editora: Ángeles Martínez Donoso •
Administrador de Imprenta: Mario Rodríguez Manzano • Diseño: Jossue Cárdenas Santos
Ciudadela Universitaria
Doce de Abril y Agustín Cueva
(+ 593 7) 405 1000
Casilla postal 01.01.168
editorial.ucuenca.edu.ec
Primera edición
Tiraje: 1000 ejemplares
Arbitrada por pares externos mediante el método doble ciego
Para la composición tipográfica de este manuscrito se usó Alegreya
Impreso en Cuenca - Ecuador
Abril de 2023
Una ruta de encrucijadas: Guayas - Azuay nace del convenio específico de cooperación
interinstitucional entre la Prefectura del Guayas y la Universidad de Cuenca “Proyecto
Académico de investigación Ruta Histórica Guayas Azuay”.
Agradecimientos a Wilson Leonardo Cabrera Carpio, Manuel Eduardo Narváez Palomino y
Roberto Valdez por su acompañamiento e imágenes proporcionadas para esta publicación.

�Índice
Presentación .................................................................................................... 5
Susana González Rosado
Preámbulo ....................................................................................................... 7
María Augusta Hermida Palacios
Introducción .................................................................................................... 9
Macarena Montes Sánchez, Tamar Durán Maldonado
Línea de tiempo ...............................................................................................12
Guayas y Azuay: un vínculo de larga data ................................................................. 17
Ángel Emilio Hidalgo Ortiz
Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850-1950) ........................... 31
Macarena Montes Sánchez, Jaime Bueno Calle, Erika Procel Guallpa
De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad ................ 57
Miguel Novillo Verdugo, Christopher Granda Morales, Mayra Yanza Loja
La ruta antigua: memoria social en el camino de la Fiesta de la Santa Cruz .......................... 75
Tania Macera Torres
Entre el mar y la sierra. Paisaje y usos del suelo en la vía Cuenca-Molleturo-Naranjal ............ 89
Tamar Durán Maldonado, Mery Matute Lucero, Nancy Pinos Arévalo
Incidencia de la vía Cuenca-Molleturo-Naranjal en la configuración urbana 			
de asentamientos informales entre Guayas y Azuay: caso de Puerto Inca ........................... 103
Nancy Pinos Arévalo, Andrés Patiño Enríquez, Tamar Durán Maldonado
Rutas turísticas y gastronómicas ........................................................................... 117
Lastenia Ojeda Fernández, Diana Argüello Rivera
Fotoreportaje: Naranjal, tierra del cacao ................................................................. 129
Tania Macera Torres

��Presentación
Susana González Rosado
Prefecta del Guayas
Hablar de Ecuador es hablar de diversidad, de abundancia, de inmensa riqueza
natural y cultural que se conjugan desde las
particularidades de cada rincón de nuestro
país, nuestro gran hogar. Y Guayas y Azuay
son dos sitios mágicos, ejemplo de estas
particularidades, tan distintas y tan semejantes que las convierte en únicas y en el complemento perfecto la una de la otra que las hace
provincias hermanas.
Cada una con sus propias costumbres
que se han construido acorde a su ubicación
geográfica, la que determina la riqueza de sus
tierras, recursos naturales que, a su vez, han
construido también su interacción económica, social y cultural.
Una ruta de encrucijadas: Guayas y Azuay es
precisamente eso, un recorrido por la historia
de estos lugares desde antes de ser las provincias conectadas que son ahora. Es transitar
por sus vías prósperas por donde se transportan los cultivos que hoy permiten garantizar
la soberanía alimentaria para el Litoral, para
la zona Andina, para el Ecuador entero y para
exportar al mundo.

Y es que en cada rincón de ambas provincias hay complementos inéditos y belleza
que permiten esa coincidencia entre Guayas
y Azuay, como la gastronomía, el centro del
turismo e identidad de cada lugar, parte de la
pertenencia que sentimos quienes habitamos
en ambas provincias, esa que llevamos en la
mente, en el corazón y, por supuesto, en el
estómago.
Cada palabra, cada línea, cada imagen
y relato de este escrito, representan la ruta
histórica que une a Guayas con Azuay, a
su gente, esa que habita en estos rincones
mágicos de nuestro inmenso Ecuador. Pero
también, representa el anhelo de ellos, de sus
familias, de los mismos redactores de este
libro por hacer de sus provincias, un mejor
lugar que transforme las vidas de familias
enteras en ambas direcciones. ¡Bienvenido,
tú ya estás en la ruta!

Es también la recopilación de relatos, de
los rostros de mujeres y hombres de ambos
lugares que migraron en busca de oportunidades entre ambas provincias productivas.
Es sumergirse en la visibilidad paisajística de sus caminos, esa que protegemos
con responsabilidad ambiental y de la que
las deslumbrantes áreas de conservación son
parte y puntos de encuentro para las familias guayasenses y azuayas. Como la Reserva
Manglares Churute, donde se conjuga el agua
dulce que baja desde la cordillera y la salada
del inmenso mar, formando así nuestro
estuario, el más extenso de la costa pacífica
de América del Sur. O como el Parque Nacional Cajas, donde la cordillera de los Andes nos
muestra su imponencia, la riqueza de agua
del Ecuador y los cóndores que allí se posan,
la fortaleza y majestuosidad de nuestro país.

5

��Preámbulo
María Augusta Hermida Palacios
Rectora Universidad de Cuenca

Hoy en día, en un fin de semana cualquiera al pasear por los espacios icónicos de
Cuenca se puede notar la presencia de una
gran cantidad de turistas y familias provenientes en mayor proporción de la ciudad
de Guayaquil. Ocurre en cualquier época del
año, no solamente en los feriados nacionales. Cuenca se ha convertido en un destino
emergente de Sudamérica y las visitas de
ecuatorianos de otras provincias se ha incrementado notablemente. Paralelamente,
se suscita un fenómeno político local importante en Azuay, en donde universidades,
sectores políticos, productivos, sociales, gobiernos locales se han unido para reclamar
al gobierno central la desatención en materia de mantenimiento vial en los últimos
años, especialmente en la vía que nos conecta con Guayaquil dada la trascendencia
de la misma para los flujos socioeconómicos
entre Azuay y Guayas.
La carretera Cuenca-Molleturo-Naranjal es una arteria vial de vital importancia
para esta zona del país, ya que es el acceso
al principal puerto, sede del mayor intercambio comercial de importación y exportación, crucial para la industria y el comercio
azuayo, así como para el comercio interno de
pequeños y medianos productores. Además,
es la vía de acceso a la costa y las principales
playas del país, y un punto de conexión para
el turismo y los negocios internacionales.
Desde otro ángulo, cada tramo de la vía es
un despliegue de singularidades. Cuando se
viaja desde Cuenca hacia el Guayas, no tarda
en iniciar un desfile de montañas, alpacas,
lagunas y chorreras, más tarde, colchones de
nubes saturadas de luz avizoran el cercano
encuentro con el aire caliente, las plantas y
frutas tropicales el camino, el tejido urbano,
el comercio ambulante y la gente característica de la costa, los campos de arroz y de
caña, el ingreso a los puentes gigantes que
atraviesan el río Guayas. De vuelta, el viaje
es algo similar, pero con nuevos tonos, olores
y realidades sociales. De ida y vuelta, es un

encuentro con los matices y contrastes naturales y sociales del país. No obstante, este
inventario de interacciones resguarda un
trayecto histórico significativo.
La vía fue un logro conseguido a lo largo
de la segunda mitad del siglo XX y se repotenció con pavimento rígido en el año 2012
lo que favoreció la dinámica de intercambios
entre las provincias de Azuay y Guayas. De
tal manera que, en Azuay no solo se exige el
mantenimiento de la vía, sino que también
se ha propuesto una nueva ruta y autopista
que una las dos provincias como alternativa
futura. En definitiva, una buena conectividad entre Azuay y Guayas es indispensable,
pero siempre ha habido grandes restricciones, por una parte por las condiciones
geográficas, y para el Azuay sobre todo por
los entramados políticos constituidos por un
bicentralismo histórico del Ecuador que hoy
vuelve a demostrar su vigencia.
Así pues, la presente obra nos demuestra
que han sido el ingenio y la determinación
de los pueblos y comunidades, a lo largo de
la historia, las fortalezas que han promovido la generación de caminos, espacios de
confluencia y la logística para lograr los intercambios en esta región y, a su vez, articular las
relaciones sociales entre las dos provincias.
Nos mostrará las grandes empresas que han
realizado arrieros, guanderos, comerciantes, hacendados, comunidades, políticos, en
tiempos modernos y contemporáneos, para
establecer la conectividad entre las provincias
y satisfacer sus intereses de cada momento
histórico. Asimismo, hace un espacio para
rememorar los vestigios y conexiones del
camino preincaico e incaico denominado
Qhapaq Ñan, declarado Patrimonio Cultural
de la Humanidad, en su ruta Pumapungo-Puerto Bola (Azuay -Guayas), y evocar la
cosmovisión de nuestros pueblos originarios,
ligada a la Pachamama y al equilibrio entre
todos los seres vivos, principios tan apremiantes para nuestras sociedades actuales.

7

�Esta investigación fue realizada por la
Universidad de Cuenca en colaboración con
el Gobierno Autónomo Descentralizado de la
Provincia del Guayas, es el resultado de ocho
artículos con un enfoque interdisciplinario
que aborda la historia y las ciencias sociales
desde diferentes perspectivas para analizar
las rutas históricas entre Azuay y Guayas.
El estudio se enfoca en la historia de la vía
Cuenca-Molleturo-Naranjal-Guayaquil, los
desafíos que se presentaron en su apertura
y mantenimiento; su impacto en el paisaje,
el medio natural y la urbanización; y su relevancia en el pasado, presente y futuro para
la interconexión entre la costa y la sierra, así
como para la articulación de las relaciones
sociales, culturales, económicas y políticas de
la región.
Presentamos una valiosa contribución
al conocimiento de la historia y la cultura de
Ecuador y un homenaje a todas las personas
que han luchado por mejorar las condiciones
de vida de sus comunidades a lo largo de esta
ruta histórica. Ahora bien, ya que la historia
muchas veces describe patrones circulares,
esta obra también nos hace saber que, así
como en el pasado, el presente y el futuro son
de lucha para nuestros pueblos.

8

�Introducción
Macarena Montes Sánchez
Tamar Durán Maldonado
Universidad de Cuenca
A inicios del 2022, la Universidad de
Cuenca junto con el Gobierno Autónomo
Descentralizado de la Provincia del Guayas,
tuvieron a bien suscribir un convenio con el
único objetivo de realizar una investigación
y publicación en torno a las rutas históricas
entre Guayas y Azuay. Desde la Carrera en
Pedagogía de la Historia y las Ciencias Sociales de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación, se coordinó el trabajo
académico de investigación con el apoyo de
la Dirección de Equidad, Educación, Cultura
y Oportunidades de la Prefectura del Guayas,
que da lugar a los ocho artículos que muestran el ingenio de las sociedades pasadas y
presentes por generar espacios de intercambio transformados en rutas comerciales y de
movilidad, articulando las relaciones sociales
entre ambas provincias.
La historia de la ruta que ocupa este
estudio, la Cuenca-Molleturo-NaranjalGuayaquil o viceversa, dependiendo hacia
donde se dirija o qué dirección tome, muestra
los entresijos de una encrucijada decisiva en
su apertura y mantenimiento. El accionar del
ser humano en el trazado de la senda de este
medio natural se visibiliza en el paisaje y el
impacto en torno a la deforestación y ocupación del suelo. La condición territorial del
paisaje, por tanto, estuvo supeditada históricamente a los factores socioeconómicos y
biofísicos entre ambas regiones.
En la primera de las contribuciones,
Ángel Emilio Hidalgo dirige la mirada a los
espacios físicos y humanos, a la geografía e
interrelaciones entre las tierras bajas y altas
para hacer énfasis en que los vínculos entre
las dos regiones son históricos en relación
a ámbitos sociales, económicos y políticos.
En Guayas y Azuay: un vínculo de larga data se
destaca la importancia de la interconexión
costa y sierra a pesar de las vicisitudes que
implicaba el traslado por medio de caminos
terrestres y fluviales, afirmando que desde la
época de la colonia hasta el siglo XIX, estos

últimos eran los más rápidos y seguros. La
vía Cuenca-Molleturo-Naranjal precisamente
compartía estas dos formas de comunicación
para llevar a cabo, primordialmente, actividades comerciales ligadas a la exportación
y facilitar el contacto con el mundo exterior;
situación clave, según el autor, en la configuración de la sociedad y la economía regional
y nacional, que, aunque era una aspiración
de muchos, comerciantes y gobernantes, no
llegó a concretarse a cabalidad sino mucho
tiempo después.
En una línea similar, Macarena Montes
Sánchez, Jaime Bueno Calle y Erika Procel
Guallpa, reafirman la importancia de la
trayectoria histórica de interconexión entre
las dos provincias. En este segundo artículo,
Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica
desde Azuay, se señala los propósitos de la ruta
Cuenca-Molleturo-Naranjal-Guayaquil desde
el Azuay como una fuente abastecimiento y
especialización de ciertos productos hacia el
litoral en distintos periodos. Además, se enfatiza la intencionalidad formal de los gobiernos
locales y autoridades, desde el siglo XVIII
hasta mediados del XX, de abrir una ruta
hacia el océano Pacífico desde el Azuay, por lo
que se impulsan una serie de leyes y proyectos
para la construcción de este camino, iniciativas que tomaron fuerza gracias a la actividad
mercantil de la Casa Ordoñez. Desde una
mirada de la historia desde abajo se incluye
un reconocimiento de la construcción de este
camino desde distintas estructuras sociales
considerando distintos actores: políticos,
hacendados, comerciantes, arrieros y guanderos vinculados a la producción de cacao,
cascarilla, sombreros de paja toquilla o transporte de productos.
En el Ecuador, rutas, caminos y carreteras que conectan la costa y los Andes como la
Cuenca-Molleturo-Naranjal están caracterizadas por un pasado precolombino, Miguel
Novillo Verdugo, Christopher Granda Morales
y Mayra Yanza Loja en De la sierra al litoral.

9

�Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la
movilidad propone un análisis de este camino
desde la arqueología, en el cual describen
las secciones del llamado Qhapaq Ñan en el
trayecto Pumapungo-Puerto Bola entre las
mencionadas provincias de Azuay y Guayas.
En este artículo se establece una relación
paisajística entre el camino y los ecosistemas
por los que atraviesa este complejo sistema
vial y su consecuente importancia e inserción
como patrimonio cultural, considerando el
entorno natural y social. Se identifican cinco
sectores de interés arqueológico debido a la
presencia de vestigios materiales: Llaviuco,
Mamamag, Paredones, Hierba Buena y Botija
Paqui.
Desde una lectura antropológica, Tania
Macera Torres en La ruta antigua: memoria social
en el camino de la Fiesta de la Santa Cruz recoge
la memoria de adultos mayores de Naranjal,
tanto de la cabecera del cantón como de la
zona de Santa Cruz en cuya área se asienta
la Hacienda Río Blanco, también conocida
como Pechichal, otrora propiedad de Hortensia Mata. Entre los temas clave para delinear
la historia de este camino, según la población
entrevistada, figura la inmigración a Naranjal desde las provincias de Cañar y Azuay
debido al referente laboral y oportunidades
que presenta la zona en términos de calidad
de tierra cultivable, bosques made- rables
con demanda en el mercado y aprovechamiento de recursos que el mar ofrece. Sobre el
camino antiguo, coinciden los deposi- tarios
de la memoria de Santa Cruz y Naranjal que la
ruta directa hacia Molleturo no estuvo exenta
de dificultades y que, en donde a día de hoy
se ubican las haciendas cacaoteras tuvieron
lugar procesos de fragmentación de tierras y
cambio de propietarios.
Bajo una perspectiva geográfica, Tamar
Durán Maldonado, Mery Matute Lucero y
Nancy Pinos Arévalo abordan las condiciones
y situación del transporte frente a factores
geográficos y sociales en los que se reconoce
procesos de larga duración e incidencia
histórica. En, Entre el mar y la sierra. Paisaje y
usos del suelo en la vía Cuenca-Molleturo-Naranjal
se describen paisajes propios de los caminos
que atraviesan la cordillera de los Andes como
es el caso de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal. Por otra parte, al desarrollar el proceso de

10

construcción de esta carretera a partir de la
segunda mitad del siglo XX se recalca que la
planificación vial está en completa interacción con el paisaje y que debería dialogar con
el entorno social y ambiental ya que incide
en paisajes de conservación al ensartarse dos
áreas protegidas, el Parque Nacional Cajas y
la Reserva Manglares Churute.
La apertura y mejoramiento de redes
viales manifiestan una serie de repercusiones
en las configuraciones espaciales que adoptan
ciertos poblamientos, en este artículo titulado
Incidencia de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal en la configuración urbana de asentamientos
informales entre Guayas y Azuay: caso de Puerto
Inca, Nancy Pinos Arévalo, Andrés Patiño
Enríquez y Tamar Durán Maldonado analizan vías y modos de transporte en el cantón
de Naranjal, el mismo que una vez lograda su
cantonización en 1960 presentaba una serie
de desafíos. Así los modos de ocupación del
suelo, bajo la incidencia de una serie de vías
troncales que, en distintas escalas temporales conectaron Guayas, El Oro, Azuay y
Cañar, han permitido que se desarrollen en
el cantón varios asentamientos informales,
entre estos Puerto Inca; hoy, un nodo urbano
con una tendencia de crecimiento lineal a
lo largo de las vías principales, en donde se
instalan comercios de todo tipo dando lugar
a una bicefalia urbana en la parroquia de
Jesús María. Como asentamiento informal,
se destaca que, Puerto Inca enfrenta una serie
de irregularidades y precisa de consideración
en la planificación urbana ya que demanda
una mayor accesibilidad a servicios básicos,
entre otras necesidades.
En una última contribución, Lastenia
Ojeda Fernández y Diana Argüello Rivera
exponen aquellos atractivos que muestran
el potencial turístico y gastronómico del
cantón Naranjal en la ruta Guayas - Azuay,
específicamente el tramo desde Guayaquil
hasta la parroquia 26 de Marzo con dirección
a la región sierra. Dadas las características
geográficas, el área está dotada de diversidad en términos bioclimáticos, entre los que
resaltan diversidad de flora, fauna, biomas y
espacios hídricos. Destacan como hitos turísticos la reserva Manglares Churute, la comunidad Shuar Tsuer Entsa, la comunidad San
Miguel y las haciendas en torno al Qhapaq

�Ñan. Del mismo modo, la autora recalca la
importancia de la gastronomía como parte
del patrimonio cultural, así en el cantón se
aprovechan productos del mar como cangrejo
y camarón; y productos de la tierra como
el banano y cacao en todas su variedades y
preparados, su trabajo se titula Rutas turísticas
y gastronómicas.
A esta recopilación de artículos con variados temas en torno a la ruta histórica entre
Guayas y Azuay se suma un fotoreportaje intitulado Naranjal, tierra del cacao, trabajo que a
partir del relato de Ángel Rojas y la fotografía
de Tania Macera Torres muestra la relevancia
de la hacienda y la producción del cacao en
la zona de estudio. Cada imagen cuenta una
historia, destaca un anhelo o muestra formas
de hacer y vivir desde quienes habitan este
territorio productor de cacao.
Este libro va dedicado a todo aquel o
aquella persona que libró o ha librado una
lucha diaria para mejorar las condiciones de
vida de sus comunidades a lo largo y ancho
del presente camino.

11

�LÍNEA DE TIEMPO

�����Guayas y Azuay: un vínculo de larga data

CAPÍTULO I
Guayas y Azuay: un vínculo de larga data
Ángel Emilio Hidalgo Ortiz

Las provincias de Guayas y Azuay, en
realidad son dos regiones históricas que se
crearon en un proceso de larga duración,
vinculado a la formación de sociedades mestizas coloniales. La conformación histórica de
las regiones es un proceso lento y sostenido
que no está sujeto a reglas, leyes ni modelos.
No obstante, alrededor de ciertos patrones de
poblamiento y uso de la tierra, se articulan
modos de vida que inciden en el nacimiento
de una formación social con características y
dinámicas económicas y culturales propias.
Las regiones son, ante todo, el producto
histórico de la interacción entre naturaleza y
sociedad; tal es el caso de Guayas y Azuay, hoy
provincias, pero que en su momento articularon sus correspondientes regiones, a partir
del desarrollo socioeconómico de sus capitales: Guayaquil y Cuenca.
La geografía que distingue a estas regiones, más que física, es sociocultural: allí,
hombres y mujeres conviven, reproducen
y recrean su cultura -tanto simbólica como
material-, en un discurrir temporal dinámico
y procesual, en permanente contacto con
seres humanos de distintas latitudes. Las
estructuras económicas, sociales, culturales
e incluso mentales, ordenan y transforman
la percepción de la realidad en diversas
temporalidades, donde converge, al mismo
tiempo, la larga duración con la coyuntura y
el acontecimiento1.

El tiempo social y no el tiempo astronómico o físico, es la trama que interconecta
los cambios históricos, bajo ciertas condiciones. Y, asimismo, ese espacio es social, en
la medida en que son los hombres y mujeres
quienes actúan en él, modificando, por tanto,
las condiciones que hacen posible su propia
existencia y reproducción social en el tiempo,
de manera más o menos sostenible.
En el caso de las tierras bajas y como acertadamente observa la historiadora María Luisa
Laviana, el recurso dominante es el agua2. Esto
es claro en la geografía de una amplia franja
que configura la región Litoral, limitada hacia
el este por el ramal occidental de la cordillera
de los Andes y únicamente interrumpida
por la cordillera Chongón-Colonche. Hacia
el centro-sur, una densa red fluvial de agua
dulce conforma la más importante cuenca del
Pacífico sur: la del río Guayas, que se hunde y
desagua en el golfo de Guayaquil.
En lo correspondiente al interior del
país, dos ciudades concentraron, históricamente, el mayor número de la población
en los valles altos de la sierra: Quito (sierra
centro-norte) y Cuenca (sierra sur). Alrededor de estas ciudades andinas, se generaron
en forma centrípeta, relaciones comerciales,
flujos demográficos y otros vínculos internos, articulándose como regiones económicas y culturales desde los tempranos años de
la Colonia. Y en el caso de Cuenca y Azuay,
por motivos estratégicos, su región estuvo

1 Categorías teorizadas por el historiador de la Escuela de los Annales Fernand Braudel, en La Historia y las Ciencias Sociales
(Madrid, Alianza Editorial, 1968)
2 María Luisa Laviana Cuetos, Guayaquil en el siglo XVIII, 2. ͣ ed. (Guayaquil: Archivo Histórico del Guayas- Banco Central del
Ecuador, 2002 (1987)), 9.

17

�Ángel Emilio Hidalgo

secularmente vinculada al comercio con el
puerto de Guayaquil.
En las siguientes líneas, identificaremos
las características geográficas de las actuales
provincias de Guayas y Azuay, sus recursos
naturales y los históricos vínculos entre las
dos regiones, a partir de distintos ámbitos
sociales que van desde la economía hasta la
cultura, pasando por la política.

La región de la cuenca del Guayas: un
incomparable entorno natural
La cuenca del río Guayas es una amplia
red fluvial que se extiende desde los Andes
occidentales hasta el golfo de Guayaquil, en
su salida al océano Pacífico. Se trata de la
cuenca más importante del Pacífico sur y es
el entorno de una región natural, histórica y
cultural que se distingue por su interconexión
con el mundo exterior desde un puerto como
Guayaquil, que ocupa una situación clave en
la configuración de la sociedad y la economía
regional y nacional.

Esta densa red acuática sostiene una
trama única, caracterizada por un hábitat de
gran riqueza en su biodiversidad. “La cuenca
del Guayas es la columna vertebral de los
ecosistemas de la región”3 con una vegetación
exuberante por el clima tropical y subtropical
que prevalece desde el piedemonte andino
hasta la salida al mar.
Dos caudalosos ríos tributan sus aguas
en el Guayas: el Daule y el Babahoyo, avenidas fluviales a cuyo largo se han emplazado,
desde tiempos inmemoriales, los más variados y complejos asentamientos humanos.
Uno de los primeros relatos que refieren a la
riqueza natural del medio es el texto de Girolamo Benzoni, Historia del Mundo Nuevo,
Hay por esos alrededores algunos maravillosos a la par que espantosos llanos que
son como una inmensa campiña llena de
agua y espesísimos bosques con una cantidad increíble de cocodrilos. Además, por
ocho meses del año hay también una cantidad tan grande de zancudos que yo he quedado asombrado al ver como los habitantes
pueden subsistir en este lugar4.

Figura 1. A la Costa. Luis
A. Martínez, óleo sobre
lienzo, 1904.
Fuente: Colección María
Luisa Quevedo, Quito.

3 Ángel Emilio Hidalgo y Marco Suárez Capello, “Guayas: perfil provincial y patrimonio”, En Guía de bienes culturales del
Ecuador: Guayas (Quito: Ministerio Coordinador de Patrimonio, 2011), 28.
4 Girolamo Benzoni, La Historia del Mondo Nuovo (Relatos de su viaje por el Ecuador, 1547-1550, 3 ͣ ed. (Guayaquil: Museo
Antropológico del Banco Central del Ecuador, 2000), 113.

18

�Guayas y Azuay: un vínculo de larga data

Figura 2. Golfo de
Guayaquil en el cual
desemboca en río
Naranjal. Grabado de
Paulus Minget, 1741.
Fuente: Fondos
Bibliográficos (Sección:
Historia de Guayaquil)
del Archivo Histórico
del Guayas - Guayaquil,
Ecuador. http://bit.
ly/3HT3IaL

En uno de los aspectos más interesantes
de su narración, Benzoni testimonia lo que
probablemente fue el cambio del curso de
uno de los ríos de la cuenca, por motivo de
una gran inundación posiblemente atribuida
al “fenómeno del Niño”, en un suceso que bien
pudo haberse relacionado con el definitivo
asentamiento de Guayaquil, es decir, donde
se encuentra actualmente,
[...] en el año cuarentiséis, debido a la
gran abundancia de lluvias, este río aumentó
en tal forma que no solamente causó daños,
sino que inundó una buena porción del país,
incluso la ciudad misma; los españoles entonces se trasladaron unas veinte millas más
abajo, en dirección al mar y la volvieron a
edificar sobre una altura, pero siempre cerca
del dicho río y en un lugar llamado el Paso de
Guainacava5.

Otras veces, se formaban cauces distintos
de los ríos por circunstancias naturales, como
ocurrió en el siglo XVIII con Vinces, para que
“surgiera estableciéndose en mejor sitio, (a
orillas del río formado por la desviación de

las aguas hacia cause distinto del que antes
tenía)”6; y con Baba, por donde pasaba a
inicios del siglo XVIII el río de Palenque, “el
que por sangrarlo 7 leguas más arriba de él,
para regar unos potreros, varió su dirección
dejando en seco todas las arboledas de cacao
que tenía en sus orillas […] pero de su inacción se van aprovechando los propietarios
del nuevo terreno que rompió el río y están
formando cacaotales por sus riberas” 7.
En el libro Viaje a la América Meridional,
de Antonio de Ulloa, se menciona a uno de
los principales ríos de la cuenca: el Yaguachi, el cual es el mismo río Chimbo “después
de recibir el río de Milagro” y que “desagua
en el de Guayaquil por la costa del sur, y
nacen sus cabeceras de las vertientes de la
serranía correspondientes a la parte sur de
Riobamba”8.
La particularidad de la cuenca del Guayas
se diferencia del perfil costanero principalmente por su topografía y clima dominante.
Como explica el geógrafo Teodoro Wolf,

5 Ibíd., 113-114.
6 Manuel E. Quintana y Luis A. Palacios, Monografía y álbum de Los Ríos, (Guayaquil, 1937), 182.
7 Francisco Requena, “Descripción Histórica y Geográfica de la Provincia de Guayaquil, en el Virreinato de Santa Fe”, en Pilar
Ponce Leiva, edit., Relaciones histórico-geográficas de la Audiencia de Quito (Siglo XVI-XIX), t. II, (Quito, Marka/Abya-Yala, 1994), 543.
8 Antonio de Ulloa, Viaje a la América Meridional t. II (1771), (Madrid: Dastin, 2002), 230.

19

�Ángel Emilio Hidalgo

[...] desde el río Naranjal hacia el norte
se cambia notablemente el carácter de la
región Litoral, las llanuras se ensanchan,
las montañas se retiran al este. En lugar del
Golfo de Guayaquil (Canal de Jambelí) tenemos a la izquierda el río Guayas y su delta9.

La configuración de esta malla tejida por
ríos y entradas de mar anticipa la presencia de
zonas inundables y otras de mayor altitud que
se extienden hasta el piedemonte andino, en
dirección al noreste, alternándose “sabanas
pantanosas e inundadas (tembladeras), que a
lo más se prestan a la ganadería, pero no a la
agricultura”10, con extensas zonas fértiles para
el cultivo de productos agrícolas, correspondientes al área de transición de la cuenca baja
a la cuenca media, en el Litoral interior.
Entre los siglos XVII y XVIII se densificó el poblamiento en la cuenca del Guayas
y se conformó una identidad peculiar entre
los mestizos de los diferentes pueblos de la
zona, naciendo el pueblo montubio; es decir,
los campesinos del litoral interior. Aún no
existen caminos importantes, por lo cual,
excepto una densa red de ríos y sus afluentes
a cuya orilla se forman ciudades, muchas de
estas comunidades se ubicaron en distintos
sectores del litoral interior.
Un aspecto importante que está estrechamente ligado al desarrollo económico de
la región fue la formación, en la cuenca del
Guayas, de dos o tres “bodegas”, es decir,
desembarcaderos y a la vez pueblos de tránsito donde se intercambiaban productos entre
las regiones costa y la sierra: San Jacinto de
Yaguachi (Aduana Real) y Babahoyo, también
conocido como Bodegas. A ellos se sumaba el
puerto de Bola (Naranjal), que era el punto de
llegada de un fragoso camino que bajaba de
Cuenca y pasaba por Molleturo.
La cuenca del Guayas puede ser considerada una región, pues conserva las características propias de la articulación de distintos
procesos sociales, económicos y culturales
desplegados en el tiempo. Toda la cuenca fue
parte de un proceso de acumulación originaria del capital que se inició con la liberación

del impuesto sobre los productos exportables,
a partir de 1778, durante las reformas borbónicas, medida que contribuyó a la intensificación de los intercambios mercantiles entre las
colonias españolas en América.
Sin embargo, la historiadora María Luisa
Laviana aclara que, durante el periodo colonial, únicamente fueron tres los caminos
principales que conectaban la antigua provincia de Guayaquil (a la altura de la cuenca del
Guayas) con la región interandina: “a) el de
Babahoyo a Quito por Guaranda y Riobamba;
b) el de Yaguachi a Alausí, y c) el de Naranjal a
Cuenca y Loja” 11.
En términos sociales y económicos, la
vía que partía del río Babahoyo era la más
importante porque posibilitaba la interconexión entre las tierras bajas y altas. Durante
la colonia se la conocía con el nombre de
“camino de Telimbela” y se extendía desde
Babahoyo, subiendo por San José de Chimbo,
Guaranda, hasta conectarse con Riobamba,
punto central para tomar dos posibles rutas:
hacia Cuenca en sentido sur o hacia Quito en
dirección norte. El “camino de Telimbela” era
la prehispánica “ruta de la sal” que recorrían
los Huancavilcas, quienes llegaban hasta
Quito atravesando “los “yungas” (estribaciones) de la cordillera occidental y por la hoya
lateral de Chimbo” 12.
La experiencia histórica nos demuestra
que las vías fluviales eran las más rápidas
y seguras que existían desde la época de la
colonia hasta el siglo XIX. Verdaderas arterias de comunicación, su presencia significó,
al menos en la cuenca baja del Guayas, una
bendición que en parte hizo olvidar la existencia de vías terrestres que por su precariedad fueron llamadas “caminos de aves” por
los viajeros extranjeros que se atrevieron a
cruzarlas.

9 Teodoro Wolf, Geografía y geología del Ecuador, (Leipzig: Tipografía F. A. Brockhaus, 1892), 114.
10 Ibíd., 115.
11 Laviana, Guayaquil en el siglo..., 67.

20

12 Jorge Núñez, “El camino de Telimbela, ruta histórica entre Guayaquil y Quito”, en VV.AA., Los caminos en el Ecuador. Historia
y Desarrollo de la Vialidad (Quito, HeH Constructores/Macshori Ruales Editora, 2009), 158.

�Guayas y Azuay: un vínculo de larga data

Figura 3. Carta del
Departamento de
Guayaquil. José Manuel
Restrepo, 1827.
Fuente: Colección de
mapas históricos de
David Rumsey, https://
bit.ly/3rIwHFB.

21

�Ángel Emilio Hidalgo

Cuenca y el nudo del Azuay: una región
andina entre Quito y el Perú
La región de Cuenca se articula, geográficamente, en torno al nudo del Azuay, el cual
alberga un conjunto de valles que van desde
los 1.200 hasta los 2.600 metros sobre el nivel
del mar. Su altitud, algo inferior que la sierra
centro-norte (de Alausí hacia el norte), identifican a esta región –también conocida como
Austro- como los “Andes bajos”, conformando
una región montañosa que se extiende hacia
el sur, atravesando las sierras de Loja, hasta
colindar con el valle de Piura.
Enrique Onffroy de Thouron, viajero
francés del siglo XIX, describió con exactitud
las características topográficas y climáticas
de Cuenca y su región:
El cantón Cuenca goza de un clima
delicioso y su territorio ocupa la parte más
abierta de la meseta de los Andes, como
consecuencia del ensanchamiento de las
dos cordilleras entre las que se abren valles
espaciosos, ricos en toda clase de productos
vegetales, abundantes en excelentes frutos
y en tupidos pastos, en donde se apacientan
numerosos ganados13.
La belleza natural de la zona siempre
despertó comentarios favorables por parte
de sus visitantes, quienes también se vieron
seducidos por el clima primaveral de Cuenca
y sus alrededores.
Desde tiempo antiguo, esta región fue
clave para el sostenimiento de la presencia
inca al norte del Tahuantinsuyo; por ello, su
capital, Tomebamba, fue centro estratégico
para el control del Imperio, no solo por su
ubicación, sino por la riqueza de los recursos
naturales de la zona. En la crónica de Pedro
Cieza de León (1553), se menciona el espacio
geográfico de transición entre la costa y el
nudo del Azuay: “Hay en los términos de esta
ciudad grandes campos rasos de campaña, y

algunas montañas, florestas, y espesuras de
grandes arboledas. De las sierras bajan ríos
de agua muy buena”14. Efectivamente, ríos
que desembocan en el océano Pacífico, como
el Yaguachi, el Naranjal y el Jubones, nacen en
las montañas de Cañar y Azuay.
La pureza del agua en la campiña azuaya
servía para alimentar el ganado, así como
para formar acequias destinadas al cultivo
de un sinnúmero de productos agrícolas del
ecosistema andino: maíz, papas, azúcar,
habas, lentejas, frutas, algodón y principalmente cascarilla.
En la relación de Juan Antonio Zelaya
(1765), sobre la antigua provincia de Guayaquil, este refiere la existencia del Puerto de
Bola o Bodegas del Naranjal, punto clave
para la intensificación del comercio entre las
regiones de Guayaquil y Cuenca, durante la
época colonial:
Por las bodegas de Yaguache se comercia
con Riobamba, y provincia de Alausí, y por la
del Naranjal con Cuenca y Loja, conduciendo
los mismos efectos (sal del Morro y Punta
de Santa Elena, el cacao, la cera, tabaco en
rama, arroz, pita, pescado…); y de la sierra
traen las harinas, cascarilla, paños, lienzos,
bayetas, sayales, y toda especie de frutos de
la tierra15.

Zelaya se apresura a puntualizar que
esta actividad mercantil, mayoritariamente
se cumple a partir del contrato del cambio y
permutación; es decir, del trueque, por cuyo
motivo hay poca plata en la Provincia”16, lo
cual, si bien corrobora la existencia de prácticas mercantiles que se remontan a la época
Aborígen, sugiere, al mismo tiempo, el encubrimiento del contrabando.
Del puerto principal también se enviaba
ganado vacuno y equino al nudo del Azuay, ya
que, según un testigo de la época, existía “un
exceso en las sabanas de Guayaquil”17. En este

13 Enrique Onffroy de Thoron, América Ecuatorial, 2. ͣ p., (Quito, Corporación Editora Nacional, 1983 (1866)), 101.
14 Pedro Cieza de León, Crónica del Perú, 1. ͣ p, (Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú/Academia Nacional de la
Historia, 1984 (1553)), 178.
15 Juan Antonio Zelaya, “Estado de la Provincia de Guayaquil, agosto 17, 1765”, en Revista del Archivo Histórico del Guayas, año
3, n.° 6, (diciembre 1974), 99.
16 Ibíd., 99.
17 William Bennet Stevenson, “Narración histórica y descriptiva de 20 años de residencia en Sudamérica – 1808”, en José
Antonio Gómez Iturralde y Guillermo Arosemena, comps., Guayaquil y el río, una relación secular, 1767-1844, vol II (Guayaquil,
Archivo Histórico del Guayas, 1997), 115.

22

�Guayas y Azuay: un vínculo de larga data

caso, sí se comerciaba con moneda, pues en la
región sierra sur existía “una buena demanda
que recompensa con mucho al ganadero”18.
A pesar de ello, Naranjal no era muy rica en
ganado, en relación a otras zonas de la cuenca
del Guayas, pues según el informe del ingeniero Francisco de Requena, en 1774, tenía
una población de 1.460 cabezas de ganado
vacuno y 232 de ganado equino, bastante inferior a otros territorios como Daule, con 19.342
vacunos y 3.646 equinos19.
Hacia la segunda mitad del siglo XVIII
y en el marco de las reformas borbónicas,
cuando en 1778 se decretó el libre comercio
entre las regiones de la América hispana,
tal medida resultó favorable a puertos como
Guayaquil; pero también a regiones del interior como la de Cuenca, pues con ello se facilitó la salida de sus productos de agroexportación por Puerto de Bola o Naranjal (el puerto
de Cuenca) hacia Guayaquil y prácticamente
todo el Pacífico, desde México hasta Chile.
A partir de este momento, el libre comercio
“permitió el despegue de la región de Guayaquil y estimuló la exportación de cascarilla
en la sierra sur de Loja y Cuenca”20, porque
también se redujo el almojarifazgo (impuesto
a las exportaciones) y se eliminaron otras
cargas tributarias.
La región azuaya se articuló como resultado de la formación de un intenso circuito
mercantil de antigua data, con el norte
del Perú y Lima, “frente a una articulación
secundaria con el puerto de Guayaquil”21,
aunque el puerto principal, a lo largo de la
colonia y durante toda la República, fue vital
para los intereses de los agroexportadores
cuencanos. Un libro de registro de comerciantes, entre 1836-1837, revela el nombre de
dos empresarios cuencanos avecindados en

Guayaquil, José Santos Bustos y Matías Parra,
aunque seguramente fueron más, pues en
la lista aparecen algunos comerciantes con
apellidos comunes en Azuay, identificados
como “vecinos” de Guayaquil, sin especificar
su lugar de nacimiento, como sí lo hicieron
Bustos y Parra22.
El notable crecimiento económico del
siglo XVIII, experimentó cambios desde
inicios del siglo XIX. Durante esos años,
la región del Azuay experimentó un lento
crecimiento, afectada como estaba por una
“economía de guerra” que había trastocado
los tradicionales vínculos comerciales con
Guayaquil y el norte del Perú. Hacia 1830,
la región había dejado de producir tejidos
de algodón, para desarrollar una incipiente
industria de lana (bayetas), lo que “marcaba el
inicio de una mayor autonomía en el proceso
productivo de las economías campesinas
parcelarias comarcanas”23.
El proceso de articulación de la región
azuaya, según los geógrafos que han estudiado su modelo de ocupación socioespacial,
se inscribe en el marco de los llamados “aglomerados sinérgicos”, a partir de un eje central
(Cuenca), tal como lo explica la geógrafa
Fernanda Cordero: “Es en Cuenca evidente un
proceso de acumulación, disponibilidad de
infraestructura productiva, existencia de una
clase intelectual y empresarial, mano de obra
calificada, centros académicos; es portadora
de un proyecto político y cultural, con capacidad de generar propuestas de desarrollo”24.
Efectivamente, a lo largo del siglo XIX,
se generó entre las élites azuayas un proyecto
de Estado nación que intentó conciliar el
liberalismo económico -más identificado con
la política costeña- con el conservadurismo
terrateniente serrano. Esa “tercera vía” fue

18 Ibíd., 115.
19 Carlos Contreras C., El sector exportador de una economía colonial. La Costa del Ecuador: 1760-1830, (Quito, FLACSO/ Abya-Yala,
1990), 167.
20 Galo Ramón Valarezo, La nueva historia de Loja. La historia aborigen y colonial, vol I (Quito, Edición del Autor, 2008), 175.
21 Susana Aldana Rivera, “Esbozo de un eje de integración: El comercio Piura-Loja-Cuenca. Siglo XVIII tardío”, en Revista del
Archivo Nacional de Historia, Sección Azuay, n.° 8 (Cuenca, 1989), 111.
22 Michael T. Hamerly, “El Libro de Matrículas de Comerciantes, 1836-1837”, en Revista del Archivo Histórico del Guayas, Año 3,
n.° 6 (Guayaquil, diciembre de 1974), 121-124.
23 Leonardo Espinoza y Lucas Achig, “Economía y sociedad en el siglo XIX: Sierra Sur”, en Enrique Ayala Mora, ed., Nueva
Historia del Ecuador, t. 7 (Quito, Corporación Editora Nacional, 1989)
24 Fernanda Cordero, “Análisis de la dinámica del territorio de la provincia del Azuay, a través de métodos geográficos”, en
VV.AA., Historia de la provincia del Azuay. Estudios de caso (Cuenca, Prefectura Provincial del Azuay/ Universidad de Cuenca,
2012), 294.

23

�Ángel Emilio Hidalgo

identificada por la historiadora María Cristina Cárdenas Reyes, como de “progresismo
azuayo”25. También, desde Cuenca surgió
corriente favorable al federalismo como alternativa para el modelo político del Estado, bajo
el liderazgo del patriota Benigno Malo. Este
proyecto que cuestionaba la ineficiencia del
Estado unitario-centralista -a nivel territorial, político y administrativo-, fue secundado
por importantes cuadros de la élite política
guayaquileña (Pedro Carbo, Emilio Estrada
Carmona) y manabita (Eloy Alfaro).
Y es que al parecer, las estructuras socioeconómicas en la región de Cuenca y el Azuay,
condicionaron el surgimiento de una burguesía ilustrada, conformada principalmente por
médicos, abogados y comerciantes de cascarilla, quienes lideraron no solo la política,
sino que mostraron simpatía por la cultura
letrada y algunos se convirtieron en mecenas,
al punto que Cuenca pronto fue reconocida
como la “Atenas del Ecuador”.

El camino de Naranjal a Cuenca
Las investigaciones arqueológicas que se
han realizado en las estribaciones occidentales de la cordillera de los Andes corroboran la
existencia de ocupaciones incásicas, como el
complejo de Paredones de Molleturo. Según el
arqueólogo Ernesto Salazar,

Resulta interesante que en el temprano el
siglo XVI, ya haya existido este punto, lo que
podría sugerir una antigüedad pre incásica;
es decir, que el sitio de Paredones podría ser
de origen cañari, en el contexto de las relaciones de intercambio mercantil que prosperaron entre los pueblos del Litoral y el nudo del
Azuay, especialmente a lo largo del periodo
de Integración (500-1500 d.C.). Así también
lo sugiere el arqueólogo Salazar:
No sabemos si los incas construyeron
una vía desde Paredones de Molleturo hacia
la costa, pero existía un camino antiguo en
la época de la invasión inca. Justamente, Cabello Balboa refiere que Huayna Cápac, de
regreso de la isla de Puná, pasó el río Guayas,
y “atravesó las montañas por caminos ásperos y no usados, y llegó por la vía de Molluturu a Tumibamba27.

Ya en la época de la colonia, el punto de
Paredones se convirtió en un tambo y a la
postre, fue “el único lugar de descanso para
los viajeros que cruzaban el nudo del Azuay”
28
, en el trayecto entre Puerto de Bola (Naranjal) y Cuenca. Esta ruta era parte del “camino
real” que “vinculaba toda la costa peruana con
Loja, Cuenca, Guayaquil, Quito y que llegaba
hasta Popayán” 29. La utilidad de este camino,
transitable únicamente durante la estación
veraniega, consistía, sin duda, en “comunicar
una región con otra” 30.

[...] se trata de un complejo grande con
varias habitaciones, ubicado en una ladera
que mira hacia una especie de plaza donde
se halla una plataforma de piedra provista
de escalera. El sitio no ha sido excavado aún,
pero su importancia es clara por su ubicación
en el camino hacia la costa y junto a un ramal
secundario del Qhapaq-ñan que lo une con
Tomebamba26.

25 Véase María Cristina Cárdenas Reyes, Región y Estado nacional en el Ecuador. El progresismo azuayo (1840-1895) (Quito,
Academia Nacional de Historia/ Universidad Pablo de Olavide, 2005)
26 Ernesto Salazar, “Cuenca y su región: en busca del tiempo perdido”, en VV.AA., Cuenca. Santa Ana de las Aguas, (Quito,
Ediciones Libri Mundi/Grosse-Luemern, 2004), 77 - 79.
27 Ibíd., 83-84
28 Ibíd., 80
29 Susana Aldana Rivera, Esbozo de un eje…, 121.
30 Alain Dubly, Los poblados del Ecuador. Estudio geográfico (Quito, Corporación Editora Nacional, 1990), 56.

24

�Guayas y Azuay: un vínculo de larga data

Figura 4. Camino del
Inca. Luis A. Martínez,
óleo sobre lienzo, 1909.
Fuente: Colección
particular, Quito.

El tráfico en la vía de Naranjal a Cuenca,
durante toda la colonia, el siglo XIX y buena
parte del XX, se daba únicamente a lomo de
mula o de los arrieros cargadores, pues como
ya lo describe el jesuita italiano Mario Cicala
en 1771, el comercio entre las regiones de
Guayaquil y Cuenca es muy activo en verano;
pero en el invierno, “las lluvias hacen impracticables y ordinariamente impenetrables los
siete caminos abiertos a través de la Cordillera
[…], y por otra parte, los ríos crecidos, imposibles de vadear, impiden cualquier intento de
viajar”31. A renglón seguido, Cicala enumera
los siete caminos coloniales que durante el
siglo XIX, continuaron siendo las únicas vías
de comunicación entre la costa y la sierra: 1.
De Angamarca, 2. Mushinemundu, 3. San
Antonio, 5. Chimbo, 5. Yaguachi, 6. Naranjal,
7. Zaruma o Túmbez.

Partiendo de Guayaquil hacia el interior
del Litoral, la comunicación fluvial era posible
hasta Daule, Vinces, Babahoyo y Yaguachi.
En cambio, para tomar el rumbo a la región
sierra, se seguía por vía terrestre, a través de
caminos “en algunos lugares muy malos”, que
constantemente eran reparados “poniendo
los troncos de árboles en lugares profundos y
pantanosos, colocando las ramas y hojas en la
parte superior”32, para permitir el paso de las
bestias de carga.
En 1828, la Sociedad Económica de
Amigos del País de Guayaquil propuso que se
abriera el camino entre Guayaquil y Cuenca,
“por la tembladera de Yaguachi, cerro de
Bodón, Suya Grande, y Patul”33. La conexión
terrestre entre Guayaquil y Cuenca era una
antigua aspiración de los comerciantes de
ambas ciudades, pues ya había sido decretada
su construcción por la administración borbónica en 1792, pero sin concretarse34.

31 Mario Cicala S.I., “Descripción histórico-topográfica de la provincia de Quito de la Compañía de Jesús. Descripción de la
ciudad de Guayaquil en general – 1767 a 1771”, en José Antonio Gómez Iturralde y Guillermo Arosemena, (comps.), Guayaquil y
el río, una relación secular, 1767-1844, vol II (Guayaquil, Archivo Histórico del Guayas, 1997), 53.
32 Enrique Onffroy de Thoron, América Ecuatorial…, 393.
33 Michael T. Hamerly, “Acotaciones a “Documentos inéditos sobre e impresos raros de la Sociedad Económica de Amigos del
País, de Guayaquil”, en Cuadernos de Historia y Arqueología (Guayaquil, Año XXI, n.° 38, 1971), 3-13.
34 Michael T. Hamerly, Historia social y económica de la antigua provincia de Guayaquil (Guayaquil, Archivo Histórico del GuayasBanco Central del Ecuador, 1987), 43.

25

�Ángel Emilio Hidalgo

Por este motivo, ya en la época republicana, la construcción de una vía definitiva
que uniera las dos regiones fue varias veces
proyectada, aunque no llegó a concretarse
del todo. En 1846, se presentó una ley en la
Cámara de Senadores para el proyecto de
construcción de un camino de Cuenca a
Naranjal, iniciativa que también se replicó en
1857 y en 1858, lo que coincidió con el auge de
la exportación de cascarilla. A la par, también
se presentó el proyecto para declarar la libre
exportación de paja toquilla, en beneficio de
los exportadores azuayos.
El camino de Naranjal a Cuenca, no
obstante, algunas veces fue cuestionado,
como en 1866, cuando Enrique Onffroy de
Thoron, ante la posibilidad de construir
una vía férrea que comunique la región de
la Cuenca del Guayas con el Azuay, sugirió
que “no se debería seguir la ruta actual de
Naranjal y que pasa por Molleturo, pues este
último pueblo está a 4000 metros de altura”35.
Al mismo tiempo, el viajero francés propuso
la idea de que un paso más factible para llegar
a Cuenca, se encontraba más al sur, partiendo
desde Balao.
El propósito de construir vías de comunicación está relacionado con una ansiedad
modernizadora que comparten los criollos
terratenientes y comerciantes en el poder.
Ese afán constructor se expresa claramente
en los proyectos ilustrados de la Sociedad de
Amigos del País, que a inicios del siglo XIX
congregan a los vecinos principales de las
ciudades económicamente más importantes,
empeñados en sentar las bases del liberalismo económico y así diseñar planes locales
de adelanto material.
Uno de los grandes impulsores de la construcción de caminos fue el presidente conservador Gabriel García Moreno. Su ministro,
Rafael Carvajal, afirmaba que el progreso del
Ecuador se resuelve construyendo vías que
ayuden a “sacar nuestra industria del atraso”.
Si analizamos el proyecto político de
García Moreno y lo observamos sin apasionamientos, sin duda, podría ser calificado de

liberal en muchos aspectos. En primer lugar,
porque diseñó un Estado nacional basado en
un claro orden jurídico, económico y fiscal. A
su vez, fue un apasionado defensor de la idea
del progreso como un fin que debía alcanzar
el país, para alcanzar cohesión territorial y
social. Para ello, invirtió en educación y obras
públicas: construyó escuelas, caminos, patrocinó el arribo de misiones científicas e ideó
un ferrocarril que uniera la costa con la sierra.
En su primera administración, dos antiguos proyectos de vialidad que habían sido
postergados por administraciones anteriores, fueron retomados por García Moreno,
como parte de su estrategia política para
debilitar el papel gravitante de las élites
regionales: el camino de Quito a Esmeraldas
y la vía Cuenca-Molleturo-Naranjal.
En el primero de los casos, se trataba de
una vieja aspiración de las élites quiteñas,
que había sido sistemáticamente neutralizada por la burguesía guayaquileña, por
lo cual, el “camino de Malbucho” se había
convertido en una especie de utopía, alimentada por las condiciones de un terreno
excesivamente húmedo, en la cuenca de los
ríos Esmeraldas y Santiago. No obstante,
en 1863, arribó el ingeniero estadounidense
James S. Wilson para hacerse cargo de la
obra, prevista para ser recorrida en tramos
de senda y herradura.
Por su parte, la vía Cuenca-Naranjal
fue esperada durante largo tiempo por los
comerciantes cuencanos que mantenían
lazos con Guayaquil y la Costa. La construcción se aprobó en 1867, por las gestiones del
gobernador de Cuenca, quien asignó indígenas asalariados para la obra. Los trabajos
empezaron el 1º de abril de 1869, bajo la dirección del ingeniero Christoval Thill36. Hacia
1877, sólo se había avanzado una cuarta parte
de la obra, por falta de brazos y constantes
deslaves37.
El ímpetu constructor de García Moreno
no finalizó aquí. A estas principales vías
interregionales se sumaron la carretera entre
Sanancajas y Yaguachi (1862), el camino de

35 Enrique Onffroy de Thoron, América Ecuatorial…, 106.
36 Manuel Bustamante, Informe del Ministro del Interior y Relaciones Exteriores dirigido a las cámaras legislativas del Ecuador en 1867
(Quito, Imprenta Nacional, por Mariano Mosquera, 1867), 29.
37 Javier Endara, Memoria del Subsecretario de lo Interior y Relaciones Exteriores del Ecuador a la Convención Nacional de 1877 (Quito:
Tipografía de F. Bermeo, 1877), 203-204.

26

�Guayas y Azuay: un vínculo de larga data

Otavalo al Pailón (1865), de Cuenca a Gualaceo
por la vía de Jadán (1865), de Arenal a Playas
(1872) y de allí hasta Guaranda (1873), de
Zaruma a Santa Rosa (1873), así como las vías
Ibarra-Caranqui, Pomasqui-Guayllabamba y
el camino de Santo Domingo de los Colorados
(1875), más un sinnúmero de senderos entre
pequeños pueblos de Sierra y Costa.
Sin embargo, la principal iniciativa para
establecer una conexión territorial permanente entre Costa y Sierra que tuvo García
Moreno, fue la construcción de un ferrocarril,
idea que ya es planteada por la Convención
Nacional de 1861. Como explica el geógrafo
Jean-Paul Deler,
[...] no se trataba todavía de proyectos
de conexión ferroviaria directa entre Quito
y Guayaquil, sino de establecer ramales “latitudinales” destinados a unir una zona de
la Sierra con el punto de navegación más
próximo retomando, más o menos, los trazados de itinerarios seculares; se imaginaba
entonces el ferrocarril como el instrumento
técnico destinado a vencer el obstáculo de la
cordillera y a reemplazar el tráfico a lomo de
mula entre Ibarra y El Pailón, Quito y Babahoyo, Cuenca y Naranjal, Zaruma y Puerto
Bolívar38.

En ese mismo año, el viajero austríaco
Friedrich Hassaurek describía, con lujo
de detalles, el sinnúmero de dificultades
que debían salvar bestias y humanos en los
caminos de Naranjal a Cuenca y de Puerto
Bolívar a Zaruma:
En la parte sur están casi cubiertos
por una espesa vegetación tropical u obstruidos por árboles caídos que se hallan en
diferentes estados de descomposición; por
esta razón, durante el verano aún siguen
en malas condiciones. Cuando los ascensos
y descensos de las cadenas montañosas se
vuelven resbalosos por los incesantes chubascos del invierno; cuando se debe atravesar las quebradas llenas de agua, lodo,
piedras movedizas y charcos interminables,

todo el comercio entre Guayaquil y la Sierra
se suspende 39.

Situación tan precaria que García Moreno
quiso remediar, continuó sin solución definitiva hasta entrado el siglo XX. En 1913, el
viajero estadounidense Harry A. Franck,
nos cuenta en su relato las vicisitudes que
tuvo que pasar, cruzando el nudo del Azuay.
Según él, “el camino era peor para los jinetes
que para los que iban a pie” 40, pues se embadurnaban de lodo y en el mejor de los casos,
tardaban horas balancéandose de un lado al
otro, “dando la impresión de imitar el modo
de andar del camello” 41.
En resumen, la existencia de un camino
entre Naranjal y Cuenca que superara los
embates de las condiciones climatológicas, tan severas, sobre todo en invierno, fue
durante mucho tiempo una utopía para
guayasenses y azuayos, hasta que se terminó
de construir la carretera, a mediados del siglo
XX. A partir de 1950, recién se pudo “soldar la
nación”, como dice Jean-Paul Deler y hacerlo,
significó dejar atrás siglos de virtual aislamiento y atraso material. No obstante, en la
retina de miles de personas, quedó grabado
el hermoso y contrastado paisaje del viejo
trazado entre Naranjal y Cuenca, camino que
salvó grandes distancias, de abismos y paredones montañosos, de páramos y valles, de
ríos y lagunas volcánicas. Allí, en su trayecto
centenario y acaso milenario, aún vibran las
altisonantes palabras de los viajantes y los
extenuados chillidos de mulas y recuas.
En esa antigua ruta ecuatoriana, poblada
de mitos y leyendas, de geografías extremas,
desde el mar a la montaña, se concentra
el alma de dos geografías vecinas, de dos
economías complementarias, de dos culturas
migrantes, de dos pueblos hermanados por la
historia.

38 Jean-Paul Deler, Ecuador, del espacio al Estado nacional (Quito, Universidad Andina Simón Bolívar/ IFEA/ Corporación Editora
Nacional, 2007), 265.
39 Friedrich Hassaurek, “Cuatro años entre los ecuatorianos – 1861”, en José Antonio Gómez Iturralde y Guillermo Arosemena,
comps., Guayaquil y el río, una relación secular, 1844-1871, vol III (Guayaquil, Archivo Histórico del Guayas, 1997), 159-160.
40 Harry A. Franck, “Vagabundeo Andes abajo”, en Carlos Ramírez Salcedo, Tres descripciones de Cuenca y su región (Cuenca, Casa
de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay, 2009), 119.
41 Ibíd., 118.

27

�Ángel Emilio Hidalgo

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Nicolas, 1764. Colección
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29

�Ángel Emilio Hidalgo

Croquis parte del Juicio
de litigio por unas
playas y montes en
Sanagüin, 1888
Fuente: Benigno Malo
contra herederos
de Manuel Moreno,
“Jud. C. 58693,”
ANHC, consulta 8 de
septiembre de 2022,
http://161.97.114.65:
8083/items/show/6326.

30

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

CAPÍTULO II
Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde
Azuay (1850 - 1930)
Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa
Universidad de Cuenca

Si a mis padres o a mis abuelos alguien les hubiera dicho que en el futuro
sería posible anochecer en Nueva York y desayunar al día siguiente en Paccha,
por ejemplo, o en Nulti, o en Chiquintad, sencillamente no lo hubieran creído.
Es que, poquito tiempo antes, ellos para ir a Guayaquil tenían que tomar el
camino de Molleturo, atravesar el Cajas a lomo de mula; pernoctar en algún
tambo, y embarcarse, por último, en una frágil lancha, en Naranjal, para atravesar el Golfo, y llegar al “Puerto Principal’’ luego de por lo menos dos días de
viaje, y peripecias sin cuento, con la sensación de que «Santa Ana de los Ríos
de Cuenca» había quedado al otro lado del mundo.
Los ñaupa tiempos, Jorge Maldonado Aguilar (1998)

Famosas son algunas rutas comerciales,
terrestres y marítimas, que han dado lugar
a importantes acontecimientos históricos
y puesto en relieve la diversidad de culturas, recursos, manufacturas y religiosidades. Transcontinentales, transnacionales e
interprovinciales muchos de estos caminos
se convirtieron en vías comerciales y administrativas con el fin de controlar la entrada
y salida de los productos y tributos que se
transportaban o por ser lugares de peregrinación y espiritualidad. Ya sea con un afán
material o espiritual los motivos para establecer un camino de un sitio a otro, la apertura
de una franja de terreno depende de un objetivo establecido.
Cada ruta presenta distintos niveles de
complejidad, que puede darse tanto por los
accidentes geográficos como por la longitud,
estrechez o amplitud del camino. La difícil
travesía variaba y varía en dependencia con
el clima o las corrientes marítimas y fluviales.

Algunas rutas buscaban la conexión con las
capitales administrativas de los imperios o
las naciones, otras exploraban la salida a la
costa para la exportación o importación de
mercancías o la migración de personas.
La ruta que nos ocupa en este estudio
puede considerarse una ruta más modesta,
pero que atraviesa la complejidad de la cordillera de los Andes, hasta el día de hoy, sigue
causando problemas en la vialidad cotidiana,
nos referimos a la ruta Cuenca - Guayaquil,
que conecta la Sierra del austro ecuatoriano
con la Costa, donde se ubica el puerto marítimo más importante del país. Es innegable
que las actuales provincias de Guayas y Azuay
comparten trayectorias históricas, paralelas
e interconectadas, en los distintos periodos
antes y después de construir el estado nación.
El camino histórico en la ruta Cuenca- Molleturo- Naranjal- Guayaquil es el de un tiempo
zigzagueante, con distintos ritmos y velocidades y que responde a distintas estructuras

31

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

sociales desde el estado a los gobiernos locales
y desde los distintos actores: políticos, jornaleros, hacendados, desertores, comerciantes,
viajeros, arrieros y guanderos.
Para realizar este estudio se partió desde
la cotidianidad con énfasis en la búsqueda de
fuentes primarias inéditas, desde la rutina
del archivo, desde la historia social, desde la
historia desde abajo1.

Antecedentes históricos
La ruta Cuenca que atraviesa por vía
terrestre Molleturo y Naranjal para llegar
por vía fluvial a Guayaquil es la de un camino
durable en el tiempo. Utilizada desde la época
prehispánica por los pueblos que habitan las
costas del Golfo de Guayaquil para comercializar diversos productos, a través del transporte en balsas y luego a pie, se movilizaban
hacia la cordillera andina como lo muestra la
evidencia etnohistórica en torno a los habitantes de la Isla Puná:
Otra posible ruta utilizada por los habitantes de la Puná partía del puerto del Tucu2
hacia el delta del río Naranjal [...]. Desde allí
seguían el curso del río en su parte navegable
otros 8 km, hasta arribar al paso Guaynacaba,
en la región de los chonos. El puerto fluvial
de este sitio fue reutilizado en la Colonia
como Reales Bodegas del Naranjal, actual
puerto Naranjal, desde donde continuaba
por el Qhapaq Ñan hacia Tomebamba actual
Cuenca. Desde el paso Guaynacaba también
accedían a la región de los chumbos y a Ingapirca, bordeando el río Cañar o Suya3.

En este sentido se comprende que a
través de los contactos con la costa ya desde
el periodo Formativo, que implicaba el
intercambio de productos como la concha
spondylus, se implementaron caminos que

fueron reutilizados en el incario y en el
periodo colonial. Con el trazado regular de
ciudades como Cuenca y sus modos de asentamiento, se marcan los límites de la ciudad,
las vías principales y las salidas en relación al
comercio y las actividades productivas, en la
Relación General de las Poblaciones Españolas del
Perú, realizada por el Oidor de la Audiencia de
Quito, Salazar de Villasante, probablemente
en 1569, se indica que la ciudad de Cuenca:
Es tierra de mucho trigo y maíz; desde
allí llevan mucho bizcocho y harinas a la
ciudad de Guayaquil; y no vienen de Guayaquil por este camino de Riobamba, sino por
otro que atajan más de treinta leguas y van a
dar a un puerto de la mar frontero de la isla
de la Pugna, que llaman el puerto de Bola, y
desde allí van en balsas, que siempre tienen
allí indios, hasta Guayaquil. Este camino
hice abrir siendo allí gobernador, que no se
solía ir por él a Guayaquil, sino venían por el
asiento de Riobamba e iban al embarcadero
el río abajo, que rodeaban más de treinta leguas y mal camino. Y este camino quedó tan
abierto y tan llano, que van recuas al puerto
de Bola cargadas de bizcochos y harina4.

En virtud de lo planteado, se demuestra un abastecimiento y especialización de
ciertos productos hacia el litoral. Con el establecimiento de la Real Audiencia, se aplicaron
medidas fiscales que se materializaron en
forma de impuestos, como los tributos y la
alcabala, a lo largo de los circuitos comerciales se asentaron aduanas como las Reales
Bodegas de Naranjal, almacenes bajo control
colonial, a las que se hacen referencia, posiblemente se situaban en la actuales poblaciones
de Santa Rosa de Flandes5, Puerto Baquerizo
o en el puerto de Bola, los embarcaderos más
entrados hacia la cordillera hasta dónde el río
Naranjal o Suya era navegable, dependiendo
de la época de lluvia. Francisco de Requena
(1743 - 1824), ingeniero y militar español,

1 Término acuñado por E.P. Thompson en “History from Below”, The Times Literary Supplement, 7 de abril 1966: 279-280.
2 Se refiere al actual puerto Roma, conocido en la Colonia como puerto Buí, en el pueblo de Puná Nueva.
3 Julio César Delgado Ayora, “La isla Puná o Santiago en el período de Integración: 1400-1531” en Estudios multidisciplinarios
en cinco espacio prehispánicos tardíos del Ecuador, ed. por SENESCYT-INPC, 199-208. (Quito: Instituto Nacional de Patrimonio
Cultural, 2014), 205.
4 Marcos Jiménez de la Espada, Relaciones geográficas de Indias. Perú. Biblioteca de Autores Españoles, t.183 (Madrid: Ediciones
Atlas. 1881-1897/1965), 310-409.
5 Actual parroquia rural del cantón Naranjal en la provincia del Guayas.

32

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

también se refirió al partido de Naranjal6,
indicando que la Aduana Real se encontraba
a una legua del pueblo de San José de Naranjal, en dirección sureste y en la que pagaban
un real por cada tercio para poder embarcar
o conducirlos a las poblaciones serranas. El
comercio que se desarrolló durante el siglo
XVIII lo describe muy detalladamente el
primer Marqués de Selva Alegre, Juan Pío
Montúfar y Frasso, presidente de la Audiencia
de Quito (1753-1761) en Descripción de la jurisdicción a Joseph de Solís Folch de Cardona, Capitán
General del Nuevo Reino de Granada. La labranza
en las haciendas azuayas, donde se cosechan
granos y sembríos de caña, harinas y azúcar,
junto con los tejidos de algodón y lanas eran
comercializados hacia la costa:
Naranjal produce muchas maderas de
roble, figueroas, y otras muy gruesas7 hasta
en número de 50000 piezas al año, de las que
se forman canoas para el comercio del Río,
están allí las Reales Bodegas que nombran de
Bola, cuya subastación se hace en la ciudad
de Guayaquil, las mas veces en 300 pesos de
los que se destina la mitad a S.M. es igual
parte a los propios y rentas de aquella ciudad.
El comercio del Naranjal es con la ciudad de
Cuenca, y su jurisdicción, á donde anualmente se remiten, de aquellas Bodegas mas
de 10000 fanegas de sal, bayetas y lienzos
que se consumen en la ciudad de Guayaquil
[...] embarcaciones y casas y se hacen cargazones para los navíos que se dirigen a los
puertos del Callao y Trujillo [...] Del Naranjal
a la ciudad de Cuenca es viaje que se hace en
cinco días8.

En el marco de las Reformas Borbónicas,
se crea en 1777, la Gobernación de Cuenca, su
primer gobernador, el funcionario español
Josef Antonio de Vallejo, frente a la necesidad

de implementar políticas, solicita a los diversos estamentos un diagnóstico de la región,
para aplicar medidas con el fin de activar la
economía. La respuesta del Cabildo Eclesiástico no se hace esperar, en la misiva se insiste
en la necesidad de encontrar una nueva salida
a la costa lo que permitiría la navegación para
el istmo de Panamá y puerto de Cartagena,
en menos de treinta días, especialmente en
el tiempo de vendavales, y para Lima, “pero
los caminos desde esta ciudad, hasta dicho
puerto de Guayaquil, están despoblados y casi
desiertos, llenos de incomodidades y peligros,
especialmente en la bajada de la montaña, y
sitio conocido por Chalapud, sin que se cuide
de componerlos”9. Por ello la necesidad de
buscar desvíos, o aperturar otros mejores
o más breves. Esta necesidad imperiosa de
buscar una vía al Pacífico impulsa, que quince
años más tarde, el presidente de la Audiencia,
disponga al gobernador Juan López Tormaleo (1756-1818), la adecuación del camino a
Naranjal, “orden que el gobernante transmite
a los tenientes de los pueblos inmediatos al
camino para que realicen las reparaciones
necesarias y establezcan tambos con objeto
de que se pueda transitar por él con alguna
comodidad”10.
Asimismo, en 1792, Ignacio Torres
presenta una alternativa de un nuevo camino
a Guayaquil con dirección a Balao. En el
croquis se precisa el tramo: Cuenca, Baños,
Soldados, Cancan, Pucafrente- Ñag, Naranjas, Chaucha, Garate, Vivar, Balao, llegando
al sur de Naranjal. Para argumentar la factibilidad del camino, de 22 leguas y medias,
comerciantes de carrera a Guayaquil dan su
testimonio11. Este proyecto no se ejecuta por
falta de fondos.

6 Carlos Ruales y Xavier Cornejo, La expedición de Humboldt y Bonpland en la antigua provincia de Guayaquil en Ecuador. (Quito:
Abya-Yala, 2020), 55.
7 Como los guayacanes y los cañafístolos.
8 Juan Pío Montúfar y Frasso, Marqués de Selva Alegre, Presidente de la Real Audiencia, a Joseph de Solís Folch de Cardona,
Capitán General del Nuevo Reino de Granada “Razón que cerca del Estado y Gobernación Política y Militar de las Provincias,
Ciudades, Villas y Lugares que contiene la Jurisdicción de la Real Audiencia de Quito”. Quito, agosto de 1754. Archivo Nacional
de Historia, sección Azuay (ANH/C), fondo Particular/ Sección Alberto Muñoz Vernaza, libro 6, ff 11-53.
9 Juan Cordero Íñiguez, Historia de Cuenca y su región. 1822-1895 De la Gran Colombia al Progresismo, 1° ed. t. V. (Cuenca:
Universidad de Cuenca, Universidad del Azuay, I. Municipalidad de Cuenca, 2016), 183.
10 Pedro Gómez Acosta al Teniente Político “Descripción del camino a Guayaquil y que contiene un pequeño croquis de los
diversos tambos en su camino”, Quito, 1 de julio de 1792, ANH/C, fondo oficial, sección gobierno administración, libro 10, ff.
235-236.
11 Diseño del camino a Guayaquil por Balao, Croquis Nº2, Quito, 1 de julio de 1792, ANH/C, fondo oficial Sección Gob. Adm.,
libro 10, f. 234.

33

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

Figura 1. Diseño del
camino a Guayaquil por
Balao que contiene a los
diversos tambos, 1792.
Fuente: ANH/C. Fondo
Oficial Sección Gob.
Adm. libro.10, f.234.6.

Para comprender mejor el estado de este
camino, resulta interesante la narración,
unos años después, que hiciera el Provisor y
Vicario general del Obispado al momento de
la Revolución Quiteña (1809-1812), Manuel
José Caicedo, que en el viaje que realiza desde
Guayaquil a Cuenca para verificar el estado de
los prisioneros que el gobernador Melchor de
Aymerich envía a Guayaquil por insurgencia
describe: “Tiré por el Naranjal a Cuenca, a
donde llegué fatigado del más penoso viaje
que he hecho en mi vida por la falta de auxilios que padecí en el camino”12.

Con el período independentista se
intensifica las comunicaciones con el litoral
y esto implica la solicitud a los alcaldes de la
provincia de Cuenca para obtener reclutas
por la apertura del camino, algunos de estos
alcaldes acaban en calidad de presos por no
conseguir el número mínimo de hombres
para el flete de mulas y el retiro de la carga
del Naranjal que pertenecían al Estado13. El
envío de peones indígenas y blancos14 para la
apertura del camino a Naranjal es reiterativo
desde 1822 hasta 1830, pero en 1825 se intensifica por las amenazas de multas desde la
intendencia del Azuay, los alcaldes desde las
distintos cantones como Cañaribamba, San
Fernando, Nabón, Girón, Oña, por no asumir
el proceso sancionador, envían la mano de
obra y las mulas. Este accionar de alistar
personal no era fácil de ejecutar por parte
de los jefes políticos, para muestra un botón,
desde Girón, por ejemplo, son enviados 25
indígenas, pero en lo posterior esta parroquia
solicitará la excepción por lo complicado del
reclutamiento15. En Gualaceo16, los sucesos se
tornan más violentos, el envío de 80 indígenas provoca una fuga en la que los reclutas
ocasionan tumultos, lo mismo ocurre en el
cantón Oña.
Se plantea entonces, con la intención de
impulsar el comercio, se emitan una serie
de legislaciones, por ejemplo, la Ley del 13
de marzo de 1826, exime de pagar el diezmo
eclesiástico para las nuevas plantaciones de
café, quinua y algodón. También se regulan
los derechos de importación y exportación en
los diversos puertos habilitados en la República para facilitar el fomento del comercio
interior y exterior17. Y desde el ya designado departamento del Azuay, se expide un
decreto concediendo exenciones a los individuos que establecieran posadas o mesones

12 Carlos R. Tobar, ed. Viaje imaginario por las provincias limítrofes de Quito. (Quito: Imprenta de la Universidad, 1891)
13 Comandancia del cantón al gobernador de la provincia, Girón, 13 de junio de 1822, ANH/C, fondo oficial, sección hacienda
y administración, carpeta 15.065, f. 5.
14 Desde la parroquia de Oña se informa al señor Intendente que no se han podido conseguir los diez peones que se
solicitaban para el camino a Naranjal pero sí seis, tres indios y tres blancos, sus nombres Juan Orellana, Rafael Armijos,
Raymundo Ramón, quienes son personas que no han querido prestar sus servicios en esta parroquia. Oña, 9 de octubre de
1826, ANH/C, fondo oficial, sección hacienda y administración, carpeta 32065, f. 1.
15 Desde Girón son enviados 40 indígenas. Juzgado político de Girón al Intendente del Azuay. Girón, 3 de octubre de 1826,
ANH/C, fondo oficial, sección hacienda y administración, carpeta 32063, f. 1.
16 Oficio indicando que se procederá a capturar a las personas que estaban en la asonada o tumulto. M. Davila al intendente
Ignacio Torres. Gualaceo, 5 de junio de 1826, ANH/C, fondo oficial, sección hacienda y administración, carpeta 31336, f. 1.
17 Otras de las leyes son las que organizan la Hacienda pública o la de la nacionalización de los buques.

34

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

en los caminos públicos18. En 1828, como
indica en la documentación recopilada por el
historiador Michael T. Hamerly, la Sociedad
Económica de Amigos del País de Guayaquil19
siendo tesorero Vicente Ramón Roca, realiza
un levantamiento topográfico del camino
de Guayaquil a Cuenca por Naranjal por la
tembladera de Yaguachi, cerro de Bodón,
Suya Grande y Patul.
Con el nacimiento de la nueva República, un 7 de noviembre de 1846, se expide
el Reglamento Interior de la Junta Directiva
del camino de la ciudad de Cuenca al Litoral
del Guayas, compuesta por Bernardo Muñoz,
Fernando Coronel y Manuel Escudero, creada
con el objetivo de rectificar, reparar y conservar el camino, sus puentes y sus tambos20.
Por tanto, en relación a las ideas anteriores,
no coincidimos con la afirmación de Silvia
Palomeque en la que argumenta que en 1849
comienza a repararse “seriamente” el camino
del Naranjal pues todos los esfuerzos anteriores manifiestan que sí existió una intencionalidad formal antes de la iniciarse la segunda
mitad del siglo XIX.

Ingeniería civil, 1850 - 1930
Con la llegada del gobierno liberal de
Jose María Urbina (1851 - 1856) y debido a
la demanda internacional, se intensifica
el comercio del caucho y de la cascarilla.
También conocida como quina, quinina o
cinchona, esta planta silvestre medicinal
que se reproducía en los bosques de Loja y
Azuay, provocó para la región un periodo de
bonanza. Es de esperar, por tanto, que esta
actividad productiva basada en un sistema

exportador necesitó una salida a la costa,
al puerto principal. En 1854, un Expediente
e informe del avance de construcción del camino
a Naranjal21 dirigido al Gobernador de la
provincia por José Valdivieso y Chica, detalla,
a través de un plano22, el camino aperturado
se ubica desde Yerbabuena a Zhagal, descendiendo por la cordillera por Huabiducal,
Huarumal, Tangal, Copal, Palmar, Victoria,
Playas, San José y Naranjal. En este mismo
documento, se especifican las leguas totales
desde Yerbabuena hasta el entable San José
(de Guarumales) sumando cuatro leguas
(6000 vara por legua colombiana), 19 cuadras
(120 varas por cuadra), y 33 varas. El tramo
de Copal a la Victoria aparece en línea roja,
el teniente político Camilo Jauregui indica
al recién nombrado director del camino a
Naranjal, José Sánchez, continuar con la línea
recta donde podría iniciar el destronque y
terraplén.
En esta constante comunicación con el
Jefe Político del Cantón Cuenca en el que se
informaba cómo se desarrollaba la apertura
del camino, también se muestran los gastos
quincenales. El director del camino, el señor
José Sánchez explica la necesidad de continuar con este trayecto “sin los riesgos de
Chalapud, los repetidos pasos del río Chacayacu y todo aquel fragosísimo camino”23. La
meta era convertir el camino de herradura en
carretero y reducir la distancia desde Naranjal hasta Yerbabuena en cuatro o cinco horas.
A inicios de la segunda mitad del siglo
XIX, concretamente en 1852, daría inicio
a una gran actividad mercantil la “Casa
Ordoñez” dedicada a la exportación de la
cascarilla, desde diversas haciendas como la
de “La Amaluza”. La corteza de estos árboles
silvestres era enviada a Inglaterra para la

18 Juzgado político de Girón al Intendente del Azuay. Oficios indicando la recepción de la Ley que concede excepciones a los
individuos que establezcan posadas o mesones en los caminos públicos. Girón, 2 de noviembre de 1825, ANH/C, fondo oficial,
sección hacienda y administración, carpeta 31437, f. 1.
19 Michael T. Hamerly, Acotaciones a Documentos inéditos sobre e impresos raros de la Sociedad Económica de Amigos del País, de
Guayaquil, (Guayaquil: Casa de la Cultura, 1971). Estas sociedades de amigos del país creadas durante el mandato de Carlos III,
buscaban generar el progreso científico y técnico durante la Ilustración, la de Guayaquil se fundó en 1825.
20 Reglamento Interior de la Junta Directiva del camino de la Ciudad de Cuenca al Litoral del Guayas, Cuenca ,7 de noviembre
de 1846, ANH/C., fondo Gob-Adm, carpeta 45324, f.5.
21 José Valdivieso y Chica sobre la dirección del camino a Naranjal al Gobernador de la Provincia, Cuenca, 24 de julio de 1854,
ANH/C., fondo Gob-Adm, carpeta 1139, ff. 1-79.
22 Comisión de camino a Naranjal, “Croquis Yerba Buena a Naranjal,” ANH/C, 1854. Consulta 8 de septiembre de 2022,
http://161.97.114.65:8083/items/show/6351
23 José Valdivieso y Chica sobre la dirección del camino a Naranjal al Gobernador de la Provincia, Cuenca , 24 de julio de 1854,
ANH/C., fondo Gob-Adm, carpeta 1139, f. 76.

35

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

extracción de la quinina, iniciando así una
logística en torno al mercado de exportación desde los terrenos de los hermanos José
Miguel, Carlos y Salvador Ordoñez Lasso.
Los volúmenes de exportaciones iban
creciendo con el pasar de los años y por lo
tanto también la necesidad de un servicio
de infraestructura que apoyara el comercio,
además, la familia Ordoñez ya dispone de
una hacienda agrícola Pechichal en Naranjal
donde producen café, cacao y arroz. Después

de la ocupación de estos territorios por el
gobierno de Franco Herrera (1859-1860)
donde incluso se quema la casa de hacienda,
los hermanos Ordoñez, realizan proposiciones24 a la Municipalidad para practicar
un camino de herradura de cuatro varas de
ancho, abriendo zanjas para el agua a su paso,
estableciendo familias y colonos a su paso, con
casas posadas para los pasajeros, el camino
se entregaría al servicio público en seis años,
después de concluida la obra, por el término

24 Proposiciones presentadas al I.C. Municipalidad, por la Casa Ordoñez Hermanos, para verificar el camino de Naranjal,
siguiendo la línea denominada Sánchez; tomando desde el punto que designe la Municipalidad hasta el Entable. Cuenca,
1864, ANH/C., fondo Gob-Adm, carpeta 68091.

36

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

Figura 2. Mapa
del camino desde
Yerbabuena a Naranjal,
1854
Fuente: Archivo
Nacional de Historia,
sección Azuay, Cuenca.

de quince años, obtendrían el derecho de
peaje para los empresarios. La única opción
que podría transformarse en carretera era
la “línea Sánchez”, mejor que la de la trocha,
“evitando el Chalapud, los pantanos de Baba,
de Pungacai, y lo que es más, los pasos de
Chacayacu” (p.2). Los intereses de los terratenientes eran los intereses del municipio:
“cualquier línea que se siga, cualquier camino
que se practique, ha de estar precisamente
en las propiedades de la casa empresaria,
como lo estaría el de la trocha y como se halla
el actual, que ambos pasan por el Entable”.

Figura 2. Mapa
del camino desde
Yerbabuena a Naranjal,
1854.
Fuente: ANH/C. Fondo
Oficial Sección Gob.
Adm. c.1139.

37

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

Tabla 1. Gastos en las Proposiciones presentadas al I.C. Municipal por la casa Ordoñez
Hermanos para verificar el camino a Naranjal, siguiendo la línea denominada de Sánchez,
tomándola desde el punto que designe la municipalidad hasta El Entable, 1864.
Fuente: Archivo
Nacional de Historia,
sección Azuay, Cuenca,
carpeta 68091.

El cálculo se hace para una sola legua, para que de allí se deduzca el de toda la extensión de la vía
Por el valor de seis casas, que habrá en cada legua de camino, para las familias de colonos
que la casa empresaria establecerá en dicha línea, a 50 pesos cada una

300

Renta mensual de cada familia cuatro pesos, en los diez años la empresa tiene que costear

2,880

El valor de la casa posada y las bodegas capaces y seguras que se construirán en el punto
conveniente

220

Renta de un posadero responsable, a cinco pesos por mes, en los diez años

600

Pago municipalidad:
Suma de los gastos de la empresa de cada legua

3,453.33

Deducida esta suma de los quince mil pesos por legua de camino de seis mil varas de cada
extensión, que exige la casa empresaria, quedan para la obra

11,546,
33

Total:

15,000

Esta cantidad de once mil quinientos cuarenta y seis pesos sesenta y siete centavos, costea cada vara
de camino a razón de un peso noventa y dos centavos, precio de extremo pequeño y que rebaja mucho
más, si se incluye el costo de los desmontes que se ejecutarán a entre ambos lados del camino

Estas negociaciones con la municipalidad
implican una tabla de gastos medida por cada
legua de camino de seis mil varas de extensión, pagando la municipalidad quince mil
pesos. Pero las obras con respecto al camino
revisten una competencia estatal cuando el
gobierno de García Moreno realiza la contratación de ingenieros extranjeros para la construcción de carreteras interprovinciales. En
1861 se contrata al ingeniero francés Sebastián
Wisse, que falleció unos pocos años después,
para la construcción de la carretera de Quito
al sur, o, la contratación de James L. Wilson
para la construcción de la carretera Quito Esmeraldas (1863). Seguramente, las gestiones y reclamos por parte de los gobernadores
y comerciantes desde Cuenca no tardaron en
llegar a la capital y la construcción del camino

se aprueba en 1867, en la presidencia de Jerónimo Carrión y bajo la dirección de otro ingeniero francés, Cristobal Thill25. El Ministro
del Interior y Relaciones Exteriores, Manuel
Bustamante informa que:
En la provincia del Azuay se ha emprendido por cuenta del Gobierno en la apertura
del camino del Naranjal, cuyos trabajos, dirigidos por el Ingeniero Señor Cristoval Thill,
han progresado inmensamente en pocos
meses; y es indudable que muy pronto estará
abierta esa vía de riqueza para las provincias
del Azuay y Guayas. S. E. el Jefe del Estado,
deseando no hacer ilusoria una empresa de
tan colosal importancia, y no contento con
dictar providencias eficaces, tuvo á bien reglamentar por un decreto ejecutivo los trabajos de ese camino26.

25 Este ingeniero civil permanecerá en Ecuador hasta, al menos, 1894, dedicándose a varios proyectos como el del Ferrocarril
del Sur entre Chimbo y Sibambe y en últimos años a la enseñanza de la Ingeniería en Cuenca. Instalación de la Facultad de
Ciencias en la Corporación Universitaria del Azuay, 1890. Universidad del Azuay, Revista Científica y Literaria de la Corporación
Universitaria del Azuay, 1890-04-30, http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/4393.
26 Ministerio del Interior y Relaciones Exteriores. Informe del Ministro del Interior y Relaciones Exteriores dirigido a las
Cámaras Legislativas del Ecuador, (Quito, Ecuador : Imprenta Nacional, 1867), 29-30.

38

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

Esta obra es ratificada en la Convención Nacional del Ecuador en 7 de agosto
de 1869 por el presidente García Moreno, en
su segundo mandato por decreto de 12 de
agosto “Relativo a la carretera de Cuenca”,
considerando que la carretera hasta el puerto
de Naranjal “es de vital importancia para las
provincias del Azuay y Guayas” con dos articulados, un primero que le da relativa facultad al Gobernador de Cuenca para construir
la carretera hacia Naranjal y para el desapropio de los terrenos de los particulares que
hayan ocupado parte del camino. El segundo
artículo indica que el precio de los terrenos
de los particulares será pagado por el Tesoro
Nacional27. Cabe indicar, que el gobernador del Azuay al que se le dicta facultades
es el empresario Carlos Ordoñez Lasso que
dará inicio a la dirección técnica del camino
consultando al ingeniero Cristobal Thill sobre
la estabilidad y comparación entre un camino
de herradura y un camino carretero. En una
carta, el ingeniero Cristobal Thill argumenta
las ventajas del camino carretero indicando lo
siguiente:
1. Que un caballo, yendo al paso de manera de franquear la distancia de Cuenca al
Naranjal en tres días, trabajando 10 horas por
día, puede arrastrar un peso de 20 quintales.
2. Que un caballo yendo al trote de manera en ir de Cuenca al Naranjal en 12 horas
puede arrastrar un peso de 7 quintales. Necesariamente en este caso se debe mudar a
los animales en el carro del tramito.

El 30 de marzo de 1869 da lugar a los
inicios de los trabajos de la construcción del
camino carretero de Cuenca a Naranjal por
parte del ingeniero Cristobal Thill. De marzo
a junio se había avanzado en el empedrado
6330 metros, y se habían construido siete
acueductos que permitían avanzar hasta
Sayausí. Pero para completar el recorrido aún
faltaban cinco puentes en los que se necesitaban 19000 ladrillos y 470 fanegas de cal,
en cuanto al recurso humano se requerían
albañiles y personas, al menos trescientos
jornales que trabajaran en el empedrado.
Para iniciar los trabajos también se necesitaban materiales, al menos 300 barretas, 400
lampones y de 40 a 60 carretillas.
La dureza del trabajo y las malas condiciones laborales eran una constante, el fiel
cumplimiento de las tareas de los peones y
albañiles estaría bajo el control de los funcionarios estatales que registraban la asistencia y
comunicaban a través del director técnico de
la obra, al jefe político sobre los desertores, los
presos y los robos de herramientas dándose
estas situaciones de forma reiterativa. Muchos
de estos presos eran indios conciertos que
habían escapado de la hacienda. Por cada día
de trabajo perdido, el concierto que se había
fugado, sin permiso de su patrón, tenía pena
de cárcel librándose de la sanción, una vez
pagada la fianza. También eran sancionados
si se fugaban de la obra pública. Muchos de los
jornaleros procedían de Taday, Biblián, Santa
Rosa, Llacao, Guachapala, San Roque, Paute,
El Valle, Deleg.

3. Que el camino carretero ofrece seguridad y comodidad al viajero en mismo
tiempo que economía de tiempo, que a menudo es muy precioso para el comerciante y
para el estado, y,

Para el año de 1877, tras ocho años de
trabajo, solo se había avanzado una cuarta
parte de la obra el Gobernador de la Provincia
del Azuay, Mariano Moreno indica que:

4. Que el camino carretero permite introducir en el país máquinas y otros objetos
pesados propios a fomentar la agricultura y
la industria, objetos que no pueden transportarse por un camino de herradura.28

El trayecto de la carretera al Naranjal
había sufrido derrumbamientos, obstrucción de cunetas y daños en el empedrado;
pero se han reparado activamente estos deterioros, y se han limpiado todos los estorbos
y facilitado el curso de las aguas. Esta obra
que está trabajada hasta la cuarta parte de
su extensión, ha ocasionado ingentes gastos
y sacrificios a la Provincia; y, si aún no es

27 Leyes, decretos y resoluciones de la Convención Nacional y decretos del Poder Ejecutivo en 1869, (Quito: Imprenta Nacional, 1870), 70-71
28 Carta dirigida al gobernador por el ingeniero C. Thill. Cuenca, 13 de marzo de 1869, ANH/C., fondo Gob-Adm, carpeta
3709, ff. 1-2.

39

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

posible emprender en un Ferrocarril que nos
ponga en fácil comunicación con los pueblos
de la costa, y traiga desde allí las riquezas
materiales e intelectuales de que tanto han
menester los pueblos del interior, necesario
e indispensable es concluir la obra principiada, o establecer siquiera un buen camino
de herradura; pues que el que ahora existe es
malo basta la ponderación, inseguro y peligroso. Por falla de buenos caminos para la
costa, la industria agrícola y fabril no pueden
desarrollarse en la escala que debieran, limitándose a producir lo muy necesario, y muchas veces escasamente, para el consumo de
la Provincia.

Feliz el día en que el silbido de la locomotora se dejará percibir desde las playas del
litoral basta los bosques del Oriente, porque
entonces la corriente de las ideas nos traería
la riqueza intelectual, y la corriente de los capitales la riqueza económica del país29.

En las generalizaciones anteriores, queda
claro que el sueño del ferrocarril estaba
presente desde el último cuarto del siglo XIX,
pero además, también se observa la impotencia por desarrollar un comercio a escala regional, para estas fechas Cuenca contaba con dos
fábricas de sulfato de quinina, una fábrica
textil y la explotación de minas, ninguno de
estos emprendimientos lograron subsistir
por un largo periodo de tiempo.

Figura 3. Lista de
los desertores de la
carretera, 28 de junio
de 1869.
Fuente: ANH/C. Fondo
Oficial Sección Gob.
Adm. c. 3709.

29 Ministerio del Interior y Relaciones Exteriores. Memoria del Subsecretario de lo Interior y Relaciones Exteriores del
Ecuador a la Convención Nacional. (Quito: Tipografía de F. Bermeo, 1877), 203-204.

40

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

Los empresarios, terratenientes y la élite
letrada apoyada en sus altos cargos políticos
logran crear, basados en una serie de políticas
progresistas en el campo del conocimiento,
instituciones de enseñanza superior reglada,
un jardín botánico y una biblioteca pública.
Recordemos que para esta fecha Cuenca es la
tercera ciudad más poblada del país y no solo
el comercio necesitaba de esta vía de transporte hacia la costa. Numerosos artículos de
primera necesidad y suntuosos, llegados de
Europa y otras partes del mundo, salían de
la aduana de Guayaquil para deleite de los
azuayos. Desafortunadamente, no todos los
bienes llegaron a buen puerto, lo que significaba una gran pérdida en inversión pública
o privada. Con la recién creada Biblioteca
Pública del Azuay (1878) se transportan desde
París libros sobre Derecho Eclesiástico que
son comprados por el obispo de Riobamba
José Ignacio Ordoñez, desafortunadamente,
en su traslado hasta el puerto Naranjal por
el vapor “Azuay” sufre un accidente y la
embarcación naufraga provocando la desaparición de algunos de los veintidós cajones,
quedando en mal estado de los que fueron
recuperados30.
En este mismo marco, poco años después,
un nuevo accidente se ciñe sobre Cuenca, esta
vez, con la fábrica de la Catedral de la Inmaculada que se empezaba a construir. Así lo
cuenta Luis Moscoso:
Una noticia dolorosa acibara los ánimos,
pero no los derrota. En Naranjal se hunde
una embarcación con algunos bultos que
contenían algunas piezas de los dos carros
fabricados en Guayaquil para servir a la fábrica. El Cabildo Eclesiástico responsabiliza
de la pérdida al capitán, quien pagó obligado
por las autoridades gubernativas31.

aduana en la que se benefician la Biblioteca
de Quito, las calles de Guayaquil, entre otros,
y el camino a Naranjal. Pero con la creación
del Ministerio de Obras Públicas en 1894,
también serán caminos favorecidos por la
aduana en el sur, el de Loja a Santa Rosa y
Machala, el de Loja a Saraguro, el de Azogues
al límite de la provincia del Chimborazo, y el
de Cuenca a Machala.
En el primer informe del Ministro de
Obras Públicas se indica que el camino a
Naranjal ha estado abandonado por años y
que quizás la alternativa de Cuenca a la salida
al litoral sea por Pasaje a Machala:
Actualmente existen dos proyectos para
comunicar la importante provincia del Azuay
con la Costa, y son el indicado y el que empezó
a construirse desde tiempos atrás de Cuenca
al Naranjal. Opino que será difícil que ambos
a dos se lleven a feliz éxito al mismo tiempo.
Ha prevalecido la idea que más conviene la
línea por el Girón a Machala y no la continuación de la carretera al Naranjal, y supongo
que será por la esperanza que algún día podrá
efectuarse el ferrocarril por esta vía. Confieso
que por desgracia no dispongo de los datos
necesarios para abrir juicio sobre el camino
en cuestión32.
El sueño de una red ferroviaria que
proporciona la integración nacional no llegaría a Cuenca hasta 1965, como indicaría el
geógrafo Jean-Paul Deler, esta ciudad “fue
el centro urbano menos beneficiado por la
modernización”33. Con el segundo boom cacaotero (1870-1925) algunos hacendados azuayos
buscaron expandirse y sumarse al auge económico desde las propiedades con clima húmedo
y cálido ubicadas en Naranjal, cerca del puerto
y de la red de transporte fluvial.

Durante el periodo progresista (18831895) y con la Ley Reformatoria de Aduanas,
expedida en 1886, de los artículos gravados,
se impone una cuota de los derechos de
30 Macarena Montes, ¡No más tinieblas!. De Biblioteca Pública a Centro de Documentación Regional Juan Bautista Vázquez
(1882-2020), (Cuenca: Universidad de Cuenca, 2020), 38-40.
31 Luis Moscoso. La Catedral de la Inmaculada(Cuenca: s.e, 1962), 23.
32 Informe del Ministro de Obras y Crédito Públicos al Congreso Constitucional de 1894, (Quito: Imprenta del Clero, Talleres
Salesianos, 1894), 11.
33 Jean-Paul Deler, “Transformaciones regionales y organización del espacio nacional ecuatoriano entre 1830 y 1930”.
En Historia y región del Ecuador, ed. por Juan Maiguashca, (Quito: Corporación Editora Nacional, 1994), 331.

41

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

Figura 4. Puerto Santa
Rosa de Flandes. 1944.
Fuente: Autor: Dr.
Ortiz, ubicación: GAD
Santa Rosa de Flandes.

Las haciendas hacia la Costa:
Pechichal y el boom cacaotero
Durante los inicios del siglo XX el cacao
se había convertido en un producto de interés
internacional en el mercado, ya que a diferencia de otros, el traslado de este se realizaba
por medio de redes fluviales. De modo que,
como señala Jean-Paul Deler “-el cacao- no
tuvo necesidad de vías férreas para ser trasladado hacia el puerto exportador, la red
hidrográfica se encargaba ello”34. Para aquel
entonces, las condiciones técnicas de transporte habían mejorado, pues a finales del
siglo XIX los intercambios se realizaban por
medio de balsas y no fue sino hasta inicios
del siglo siguiente que la navegación a vapor
por ramales fluviales se había colocado como
el medio de transporte idóneo para la articulación entre las zonas productoras de cacao35.
Estas embarcaciones “navegaban hasta el pie
de la cordillera, por los diversos y pequeños
ríos que fluyen al Guayas (como el Vinces,
Santa Rosa, Machala, Balao, Naranjal, Yaguachi, Bodegas y Baba)”36.

Es esta serie de comercializaciones
entre áreas de producción cacaoteras las
que convertirían a Guayaquil en el primer
puerto articulador del régimen económico del
Ecuador. De igual manera, durante el segundo
boom cacaotero (1870-1925), la región costera
vislumbra algunas alteraciones en cuanto a
“cambios en la producción, valorización de la
tierra, diversificación de la clase terrateniente”37, pues para aquel periodo, el contar con
grandes extensiones cultivables de terreno
significaba dominar la estructura económica
del país. Ahora bien, el auge cacaotero, a más
de elevar la economía del Ecuador durante los
siglos XIX y XX, también trajo consigo una
serie de consecuencias. Por ejemplo, “desplazamientos regionales, cambios demográficos
y un proceso de urbanización remarcable
en el espacio regional”38 lo que lógicamente
provocó una modificación en el ordenamiento
poblacional del país.

34 Deler “Transformaciones regionales…”, 326.
35 Ibíd., 315. Fueron 46 vapores fluviales con los que contaba el Guayas en 1910 según Deler.
36 Ronn Pineo, “Guayaquil y su región en el segundo boom cacaotero (1870-1925)”. En Historia y región del Ecuador, ed. por Juan
Maiguashca, (Quito: Corporación Editora Nacional, 1994), 253.
37 Yves Saint-Geours, “La Sierra Centro y Norte (1830-1925)”. En Historia y región del Ecuador, ed. por Juan Maiguashca, (Quito:
Corporación Editora Nacional, 1994), 172.
38 Carlos Contreras, “Guayaquil y su región en el primer boom cacaotero (1750-1820)”. En Historia y región del Ecuador, ed. por
Juan Maiguashca, (Quito: Corporación Editora Nacional, 1994), 232.

42

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

Figura 5. Puerto Santa
Rosa de Flandes,
embarcaciones y casas
de caña, chonta y bijao
ca, 1940.
Fuente: Cortesía de
Manuel Eduardo
Narváez Palomino.

Los desplazamientos masivos hacia la
costa no significó que los individuos que
migraron lo hiciesen de manera permanente, ni que precisaran trabajar en áreas de
producción cacaotera39. Más bien, buscaron
establecimientos que les ofrecieran la mayor
rentabilidad posible. Por consiguiente, las
haciendas figuraron como asentamientos
convenientes, ya que requerían de una gran
cantidad de mano de obra indudable. La necesidad era tan evidente que los terratenientes
se enfrentaron unos con otros por asegurar
trabajadores a sus haciendas. Tal era así que:
Algunos pagaron las deudas de los trabajadores serranos y el transporte hasta la
Costa. Otros intentaron atar trabajadores
a la hacienda por medio de un sistema de
peonaje por deudas, ofreciendo adelantos de
dinero y permitiendo compras a crédito -a
un precio caro- en la tienda de la hacienda40.

Los trabajadores de estas haciendas se
dedicaban a cultivar el cacao durante las dos
grandes temporadas de cosecha, el resto
del tiempo lo brindaban al cuidado de otros
sembríos como azúcar, arroz o tabaco. “Como
el cultivo de cacao requería de poca infraestructura, estas fueron utilizadas en otras
actividades económicas, como en la producción de azúcar, zapatos, fósforos y cerveza”41.
Algunos beneficios de estos establecimientos
fueron anticipos salariales, elevación del
sueldo, y evasiones legales. Sin embargo,
también estuvieron sometidos a condiciones
de esclavitud porque los hacendados “fijaron
leyes contra la vagancia y otras medidas
legales para restringir la libertad de los trabajadores”42. Las mejores zonas productoras de
cacao estaban ubicadas a lo largo de las diferentes redes fluviales curso arriba de Guayaquil. De ahí que territorios como la parroquia
de Naranjal o la zona de Balao hayan aprovechado este tipo de navegación por medio
de ramales que se conectaban con el resto
de haciendas, beneficiándose de la tierra de
aluvión que este tipo de paisaje produce.

39 Silvia Palomeque. Cuenca en el siglo XIX: la articulación de una región, (Quito: Flacso Ecuador. 1990).
40 Pineo, “Guayaquil y su región…” 259.
41 Maiguashca, “La incorporación del cacao…”, 80.
42 Ibíd., 259.

43

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

Durante el boom cacaotero, la parroquia
de Naranjal se había convertido en el destino
de muchos azuayos y cañarejos.43 Las zonas
productoras de cacao eran diferenciadas unas
de otras por su extensión, avalúo y número
de trabajadores. Solo aquellas propiedades
que sobrepasaran cierta cantidad de los
elementos antes mencionados podían llegar
a ser consideradas como haciendas. Entre los
años 1835 y 1836 “las «grandes haciendas» son
aquellas cuyo avalúo sobrepasaba los 10.000
pesos”44. Para aquel entonces, las comunidades religiosas sobrepasaban este valor, ya que
estaban avaluadas en 256.430 pesos45, lo que
los convertía en los máximos hacendados de
la región. Sin embargo, y muy cerca de esta
cantidad de pesos, la familia de los hermanos Ordóñez había conseguido una enorme
extensión de propiedades por Naranjal.
Los bienes de los cuatro hermanos en la
Provincia del Azuay, según avalúos fiscales
que no incluyen tierras urbanas, son 212.000
pesos en tierras, 8.000 como comerciantes
y 51.200 como prestamistas. Aparte la hacienda de Pechichal en Naranjal avaluada en
235.000 pesos46.

Al igual que la minería de Zaruma, la
hacienda de Pechichal se expandió por otra
región debido a dos circunstancias. La primera
que, al tener una gran cantidad de territorio
y trabajadores, los hermanos Ordóñez eran
considerados como los grandes terratenientes
de la región, este poder adquisitivo, sumado
al control político con el que contaban, fue lo
que les permitió adquirir más territorio. La
segunda, giraba en torno a la desorganización, pues este conflico actuó bajo el mecanismo de causa-efecto. La causa fue no haber
tenido claramente establecidos los límites

territoriales entre una propiedad y otra. Y el
efecto fue que el desplazamiento ilegal hiciese
apropiarse con terrenos desamparados47.
Efectivamente, para el periodo de estudio
que nos compete las haciendas se habían
convertido en un propulsor de la economía
regional. Por este motivo, la hacienda de
Pechichal ha atravesado por constantes disputas hasta el día de hoy. Resultó complicado
para los habitantes de la sierra invertir en su
propia región por el tipo de organizaciones
sociales que allí coexistían. Por consiguiente,
uno de los hermanos Ordóñez, Carlos, se
casó con Hortensia Mata,cuya familia perteneció a otra región “Carlos se queda con los
fundos Machángara, la hacienda la Victoria. Pillachiquir, Pechichal. […]. Todos los

hermanos formalmente son propietarios
de parte del Pechichal, pero el derecho
de hipoteca y venta lo tiene Carlos”48.
Entre los años 1859 y 1860, estas propiedades resultaron afectadas por las luchas
políticas de la época, lo que llevó a que el
gobierno de Francisco Robles se apropie
de este territorio49. Fue hasta 1934 que la
hacienda Pechichal perteneció a Hortensia
Mata, tal y como consta en su testamento50

43 Palomeque, Cuenca en el siglo XIX…, 109-110. “En 1893, en el informe de los peritos evaluadores de tierras sobre la parroquia
de Naranjal, puede verse que la mayor parte de la población de esta parroquia es de origen azuayo o cañarejo, e incluso una de
las haciendas cacaoteras más grandes pertenece a una familia de origen cuencano -Ordóñez Mata- que tiene “150 peones del
interior”. la cita es del Diario Oficial, Quito, 12 de septiembre de 1893, n.° 187, p.1536
44 Palomeque, Cuenca en el siglo XIX…,123. Estas unidades de producción, según la autora, recibieron la denominación de
“Susudel”.
45 Ibíd., 152. Palomeque señala que este tipo de empresas agrícolas no resultaban rentables, ya que contaban con bajos
niveles de productividad.
46 Ibíd., 44.
47 Ronn Pineo, “Guayaquil y su región…”, 259.
48 Palomeque, Cuenca en el siglo XIX…, 45.
49 Ibíd., 166. La información utilizada en el texto es de (ANH/Q, Com. 1860, nov. 28).
50 ANH/C. Notaria 1, L. 13. Testamento Hortensia Mata.

44

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

Figura 6. Casa de
hacienda Pechichal.
Fuente: T. Macera (2022)

Figura 7. Hacienda de
cacao.
Fuente: Archivo
Histórico del Guayas,
INPC, 1900 ca.

45

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

A lomo de mula o de indio, los guandos
Figura 8. Pianola
“PLAYOTONE” llegando
al “PATRIA” Grand Hotel
de los S.S. Eduardo
|Arias e hijo.
Fuente: Fondo Nacional
de Fotografía, INPC,
Cuenca, 1920 ca.

A lomo de indio es la expresión para describir el progreso de la ciudad de Cuenca. Como
sucedió en la Colonia cuando los españoles
asignaron a los indígenas o indios la labor
de cargadores ante la inaccesibilidad de los
caminos. Durante la época republicana esta
tarea continuó para los indígenas, en su
mayoría conciertos, para permitir la llegada
a Cuenca de productos importados desde
Europa y que desembarcaban en Guayaquil.
Los pesados productos que se imposibilitaba
hacerlo a lomo de mula, lo harían los indígenas transitando las condiciones adversas de
los caminos de conexión entre las provincias
de ambas ciudades, pero esta vez ya no al
mando de los españoles sino de los gobiernos
republicanos en nombre del progreso. Dicho
progreso en Cuenca se dio bajo la fiebre del
afrancesamiento51 de la ciudad a finales del
siglo XVIII e inicios del XIX. En el periodo
que compete a esta investigación (1850-1950)
sobresalen dos posiciones diferentes en las
que se han encontrado los indígenas, primero
con el gobierno de José María Urbina y más
tarde con Gabriel García Moreno.

La comunicación vial entre Cuenca y
Guayaquil se convirtió en una necesidad
desde la época colonial, por lo que para su
apertura inicial, como se ha señalado en
apartados anteriores, se ocupó también de la
mano de obra indígena, aunque aún quedaría
mucho por hacer por este camino. El contexto
en este periodo es la situación de esclavitud
de los indígenas, por lo que estos se veían
obligados a movilizarse para este trabajo
-aparte de su deber de pagar el tributo- no sin
la frecuente deserción de algunos a los que se
los hacía constar en nóminas para su respectivo castigo como ya se ha anotado. Al llegar
la época republicana surgieron los discursos y
declaraciones constitucionales de una sociedad igualitaria, sin diferenciación de clases
sociales, sin embargo, las cargas tributarias
seguían recayendo sobre los indígenas52. No
es sino hacia mediados del siglo XIX que esta
situación toma un rumbo diferente con el
gobierno de José María Urbina (1851-1856).

51 En su investigación “La cité de Cuenca, el afrancesamiento de Cuenca en la época republicana (1860-1940)” Pedro Espinosa
Abad y María Isabel Calle dan cuenta de la influencia de la cultura francesa en Cuenca. La primera huella de esta influencia,
señalan, es la presencia de las misiones geodésicas desde su llegada en 1736. En adelante, el afrancesamiento de Cuenca se
daría desde la importación de pequeños objetos de uso personal hasta “casas enteras, literalmente desarmadas y en piezas”
(p. 30) las que también lo cargarían los indígenas.
52 Cordero Íñiguez, Historia de Cuenca y su región…

46

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

En el marco de las reformas modernizadoras del país Urbina expidió la abolición
de la esclavitud en 1851 y la eliminación del
tributo indígena, lo que se concretaría con
su sucesor Francisco Robles García en 1857.
Aquello implicó una modificación en la
recaudación fiscal del país, ya que se estaba
perdiendo una fuerte cantidad de ingreso la
cual ha de sustituirse con el aumento de los
réditos a los aranceles de las importaciones53.
Cabe señalar, no obstante, que este proceso de
manumisión de esclavos iba a afectar fuertemente a sus dueños, los grandes hacendados,
por lo que estos, a través de la enumeración
de los esclavos existentes, fueron indemnizados. En el caso del Austro se tiene que:
Cuenca cumplió con todos los pasos que
se establecieron: la elaboración de una lista
de los esclavos existentes en la provincia y
como había que hacerlo con la presencia personal del esclavo, no se pudo completar con la
enumeración porque algunos había optado
por huir y ser prófugos. Hubo casos de varios tenedores de esclavos que no se presentaron en la Municipalidad para su registro.
Se ubicaron fondos para la manumisión. El
Colector debía preocuparse de cobrarlos y
enviarlos para hacer los pagos. Cumplido
todo ello, la Municipalidad dio a conocer el
número de esclavos manumitidos, sus propietarios y cantidades satisfechas a estos54.

Ahora bien, este importante paso dentro
de las reformas innovadoras del gobierno
de Urbina se vio posibilitado, de acuerdo
con Silvia Palomeque55, gracias al desarrollo
económico de la época. Este se caracteriza
por un incremento en las exportaciones de
cacao y el inicio de la exportación de la cascarilla donde Cuenca resaltaba como partícipe.
Además, las exportaciones del sombrero
de paja toquilla de Jipijapa representaban
una importante fuente de ingresos para
el país, pues, en 1845 superó el valor de las
exportaciones de cacao56. En este contexto la

situación del indígena pudo verse mejorada
en una época en la que el país se proyectaba
hacia la modernización, a la cual Urbina se
encaminó mediante una serie de reformas
de corte liberal dentro de las cuales constaba
la erradicación de la esclavitud, lo que se ha
convertido en la iniciativa más destacada de
este presidente.
Respecto al uso de mano de obra indígena
para obras públicas hay que recordar que esta
se arrastraba desde la época colonial. En la
etapa republicana hasta mediados del siglo
no se puede hablar de mejores condiciones
para los indígenas pese a las tendencias de
libertad dictadas con la creación de la República. Así lo indica Silvia Palomeque, pues, la
obligación de los trabajadores para ejecutar
obras públicas del Estado provincial dictada
en 1825 formó parte de un proyecto frustrado,
pero que, sin embargo, fue retomado en los
años treinta y cuarenta ante la imposibilidad
de esta institución de ejecutar sus proyectos
frente a la consolidación de poderes locales,
de manera que con esta ley se busca reclutar trabajadores que serían en su mayoría
campesinos libres57. De esta manera, la abolición de la esclavitud en el gobierno de Urbina
representó un logro para estos trabajadores,
no obstante, no se puede hablar de una erradicación total, pues los abusos continuaron
en los años siguientes.
Si bien el tributo o contribución indígena fue la forma de relación laboral aún en
los inicios de la república, el peonaje bajo la
modalidad de trabajo por cuenta propia o
trabajo personal subsidiario se impuso en
la obra pública y la construcción de caminos
estatales unos años antes que en 1857 fuera
abolido por inconstitucional, racista y
antagónico al sistema democrático. Pero el
endeudamiento a causa del anticipo de jornales constituía para los indígenas de San Juan,
Quingeo o Chuquipata por ejemplo, la necesidad de regresar forzosamente a causa de sus

53 Carlos Espinosa, Historia del Ecuador, 1° ed. (Barcelona: Lexus, 2010).
54 Cordero Íñiguez, Historia de Cuenca y su región…, 193.
55 Palomeque, Cuenca en el siglo XIX...
56 Libertad Regalado Espinoza, Las hebras que tejieron nuestra historia, (Quito: INPC, 2010).
57 El peso de esta ley recae sobre los campesinos libres ya que por parte de todos los campesinos existió una resistencia
basada en su actividad agrícola, por lo que no podían descuidar los campos, de manera que los indígenas conciertos en las
haciendas podían trabajar en sus parcelas y librarse de ser reclutados para trabajos de obras públicas (Palomeque, Cuenca en
el siglo XIX, 171).

47

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

deudas acumuladas como muestra la lista de
pago de quincena a los indígenas (Figura 9).
Figura 9. Registro del
pago de la quincena a
los indígenas.
Fuente: ANH/C, C.
1139, La Victoria, 15 de
octubre de 1854.

48

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

Ahora bien, el mismo proceso de modernización, aunque más ambicioso, perseguía
otro de los personajes importantes de esta
época y que intervendría significativamente
también en la situación indígena. Nos referimos a Gabriel García Moreno, quien durante
sus largos años de gobierno, desde inicios de
la década de 1860 hasta su muerte en 1875,
impulsó el desarrollo del país, pero desde
su tendencia conservadora. En su proyecto
modernizador García Moreno priorizó,
además de la instrucción pública, la construcción de caminos58. Este nuevo escenario
pondría nuevamente a los indígenas como
protagonistas de los duros trabajos que
se tenían que realizar dentro de las obras
públicas, pues, si bien se había dictado la
eliminación de la esclavitud con Urbina, estos
continuaron sometidos al sistema de concertaje en las haciendas, desde donde eran
reclutados para los trabajos que impulsaba el
gobierno. Cabe anotar también que a la par
que se suprime el tributo se crea la contribución subsidiaria en 185759 como se verá más
adelante.
Para entender mejor las acciones
respecto a los indígenas en este periodo, se
debe tomar en cuenta el contexto económico
de entonces. Durante la segunda mitad del
siglo XIX, en el lapso de 1845 y 1870 se dio
un importante crecimiento en las exportaciones de cacao al mercado mundial y
del sombrero de paja toquilla, aunque la
verdadera bonanza agroexportadora inicia
a partir de 187060. Además, para la segunda
mitad del siglo también la región de Cuenca
se inserta en el mercado mundial con la
exportación de la cascarilla61. Las utilidades
de estas y otras actividades permitieron el
impulso de obras públicas y esto a su vez
implicó la reclusión de mano de obra indígena para sus trabajos.
En este sentido, se debe entender que la
denominada contribución subsidiaria de 1857
acuerda “mantener la obligación de que las
deudas se paguen en trabajo [...] La renta en

trabajo que implica el subsidiario será exigida
y controlada por el gobierno regional o sus
instancias locales, los municipios, de acuerdo
a la configuración particular de estas instancias de poder a nivel de cada región”62. Esta
realidad se vio reflejada en los ciclos exportadores mencionados. María Solís63 señala que
durante el siglo XIX las haciendas adquirieron un significativo poder, ya que, en un principio, los indígenas optaban por concertarse
a estas para evadir el tributo, sin embargo,
dentro de este sistema el trato que percibieron se califica de inhumano. Asimismo indica
que en este contexto resalta la presencia de un
grupo económico que acrecentó su poder con
estas actividades, tal es el caso de las familias
Ordoñez-Lasso y Ordoñez-Mata que inician
su poder económico con el ciclo de la cascarilla y lo extenderán con la exportación del
sombrero de paja toquilla.
En este primer ciclo exportador, el de la
cascarilla, el camino a Naranjal tuvo como
protagonistas a los denominados arrieros.
Estos se dedicaban al transporte de diferentes bienes y productos por tracción de mulas
e involucraba en su mayoría a campesinos.
Aunque más adelante manejarían la dinámica
de transportar de manera independiente sus
propios bienes y productos -como sucedió a
mediados del siglo XX con el contrabando
de aguardiente-, en esta época el arriero se
desenvolvió como mano de obra para el transporte de mercancías en beneficio de terceros.
Es así que para llevar los sacos de cascarilla
hasta Naranjal se acudía al servicio de los
arrieros quienes se comprometían a cargarlas
y debían cumplir con lo encomendado o de lo
contrario al igual que los guandos, constaban
en las listas de arrieros incumplidos.
Sin embargo, la represión contra aquellos
arrieros no fue tan fuerte, ya que no se les
propinaba directamente los crueles castigos
como a los guandos, sino que se les demandaba por incumplimiento de contrato, lo que
significa que llegaban a acuerdos y no eran
sometidos al reclutamiento como sucedía con

58 Espinosa, Historia del Ecuador…
59 Palomeque, Cuenca en el siglo XIX…
60 Espinosa, Historia del Ecuador…
61 Palomeque, Cuenca en el siglo XIX…
62 Ibíd., 180.
63 María Solís, Azuay: 500 años. Ubicación del problema Indígena-Campesino, 1° ed., (Cuenca: CPOCA, CECCA, 1992).

49

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

Figura 10. Arrieros.
Fuente: Fondo
Particular/ Sección Luis
Cordero, 1869 “Luis
Cordero C.146561,”
ANHC, consulta 8 de
septiembre de 2022,
http://161.97.114.
65:8083/items/show/326

los guandos. Esta realidad se puede evidenciar en el libro donde constan las cuentas
de los arrieros incumplidos en la tarea de
llevar carga a Naranjal y traerla también a
Cuenca (Figura 10). Se evidencia también
en las demandas contra estos arrieros que
no cumplían su trabajo, como el caso de una
demanda civil contra José Bueno Cárdenas64
en el año 1869.
Ahora bien, para el caso del sombrero de
paja toquilla, la necesidad del camino que
conecte Cuenca con Guayaquil era urgente,
por lo que desde la posición como exportadores se presiona para los trabajos en la
vía Cuenca-Naranjal la “que favorecería el
comercio de paja toquilla y su transportación
al puerto para su exportación. Es en torno a
la obligatoriedad de tejer el sombrero, que
también se obliga a hacer el carretero a Naranjal a las mismas comunidades tejedoras lo que
suscita violentas protestas y levantamientos

campesinos”65. Sobre este escenario la situación indígena se ve nuevamente amenazada
con la contribución de mano de obra para la
construcción de caminos. Para ello, se recurre
a la aplicación de leyes que permitan la
presencia de peones para la realización de los
respectivos trabajos. Así lo señala Palomeque:
A fines de la década del sesenta, en el periodo garciano, el Estado Nacional interfiere
dentro del espacio regional e intenta la aplicación plena de la ley de trabajo subsidiario,
con el objeto de convertir en carretera el camino del Naranjal. Con tal efecto instaura
un sistema que rompe el acuerdo sobre la
entrega de cuatro días al año para obras públicas a que se había llegado dentro de la región, y comienza a llamar a los trabajadores
“por turnos” sin acotar cuantos turnos hay en
un año e incluso, quiere incorporar a un porcentaje de los conciertos y hacer extensivo el
trabajo obligatorio a los blancos pobres66.

64 Fondo Particular/ Sección Luis Cordero Citación “Luis Cordero C.146554, 1869” ANHC, consulta 8 de septiembre de 2022,
http://161.97.114.65:8083/items/show/320
65 Ibíd., 51.
66 Palomeque, Cuenca en el siglo XIX…, 181.

50

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

Como se puede apreciar, existe una
especie de retorno a la situación precedente
a 1850, la cual ya se ha descrito en líneas
anteriores. Esta disposición, sin embargo,
acarrearía resistencia no solo por parte de los
indígenas, sino también del sector privado,
las haciendas y las textilerías. Los primeros
por la obvia razón de que eran explotados y
además descuidaban sus campos al asistir
a los trabajos, mientras que los segundos,
debido a sus intereses de concentrar peones
para las faenas dentro de sus haciendas, de
modo que se da una oposición al proyecto del
camino de Cuenca a Naranjal. La principal
oposición, por parte del grupo de terratenientes, de acuerdo con Palomeque, provino por
parte del doctor Benigno Malo, quien iniciaba
con su proyecto de la fábrica textil para lo cual
requería de mano de obra67. Sin embargo, en
una de las cartas al presidente García Moreno,
Malo explica que su oposición se debe a la
forma en que se hacen los caminos, más no se
opone a su apertura, además de que consideraba que entonces, para Cuenca, era preferible
un camino de herradura que podía concluir en
dos años y no un carretero que tomaría más
de veinte68.
Por un lado, esta inconformidad en los
terratenientes radicaba en que para esta
época, antes de esta ley garciana, en la región
ya se habían establecido acuerdos para remitir
peones desde cada cantón y en determinados
fechas al año, por lo que la nueva disposición afectaba a sus planes e intereses. Este
conflicto se extendía también debido a que
fomentaba la resistencia de los campesinos
que se concertaban para evitar el trabajo en
obras públicas o la deserción de estos durante

las labores en los caminos y en ambos
casos sus tenientes debían hacerse cargo,
mas no siempre se cumplía. Esta resistencia tuvo mucho peso, y en parte tuvo
éxito, ya que los trabajos se vieron paralizados ante la ausencia de trabajadores y la
inexistente colaboración de la clase dominante regional, es decir, los hacendados69.
Por otro lado, la resistencia campesina
se caracterizó por lo que ya hemos descrito,
su preferencia por concertarse en las haciendas o la constante deserción de los trabajos.
Sin embargo, su oposición se vio reflejada
también en una serie de levantamientos a lo
largo del siglo y en el periodo garciano lo es
más notable por la explotación al ser llamados
a los trabajos en obras públicas. Para la ciudad
de Cuenca entre los años 1866 y 1875 los presidentes encargados del Concejo Provincial
o Cabildo impulsaron varias obras públicas
como la reparación de las calles, para lo cual se
usó mano de obra incluso de reos y condenados a la cárcel. Asimismo, se pedía a las parroquias enviar listas de los peones destinados a
estas obras. El mismo sistema se manejó para
el camino a Naranjal, la contribución subsidiaria obligaba a los indígenas a acudir al trabajo
de este camino sobre todo a los de Sinincay y
Sayausí, pero era común la deserción de estos,
por lo que pasaban a constar en una nómina
para su respectivo castigo70.
Estas condiciones de explotación fomentaron las sublevaciones de indígenas. María
Solís71 nos ofrece una larga lista de los levantamientos de estos pueblos del Azuay desde la
Colonia, sin embargo, anotaremos los correspondientes al periodo garciano en el siguiente
cuadro:

67 Ibíd.
68 Wilfrido Loor citado en Cordero Iñiguez, Historia de Cuenca y su región…
69 Palomeque, Cuenca en el siglo XIX…
70 Cordero Íñiguez, Historia de Cuenca y su región…
71 Solís, Azuay: 500 años.

51

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

Fuente: Elaboración
propia con información
tomada de María
Solís, Azuay: 500 años.
Ubicación del problema
Indígena-Campesino,
1992.

Tabla 2. Levantamientos indígenas en Azuay y Cañar durante el periodo garciano.
Año

Lugar

Motivo

1862

Guapán

Contra el diezmero. Se multiplican actas contra
recaudadores de impuestos.

1862

Cojitambo
Chuquipata

No pago de contribución subsidiaria.
No contribución del camino a Naranjal.

1864

Cañar
Deleg, Tambo

Motín contra García Moreno

1868

San Bartolomé

Contra servicio a Naranjal

1869

Déleg

1870
1871-72

San Juan

Manuel Llayta comanda protesta para no prestar
servicios en obras públicas.

Esta lista de sublevaciones no son las
únicas en el gobierno de García Moreno,
resalta también el alzamiento en Imbabura
en 1781 y el quizá más reconocido levantamiento en la provincia de Chimborazo encabezado por el indígena Fernado Daquilema
en donde la represión no tuvo límites. Con
lo que hemos señalado sobre la condición
indígena en el periodo garciano, coincidimos con Enrique Ayala Mora que al hablar
del “esfuerzo constructor de García Moreno
[..] no debe perderse de vista que descansó
sobre los hombros de las masas trabajadoras. La construcción de caminos, escuelas y
otras obras, se realizó con la resurrección del
trabajo obligatorio y mediante la participación en mingas y el pago de contribuciones
por parte de los campesinos”72.
Ahora bien, llegado a finales del siglo XIX
y principios del XX el país se encaminaba
hacia la modernización y la región de Cuenca
empezaba su proceso de afrancesamiento.
Los ciclos exportadores de la cascarilla y del
sombrero de la paja toquilla habían consolidado el poder de los grupos terratenientes
y hacendados, quienes podían permitirse

Contra reclutamiento para caminos.
Matanzas de indios ordenadas por García Moreno.

viajes a Europa, a París especialmente, desde
donde se importaron numerosos artefactos.
Como ya se señaló, en este grupo destacaron
los Ordoñez Lasso quienes conformaron una
sociedad mercantil y con su éxito económico
adquirieron casas en el sector rural y urbano
las cuales fueron embellecidas con el gusto
francés73. Para ello, se requirió de los “indios”,
como se denominaba a los indígenas, para
trasladar los objetos desde los puertos en
Guayaquil hasta la ciudad de Cuenca. Pedro
Espinosa Abad y Maria Calle señalan respecto
al cambio abrupto para Cuenca:
Y fue solamente a través de la sociedad
exportadora , que la luz eléctrica llegó a
Cuenca, una dínamo de 5,5 KV sacada de
uno de los barcos, fue traída a la ciudad “a
lomo de indio” para la primera planta eléctrica. De igual manera vinieron los pianos
de cola, las grandes colecciones enciclopédicas y literarias así como también todos
los materiales y menajes para construir
las casas señoriales, ya sea por Naranjal
o Huigra, la cultura llegó literal a lomo de
indio”74.

72 Enrique Ayala Mora, García Moreno. Su proyecto político y su muerte, 1° ed., (Quito: PARADISO EDITORES, Universidad
Andina Simón Bolívar , Sede Ecuador, 2016), 34.
73 Cordero Íñiguez, Historia de Cuenca y su región…
74 Pedro Espinosa Abad y María Calle, “La Cité Cuencana: el afrancesamiento de Cuenca en la época republicana 1860-1940”
(Tesis de pregrado, Universidad de Cuenca, 2003), 30. Tesis no disponible en digital.

52

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

La clase campesina, todavía sometidos
al concertaje, calificados como indios fueron
los protagonistas en este proceso de afrancesamiento, pues, sobre sus hombros cargaron
con los numerosos objetos importados por
los dos caminos que conectaban las provincias de Guayas y Azuay, el de Naranjal y el de
Huigra. De ahí el subtítulo de este apartado,
pues la mula, que era el animal de carga de
la época, no siempre pudo con la transportación de los grandes objetos que se traían
del extranjero, por lo que la pronta solución
fue hacerlo “a lomo de indio”. Pero esta no
fue la única designación que recibieron estos
cargadores; guando, huando o huandu, son
las palabras con las que se define al indigena (mayoritariamente concierto) de gran
contextura que cargaban objetos pesados y
que no podían ser transportados en acémilas. El término huandero, originario de la
lengua quichua, tiene por significado transportadores del huandu: palos sobre hombros
y en ellos carga75. Su adaptación al español
como “guando” hace referencia a los maderos
atados y que van en hombros para transportar algo. Estos hombros fueron de los indios
conciertos que permitieron la llegada de
varios objetos a Cuenca.
Así, atravesando por las mil dificultades
del perverso camino que conectaba Cuenca
con Naranjal llegaron a Cuenca sobre hombros
de indígenas, el primer automóvil en 191176 y
una pianola “PLAYTONE” escenas que quedaron plasmadas en las fotografías de Manuel
Jesús Serrano y que podemos apreciar en este
artículo. La fiebre por el progreso de Cuenca
y por “civilizarla” fomentó la importación
de todo tipo de comodidades y lujos desde
Francia, lo que permitió a quienes podían
adquirirlo, sobresalir entre los demás77. Este
proceso de afrancesamiento ocupó también
el camino de Huigra que conectaba Guayas
y Azuay atravesando por Chimborazo. Las
pésimas condiciones del camino, los inhumanos tratos y todos los abusos cometidos
contra los guandos en sus viajes por esta ruta

han sido tema de denuncia para críticas en
escritos históricos y literarios. Estas, si bien
en su mayoría hacen referencia a los guandos
en el camino de Huigra, que también conecta
las provincias de Azuay y Guayas, dan cuenta
igualmente de la situación que debieron
sufrir los guandos en el camino de Naranjal.
La novela Los Guandos iniciada por Joaquín
Gallegos Lara y finalizada por Nela Martínez
relata la fatalidad de los indígenas, bajo la
explotación de un hacendado, al caminar
desde Huigra a Cuenca cargando la maquinaria necesaria para dotar de luz eléctrica a la
ciudad, lo que se dio en el año de 1914. Frente
a esta realidad, los escritos del cuencano
Oswaldo Albornoz Peralta se encaminaron a
los problemas indígenas los cuales los abordó
desde biografías de líderes indígenas. Así en
homenaje a su centenario Cesar Albornoz
recoge sus estudios biográficos bajo el título
Caudillos Indígenas donde, respecto al camino
de Huigra, consta:
¡Así, sobre los huesos de la indiada, se
hacen correr las arterias del progreso!
Y por esos mismos caminos y carreteras
que construyen con sus vidas, tendrán que
transitar los indios, esta vez, convertidos en
acémilas. Se trata de los guandos, nueva erogación de dolor, nuevo gravamen de sangre.
Todo cuanto las bestias de carga no pueden
transportar por su gran peso, tiene que ser
llevado en hombros aborígenes por vías intransitables y al filo del abismo espantosos,
donde los cuerpos caen para encontrar sempiterna sepultura. Y esta infamia inmensa,
allí donde el ferrocarril no pudo reemplazar a
la fuerza de tracción indígena, siguió subsistiendo hasta muy entrado el presente siglo78.

La literatura del quiteño G. Humberto
Mata se dirigió también a la cuestión indígena, por lo que gran parte de sus obras lo
ubican como precursor de la literatura indigenista en Ecuador. En su reconocida obra
Sal (1963). Mata se refiere a la condición de los
indígenas como guandos y señala:

75 Humberto Mata, Sal. (Cuenca: Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay, 1963).
76 Según Leonardo Ochoa Andrade, nieto del primer conductor, este primer auto fue calificado por las beatas como «el diablo
que retumba las calles».
77 Miguel Novillo, “Estudio histórico y cultural de Cuenca en el siglo XX (1920-1980), a partir de la producción literaria de G.
H. Mata” (Tesis de pregrado, Universidad de Cuenca, 2010) http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/1937
78 Cesar Albornoz, “Caudillos Indígenas”, (Quito: Universidad Central del Ecuador, 2020), 18.

53

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

Figura 11. Embarque
de sombreros de paja
toquilla de la Casa
Miguel Heredia Crespo
vía Naranjal.
Fuente: Fondo Nacional
de Fotografía, INPC,
Cuenca, 1924.

Pues fueron ellos [indios] los que con
su trabajo y denuedo sacaron adelante los
proyectos trazados para la ciudad: “indio,
indio y puro indio, maldición! Son los que
contribuyen para nuestro progreso local y al
engrandecimiento nacional” [...] Sobre las
espaldas del indio había venido el progreso
a Cuenca [...] a ellos, los que cimentaron civilización en una ciudad de difícil acceso, se
intentaba pulverizarlos79.

La importancia del camino, sin embargo,
no recae solo en la importación de productos,
sino también en su exportación como sucedió
con el sombrero de paja toquilla. Durante la
primera mitad del siglo XX la apertura de la
construcción del canal de Panamá impulsó la
comercialización del sombrero al extranjero,
primero a Panamá, luego a Estados Unidos y
Europa80. Este desarrollo llevó al surgimiento
de las casas exportadoras en Cuenca entre
las que resalta la casa exportadora de Miguel
Heredia desde donde se transportaba vía a
Naranjal los sombreros cargados en acémilas.

Además de la importancia del camino de
Naranjal como medio comercial, podemos
destacar su utilidad como camino propiamente dicho para viajeros con historias más
personales. Un reconocido caso es el de la
cuencana Mercedes Andrade Chiriboga, conocida posteriormente como Madame Rivet,
quien ocupó esta vía para huir por el camino
a Naranjal a París con el que sería su segundo
esposo, el francés Paúl Rivet miembro de
las misiones geodésicas en Ecuador. Raquel
Rodas describe esta hazaña así:
Ya muy lejos de la Cuenca [en la vía del
Cajas], Mercedes disfrazada de monja [...]
viaja a lomo de una mula, animal que es el
único capaz de caminar por esos caminos
difíciles cubiertos de lodo, ceraturo y piedra
resbaladiza. Va acompañada por dos arrieros
conocedores del terreno. Trepa las colinas,
rodea las lagunas, atraviesa los pajonales,
duerme en una cueva. [...] Y con los rayos
del nuevo día ve a lo lejos la llanura y la línea
verdiazul del océano que la liberará de tanto
dolor acumulado. [...] Los enamorados al
fin se encuentran en Guayaquil en la casa de
Gertrudis, hermana de Michita81.

79 Humberto Mata, Sal. (Cuenca: Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay, 1963), 111-112.
80 María José Aguirre, “Las tejedoras de paja toquilla de la provincia del Azuay y los dilemas de la declaración del tejido como
patrimonio inmaterial” (Tesis de maestría. Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador 2018).
81 Raquel Rodas, “Narrativa histórica. Madame Rivet”. AFESE: Revista del Servicio Exterior Ecuatoriano n.°62 (2015), 222-223.

54

�Rutas, vialidad y desafíos, una mirada histórica desde Azuay (1850 - 1930)

Figura 12. Llegada de
un auto a Cuenca con
los guandos que lo
transportaban.
Fuente: Fondo Nacional
de Fotografía, INPC,
Cuenca, 1930 ca.

En la búsqueda de la modernización del
país y del progreso de Cuenca el camino a
Naranjal representó un verdadero propulsor de este proyecto. Sin embargo, significó
también retos, en principio, por las dificultades para su construcción y, después, por
lo complicado de su transición debido a las
condiciones que presentaba. Y en ambos
momentos se vieron involucrados los “indios”,
forzados claro está, ya sea como albañiles,
guandos, arrieros, etc., pero siempre protagonistas en el proceso de construcción de
la ciudad que hoy tenemos. Las críticas que
han surgido respecto a este tema ya sea en
la historia o en la literatura han pretendido
visualizar y repensar en la condición indígena
históricamente segregada y vulnerada.

55

�Macarena Montes Sánchez; Jaime Bueno Calle; Erika Procel Guallpa

Archivos consultados
Archivo Nacional de Historia, Casa de la Cultura
Ecuatoriana Benjamín Carrión, núcleo Azuay
Fondo Nacional de Fotografía, Instituto Nacional de
Patrimonio Cultural.

Referencias bibliográficas
Aguirre, María José.“Las tejedoras de paja toquilla
de la provincia del Azuay y los dilemas de
la declaración del tejido como patrimonio
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56

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�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

CAPÍTULO III
De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los
caminos antiguos y la movilidad
Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja
Universidad de Cuenca

El pasado prehistórico del sur ecuatoriano (Sierra y Costa) es un tema pendiente
de análisis desde la arqueología, debido a la
magnitud y bastedad de sitios presentes en la
región. De esta manera, el presente artículo
tiene como objetivo describir las secciones
del llamado Qhapaq Ñan en el trayecto Pumapungo-Puerto Bola (provincias de Azuay y
Guayas), a partir del análisis bibliográfico y
la observación del estado actual de las caminerías. Adicionalmente, se establece una relación paisajística entre el camino y los ecosistemas por los que atraviesa y su consecuente
importancia e inserción como patrimonio
cultural, considerando el entorno natural
y social. Finalmente, se identificaron cinco
sectores de interés arqueológico debido a la
presencia de vestigios materiales: Llaviuco,
Mamamag, Paredones, Hierba Buena y Botija
Paqui.
El ser humano, históricamente, ha transitado diferentes territorios y ecosistemas,
conformando paisajes y aprovechando los
recursos naturales (flora y fauna) para su
subsistencia, a partir de la caza, la pesca, la
recolección de frutos y semillas, la agricultura, entre otras. La movilidad humana y las
relaciones sociales, económicas y políticas
que se generan mediante esta acción sucedieron desde el poblamiento americano. Bajo
esta dinámica se constituyeron culturas y se

afianzaron sociedades que trazaron rutas y
caminos prehistóricos para movilizarse que
son evidentes, inclusive en la actualidad.
En este escenario, la movilidad humana
es un fenómeno difícil de entender e interpretar espacial y temporalmente, no obstante, las
rutas, senderos y caminos trazados perviven
desde el punto de vista material y arquitectónico, rememorando conexiones e intercambios socioculturales. Es esta pervivencia
sobre la cual se reconoce una problemática
de tipo social e investigativa pues los vestigios de caminerías antiguas son vulnerables
a la destrucción y desaparición, producto del
crecimiento de las urbes y la implementación
de nuevas infraestructuras (agua potable, luz
eléctrica, carreteras, viviendas, etc.)
Así, se piensa que el pasado se explica a
partir de la materialidad arqueológica, no
obstante, este se redefine como parte de la
tradición y la memoria, por ende, los vestigios
se relacionan con otros sujetos y objetos que
derivan en situaciones de cambio y definición
en el presente. Generalmente no se refieren
al pasado, sino, a una construcción hecha por
agentes e instituciones1, por lo tanto, es un
objeto de disputas simbólicas con distintos
fines y por parte de diversos agentes sociales2.
Por lo dicho, el presente texto describe el
camino prehistórico denominado Qhapaq Ñan3
en la región andina (declarado Patrimonio

1 Virginia Salerno, “Arqueología Pública: reflexiones sobre la construcción de un objeto de estudio”, Revista Chilena de
Antropología, 27 (2013): 7-37.
2 Felipe Criado-Boado, “¿Qué es hoy la arqueología?,” Cota Zero revista d’arqueologia i ciència, 25 (2010): 51-56.
3 Durante el año 2004 se realizó el reconocimiento y registro geográfico y paisajístico del Qhapaq Ñan, en el que se consideraron los siguientes aspectos: cambios en el uso y aprovechamiento del territorio; vínculos con áreas rurales; formas de
ocupación y manejo espacial ancestral, entre otras (Instituto Nacional de Cultura, 2005).

57

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

Cultural de la Humanidad)4, trayecto Pumapungo-Puerto Bola, en las provincias de Azuay
y Guayas respectivamente. Este trayecto está
constituido por secciones con claras evidencias materiales: Llaviuco, Mamamag, Paredones, Hierba Buena y Botija Paqui.

El objetivo central y punto de partida
del estudio es reconocer el estado actual
del camino y sus secciones, en términos de
preservación y conservación. Además, este
reconocimiento permitirá establecer las relaciones paisajísticas (Figura 1) que se enlazan
en la trayectoria del camino, atravesando
diferentes ecosistemas y pisos altitudinales
(sierra-costa).

Para cubrir el objetivo propuesto se realizaron recorridos en superficie para identificar y determinar el estado actual del camino
y su relación con el entorno social y natural.
También se analizaron diversas fuentes
bibliográficas (libros, artículos e informes)
enfocadas a explicar las características de la
región Sierra y Costa, además de matizar los
antecedentes arqueológicos efectuados en los
sitios por donde atraviesa el Qhapaq Ñan.

En la caracterización histórica de los
caminos prehistóricos es evidente la asociación que estos tienen con asentamientos,
aposentos, zonas de aprovisionamiento y
descanso, principalmente en las sinuosidades de las montañas donde el clima es un
elemento hostil5 para el caminante6. Así,
Cieza de León menciona aposentos y tambos
que cumplían funciones administrativas y
religiosas, como por ejemplo Tomebamba7.

Figura 1. Paisaje andino
atravesado por el
Qhapaq Ñan (Paredones
de Molleturo).
Fuente: M. Novillo
(2022).

4 Sobre el patrimonio arqueológico hay múltiples concepciones que derivan en un principio general: la materialidad. Por
ejemplo, ICOMOS lo define como la información que el ser humano ha dejado como huellas de su existencia, y que estas, a su vez,
son registrados por métodos arqueológicos; es decir, “los lugares donde se ha practicado cualquier tipo de actividad humana,
a las estructuras y los vestigios abandonados de cualquier índole, tanto en la superficie, como enterrados, o bajo las aguas, así
como al material relacionado con los mismos” (1990, p.2). Otros conceptos, señalan al patrimonio arqueológico como un ámbito
del patrimonio cultural definido como el legado histórico y social del pasado que pervivió a lo largo del tiempo y que es preciso
conservar para generaciones futuras (González, 2000), que debe ser estudiado bajo una metodología arqueológica, y por ello
presenta dificultades de conceptualización de acuerdo a los contextos y realidades de cada país (Bravo, 2018).
5 Ante el peligro y la hostilidad climática de los andes, bajas temperaturas principalmente, las personas que transitan por
los caminos de montaña acostumbran a entregar ofrendas (piedras, coca y otros objetos) o “pedir permiso” a los cerros,
conformando sitios ceremoniales conocidos como apachetas.
6 Ramón Gutiérrez, “Notas sobre antiguos caminos, tambos y puentes del Perú”, en Espacios y muros del barroco iberoamericano
editado por María Fernández, Carmen López, e Inmaculada Rodríguez (España: Andavira Editora, 2019), 143-172, http://hdl.
handle.net/10433/7890.
7 Cieza de León, La crónica del Perú [1553] (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1984), 352- 238.

58

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Finalmente, este estudio presenta cuatro
apartados. En el primero se realiza una
exploración sobre la movilidad y los caminos
antguos o prehistóricos a nivel regional. En el
segundo apartado se caracterizan dos secciones del Qhapaq Ñan localizados en el Parque
Nacional Cajas, Llaviuco y Mamamag. Luego,
se presenta el área arqueológica de Paredones, en cuya zona se presentan vestigios de
caminos y arquitectura de tipo monumental.
En el cuarto apartado se describe el sector de
Hierba Buena y Botija Paqui para, finalmente,
discutir sobre los restos arqueológicos y su
relación con el patrimonio cultural8.

Caminos y movilidad en la prehistoria
ecuatoriana
El poblamiento del actual Ecuador –según
Salazar9– inició tras la retirada de los hielos
de la última glaciación Wisconsin, lo que
posibilitó el surgimiento de nuevos grupos
humanos a partir de su desplazamiento. Este
fenómeno acaeció entre 15000 y 12000 años
antes de Cristo y que, paulatinamente permitió el surgimiento de varias culturas a lo largo
y ancho del territorio.
En este sentido, la prehistoria regional,
sierra y costa, se matiza por la presencia de
diferentes depósitos culturales y arqueológicos que contienen evidencia del ser humano
en el ahora Ecuador. De esta manera, se han
localizado talleres de cristal de roca, estructuras de casas, enterramientos, restos de flora
y fauna (camélidos), siendo los restos de fitolitos de maíz y fréjol, así como de fragmentos
de concha spondylus, los que hacen suponer
que de forma temprana existió una red de
intercambio regional entre el litoral y el área
interandina.

Algunas referencias sobre y para el estudio
de los caminos antiguos, los encontramos
en Francisco López de Gómara10, quien hace
alusión a los llamados caminos reales de los
Andes y sus particularidades constructivas
(cal y canto), con una dimensión de 25 pies
de ancho, infraestructura como acequias y
rodeados de árboles de molli. A este respecto
se indica que “había dos vías principales que
cubrían –una de ellas– cuatro mil kilómetros
de norte a sur por la zona costanera junto al
mar y –la otra– cinco mil kilómetros recorriendo las tierras altas”11.
Ciertos estudios plantean la transversalidad de los caminos, que comunicaban costa,
sierra y amazonia. Por ello, en una región los
caminos se podían diversificar y trazar indistintamente, según los propósitos de dominio
y las estrategias de expansión12.
A veces la unión de la costa con la sierra se
hacía por caminos harto peligrosos, como el
que unía Guayaquil con Quito, que tenía una
pendiente muy pronunciada […] llegándose a
problemas mayores cuando se iban abriendo
caminos transversales que debían superar la
cordillera central […]. Por ende, algunas de
las complejidades que se presentaban fue el
carácter pedregoso del terreno, la necesidad
de trazados sinuosos para no aumentar el declive y la rigurosidad del clima en las alturas13.

Por otro lado, los análisis de pasta
cerámica permiten entender intercambios
sustanciosos entre los asentamientos locales,
debido a la presencia de material cerámico de
Narrío y Challuabamba. En Pirincay, Bruhns
considera esta serie de evidencias como el
resultado de interacción social (intercambios
de esposas, rituales compartidos, etc.), los
mismos que pudieron efectuarse gracias a
los sistemas viales existentes hasta nuestros
días14.

8 La arqueología faculta hablar del pasado desde la otredad y desde el nosotros, y con ello, problematizar la autocomprensión
y confrontación de la diversidad, donde, entre los temas principales está el patrimonio, entendido como un todo y por ende
debe ser una prioridad (Criado, 2010).
9 Ernesto Salazar, “Cuenca y su región: en busca del tiempo perdido” en Cuenca, Santa Ana de las Aguas editado por Ernesto
Salazar, Diego Jaramillo, Juan Martínez, Ana Abad, y Felipe Aguilar, (Quito: Ediciones Libri Mundi, 2004), 18-85.
10 Francisco López de Gómara, Historia General de las Indias [1552], (Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1978)
11 Diego Suárez, “El Qhapaq Ñan en las provincias de Azuay, Cañar y Loja”, Coloquio, 37 (2008), 5. https://www.uazuay.edu.ec/
sites/default/files/public/2020-08/coloquio37.pdf
12 Anne Hocquenghem et al, “Los Caminos Reales de los Incas en el siglo XVI”, en La Red Vial Incaica en la Región Sur del Ecuador,
(Loja: Universidad Nacional de Loja, 2009): 17.
13 Ramón Gutiérrez, “Notas sobre antiguos caminos…, 149.
14 Karen Bruhns, “Social and Cultural Development in the Ecuadorian Highlands and Eastern Lowlands during the

59

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

Los hallazgos de elementos foráneos
sirven para corroborar la posible conexión
costa-sierra sur15 pues se evidencia la influencia de Chorrera-Machalilla en los estilos y
técnicas en la cerámica de Pirincay, Chaullabamba, Villa Jubones, Putushío16, Loma
Pucará, (sureste de Chimborazo), Alausí y en
menor grado en Cerro Narrío17.
En otra temporalidad, relacionado con
el periodo Formativo terminal e inicios del
Desarrollo Regional, se produce un cambio
interesante pues las redes de intercambio que
tenían hacia la costa reducen su alta frecuencia. Posiblemente el interés por los productos
que brindaba las tierras bajas de la amazonia
ocasiona una leve reducción en el intercambio con los grupos de la costa.
Hasta el momento se ha podido comprobar que existe un mayor número de bienes
costeños en la región sur, que en la región
norte de la sierra ecuatoriana. Por ejemplo,
uno de los bienes que se ha podido identificar
con mayor frecuencia es la concha spondylus y
la strombus.
Durante el periodo de Desarrollo Regional (500 a.C-500 d.C), según Cordero, hay un
crecimiento de la población y de las sociedades a partir de la ampliación de las jefaturas18.
De forma paralela se da un notable mejoramiento de las diversas técnicas de cultivo
como la construcción de terrazas, camellones, albarradas, sistemas de riego y selección
de semillas. Se dan, además, acercamientos
comerciales debido a los excedentes distribuidos por los diferentes medios.

En este sentido se dio una mayor especialización del trabajo, fruto del cual existe
cerámica, objetos suntuarios como collares
de concha, de hueso y metales, confección de
instrumentos musicales, producción de ropa
con lana, algodón y otras fibras vegetales19.
Posteriormente, entre el 500 d.C y el 1500
d.C, se consolida la llamada jefatura de los
Cañaris,20 quienes mantenían comercio entre
ellas se interconectaban la costa con la sierra,
fundamentalmente21. Los Cañaris mantuvieron un comercio arraigado con los pueblos de
la costa y de la amazonia. Se aprovisionaban
de algodón, de plumas exóticas, de sal, coca
y pescado e incluso, según Fresco y Ontaneda22, en los valles calientes de su territorio,
en Molleturo, sembraban algodón y coca para
autoabastecerse. Ellos proveían de metales a
las culturas de la costa ecuatoriana, mientras
que recibían pescado fundamentalmente de
la actual Machala y de la Isla Puná.
Influidos por su mito de origen, este
pueblo “mantenía el culto y la veneración a
los cerros altos como los montes Huacayñan,
Shin y Molleturo, que son las huacas principales que han dado lugar a los Cañaris”23. Por
otro lado, adoraban a los grandes árboles,
a las piedras. Las lagunas eran escenarios
de peregrinación, así cada jefatura tenía su
propia laguna: Molleturo (lagunas del Cajas),
el Sígsig (laguna de Ayllón), Cañaribamba
(laguna de Busa), Hatun Cañar (laguna de
Culebrillas).

Formative”, en Archaeology of Formative Ecuador editado por James Scott y Richard Burger, (Washington, Dumbarton Oaks,
2003): 125-174.
15 Elizabeth Carmichael, Bray Warwick, y Erickson John, “Informe preliminar de las investigaciones arqueológicas en el área
de Minas, Río Jubones, Ecuador”. Revista de Antropología. (1979), 211-250.
16 Mathilde Temme, “El Formativo en Putushío, Sierra Sur del Ecuador”, en Formativo Sudamericano: Una reevaluación, editado
por Paulina Lederberger, (Quito: Producciones Digitales-UPS, 1999), 124-139.
17 Carmichael, Warwick y John, “Informe preliminar de… 211-250.
18 Juan Cordero Iñiguez, Tiempos indígenas o los sigsales (Cuenca: Municipalidad de Cuenca, 2007).
19 Ibíd.
20 Los cañaris ocuparon las provincias del Azuay, Cañar, el sur de Chimborazo, el norte de Loja y el interior de El Oro. En
este sentido, según Fresco y Ontaneda (2010), esta cultura estaba organizada en torno a cacicazgos de muy diversa extensión.
Estos eran: Hatun Cañar, Molleturo, Cañaribamba, Taday-Pindilig y Sigsig. Hatun Cañar ocupó el actual Cañar y el sur de
Chimborazo; Molleturo estaba localizado sobre el río Paute con dirección a la región costa, e incluía a Guapondélic (después
llamada Tomebamba). Cañaribamba sobre el río Jubones; Taday-Pindilig entre los ríos Burgay y Paute, e incluía a Peleusí
(actual Azogues); Sígsig sobre el río Santa Bárbara, e incluía a Shabalula.
21 Napoleón Almeida, “El Azuay aborigen: Una nota explicativa”. En El libro de Cuenca. (Cuenca, 1991), 139-149.
22 Santiago Ontaneda y Antonio Fresco, Las antiguas sociedades precolombinas del Ecuador: Un recorrido por la Sala de
Arqueología del Museo Nacional, (Quito: Imprenta Mariscal/ Banco Central del Ecuador, 2010).
23 Ibíd., 216.

60

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Desde finales del siglo XV hasta 1532,
Túpac Yupanqui, el sapa inca, emprende la
conquista del territorio cañari que concluye
en el gobierno de su hijo Huayna Cápac.
Según Salazar y Garzón Espinoza se produce
el sometimiento total de los cañaris, con una
población considerablemente disminuida
debido al desplazamiento en calidad de mitimaes24 hacia Perú y Bolivia25 26.
De esta forma se consolidó el sincretismo
entre estas dos culturas, producto del cual se
da un mejoramiento en la producción agrícola, debido a la selección de semillas, a la
implementación de tecnología por parte de
los incas, así como el cultivo en pisos ecológicos27. La textilería mejora con la introducción
de bordados, de piedras preciosas, de plumas
por parte del grupo foráneo.
Surgen, además, imponentes edificios
incas como: tambos, aposentos, chaskiwasi,
pucaras, caminos (el más importante el
Qhapaq Ñan sobre antiguas calzadas cañaris
o de otros pueblos), templos religiosos, entre
otros. Se construye también grandes infraestructuras como Ingapirca o Tomebamba28.
Durante el incario se experimenta una
reestructuración del territorio en función de
una política de centralización de los recursos
andinos de acceso multiétnico. El antiguo
sistema de intercambio recíproco que
operaba en las diversas regiones de los andes
septentrionales no desaparece de golpe, sino
que es reemplazado paulatinamente por el
intercambio redistributivo característico de
los estados centralizados.

Bosques y páramos: Llaviuco y
Mamamag

vestigios en superficie. Desde el punto de
vista arqueológico, la región posee un importante patrimonio material anclado a una base
inmaterial, cuyos elementos se representan
en fragmentos cerámicos y líticos, que no se
encuentran explícitamente en el trayecto del
Qhapaq Ñan pero sí en los sitios arqueológicos
asociados a dicho camino.
La primera sección transversal del Qhapaq
Ñan se encuentra en el sector de Llaviuco
(Parque Nacional Cajas). Este trayecto tiene
su punto de partida desde el asentamiento
de Tomebamba (Pumapungo) hacia Paredones de Molleturo, atravesando puntos como
Mamamag, Migüir, Hierba Buena y Botija
Paqui hasta culminar en Puerto Bola. Esta
conexión, entre la región Sierra y Costa, posibilitó el intercambio de productos y bienes.
Llaviuco, ubicado entre los 2900 m y los
3400 m aproximados de altura sobre el nivel
del mar, posee una temperatura promedio
de entre 8ºC y 12ºC. Está dominado por un
ecosistema de pastizales naturales, al que
se le conoce como páramo que tiene como
función el abastecimiento de agua y la regulación de los caudales para las poblaciones que
se encuentran en las zonas bajas. Este bosque
pertenece a un grupo particular de florestas
conocidos como Bosques Montanos de los
Andes Tropicales, definidos como ecosistemas en donde el ambiente atmosférico
está caracterizado por la cubierta de neblina
frecuente u ocasional, dependiendo de la
época del año, que es atrapada por plantas
llamadas epífitas que crecen sobre las ramas
de los árboles (bromelias, orquídeas, helechos
y algunas lianas). Al mismo tiempo, las epifitas configuran micro-hábitats para varias
especies de ranas y lagartijas, muchas de ellas
ya en peligro de extinción29.

Como se indicó en la sección anterior
existe una ocupación cañari e inca de gran
envergadura que soporta o dispone de
24 Existieron, a criterio de Garzón Espinoza (2005), tres flujos o movimientos de mitimaes cañaris: el primero con Túpac
Yupanqui, luego con Huayna Cápac y, finalmente con los españoles.
25 Ernesto Salazar, “Cuenca y su región…, 18-85.
26 Mario Garzón, Evolución Cultural del Cañar Prehistórico, (Azogues: Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo del Cañar, 2005).
27 Ibíd.
28 Esto no excluye a Paredones de Molleturo en el Azuay, o Shungamarca y Coyoctor en Cañar.
29 ETAPA, “Expediente para la inscripción del Parque Nacional Cajas y los tramos transversales del Qhapaq Ñan en la lista
de Patrimonio Mundial de la UNESCO” (Cuenca, Ecuador: Ministerio del Ambiente, Ilustre Municipalidad de Cuenca, 2007),
www.congope.gob.ec/wp-content/uploads/2017/04/03AM03-0101-A-Unesco.pdf.

61

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

El vestigio del camino presente en este
ecosistema de páramo se emplazó sobre un
talud, donde se trazó una plataforma de 2
metros de amplitud, conformada por canto
rodado. La huella del camino se extiende,
aproximadamente, 400 metros. En la trayectoria se observan zonas donde el empedrado
ha sido cubierto por raíces (Figura 2) y, en
otros casos, se ha removido la calzada por
efectos de actividades humanas.

Este estado actual de conservación del
camino se debe a sus características geográficas pues, Llaviuco, al igual que otros bosques
naturales ubicados en los Andes, fue antiguamente explotado con fines económicos,
debido a la fuerte demanda por parte de los
agricultores andinos. De esta forma las tierras
boscosas se convirtieron en zona de cultivo
o pastizales. Este proceso de deforestación
data desde aproximadamente los años 4030.

En este sentido, el estado actual del camino
respecto a la preservación y conservación es
preocupante. Las actividades de ganadería
inciden directamente sobre la calzada pues se
observa el tránsito de animales de carga sobre
la ruta, acompañado de falta de manejo de
aguas que anegan la plataforma provocando
el hundimiento y desacomodo de las piedras.

De igual manera, las actividades turísticas en el área han promovido la implementación de nueva infraestructura, lo que implica
la incorporación de materiales modernos y
la superposición de estos al camino original.
Además, las huellas de vehículos motorizados
son evidentes a pesar de las restricciones
correspondientes.

Figura 2. Trayecto del
Qhapaq Ñan (Llaviuco).
Fuente: M. Novillo
(2022).

30 Gustavo Chacón et al. “Comparison of soil properties of native forests and Pinus patula plantations, and pastures in the Andean
highlands of southern Ecuador: land use history or recent vegetation effects?”, Soil Use and Management, 25 (2009), 427-433.

62

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Por otro lado, la sección del camino en
el área de Mamamag (formación Chanlud),
que se inserta también en el parque Nacional Cajas, se caracteriza por continuar en un
ecosistema de páramo. Se ubica entre los 3760
msnm y los 4000 msnm, aproximadamente,
a una distancia de 4 horas desde la laguna
de Llaviuco. En su ascenso, se atraviesa un
bosque natural hasta llegar al pajonal, el cual
se localiza en las estribaciones de la Cordillera Occidental de los Andes. Posee un clima
ecuatorial de alta montaña con frecuencia de
vientos y neblina, cuya temperatura oscila
entre los 0 a 15 grados centígrados.
El Qhapaq Ñan se articula con un sitio
arqueológico (Figura 3) donde priman
estructuras cuadrangulares de piedra (se
evidencian cimientos de varias estructuras).
El sitio está asociado e interpretado como
santuario de altura o adoratorio, debido a las
características geográficas, donde priman
lagunas y montañas31 32. De igual manera,
cuando se consolidó la dominación inca en
la región, se conformaron tambos33 en esta
área, lo que permitía el control y administración económica e ideológica de la región34.

El Ingañán pasaba por el sitio donde se
conoce el primer tambo que utilizaban los
viajeros y comerciantes entre Santa Ana de
los Ríos de Cuenca y el puerto de Naranjal
en la costa pacífica, denominado Obispo
Punoña (Obispo acostado) en alusión a las figuras de las montañas que simulan la forma
de un prelado en esta posición, en sentido
O-E. En la actualidad el sitio ha sido insistentemente asociado con la simbología de la
Virgen María35.

El camino dispone de un sector con gradas
y plataforma en talud, que en parte presenta
una calzada de piedra con sus respectivos
canales. El estado de conservación de los
vestigios arqueológicos, en comparación con
el sector de Llaviuco, es óptimo.

Figura 3. Vista
general de estructura
(Mamamag).
Fuente: Instituto
Nacional de Patrimonio
Cultural, expediente
Qhapaq Ñan (2014).

31 Byron Camino y Oscar Manosalvas, “Informe final del “Estudio bibliográfico arqueológico del proyecto estudio de impacto
ambiental definitivo para la línea de transmisión: cuenca - proyecto río blanco 69 kv, provincia del Azuay” (Cuenca: Instituto
Nacional del Patrimonio Cultural, Dirección Regional del Austro, 2006).
32 Carlos Campos-Napán, “Aproximaciones históricas y arqueológicas a la ocupación Inka y los caminos prehispánicos de
Levanto (Amazonas, Perú)”, Chungará (Arica), 3 (2020): 395-410, https://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562020005001501
33 Este sistema llegó a ser tan eficiente, que los antiguos cronistas mencionan que el Inca se podía servir pescado fresco,
traído ese mismo día desde el mar por las postas de Chasquis (Castro, 2008).
34 Gerardo Castro, “Qhapaq Ñan en la historia de la Tomebamba Imperial”, Coloquio, 37 (2008): 9-11. https://www.uazuay.edu.
ec/sites/default/files/public/2020-08/coloquio37.pdf
35 Camino y Manosalvas, “Informe final del “Estudio…, 4.

63

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

Figura 4. Trayecto del
Qhapaq Ñan (Paredones
de Molleturo).
Fuente: M. Novillo
(2022).

Dominando las alturas: Paredones de
Molleturo
Paredones es uno de los sitios arqueológicos más representativos en el Austro ecuatoriano debido a la arquitectura monumental,
cuyo paisaje es producto de la simbiosis e
interacción entre el medio natural y la cultura,
en el tiempo36. La consideración del paisaje
arqueológico, como una manifestación de la
acción social, a partir del análisis conjunto
con otras materias y manifestaciones, genera
un entorno cultural que trasciende la concepción de la materialidad.
El conjunto de vestigios arqueológicos de
Paredones se halla emplazado en una meseta
(este es el punto más alto de la zona), en las
estribaciones de la cordillera occidental de
los Andes, a 8 km del centro parroquial de
Molleturo. El sitio está integrado por diferentes elementos constitutivos que cubren
una superficie aproximada de 100 hectáreas,
donde el clima ecuatorial de alta montaña,
con frecuentes vientos y neblina predomina.
La temperatura, generalmente, oscila entre 2
a 18 grados centígrados.

En la parte plana de la cumbre la vegetación natural está compuesta de gramíneas,
musgos, líquenes, chuquiraguas, valeriana,
paja de páramo. Mientras que en los flancos
y pendientes se presentan pequeñas formaciones boscosas de quinua, romerillo, laurel,
sarar, gañal y otras especies vegetales. La
fauna está asociada a venados, raposos,
pumas, osos, dantas, conejos, ratones y aves
de rapiña.
El paisaje arqueológico está conformado
por estructuras como terrazas, plataformas,
unidades habitacionales y recintos ceremoniales 37 38, además de estar atravesada por el
Qhapaq Ñan (Figura 4) que tiene una calzada
de, aproximadamente, 3 metros de amplitud. Se infiere que este camino fue utilizado
por cañaris e incas “para obtener y mantener directo acceso a los recursos tanto de la
llanura costera, que corresponde a la cuenca
del Guayas, así como al Golfo de Guayaquil
y como consecuencia al Océano Pacifico y a
otros sitios de la franja litoral”39.

36 Wilson Cabrera, Historias no contadas del cantón Naranjal. (Naranjal: Municipio de Naranjal, 2009). http://
historiasdenaranjalnocontadas.blogspot.com/2016/09/historias-no-contadas-del-canton.html
37 Antonio Carrillo, “Informe de los Trabajos de Prospección limpieza y Relevamiento, realizado en el sitio arqueológico
Paredones de Molleturo” (Cuenca: Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Dirección Regional del Austro, 1998).
38 Camino y Manosalvas, “Informe final del “Estudio…
39 Florencio Delgado, “Prospección Arqueológica del Derecho de Vía de la Ruta de Acceso Nipalay-Río Blanco” (Quito:
Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Subdirección del Austro, 2005), 6.

64

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Por lo dicho, se plantea que Paredones y
el camino antiguo es producto de la superposición de elementos constructivos como la
calzada y piedras almohadilladas, propia de
la manufactura inca. Es decir, fue impuesto
sobre un asentamiento anterior, de filiación
cañari, pues estos tenían relaciones de intercambio con los ecosistemas del litoral y sus
zonas de estribación 40 41.
De esta manera, tanto el lugar como los
caminos definen un manejo y concepción del
espacio que incitó a varios emplazamientos.
Entre sus usos se indican, por ejemplo, “por las
evidencias arquitectónicas y de infraestructura, podemos adelantar que el sitio cumplió
diferentes funciones de carácter político,
administrativo, militar y religioso”42. Adicionalmente, y considerando que no se cuenta
con suficientes datos arqueológicos producto
de excavaciones serias se manifiesta que:
El tránsito por el área desde épocas
remotas la convirtió en tambo y posteriormente en una de las rutas preferidas para el
comercio entre la región andina y la costa sur
del Ecuador. Históricamente su territorio
fue utilizado como un estratégico enclave
militar, ya sea como un sitio de resguardo y
de espionaje43.

Sin duda, Paredones se emplaza en un
lugar estratégico. Desde la cumbre se tiene un
campo visual amplio, en todas las coordenadas, tanto del callejón andino como del litoral
(Naranjal, La isla Puná, Golfo de Guayaquil,
Machala)44. Por ello, la distribución espacial
y el estilo arquitectónico permiten pensar
al sitio como un asentamiento importante,
construido por los cañaris e incas, entre el
500 y 1532 d.C.

De las estructuras arqueológicas destaca
el denominado usnu (Figura 5) inserto en la
plaza central. Este tiene forma de pirámide
truncada con rampa de acceso al que se le
atribuye un uso ceremonial de adoración al
sol45. Otras interpretaciones sobre el usnu
señalan lo siguiente:
Tan lejos como podemos reconstruirlo,
el sistema político se mantenía en lo alto y
a través de él se anunciaban las reuniones
públicas que se celebraban en el usnu construido en cada uno de los grandes centros
administrativos de dimensiones urbanas
que se encontraban a lo largo del camino
real. Parece ser que la ejecución de cualquier
política se dejaba en manos de los jefes de
las etnias locales, hombres de confianza del
sistema, quienes decidían los turnos de mit›a
que realizaban una tarea concreta46.

Sobre los materiales y técnicas constructivas Antonio Carrillo hace la siguiente
descripción:
Las ruinas arqueológicas de Paredones
de Molleturo son de construcción sólida a
base de cantos rodados y bloques canteados
y tallados de roca andesita, colocados unos
sobre otros formando hileros paralelos,
unidas con argamasa de arcilla amarilla,
denominada “Quillocaca”. Las paredes son
generalmente de 2.4 metros de alto, por 0.80
metros de ancho y guardan simetría entre sí.
Están construidas con la técnica de la “Pirca”,
Es decir dos paramentos de muro con relleno
intermedio de tierra y piedras pequeñas47.

Para terminar, el estado actual del sitio y
sus edificaciones están contextualizadas por
el impacto que el ser humano ejerce sobre la
zona. En este sentido, la presencia de ganado
vacuno y lanar, aparentemente, incide en la

40 Jaime Idrovo y Dominique Gomis. “Complejo Arqueológico y Monumental de Paredones Cantón Cuenca, Provincia del
Azuay, Ecuador” (Documento inédito, 2002).
41 Salazar, “Cuenca y su región…”, 18-85.
42 Carrillo, “Informe de los Trabajos…”, 11.
43 Wladimir Galarza, “Proyecto “Paredones de Molleturo en la arqueología del suroccidente de Cuenca”- informe
definitivo”(Cuenca: Instituto Nacional de Patrimonio Cultural R-6, 2012), 27.
44 Marcos Velecela, “Elaboración de un modelo de gestión y manejo integral de los sitios arqueológicos de Chobshi,
Guabizhun, Paredones de Molleturo y Petroglifos del Catasho”. (Cuenca:Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. Dirección
Regional 6, 2014).
45 Carrillo, “Informe de los Trabajos…”, 11.
46 Leslie Bethell, ed., América Latina Colonial: la América precolombina y la conquista, t. I de Historia de América Latina (Barcelona:
Editorial Crítica, 1990), 68.
47 Carrillo, “Informe de los Trabajos…”, 11.

65

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

Figura 5. Sitio
arqueológico Paredones
de Molleturo (usnu).
Fuente: M. Novillo
(2022).

conservación de las estructuras, al igual que
la actividad turística48 pues esta genera un
impacto negativo debido al uso que se hace de
los espacios y los muros que han colapsado.
De igual manera, un manejo poco ético del
sitio, de parte de profesionales ha provocado
y provoca el deterioro del lugar, acontecimiento que se observa en las trincheras excavadas en Paredones (permanecen abiertas
actualmente), además de proponer al lugar
como patrimonio y por ende supeditado al
turismo49.

escenario cultural matizado por la neblina y
la frondosidad de la vegetación.

Descendiendo los Andes: Hierba Buena
y Botija Paqui

En este escenario se localiza otra sección
del Qhapaq Ñan, camino empedrado (Figura
6) que guarda una estrecha relación y vínculo
con la población. Este es utilizado, constantemente, para “mudar” el ganado, para el
tránsito de los habitantes hacia las parcelas
y para el goce y disfrute de turistas en busca
de paisajes rurales. Este último elemento,

Según se desciende los Andes, desde
Paredones de Molleturo hacia la región litoral,
el relieve, el clima, la hidrografía, cambia de
forma abrupta. Así, al llegar a la localidad
de Hierba Buena, la geografía dibuja un

Aquí, la mayor parte del año las estribaciones de la montaña se encuentran cubiertas
por una densa niebla; la condensación de la
misma, junto con el surgimiento de agua
subterránea, forman pequeños o medianos
riachuelos en la parte alta, que se precipitan
formando cascadas. Espacio donde existe
una alta diversidad natural, con presencia de
especies de distribución restringida, existencia de hábitats amenazados y con especies
amenazadas a escala regional para la vegetación y la avifauna (Josee, 2000)50.

48 En un contexto general, la estructuración mundial de un nuevo orden y los procesos de visibilidad de grupos subalternos
pusieron de manifiesto la necesidad de cambiar la forma de transmitir conocimientos y las relaciones humanas. En este
contexto, la materialidad arqueológica se objetivó en patrimonio cultural, y a su vez, en tratamiento jurídico y mercantil,
con fines recreativos, educativas y para el turismo cultural, enfoque que era discutido en el exterior; mientras que, en
Latinoamérica, las discusiones cuestionaban la trayectoria histórica con “la situación colonial y los movimientos nacionalistas
independentistas de principios del siglo XIX” (Salerno, 2013, p.14).
49 Es necesario la revisión crítica del concepto y la práctica del patrimonio: “la omnipresencia de la referencia al patrimonio,
el uso tópico de esta apelación, otorga a este concepto una mera función legitimadora encubridora de prácticas tradicionales,
más que un auténtico poder transformativo” (Criado, 2010).
50 Carmen Josee. “Iniciativa para la Conservación de la Biodiversidad In situ y Ex situ, en Biodiversidad del Ecuador, Informe
2000” (Quito: Ministerio de Ambiente, Ecociencia y UICN, 2001).

66

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Figura 6. Trayecto del
Qhapaq Ñan (Hierba
Buena).
Fuente: M. Novillo
(2022).

enmarcado en la mirada arqueológica,
obedece a la naturaleza de los sitios culturales
pues, en su mayoría, se conservan en el medio
rural ya que han sufrido menos transformación en relación al crecimiento urbano.
En las últimas décadas, el grado de transformación del espacio rural se ha visto intensificado debido a la presencia de tendencias
como: a) reducción y homogeneización de
paisaje debido al aumento de tamaño de edificaciones en las ciudades y de las parcelas en el
campo; b) banalización del paisaje producto
de la uniformización de infraestructura en
la urbe y, de cultivos y prácticas productivas
en el área rural; c) eliminación de pequeños
elementos identitarios (muros, cimientos
arqueológicos, cerámica de superficie, etc.).
En Hierba Buena, el camino tiene un nivel
de conservación óptimo en su cercanía al
centro poblado, sin embargo, según asciende
hacia el sector conocido como Guarida del
Zorro se pierde la calzada y la plataforma de
piedra desaparece. Las posibles causas son la
remoción de piedras producto de la acumulación y filtración de agua, además de soportar
carga de animales y personas.
La última sección de Qhapaq Ñan con
evidencias estructurales se localiza en la
región litoral, después de atravesar los
páramos y bosques de la sierra andina hasta

aproximarse a los manglares en la costa ecuatoriana. En este sentido, en el cantón Naranjal (entre los 30 y 50 msnm), hay una historia
precolombina que relaciona el territorio con
la presencia inca a partir del sistema vial que
interconectaba las regiones naturales.
El paisaje de la región está determinado
por un clima cálido tropical húmedo, que
alcanzan temperaturas promedio para la
época seca (mayo-noviembre) de 22 ºC y en la
temporada de lluvias (diciembre-abril) 28,5
ºC. Geomorfológicamente se reconocen las
cordilleras de Churute y las estribaciones de
Molleturo donde, además, se encuentra el
punto más estrecho de la costa ecuatoriana,
en donde las estribaciones de los Andes, con
su rica biodiversidad, se hallan más próximos
a los manglares de las zonas estuarinas, las
cuales también son de especial importancia
por la diversidad natural y productiva que
encierran. Entre ambas zonas se encuentra
una planicie que integra bosques y áreas
productivas51.
La asociación de elementos culturales y
arqueológicos se asienta en Botija Paqui y la
hacienda Guarumales donde, posiblemente,
hay indicios de un tambo inca. La relación del
Qhapaq Ñan con sitios arqueológicos es clara
en el área. Así, en el año 2014, José Chancay,
identificó cerámica no diagnóstica en Paují,

51 Josee. “Iniciativa para la Conservación…”.

67

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

mientras que en Playa Seca identificó estructuras y muros de piedra aparentemente de
filiación inca, en los que se han sobrepuesto
nuevas construcciones52.
[…] desde Naranjal hasta el sector de
la desembocadura del Río Naranjal, donde
existe un antiguo puerto de embarque comercial denominado “Puerto Bola” y donde
se inicia el camino hacia Cuenca. Actualmente todo está cubierto de piscinas camaroneras y el acceso solamente se lo hace
vía fluvial, lo cual nos imposibilitó llegar al
lugar exacto, pero estuvimos en un sector
cercano denominado Puerto Baquerizo53.

Actualmente, el camino es utilizado por
la población, quienes en sus actividades cotidianas agrícolas y ganaderas se desplazan
por la vía. Este tránsito permanente poco
a poco remueve parte de la plataforma de
piedra, ante el correcto manejo de agua lluvia
y mantención de canales que posibiliten el
escurrimiento de agua.

A decir de los lugareños, el canal habría
sido construido hace más de un siglo, y al
ser de piedra, es posible que hayan utilizado
algunas de las que formaban el trazado original de Qhapaq Ñan. […] el uso de piedras
con dimensiones similares a las que aún se
pueden divisar en posición lineal, que podrían pertenecer a la vía original, indica que
estas habrían sido levantadas y por ende
reutilizadas, perdiéndose así el estrato que
posiblemente pudo ser el original54 .

Finalmente, a partir de los datos bibliográficos y observación de los tramos del
Qhapaq Ñan se pudo identificar las zonas
que pueden ser alteradas o destruidas por el
constante uso que se hace del camino. Esta
acción tiende a proponer una puesta en valor
de los componentes históricos del “Camino
Real del Inca”, en función de la interrelación
de los vestigios arqueológicos presentes en el
trayecto vial y sus áreas circundantes. Estos
constituyen los elementos que conforman el
eje central para el rescate y puesta en valor
patrimonial55.

Figura 7. Trayecto del
Qhapaq Ñan (Botija
Paqui).
Fuente: Instituto
Nacional de Patrimonio
Cultural, expediente
Qhapaq Ñan (2014).

52 José Chancay. “Informe de inspección arqueológica en tramo del Qhapaq Ñan, Cantón Naranjal, provincia del
Guayas”(Guayaquil: Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Dirección Regional 5, 2014), 11.
53 Ibíd., 4.
54 Carlos Pacheco, et al, “Informe de monitoreo y seguimiento del estado de conservación del Qhapaq Ñan, Sistema Vial
Andino Ecuador, Sección: Botija Paqui, cantón Naranjal, provincia del Guayas”. (Guayaquil: Instituto Nacional de Patrimonio
Cultural, Dirección Zonal 5, 2022), 7.
55 La relación del patrimonio arqueológico con la memoria histórica se asocia al plano ético y político, a la mercantilización
y espectacularización. Esta premisa sugiere la necesidad de relacionar la investigación con la gestión, campo lleno de
contradicciones “porque una práctica de gestión compartida requiere repensar los parámetros temporales, metodológicos y
epistemológicos a partir de los cuales se desarrolla la investigación arqueológica” (Salerno et al., 2017, p. 29).

68

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Los caminos como patrimonio
arqueológico
Los estudios arqueológicos en esta región,
interconectada por sistemas viales prehistóricos y antiguos está en proceso de investigación, pues los datos hasta el momento
desarrollados son todavía “insuficientes” para
explicar un fenómeno social y cultural pasado
con certeza o precisión. Esta carencia ha
provocado ciertos vacíos en la comprensión
de la dinámica cultural, sobre todo, con un
tema tan delicado y basto como la movilidad.
No obstante, el análisis de fuentes escritas permite hablar de una región cultural de
gran significación, pues a lo largo de la historia ha sido objeto de distintas ocupaciones,
prehistóricas y actuales. En este lapso, han
confluido componentes culturales característicos de cada sociedad asentada en dicho
espacio, formando una región con rasgos
propios y particulares que la señalan como de
interés para la investigación arqueológica.
Como se ha visto hasta el momento,
la arqueología regional tiene un campo de
estudio potente por las características de
ocupación y desarrollo de las culturas del
pasado que se relacionan geográficamente.
Sin embargo, esta arqueología en sus planteamientos teóricos y metodológicos, debería
establecer un uso y una funcionalidad social
del conocimiento, generando un vínculo
directo con el patrimonio cultural y material.

Entre las varias concepciones o entendimientos del patrimonio56, se plantea, por un
lado, como una síntesis simbólica de valores
identitarios de una sociedad que los reconoce
como propios57, y por otro, como el acontecimiento o materialidad que nos “remite a las
relaciones que los pueblos y sus élites tienen
con su pasado; los discursos que los estados y
sus gobiernos construyen sobre la memoria,
la identidad y la historia local o nacional”58.
Generalmente el patrimonio arqueológico está asociado al manejo político estatal,
a partir de leyes y normas que buscan la
protección y usos del mismo. En este sentido,
existe la promulgación de políticas públicas,
en términos de territorialidad y delimitación
patrimonial59, donde lo público adquiere
sentidos como espacio de interacción de la
sociedad y también, del ámbito estatal60.
En este caso, la normativa legal y las políticas patrimoniales del Ecuador, se conectan
y devienen de otros instrumentos e instancias
internacionales vinculadas con convenciones
ratificadas por el Estado. Por ello, es necesario analizar críticamente estas categorías y su
aplicación en la práctica, ya que, pese a que la
política estatal reconoce a los sitios arqueológicos como tales, no existe un sentimiento de
apropiación, identificación y uso de las áreas
arqueológicas por parte de las comunidades
locales.

56 El patrimonio, como bien cultural, implica la asignación de valor en “el sentido de aprecio hacia determinados objetos por
el mérito que atesoran, por la utilidad que manifiestan o por su aptitud para satisfacer necesidades o proporcionar bienestar”
(Ballart, 2002, p. 61). De este modo, se genera un sentimiento de identificación y pertenencia hacia el patrimonio, siendo
necesario un verdadero esfuerzo comunicacional como compromiso ético del investigador, aunque reconociendo que esta es
una tarea que requiere un abordaje interdisciplinario.
57 Monserrat Iniesta, Los tratamientos patrimoniales del paisaje. Leer, escribir y mostrar el entorno. (México: Conferencia de la
Universidad Autónoma de Querétaro, 1991).
58 Antonio Armenta, “El patrimonio cultural urbano: identidad, memoria y globalización”, Andamios. Revista de Investigación
Social. 12 (2009), 7.
59 Virginia Salermo, Milva Umaño, Verónica Helfer, Alejandra Raies, César Pinochet, Mariano Darigo, Matías Warr y Mariano
Ramos. “Cuando los límites importan: Dimensión pública e implicaciones sociales del trabajo arqueológico”, Humanidades.
Revista de la Escuela de Estudios Generales, 1 (2017), 1-37.
60 Nick Merriman, ed., Public Archaeology. (Londres: Routledge, 2004).

69

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

En este sentido, resulta imperativo vincular la labor arqueológica entre los profesionales y los habitantes de las comunidades61, o
como lo señala García Canclini 62, debe existir
una reformulación del patrimonio, fundamentado en los usos sociales de este ante la
visión “rescatista” y estática del patrimonio
derivando, consecuentemente, en el involucramiento de nuevos actores y no necesariamente especialistas.

Otro aspecto importante sobre la conservación de sitios arqueológicos tiene que ver
con el uso del suelo. Actividades como la agricultura, la ganadería y la construcción son las
principales ocupaciones que los habitantes
realizan, tanto en las secciones del Qhapaq
Ñan en la sierra como en la costa. Aspectos
que han provocado constantes y continuos
momentos de remoción, alterando contextos
y disposición de evidencias materiales.

En este sentido, el patrimonio arqueológico63, además de valorar los vestigios dejados
por culturas anteriores64, permite apropiarse
de esta y construir historias para relacionarlas con el legado de generaciones anteriores65
66
. Lo dicho hasta el momento es fundamental para comprender el estado actual y la
proyección del patrimonio arqueológico en la
región, donde inciden factores geográficos y
humanos que permiten la conservación, o en
su defecto, el deterioro de la materialidad.

Los cambios estructurales y los usos de
los suelos que se generan, sea por medio
de mejoramiento de infraestructura, construcción o actividades turísticas conllevan,
necesariamente, a plantear el tema de sensibilidad arqueológica. Mucho más, cuando se
aborda el tema desde las zonas rurales, alejadas de cualquier monitoreo o control de parte
de las instituciones encargadas de velar por el
patrimonio67.

De esta manera, el territorio por donde
se traza el Qhapaq Ñan cuenta con diversos
relieves lo que determina una morfología
compleja, principalmente por sus pendientes
y por el alto grado de erosión en la sierra. Así,
los procesos erosivos y de lavado del suelo son
frecuentes, siendo también más evidentes los
deslizamientos de tierra; es decir, la topografía se presenta irregular.

61 Argumento complementario al planteado en La Carta Internacional para la gestión del patrimonio arqueológico del
Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), que habla de políticas de “conservación integrada” donde se
aborda la necesidad de una “colaboración efectiva entre especialistas de múltiples y diversas disciplinas” (1990, p. 1); siempre
dirigido por los especialistas en comunión con la población.
62 Néstor García Canclini, “Los usos sociales del patrimonio cultural”. En Patrimonio etnológico. Nuevas perspectivas de estudio,
ed., por Criado Aguilar (Sevilla: Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, 1999), 16-33.
63 El proceso de patrimonialización conlleva a la imposición de unos significados por sobre otros (Salerno et al., 2017).
64 El patrimonio lo define como “un todo” relacionado con el pasado y que desde el presente adquiere un sentido
contemporáneo de identidad y riqueza (Shanks, 2008).
65 Ley Orgánica de Cultura. Reglamento General a la ley orgánica de Cultura (Quito. República del Ecuador, 2016)
66 Andrés Bautista et al., Los caminos antiguos del altiplano cundiboyacense. (Tunja: Editorial UTPC, 2021).
67 Sobre la concepción y objetivación del patrimonio arqueológico hay una relación de poder, entre los límites de especialistas
y no especialistas, entre arqueólogos y público (Salerno, 2012).

70

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Figura 8. Estado actual
del sitio arqueológico
Paredones de Molleturo.
Fuente: M. Novillo
(2022).

Conclusiones
El presente estudio permitió identificar
una serie de fortalezas y problemáticas referidas a los caminos antiguos (Qhapaq Ñan)
y su asociación directa con los ecosistemas
andinos y litorales. A partir de la integración
de entornos naturales y manifestaciones
sociales y culturales se generan paisajes
donde confluyeron –y confluyen– las actividades del ser humano.
Los caminos no se presentan como meras
estructuras estáticas y estéticas, por sus
componentes de infraestructura (plataforma,
calzada, empedrado, fuertes y contrafuertes,
etc.), sino, se constituyen como canales comunicativos que facultan el tránsito de personas
y, consecuentemente, la transmisión cultural:
oralidad, creencias, conocimientos, ideas…
Esta particularidad del sistema vial
permite plantear a la movilidad humana, en
perspectiva temporal, como aquella acción
que deja una impronta espacial de ocupación
y aprovechamiento de recursos, indispensables para la subsistencia y desarrollo. Así,

la prehistoria ecuatoriana está marcada por
estos constantes, e incesantes, intercambios
y desplazamientos.
Quizá, el ejemplo más evidente de lo
expuesto hasta el momento, se representa
en el llamado camino inca, que conectó la
región andina en todas las direcciones. Cabe
recalcar que este sistema vial fue sobrepuesto
sobre rutas anteriores a la expansión incaica
en la región y, por ende, la incorporación de
nuevos elementos arquitectónicos borró esa
larga historia de ocupación territorial.
De esta manera, nos enfrentamos a continuos procesos de resignificación cultural
puesto que, los caminos antiguos en la actualidad siguen siendo utilizados. Obviamente
su empleo no tiene la misma funcionalidad
que en el pasado, sin embargo, las historias,
memorias, imaginarios, que hay detrás de
su uso incorporan un nuevo valor de tipo
identitario.
La consideración de las relaciones culturales en diversos escenarios geográficos
bajo la premisa de interacción e intercambio, como lo proponía Caldwell68, Chang69,

68 Caldwell, Joseph. Interactionspheres in prehistory. Paper presented at the Annual Meeting of the American Association for
the Advancement of Science. Philadelphia, 1962.
69 Kwang Chang, Nuevas Perspectivas en Arqueología. (Madrid: Alianza Editorial, 1976).

71

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

Murra70, Salomón71, Oberem72, entre otros,
establece un proceso por el cual los bienes e
ideas, son intercambiadas y compartidas, a
larga distancia, por etnias de diverso origen
y cultura. Fenómeno que puede ser identificado en el hallazgo de artefactos de factura y
estilo foráneos a los elementos culturales de
la región austral.
En otro ámbito, las fortalezas identificadas se relacionan con el aprovechamiento de
los caminos antiguos y su interconexión con
bosques, páramos, quebradas, ríos, parcelas, haciendas, etc., que son utilizados por
los pobladores para actividades agrícolas y
ganaderas. Esta acción obedece a la ausencia
de sistemas viales modernos que “faciliten”
dicho desplazamiento.
En la actualidad se han planteado
propuestas de turismo comunitario que,
para bien o mal, dinamizan ciertos sectores
marginales y rurales por donde atraviesa el
Qhapaq Ñan. De este modo, la disposición
geográfica y la relativa facilidad de pasar de
un piso altitudinal de valle andino al páramo
y posteriormente al manglar, lo convierte en
un atractivo para el turista (local, nacional y
extranjero) que busca disfrutar de los paisajes
de la zona. A partir de esta fortaleza, también,
se desprende una problemática concerniente
a la conservación.

De este modo, el uso paulatino que hacen
los turistas de los caminos y de los sitios
arqueológicos asociados (principalmente
Paredones de Molleturo) está alterando y
destruyendo los vestigios materiales. Esta
alteración es evidente en Paredones, donde se
observan muros colapsados, zonas de fogatas
conformadas por piedras desmontadas de las
estructuras, áreas con basura plástica, entre
otros.
En cambio, las actividades agrícolas y
ganaderas también transgreden el estado
actual de conservación arqueológica. Existe
un desmedido aparcelamiento de terrenos
para la siembra de gramíneas o hierba para
los animales. A su vez, el ganado está suelto
en las zonas, lo que provoca deterioro en
suelos y estructuras arqueológicas.
Para terminar, sobre el Qhapaq Ñan,
específicamente, el poco cuidado y mantenimiento de aguas de escorrentía y quebradas
ha provocado que el agua se filtre debajo de
las calzadas que, adicionalmente, soportan
cargas pesadas que desestabilizan el empedrado. Por ello se pierde la huella del camino
y sus materiales constitutivos.

70 John Murra, El control vertical de un máximo de pisos ecológicos en la economía de las sociedades andinas. Formaciones Económicas y
Políticas del Mundo Andino. (Lima: Instituto de Estudios Andinos, 1972).
71 Frank Salomon, Los Señores Étnicos de Quito en la época de los Incas. (Otavalo: Instituto Otavaleño de Antropología, 1980.)
72 Uda Oberem, “El acceso a recursos naturales de diferentes ecologías en la Sierra Ecuatoriana (siglo XVI)”. En Contribución
a la Etnohistoria Ecuatoriana, editado por Instituto Otavaleño de Antropología, (Quito: Colección Pendoneros, 1981), 45- 73.

72

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

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�La ruta antigua: memoria social en el camino de la Fiesta de la Santa Cruz

CAPÍTULO IV
La ruta antigua: memoria social en el camino
de la Fiesta de la Santa Cruz
Tania Macera Torres
Prefectura del Guayas

Figura 1. El camino
antiguo conocido
como el camino de los
arrieros, el camino de
herradura y el camino
de García Moreno.
Camino que facilitó por
siglos el intercambio
de bienes, camino de
acceso para búsqueda
de oportunidades
laborales.
Fuente: T. Macera
(2022).

En varios documentos y registros históricos se sostiene que el camino antiguo que une
Naranjal en Guayas con Cuenca en el Azuay es
el Camino del Inca o Qhapaq Ñan, hace menos
de una década dicho camino se convirtió en
una ruta emblemática y de especial atención
de la presidencia de la República, quienes activaron a través de los ministerios de Cultura y
Turismo promoción e inversión para su recuperación. Las provincias de la Sierra fueron
beneficiarias inmediatas de esta iniciativa,
sin embargo, el tramo que conecta Azuay con
Guayas a través de Naranjal no fue considerado, excepto en menciones mínimas.

Realizamos un acercamiento con pobladores de tercera edad de Naranjal, tanto en la
cabecera del cantón como de la zona de Santa
Cruz en cuya área se asienta la Hacienda Río
Blanco. Ninguno de los pobladores menciona
que este camino sea conocido como Camino
del Inca, personaje del que únicamente saben
es una estatua de cemento construida bajo un
arco también de cemento en Naranjal.
Recorrimos el tramo entre Naranjal hacia
Santa Cruz con miras a llegar a Guarumales
y a pie hasta Molleturo. Este texto recoge la
memoria de adultos mayores que sobrevivieron a la pandemia y que al día de hoy tienen
la certeza que dicha vía no se concretará,

75

�Tania Macera Torres

que el tiempo para construirla pasó y tuvo su
última oportunidad en el gobierno de Febres
Cordero (1984-1988), cuya administración
definió que la mejor alternativa era la que
conectaba Molleturo con Puerto Inca, es decir
la Naranjal - Pechichal - Molleturo.
Erasmo González nació y creció en
Naranjal, estudió en Cuenca y Riobamba, en
su casa atesora libros de historia, artículos
publicados en prensa escrita, documentos
entregados por colegas y por sí mismo a
autoridades de la provincia y del cantón. Al
preguntarle por el camino antiguo que conectaba Naranjal con Cuenca afirma:
Naranjal no es incaico, estas tierras estuvieron pobladas por los punáes quienes a
la par de los cañaris resistieron a los incas.
Los pobladores de Puná eran expertos navegantes que llegaron hasta el norte de lo que
hoy es Perú, ellos habitaron estas tierras1.

El camino antiguo es de herradura y es el
que iba desde Naranjal hacia Cuenca, es un
camino anterior a la llegada de los incas. Ese
camino tuvo un tramo inicial desde Naranjal
hacia Molleturo, se conocía como camino
de los arrieros, vía Molleturo o camino de
herradura hacia Cuenca. En 1872, el mal
estado de la vía llamó la atención del entonces
presidente García Moreno quien dispuso la
ampliación y empedrado del camino en uno
de sus tramos, desde Guarumales a las proximidades de la hacienda Río Blanco, por ello a
esta obra se le denominó vía García Moreno
y en la plaza cívica en Molleturo se observa
la placa con esta denominación vía García
Moreno. El mismo presidente García Moreno
habilitó un camino alterno que va desde Bola
de Oro hasta Hierba Buena y amplió la vía
que va desde Naranjal hacia el puerto fluvial
de Santa Rosa de Flandes, en dónde salían
y llegaban embarcaciones desde Guayaquil
conocidas como balandras.
El presidente García Moreno tuvo atención especial a la vía dada su relación con la
familia de Hortensia Mata, mujer guayaquileña nacida en 1849. Su padre el General
Antonio José Mata Viteri fue Ministro de
Guerra y Marina, Ministro del Interior y

Relaciones Exteriores, Senador de la República. En 1865 se casó con el cuencano José
Miguel Ordóñez Lazo, para quien el presidente García Moreno solicitó la mano de
Hortensia Mata. Treinta años más tarde
enviudaría y en 1896 contraería matrimonio con su cuñado Carlos Ordóñez Lazo. La
mención a la familia Ordóñez Lazo merece
atención dado el liderazgo en el comercio
de la quinina para prevenir fiebre amarilla
y atender enfermedades propias de zonas
tropicales como Naranjal y Guayaquil.
Hortensia Mata fue una mujer referente
en Cuenca por su trabajo de promoción de las
artes y la cultura, además de su vocación por
el cuidado de los religiosos y obras de caridad.
Su vida transcurrió vinculada a la clase política y a personajes que llegaban al país y
eran reconocidos como músicos, académicos, científicos, etc. Hasta el día de hoy su
nombre está presente en personas adultas
mayores en Santa Cruz en Naranjal que la
recuerdan como propietaria de lo que hoy se
conoce como Pechichal, y que décadas atrás
se conocía como Hacienda Río Blanco cuando
sus abuelos y padres fueron trabajadores en
dicho lugar. También recuerdan a la familia
Ordóñez, por los relatos de sus mayores que
refieren, venían eventualmente a la hacienda
pero radicaban mayoritariamente en Cuenca.
Mercedes Redrobán nació en Santa Cruz
de Naranjal en 1952, el esposo de su abuela
era un trabajador en la hacienda Río Blanco.
Mercedes recuerda que su abuela le contaba
de las fiestas en honor a la Santísima Cruz
que se celebran el 3 de mayo. De niña asistió
a la capilla donde velaban con rezos toda la
noche, pero su abuela le contó que años atrás
la celebración era mayor, y había una fiesta
de disfraces. Las familias de procedencia
azuaya asentadas y que hicieron su vida en
Santa Cruz refieren que la fiesta de disfraces
fue una tradición que venía de la dueña de la
Hacienda, es decir, de Hortensia Mata, quien
falleció en 1934.2

1 Erasmo González, en conversación con el autor, septiembre de 2022.
2 Mercedes Redrobán, en conversación con el autor, septiembre de 2022.

76

�La ruta antigua: memoria social en el camino de la Fiesta de la Santa Cruz

Figura 2. Fiesta de
disfraces en una de
las propiedades de
Hortensia Mata, 1907.
Fuente: Colección de
fotografía de Miguel
Díaz. Fondo Nacional
de Fotografía/ INPC.

Para personas de tercera edad y no es un
caso específico de Naranjal sino en todos los
caminos viejos del país, el sentido de conectar
ciudades y pueblos se rige por trazar carreteras
nuevas sobre los tramos ya existentes, porque
si algo tienen en común estos caminos es su
linealidad, que por sentido práctico permite
acortar el tiempo para llegar de un lugar a otro
y significa ahorro en gasto de construcción.
La especial atención que el camino Naranjal –
Molleturo recibió por parte de García Moreno,
generó en quienes la transitaban la esperanza
que este camino pasaría a ser una vía amplia y
permanentemente atendida. Vicente Fernández procedente de Cañar tiene hoy 76 años de
edad, vive en Santa Cruz de Naranjal y asegura
que en la época de García Moreno se contaba
con los estudios para que esto sucediese, aún
cuando García Moreno murió asesinado 71
años antes que Vicente naciera.3
Los caminos desde tiempos prehispánicos
fueron claves para el comercio y el intercambio
de bienes y servicios, especialmente de
consumo, de acceso a alimentos y son los
caminos elementos claves a dominar en la
transición de una forma de gobierno a otra,
o cuando una sociedad se impone sobre otra,
por ende se modifican las relaciones sociales.

No detendremos este relato en datos
históricos y arqueológicos abordados en
textos que componen este trabajo, y los
desarrollan desde un lugar de investigación
de archivo y bibliografía los artículos de
historia y arqueología. Merece decir, que
estamos abordando la memoria del siglo XX
y las dos primeras décadas del siglo XXI de
quienes migraron y llegaron a Naranjal desde
las provincias de Cañar y Azuay, porque este
territorio en Guayas fue un referente de
oportunidad laboral, y estas oportunidades
se centran en la riqueza que dicha zona posee
tanto en calidad de tierra cultivable, bosques
con maderas apetecidas y con demanda en
el mercado y el trabajo de explotación de los
recursos que el mar ofrece.
Los procesos migratorios desde la región
sierra hacia Guayas se intensificaron en el
siglo XX. Naranjal despuntó en las primeras
décadas de dicho siglo con la producción de
cacao nacional, esta emergencia del cacao
no fue casual, dado que las haciendas que
se dedicaron a su cultivo y comercialización
venían desde el siglo XIX. En el siglo XX se
amplía la producción y se instalaron haciendas que requerían mano de obra y llegaron
desde Azuay y Cañar en la sierra sur y desde

3 Vicente Fernández, en conversación con el autor, septiembre de 2022.

77

�Tania Macera Torres

Balao y Tenguel en Guayas. Miles de campesinos con sus familias que fueron contratados
como trabajadores. Las haciendas requerían
personas para hacer el trabajo de tumba de
árboles, argueneros, recogedores, rosadores, regadores y otros oficios de un campo
en transformación permanente. También
llegaron más comerciantes guayaquileños
con experiencia en navegación y comercio, en
provisión de servicios - tiendas de abarrotes,
servicio de hospedaje, provisión de insumos
de ferretería, ropa y calzado.
Las haciendas en sí son unidades productivas, que se caracterizaron por mantener un
sistema de organización económica y social
propio y hacia adentro, que permite que las
ganancias circulen en sus mismas instalaciones. Esto requería de estrategia e inversión,
por ello varias haciendas ampliaron servicios
e implementaron sistemas de trabajo que los
volvía más atractivos porque facilitaba la vida
cotidiana de quienes buscaban empleo.
Durante el siglo XX, Naranjal contó con
varias haciendas, dedicadas a actividades de
producción agrícola especializada en el cacao,
café, arroz, banano y crianza de ganado
vacuno para consumo, como ganado caballar,
yeguarizo y mular.

publicación local, un catálogo de las haciendas de Naranjal. La Hacienda Bola de Oro,
propiedad de Manuel Eduardo Cucalón
Poveda fue fundada el 22 de agosto de 1908,
es un predio agrícola ubicado a 10 km al
oeste de Naranjal (70 km desde Guayaquil).
Dedicada a la producción neta de cacao y en
menor cantidad café y plátano. Especializada en la crianza de ganado. Esta hacienda
también contó con estructura organizativa
interna que articuló la vida de los peones
y sus familias en el radio de la hacienda, el
propietario implementó acceso a un espacio
deportivo propio con el objetivo de alejar a los
trabajadores del vicio, contó con seis departamentos: San Eduardo como sede administrativa y vivienda del propietario y su administrador, San Nicanor, La Maclovia, Livia, María
Lucila y Dolores. Todos los departamentos
contaban con su propio caserío y sus habitantes recurrían a San Eduardo para proveerse de
mercadería en la tienda del Hacendado, quien
además proveía de una planta eléctrica propia
para observar los caseríos por las noches.

Figura 3. Hacienda Bola
de Oro fundada en 1908.
Fuente: Archivo
fotográfico Hacienda
Bola de Oro. Familia
Cucalón.

Erasmo

78

González

comparte

una

La hacienda San Pablo, propiedad de José

�La ruta antigua: memoria social en el camino de la Fiesta de la Santa Cruz

Parodi promovió la consolidación del barrio
San Carlos como espacio de vivienda para sus
trabajadores. En esta hacienda se diversificó
la producción agrícola, aunque el cacao era
el producto líder y se mantuvo por décadas
como principal cultivo, aprovecharon la
calidad de la tierra para producir café, guineo
de seda, algodón y palmas de coco. Con los
años construyeron un sistema ferroviario
propio para llevar sus productos en un tramo
de 8 kilómetros hasta el Puerto Jeli, en el que
a su vez construyeron un muelle especial de
dicha hacienda para transportar sus productos hacia Guayaquil. Generaron servicios y
beneficios directos para sus trabajadores:
escuelas, espacios deportivos, espacios habitacionales, tiendas de abasto que permitieron que el dinero circule dentro de la misma
hacienda.
Entre otras haciendas que se situaron
Naranjal figuran:
- Hacienda San José y Bella Cleotilde;
propiedades de José Guillermo Ordóñez. La
hacienda San José cuenta con departamentos:
Santa Ana, Rebeca y La Carmela. También
se dedicaron a la producción de cacao, café,
plátano, algodón y árboles frutales.
- Hacienda Trípoli, propiedad de Francisco Rizzo
- Hacienda El Aromo de Luis Alberto
Andrade Díaz

- Finca La Corona de propiedad de Jesús
Alcívar
- La Amelia, compuesta por los departamentos: Río Blanco, Campo Hermida y
Cañayacu, propiedad de Miguel Antonio Lazo
y Luis Lazo
- Hacienda Nueva Gloria, propiedad de
Felipe Larréategui
- Hacienda El Recreo de Enrique López
- Hacienda La Rusela, propiedad de
Jacinto Hana, esta hacienda contaba con
montañas de la que extraían maderas: roble,
canelo y madera blanca
Río Blanco, que en un inicio fue propiedad
de la familia Ordóñez Mata, pasó a formar
parte del conjunto de Hacienda El Pechichal
y pasó a manos de la familia Castro. En la
actualidad conserva los letreros que refieren
a esta hacienda el pasado de la hacienda Río
Blanco. Seis décadas atrás contaba con al
menos 20 tumbadores, 20 recojos, 10 argueneros, 20 rosadores y 20 regadores, según
recuerda Mercedes Redrobán. Ella fue criada
por su abuela, quien a su vez se casó con uno
de los trabajadores de Río Blanco y llevaba el
almuerzo al esposo de su abuela todos los días.
Desde Santa Cruz a la entrada de la Hacienda
Río Blanco el tramo demanda menos de 10
minutos de camino, sin embargo; ella caminaba a diario hacia la zona de los cultivos de
cacao, 50 a 60 minutos a pie.
Figura 4. Ingreso
a la Hacienda Río
Blanco, propiedad
de la guayaquileña
Hortensia Mata, que
desde 1959 pertenece a
los herederos Encalada
Mora y es parte de la
Compañía Agrícola El
Pechichal.
Fuente: T. Macera
(2022).

79

�Tania Macera Torres

Hoy en día el recorrido por el camino
de los arrieros está al margen derecho de
la hacienda y se recorre en no menos de 20
minutos en carro por un camino de herradura
que los actuales propietarios mantienen. Para
entrar en este tramo de la vía se pide permiso
al propietario quien dispone a sus guardias
abrir la puerta de ingreso.
Paralelo a las haciendas productivas, la
parroquia Naranjal fue un lugar atractivo para
la actividad comercial y provisión de servicios,
personas especializadas en proveer de ciertos
bienes negocian la compra de la producción
de las haciendas, se recuerdan nombres como
Víctor Cubillús Astudillo, quien proveía de
muebles, guitarras y ataúdes. También están
Maiz, Chan and Co., de los sucesores de
Moisés Chan. Almacén dedicado a la provisión de material de ferretería, ropa, abarrotes
y que además de comprar cacao, café, arroz y
algodón contaban con un taller de fotografía.
Maiz and Ying Kuon, también dedicado
al comercio de ropa y abarrotes. Servicio de
hospedaje en el Hotel Guayas, propiedad
de Angela Pástor y la empresa de vapores
Rodríguez, de propiedad de Pedro de la Cruz
Rodríguez, dedicada al servicio de navegación fluvial, viajes entre localidades, contaba
con los vapores Ernesto y Mesías y una lancha
rápida para el servicio de trasbordo en época
de verano.
En uno de los documentos sobre informe
de sesión del Consejo Provincial donde se
solicitó la creación de Naranjal como cantón,
se refirieron al pasado histórico de dicha
zona, mencionando la presencia de los
cañaris por la abundancia y riqueza que dicha
zona ofrecía. Víctor Emilio Estrada se refirió
a Naranjal y a Guayaquil como la alacena de
América del Sur, tanto por su riqueza marina
como especies animales en sus bosques y
árboles frutales, mismos que aseguraron y
garantizaron la vida por siglos y que hicieron de esta zona un lugar privilegiado y de
permanente movilización social.

También se menciona al pueblo de los
Molleturos, quienes con los Cañaris fueron
sometidos por los Incas. Cobra sentido que
el camino antiguo, se consolidó a través de
intercambios micro regionales, es decir; de
pueblos pre-incaicos que una vez sometidos
pasaron sus rutas de tránsito y comercio a
ser consideradas propiedad de quienes se
impusieron.
Determinar y trazar el camino antiguo no
es tarea sencilla, si bien los mayores en Santa
Cruz y Naranjal coinciden que era una ruta
directa hacia Molleturo, no está exento de
dificultades propias de una zona de quebrada
que va desde los andes hasta las tierras
bajas en la costa, y en permanente cambio y
reconfiguración por deslaves. El camino para
mantenerse funcional ha variado con los años,
también sujeto a la fragmentación de tierras
y cambios de propietarios. Los cultivos de
cacao se mantienen a lo largo del camino que
bordea la Hacienda Río Blanco y se reducen
notablemente en los linderos finales de dicha
hacienda. Posteriormente inician cultivos de
pastizales en medio de bosques primarios. El
único carro que hoy transita hasta Guarumales es de la familia Ochoa, ellos van todos los
días para ver el ganado según refiere la señora
Mercedes Redrobán. Desde el punto llamado
Botija inician los pastizales.
Mercedes Redrobán (70 años) recuerda4:
La gente montada a caballo bajaba por
aquí, incluso bajaban hasta con los toros haciendo cargar frejoles y habas. Yo me llamo
Mercedes Redrobán, voy a cumplir 70 años.
Nací aquí, recinto Santa Cruz. Mi papá fue
nacido aquí mismo, en la Hacienda Río
Blanco. Mi papá llamaba Enelsio Matute.
No tengo su apellido porque me borró, el
que tiene plata hace lo que quiere. Mi mamá
llamaba María Redrobán, ella nació aquí
también. Bajaban un tiempo un padre de
Cuenca, bajó en tiempo de Velasco Ibarra,
el bajó en un jeep, en un Land Rover, bajaron
por esta vía desde Molleturo. Donde podía
rodaba el Land Rover y donde no podía le
cargaban con cañas al hombro, yo tenía 6 – 7
años. No recuerdo el nombre del cura.

4 Mercedes Redrobán, en conversación con el autor, septiembre de 2022.

80

�La ruta antigua: memoria social en el camino de la Fiesta de la Santa Cruz

Además, rememora:
Casas aquí no había, no había casas estrechas, había casas salteadas. Por ejemplo,
ahí había la casa de mi abuela (señala una
pequeña choza), más arriba la casa de los
Cabrera, hacia la salida a Naranjal de los
Garzón que en ese tiempo era casa de Miguel
Vázquez, y abajo estaba la casa de los Gómez
que aún está una casita vieja allí. Los abuelos
ya murieron, el nieto vive ahí. Aquí trabajábamos sembrando cacao, guineo, se vendía el
guineo seda envuelto. Llevaban a Santa Rosa
de Flandes para desde ahí mandar en barco
a Guayaquil. La gente de la sierra llevaba
yuca, traían fréjol, alverja, habas, coles, papa
chaucha. Nos vendían a nosotros, ahora ya
no baja nadie por aquí. La gente que vivimos
aquí, algunos tienen parientes de la sierra,
por ejemplo, arriba en Río Blanco que vivía
mi papá, él era Matute Vera que venían desde
Guachapala, descendiente de Guachapala,
sus padres han sido de por allá. Yo no me crié
con él, por eso desconozco. La gente bajaba
para vender los granos, otros se quedaban.
Al principio sólo venían a vender y llevaban
arroz, sal, llevaban comprando la comida
para arriba. Bajaban los fines de semana a
caballo, en mulas, con vacas. También venían a vender ganado y vendían todo lo que
traían. Al siguiente día ya se regresaban con
las cosas.

Las casas viejas de madera que se
pueden ver existen desde que yo era niña, la
casa de madera que está con caña es ahora
de los señores Garzón, tiempo antes fue primero de Andrés Vázquez, papá de Miguel
Vázquez y el vendió a los Garzón y se fue a
vivir en Guayaquil, allí murió y ahora un
hijo vive aquí en el sector de la poza. Hacia
arriba habían las huertas de cacao. En Río
Blanco trabajaba el marido de mi abuela, yo
iba llevando de aquí la comida para él que
mandaba mi abuela. Yo era una niña cuando
iba llevando la comida para él, el almuerzo.
La hacienda Río Blanco está aquí nomás,
pero yo me iba para el fondo a las huertas,
ahí trabajaban con comida. En ese tiempo
arrendaba la hacienda don Pascual Godoy,
arrendaba a don Manuel Encalada. Cuando
el marido de mi abuela trabajaba ahí, habían 20 tumbadores, 20 recojos picadores
de cacao, 10 argueneros que eran los que
venían con el cacao al hombro en viajes, 20
rosadores y 10 regadores. Antes había bastante gente, producía bastante así mismo
la hacienda y ahora ya casi no produce, casi
no tienen ni gente. El cacao lo mandaban a
Guayaquil, al principio en lanchas y después
ya en carro por la nueva vía en cooperativas
desde aquí de Naranjal. Aquí había de toda
la vida la escuelita Víctor Emilio Estrada,
había un profesor. Yo estudié hasta el cuarto
grado, de ahí me quedé porque mi abuela

Figura 5. Mercedes
Redrobrán (70 años
de edad) hija de
padre azuayo y madre
guayasense. Vive en
el sector Santa Cruz,
primer poblado desde
Naranjal hacia Cuenca
por el camino antiguo.
Su casa está asentada
junto al camino).
Fuente: T. Macera
(2022).

81

�Tania Macera Torres

no me quiso dar más el estudio. Después ya
de grande terminé la primaria en Naranjal,
estudiando de noche. Estudié corte y confección, pero no me gradué tampoco, cosía,
pero después dejé, porque escasea la vista,
la máquina se daña y se necesita dinero para
arreglar. Cuando era niña se celebraba la
Santísima Cruz el 3 de mayo, en la capilla que
hace años estaba adentro y ahora la sacaron
acá afuera. Antes, de lo que yo me acuerdo
han sabido hacer fiestas grandes, fiesta de
disfraces, pero cuando yo era niña solamente
era la velación de la cruz, se encendía velas
y se amanecía velando con rezos. Brindaban
aguado de pollo con arroz y alverjas tiernas.
Yo iba con mi abuela, ella tenía más nietos,
mi hermano mayor y un muchachito que crió
ella, un jibarito que llegó de 5 años, él era de
Gualaquiza, del Oriente. Sus abuelos vivían
en Botija, un pueblo que queda en el camino
a Molleturo, a pie se hace una hora. Antes
vivían ahí gente del oriente, el muchacho se
llamaba Pedro Manuel Naanch, de 5 años le
regalaron a mi abuela y casi cerca de morir
mi abuela él se hizo de mujer y se fue a vivir
en Paují.

Con respecto a cuando hizo la ruta:
Yo fui dos años caminando a Molleturo,
en carro se llega a Guarumales, hay un puente
grande que hicieron los señores de Dina, un
puente de cemento, hasta ahí llega el carretero y después viene San José. Nosotros
íbamos a las fiestas de Molleturo, ese tiempo
éramos pata de perro para caminar, llegábamos a Yerba Buena y ahí descansábamos
llegando 2 o 3 de la tarde, al siguiente día caminábamos nuevamente a Molleturo, hacía
dos jornadas para llegar. Una vez vine desde
Molleturo, saliendo a la 1 de la tarde y bajé a
pura carrera, siete de la noche ya estuve aquí
y al siguiente día no podía ni pararme. Eran
las fiestas de Patrón Santiago, San Felipe, el
Figura 6 y 7.Casa de
madera de Miguel
Vázquez y familia en
el sector Santa Cruz Naranjal.
Fuente: T. Macera
(2022).

82

Señor de los Milagros. Se hacían con bandas
de músicos, íbamos para bailar. Se comía borrego, nos dieron una sopa de fideo lazo con
papachina y queso, era sabroso, nosotros la
papachina dábamos a los chanchos.
Yo a Cuenca fui por la carretera de La
Troncal, desde Molleturo no salíamos hacia
Cuenca. El camino de aquí es solo de herradura y hacia arriba queda el empedrado, en
la parte de Guarumales. La mayor parte de la
gente que vivía en esta vía ya casi no quedan,
los viejitos del tiempo de antes ya no hay,
por aquí abajo está la señora Rosa Vicuña,
Alejandro Peralta. Gente de antes, donde
están ahora los Cabrera estaban los Carpio,
los Vázquez, los Chica, Gómez, todos sembraban cacao, pero ya no queda nadie. La
mayoría han muerto.
Desde Santa Cruz hacia Guarumales
están San José, Buena Vista, Agua Rica,
desde Botija para arriba ya se sembraba
pastos para ganado. En Guarumales en el
tiempo de antes el dueño era el gringo Nicola Bruch propietario de pastizales, era un
señor patucho que tenía huertas de cacao en
Cañayacu.
Mi abuela sembraba frejol, guineo seda,
nabo criollo, yuca, verde. De animales en ese
tiempo, como el marido de mi abuela era
cazador la carne no nos hacía faltar. Mataba
venados, guatusas, gualilla que es la guanta
que llaman, pavas de monte, pacharacas, sahínos, él no nos hacía faltar la carne. Algunos
animales del monte venían aquí a las casas, el
tigrillo era atrevido, se subía a los gallineros
a cogerse las gallinas, los pavos. El marido de
mi abuela mató al tigrillo, porque el tigrillo
lo que podía se llevaba. Siempre mataba los
tigrillos, la carne seguramente se botaba,
carne de venado teníamos suficiente.

�La ruta antigua: memoria social en el camino de la Fiesta de la Santa Cruz

La piel del tigrillo se vendía en El
Triunfo. Antes podíamos tener gallinas
porque no había peste, el único que se robaba
era el gato del monte. Hay un pájaro que se
llama celador, se oía cantar a ese y a una le
tocaba correr a ver, porque ya les atrapaba,
era un gato grandote. Aquí antes solo había
camiones grandes que llevaban el guineo al
puerto, yo nunca fui a Santa Rosa, de muchacha no salía. Mi abuela sabía ir y desde
ahí a Guayaquil. Iba en barco o en lancha.
Para darnos miedo nos decían que había
una chiva, que era un indio de monte, pero
nunca han encontrado ellos (mis abuelos),
otros han encontrado.
Fanny Cubilluz esposa de Alejandro Peralta era una de las mujeres que gestionaba
continuamente mejoras para Santa Cruz,
construyeron la casa de cuidado para personas de tercera edad. Ella falleció hace 1 o
2 años.

El relato de la señora Mercedes Redrobrán
ubica un camino que si bien fue transitado
durante el siglo XX, perdió con el tiempo el
tráfico de bienes y personas. Esto como efecto
de la transformación y el interés comercial
que en el siglo XX proyecta el trabajo y la
producción de Naranjal hacia Guayaquil y
hacia el comercio exterior, disminuyendo el
interés por bienes provenientes del Azuay.
Este cambio se instala a mediados del siglo
pasado, y quiénes llegan buscando trabajo no
retornan y lo harán con los años a través de
la vía desde Puerto Inca. Quedando el camino
antiguo en mayor desuso.

Yo me llamo Camilo Montesdeoca, nací
en la sierra en 1932. Cuando vine acá, esto
era montaña, venían de la sierra con venta de
naranjilla, de papas. Yo vine desde allá desde
Cuenca. Mi papá era Alipio Montesdeoca
y mi mamá Malvina Quinde, los dos están
muertos. Mi papá vivía aquí y mi mamá vivía
en Cuenca en la sierra. Era de un pueblo
llamado Sidcay, yo nací en la sierra y vine
de 14 años, vine solito. Sabía que mi papá
vivía acá y me vine a trabajar. Aquí empecé
a ganar sembrando, a pajarear arroz porque
a veces tenían desmontes allá arriba y tanta
cosa que había. Me puse a sembrar, me puse
a trabajar, ya conocí como era el trabajo y
desde que llegué ya no me fui a ninguna otra
parte, aquí me quedé e hice familia con Dora
Garzón que es de Guayaquil. Mis padres
vinieron y se asentaron en Paují, nunca fui
a Molleturo. Esta casa que tengo la compré
hecha, yo por esta zona me quedé a trabajar,
iba y venía a esta zona.
Aquí pasaba la gente con acémilas, esto
no se puede decir que era carretera, esto era
un camino, una trocha, lo único que pasaba
era una bestia que pasaba cargando fruta,
pan que llevaban a vender en Naranjal, por
aquí no pasaba mucha gente. Con los años se
vio pasar un camión viejo. Yo ahora tengo 90
años, pero no regresé por el camino viejo, iba
a ver a mi mamá, pero ya me fui por Puerto
Inca, aquí decían que iba a pasar el carretero,
por muchos años dijeron que ya venía el carretero, pero nunca llegó hasta la vez, creo
que se olvidaron5.

Figura 8 y 9. Camilo
Montesdeoca, 90 años.
Emigró a Naranjal
a los 14 años. Formó
su familia con la
guayaquileña Dora
Garzón y compraron la
casa a la izquierda con
su trabajo y que aún
habitan. Sector Santa
Cruz en Naranjal.
Fuente: T. Macera
(2022).

5 Camilo Montesdeoca, en conversación con el autor, septiembre de 2022.

83

�Tania Macera Torres

Las personas de mayor edad que habitan
en el camino antiguo están asentadas en
el sector de Santa Cruz, contiguo a lo que
fue la Hacienda Río Blanco, este sector está
conformado por casas de madera, según el
recuerdo de sus habitantes, son las casas más
antiguas y de familias que han disminuido su
número de miembros por migración y porque
la muerte ha visitado a sus adultos mayores.
Otra de las causas para no regresar a la sierra
fue la conformación de familia con personas
de Naranjal y de Guayaquil.

El sector de Santa Cruz es, según lo relata,
uno de los primeros asentamientos de personas provenientes del austro: Cañar y Azuay.
Se vincularon a la Hacienda Río Blanco, cuyos
propietarios eran un matrimonio mixto. De
manera progresiva se vincularon a la gestión
con el objetivo de lograr mejoras en la vía, en
el acceso a servicios básicos, y por pertenencia buscaron apoyo en los diferentes gobiernos del Azuay para ser atendidos.

Me llamo Vicente Fernández y tengo 76
años. Nos conocimos con ella, con mi mujer
aquí en Santa Cruz. Ella es de aquí y yo soy de
la sierra, llegué muchacho a trabajar en los
cultivos de cacao, a cuidar a las vacas. Yo soy
de Cañar, de una parroquia que se llama Rivera, de Azogues hacia adelante. A mí otros
paisanos me dijeron que venga a trabajar
acá, que había trabajo en Naranjal. El camino
arriba era de herradura, acá era una trocha.
Por aquí los sábados y domingos pasaban los
caballos, sonaban. Salíamos a verlos pasar
porque venían a vender borregos, frejoles, de
todo traían y nos vendían a nosotros. Ellos
llevaban desde las tiendas de abajo arroz y
sal. Dicen que Velasco Ibarra como García
Moreno hizo estudios para que esto sea una
autopista, pero nunca salió el carretero.
Salió en tiempo de Febres Cordero y Granda
Centeno y sacaron el camino por allá hacia
Puerto Inca. La carretera podía salir por aquí
pero no lo hicieron. La gente de este lugar ha
muerto, ya murió don Víctor Cabrera, el hizo
esta carretera desde Naranjal hasta Santa
Cruz, él empezó a instalar la luz, él fue comisario municipal, oriundo de Gualaceo y vivía
aquí, cultivaba cacao. Aquí seguimos produciendo cacao, cacao nacional pero el precio
está bajo y ya uno no se siente motivado a
producir6.

Yo soy Rosa Cárdenas y tengo 85 años.
Yo soy de aquí. Él (Vicente Fernández) llegó
a trabajar donde mi suegro a los 14 años. Me
casé y al poco tiempo murió mi esposo y yo
me quedé sola, estaba jovencita y con un hijo.
A mi esposo lo mataron. Vicente Fernández
era trabajador de aquí, ya está aquí algo más
de 50 años, nos casamos, pero no tuvimos
hijos. Mi suegro Carlos Gómez dejó para los
herederos tierra, eran 11 o 12, el dejó a mi hijo
la casa de madera y yo vivo ahí a lado. Mi hijo
vive aquí, seguimos produciendo cacao. A
cada uno de sus herederos les dejó 1 o 2 hectáreas 7.

6 Vicente Fernández, en conversación con el autor, septiembre de 2022.
7 Rosa Cárdenas, en conversación con el autor, septiembre de 2022.

84

�La ruta antigua: memoria social en el camino de la Fiesta de la Santa Cruz

Figura 10. Casa de
Carlos Gómez, herencia
de su nieto. Sector
Santa Cruz en Naranjal.
Fuente: T. Macera
(2022).

Erasmo González8 relata que en tiempos
de la República se atendió el camino antiguo,
que pasó a conocerse como el Camino de
García Moreno:

cacaotera y nos disputamos con Vinces, nosotros producimos el cacao nacional.

La comunicación con el austro era
Cuenca, Naranjal a Guayaquil, se hacía por
el camino de herradura: Cuenca – Molleturo
– Guarumal – Playa Seca y llegaba a la Panamericana, y de aquí a Puerto de Bola que
pasó a llamarse Puerto Baquerizo y desde
ahí se iba a dar en embarcaciones a Guayaquil. Nosotros hemos trazado una ruta para
salir desde Puerto Baquerizo a llegar a la
Península y de ahí a Posorja. Yo me acuerdo
del año 1950 para acá, porque voy a tener 79
años. En estas 5 esquinas era donde llegaron
los arrieros con las acémilas, traían mercadería de frutas y chanchitos, ellos llevaban
de aquí el cacao prieto, que es el de segunda
que se llama y llevaban para hacer chocolate.
Cuando venía la gente que traía rebaños de
ovejas, ganado vacuno que llevaban a Guayaquil y embarcaban en Puerto Baquerizo y
en invierno las embarcaciones llegaban hasta
Santa Rosa de Flandes, donde había lanchas,
el vapor Salvador, Viña del Mar, Santa Rosa,
Rosa Graciela que eran embarcaciones que
llegaban a Guayaquil y sobre todo llevaban
cacao, porque Naranjal fue eminentemente cacaotero. Nosotros somos la capital

El 27 de agosto de 1924 hubo un incendio
en Naranjal y un párroco padre Juan B. Ceriola editó este catálogo de las haciendas. Por
el camino de herradura lo que yo conozco de
antes y se ha conversado, la señora Hortensia
Mata era dueña de todito esto, de Río Blanco
hasta acá la Hacienda Pechichal, tenía vastos
territorios aquí en Naranjal. Ella era la terrateniente de esa época, era la matrona y
de Cuenca también, tuvo nexo con García
Moreno por eso la carretera se hizo, bueno
no era carretera, era el empedrado, camino
de herradura que se dice, él inició e hizo y
llegaba hasta la hacienda desde Guarumales.

Además, relata:

En relación a la ruta a Cuenca, menciona:
En 1968 con un grupo de muchachos
naranjaleños pedíamos que se haga esa ruta
hacia Cuenca, vino en el 63 Severo Espinoza
que era alcalde de Cuenca y en 1968 nos
reciben en Quito en tiempo de Otto Arosemena, el subsecretario de obras públicas y
se comienza a hablar. Al llegar Velasco Ibarra
en el año 70, se iba a comenzar la vía, vino
una compañía que se llamaba La monolítica
que estaba ya asentada en Naranjal y que iba

8 Erasmo González, en conversación con el autor, septiembre de 2022.

85

�Tania Macera Torres

a comenzar el camino. Velasco Ibarra en el
periodo del 52 al 56 dejó iniciado con el desbroce, en el 72 inauguró la carretera, la Panamericana. La carretera de acá, en 1984 que
vino a Naranjal y estábamos apoyando con el
Partido Nacionalista a León Febres Cordero,
él nos prometió esta vía y en Cuenca juró que
iba a hacer el carretero, se empezó el estudio
de la vía y fue mal llevado porque lo sacaron
por Puerto Inca y no fue el tramo que tenía
que coger en San José – Guarumal – Botija
– Pauji – Playa Seca y Naranjal que es el camino histórico pasando por la hacienda Río
Blanco, eso era apenas 22 kilómetros. Nosotros hicimos pedidos, viajes. En la administración de Ruperto Espinoza como alcalde
mientras nosotros con la señora Cubilluz estábamos en los trámites del camino antiguo
en Quito en el gobierno de Lucio Gutiérrez,
viene este alcalde y declara patrimonio histórico el camino y dicen que vamos a dañar el
camino y se truncó el carretero.
Cuando era joven la gente iba a pie hasta
Cuenca, pero ya todos fallecieron, iban a estudiar e iban a pie. Mi tío Manuel González
Vázquez, el señor Néstor Andrade, estudiaban allá e iban a pie. Vivían en Naranjal y
para estudiar iban a pasar la temporada allá.
Por los años 50 que ya había comunicación de

Figura 11. En el camino
antiguo a día de hoy
quienes tienen su tierra
heredada o trabajan en
las haciendas de cacao
se movilizan a caballo.
Sector Santa Cruz en
Naranjal.
Fuente: T. Macera
(2022).

86

los ferrocarriles ya íbamos al internado a Riobamba. De aquí en lancha a Guayaquil, cruzábamos en la embarcación Galápagos que
era de los ferrocarriles y cruzábamos largo. A
6 de la mañana salíamos desde Durán y 7 de
la tarde estábamos en Riobamba.

En su cuanto a la relación de Naranjal con
el Azuay, continua:
En 1955 se hace una carretera veranera
que se había trazado desde Naranjal hasta
el empate de la vía Durán Tambo comprendiendo los tramos que se llevaba: Naranjal,
Villanueva, El Recreo, Jesús María, San
Carlos, por primera vez llegó el camión denominado Guadalupana de propiedad del
señor Enrique Esquivel, permitiendo el intercambio comercial con Cuenca y Azogues,
pero teníamos que salir a la Durán – Tambo,
se demoraba bastante, si se hacía el camino
por acá nos ahorrábamos el ramal, media
hora. La relación con Azuay era sobre todo el
de la comunicación, el comercio que se hacía
por acémila. Nos traían y vendían, un señor
Ariosto Gallego en tiempo de cosecha se necesitaban mulares para cargar el cacao, de
las huertas al tendal. Alquilaban los mulares
para cargar.

�La ruta antigua: memoria social en el camino de la Fiesta de la Santa Cruz

Un año vinieron los del sindicato de choferes de allá, vinieron en una Land Rover, se
le ataba con cabos para levantarla y que pase
tramos que no podría pasar a cuenta propia.
Ese día ellos donaron una vaca en el sector de
Molleturo, se la mató y se hizo una pequeña
celebración. En el camino había mas ganadería, ganado vacuno y caballos, acá en la
zona de Naranjal por la hacienda Río Blanco
era puro cacaotal, frutas que siempre hay
en las huertas de cacao, encontraba zapote,
naranja.
Los señores Matute vivían ahí en la vía,
eran sembradores. Estaban los Castillo, Vázquez y en Playa Seca había una hacienda de
Néstor Chica, se recuerda a los Ordoñez.
Arriba estaba la hacienda Guarumal del
gringo Nicola, él era terrateniente y tenía
grandes extensiones de terreno, tenía más
ganadería. Lo traían aquí y ya avisaban a la
gente que venía el ganado y la gente se tenía
que esconder en sus casas, porque era un
ganado bravísimo. Él era un gringo italiano.
Aquí decía el señor Cabrera que es el historiador de Naranjal que quien pagó la cantonización de Naranjal era el gringo Nicola,
porque la bandera lleva los colores verde,
blanco y rojo y yo desmentí, porque hubo un
puente que se hizo en Puerto Inca y se cobraba peaje, con ese dinero se tuvo que pagar
la cantonización que pedimos al Congreso
Nacional que apruebe.

Además,
educación:

incluye

referencias

a

la

La educación de Naranjal viene del
tiempo de Vicente Rocafuerte, quien puso al
profesor Mariano Unda que fue el mártir de
la educación de Naranjal y una escuela lleva
su nombre, eso fue por sobre el año 1830, él
estuvo 8 años por aquí. Hay quien escribe
que en Naranjal hemos sido analfabetos, que
nuestros padres nos han bejuqueado y que
han sido mal tratados. Los hacendados habían de todo, unos podían haber sido malos,
pero otros a usted le daban el terreno, la
explotación se daba en que recibían la producción a bajo precio. En ese tiempo había
la cacería, yo recuerdo en esos años nosotros
compramos una finquita frente de Balao
Chico, ahí íbamos de cacería y el pescado
había en abundancia. Eso aguantamos hasta
los años 70, 80. Aquí hay gente de más de cien
años, algunos recuerdan. La alimentación
era buena, había carne de pava de monte, lo
mejor que yo comí fue la perdiz de montaña
que era como una gallina, ha sabido poner
los huevos azules, había la gualilla que le
dicen la guanta, la guatusa, sahínos.

Figura 12. Erasmo
González, 79 años.
Naranjaleño.
Fuente: T. Macera
(2022).

87

�Tania Macera Torres

Las zonas de cacería eran por la cordillera por Palo Chico hasta llegar al Paujil,
toda la ruta vieja hacia Cuenca. Cuando
construyeron la vía que salió por Puerto Inca
hubo aquí una protesta. Fuimos a Cuenca,
a la Subsecretaría de Obras Públicas, nos
movimos en Quito, y no logramos porque ya
estaba la ruta trazada. Y se fue por la zona
de las minas de Granda Centeno que afectaron 1998 a Naranjal con las inundaciones,
en ese tiempo casi perdimos Aguas Calientes
porque hubo desbordes. Naranjal desde que
se cantonizó ha perdido terreno. Perdimos
Taura, perdimos con Yaguachi, en Aguas Calientes la gente ha pedido pertenecer a Azuay.
Un carro que vino desde Cuenca a Naranjal ya vino por la ruta nueva, por Puerto
Inca. En 1913 llegó desde Europa un coche
para un señor de Cuenca de apellido Malo, se
lo llevaron por este carretero, el camino antiguo, por piezas y cargado en acémilas.

El camino antiguo que por siglos generó
vínculo entre poblaciones de la costa y de la
sierra a través del intercambio de productos entre las dos regiones, también generó
movilización y migración permanente, que
se centra en la búsqueda de oportunidades
laborales, estas dinámicas al día de hoy de
hoy se mantienen, con la diferencia que ya no
transitan por dicho camino. Sin que ello haya
disminuido el comercio.

Figura 13. Tramo
del camino antiguo
desde Naranjal hacia
Guarumales.
Fuente: T. Macera
(2022).

88

Hablar de este camino es necesario para
reactivar la memoria, misma que resulta
urgente en el contexto de la pérdida de personas adultas mayores, cuya narrativa es vital
para las nuevas generaciones.
Reactivar el camino es un asunto
pendiente que hoy podría plantearse con
nuevas perspectivas de conservación ambiental, de turismo agroproductivo, de potencializar el trabajo que hay en las plantaciones
de cacao, que aún hoy se mantiene como
producto emblemático y que ha generado
reconocimientos a nivel nacional e internacional por la calidad del mismo y en las dos
últimas décadas, ha abierto espacio a chocolate producido en el país. Naranjal en Guayas
es el ejemplo claro, que la provincia sigue
siendo la tierra de las oportunidades.

Referencias orales
Cárdenas Rosa, 85 años
Fernández Vicente, 76 años
González Erasmo, 79 años
Montesdeoca Camilo, 90 años
Redrobán Mercedes, 70 años

�Incidencia de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal en la configuración urbana de asentamientos informales

CAPÍTULO V
Entre el mar y la sierra, paisaje y usos del suelo en la vía
Cuenca-Molleturo-Naranjal
Tamar Durán Maldonado; Mery Matute Lucero; Nancy Pinos Arévalo
Universidad de Cuenca

Al pasar de la región litoral a la andina es de ver que cambian las decoraciones y su aspecto de manera tan clara y distinta, que más bien parece que
pasamos, no de una nación a otra, sino de un continente a otro, o hablando
con mayor acierto, de una zona a otra. El suelo, producciones y bellezas son
de diverso tipo y coloridos, pues, si en las costeñas la elevación y cerramiento
de los siempre y por siempre floridos bosques, la anchura, mansedumbre y
majestad con que se deslizan los ríos, y la maravillosa fertilidad de los campos
forman un conjunto que a la verdad asombra; en las de lo interior las tierras
descubiertas y caprichosamente vestidas de distintos colores, los montes de
nieve que van como a esconderse entre los cielos, y los contraste que presentan
la altura de estos plateados conos con la oscura profundidad de sus abismos,
la furia de los torrentes y cascadas con la apacibilidad de las lagunas, los
agrios y desnudos peñascales con el verdor de los valles y praderas, ó el dorado
de las mieses por los contornos, la paja de los páramos hombreándose con los
cañaduzales; constituyen panoramas embelezadores para quien, saliendo del
enmarañado laberinto de las selvas, atraviese los desfiladeros y viene a dar
con el también laberinto montuso de las altas mesetas de los Andes.

P.F. Cevallos (1887)1

La comunicación desde los Andes en el
Ecuador hacia la región costa ha sostenido una
estructuración vial desde tiempos precolombinos y, posteriormente ha implicado la instalación de distintas infraestructuras afines
a procesos relacionados con la búsqueda de
conexión entre el mar y los valles interandinos.
Entre las propuestas de unir las regiones costa
y sierra algunos proyectos llegaron a desarrollarse, otros jamás se realizaron y otros tardaron más de lo esperado. La integración entre

estas regiones ha estado ligada al objetivo de
asegurar una conexión permanente, a través
de la cordillera occidental, de las tierras altas
y bajas2. Sin embargo, el cumplimiento del
mismo ha estado marcado por las dificultades que representa atravesar esta cordillera,
“considerables obstáculos eran: la cordillera
de los Andes, la irregularidad de los valles
interandinos, el clima y las lluvias, y principalmente los escasos recursos y tecnología”3.

1 Pedro Fermin Cevallos, Resumen de la Historia del Ecuador desde su origen hasta 1845 (Quito: Imprenta La Nación, 1887), 246.
http://repositorio.casadelacultura.gob.ec/handle/34000/751.
2 Jean-Paul Deler, Nelson Gómez, y Michael Portais, El Manejo del Espacio en el Ecuador - Etapas Claves, t. I (Quito: Instituto
Geográfico Militar, 1983).
3 Ana Luz Borrero, «Las dificultades de la vialidad azuaya en la primera mitad del siglo XX», en Claves de la Historia de Cuenca
(Cuenca: Universidad de Cuenca, 2017), 270.

89

�Nancy Pinos Arévalo; Andrés Patiño Enríquez; Tamar Durán Maldonado

A pesar de que el transporte terrestre
carretero figura como un aspecto protagónico en la conformación del estado nacional
ecuatoriano, los caminos en el siglo XX, no
solo eran malos, sino pésimos, eran caminos
de herradura o chaquiñanes.4 Si bien este
país no siempre tuvo una red de carreteras
tan destacada, el protagonismo del tema
parece haber sido más bien una constante
por cerca de cien años5. Hassaurek describe
a finales del siglo XIX, que los caminos a
la Sierra eran de herradura, exigen que se
emprenda un despiadado transporte a pie,
en mula o caballo, en palabras de los ecuatorianos “nuestros caminos son caminos para
pájaros no para hombres”6. Situación que
se mantuvo ya avanzado el siglo XX dados
los procesos de larga duración en los que se
reconoce la incidencia histórica de los factores geográficos y sociales que han operado
en torno a las condiciones y situación del
transporte.
Tanto en la región sierra como en la
región costa, manifiesta Borrero Vintimilla,
los caminos constituyen una lucha contra la
geografía; en la Sierra rara vez los caminos son
llanos, suben por cuestas empinadas, o hacen
«travesías» por las laderas de las montañas, se
componen de subidas y bajadas rápidas; en el
litoral, los caminos son muchas veces intransitables a consecuencia de las inundaciones;
al pie de la cordillera los caminos son peores
porque las aguas se estancan en terrenos sin
declive convirtiéndose en ciénegas profundas7. Al franquear los Andes se tiene que
afrontar el medio extremadamente hostil y
difícil del declive selvático externo de la cordillera occidental, hiper húmedo8.

Entre el litoral y los valles interandinos,
menciona Deler, que durante el siglo XX “se
trataba de establecer ramales “latitudinales”
destinados a unir una zona de la Sierra con
el punto de navegación más próximo retomando, más o menos, los trazados de itinerarios seculares”9. En el caso del austro ecuatoriano, comunicar al Azuay con el litoral,
implicaba atravesar la cordillera occidental
utilizando algunos caminos, entre estos, la
vía Cuenca- Molleturo-Naranjal, que según
Luis F. Mora y A. Landázuri no llegaban sino
al radio exterior de la ciudad de Cuenca ya
que contaba únicamente con 13 kilómetros de
servicio para autos con dirección al principal
puerto del país, Guayaquil10. De esta manera,
la ciudad de Cuenca, se encontraba aislada
e incomunicada con el resto de la república,
principalmente de la región costera pese a
que su actividad comercial estaba sustancialmente dirigida hacia Guayaquil11.
Detallan, Aguilar y Cordero que, hasta
mediados del siglo XX, el sistema vial interprovincial, intercantonal e interparroquial
en el Azuay consistía en caminos de herradura que descendían por los Andes o trochas
abiertas a machete, sujeta su transitabilidad
a condiciones climáticas (invierno, verano) o
simplemente a las bondades o inclemencias
del tiempo. Se necesitaban por ejemplo 3 a
4 días de recorrido para llegar a Guayaquil12.
Frente a esta situación de retraso durante el
siglo XX, no tuvo eco estamento alguno a nivel
central, de modo que ningún gobierno tomó
una decisión contundente de mejorar esta
carretera hasta 1997, año en el cual se apertura la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal, el
sueño de todo un siempre de los cuencanos13.

4 Ana Luz Borrero, “Los caminos del Ecuador en los siglos XX y XXI. Breve visión histórica”, en Los caminos en el Ecuador.
Historia y desarrollo de la vialidad, ed. Macshori Ruales (Hidalgo &amp; Hidalgo S.A., Anaconda Comunicación, 2009), 265-300.
5 Nigel Abraham Caspa Pacheco, “La política de transportes en Ecuador, 1925-1962: la carretera Manta-Quevedo” (Tesis de
maestría, Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, 2020), http://repositorio.uasb.edu.ec/handle/10644/7438.
6 Friedrich Hassaurek, Cuatro años entre los ecuatorianos (Quito: Editorial Abya Yala, 1993), 44.
7 Borrero Vintimilla citado en: Ana Luz Borrero, “Los caminos del Ecuador…
8 Jean-Paul Deler, Ecuador del espacio al estado nacional, 2da ed., Biblioteca de Historia 24 (Quito: Corporación Editora Nacional
/ Universidad Andina Simón Bolívar / Instituto Francés de Estudios Andinos, 2007).
9 Ibíd., 265.
10 Luis F. Mora y Arquímedes Landázuri, Monografía del Azuay (Cuenca: Tipografía de Burbano, 1926), http://dspace.ucuenca.
edu.ec/handle/123456789/5232.
11 Julio Carpio Vintimilla, “Las etapas de crecimiento de la ciudad de Cuenca, Ecuador”, Revista del Instituto de Investigaciones
Sociales / Universidad de Cuenca, n.o 5 (1987): 1-41.
12 María Leonor Aguilar García y María Fernanda Cordero Farfán, Cuenca, espacio y percepción 1900-1950 (Cuenca: Universidad
de Cuenca, 2015).
13

90

Jacinto Landívar Heredia, “El memorable raid Cuenca - Molleturo - Naranjal de 1969”. En Claves de la Historia de Cuenca

�Incidencia de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal en la configuración urbana de asentamientos informales

En este contexto, el presente artículo
tiene por objetivo dar un esbozo del desarrollo de una de las principales vías de comunicación entre las regiones sierra y costa, la vía
Cuenca- Molleturo- Naranjal, que ha figurado
como una importante carretera de integración en el austro ecuatoriano. Desde una
lectura del paisaje se integran el territorio y
los usos de suelo al argumento histórico de la
construcción de esta vía durante la segunda
mitad del siglo XX. De modo que, la categoría
de paisaje incorpora la interrelación entre
el espacio físico natural y las actividades
antrópicas. Al respecto Sauer señala que “los
elementos que existen juntos en el paisaje
existen en interacción”14. De esta manera, en
la integración de una carretera urden valores
del paisaje como biodiversidad, la calidad de
vida de las personas y el mantenimiento de
procesos básicos del entorno15. Es por esta
razón, que la planificación, gestión y construcción vial deberían dialogar con aspectos
sociales y ambientales, como componentes
del paisaje que definen su efectividad, más
allá del ponderado «desarrollo» 16.
Este artículo se aproxima, en una primera
parte, a paisajes geográficos de transición
sierra-costa propios de los caminos que atraviesan los Andes como la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal. Mientras que, en segundo
lugar, se desarrolla una breve mirada histórica
de la construcción de esta carretera a partir
de la segunda mitad del siglo XX; y culmina
tratando la incidencia de la misma en paisajes
de conservación al ensartarse en dos reservas
nacionales, el Parque Nacional Cajas (PNC) y
la Reserva Manglares Churute.

Del litoral a los Andes: paisajes y
dificultades
El curso de la cordillera de los Andes, que
se extiende en dos ramales paralelos, en el
Ecuador determina la partición del territorio
continental en tres áreas bien diferenciadas17.
La carretera Cuenca- Molleturo- Naranjal
integra dos de ellas: la región costa o litoral
hacia el Pacífico y la zona interandina con
sus valles entre las cordilleras occidental y
oriental. Desde el golfo de Guayaquil en la
zona costera, a través de puertos y manglares tropicales, los caminos ascienden por las
estribaciones de la cordillera occidental hasta
los páramos húmedos en los altos Andes.
Así, el trayecto de esta carretera abarca
desde la llanura costera, prolongándose por el
piedemonte andino y la ceja de montaña de
los flancos exteriores de la cordillera, cubierta
de vegetación hidrófila, hasta la cúspide de
la cordillera en las alturas de Mollepungo y
El Cajas, en donde según Larriva18, se configura un paisaje en el que la “graminetum
paramal” se caracteriza por las microtermias
y las formaciones lacustres del pleistoceno.
Las profundas hendiduras que dividen la
montaña hasta su base sobre la playa, los
vellones de nieve apiñados en el oscuro fondo
de las barrancas y la vegetación característico
de cada piso climático pintan el inmenso tapiz
de bosques, praderas, aguas, islas y el golfo19.
En los piedemontes occidentales de los
Andes húmedos azuayos, estos itinerarios
tomaban en parte vías fluviales, ya que al
occidente las aguas que vacían hacia el Pacífico forman tres hoyas principales: Patul,
Sanahuín y Suya, y Migüir-Molleturo que se
abren en Naranjal del Guayas20. El sistema
fluvial del Guayas y su estuario, en conjunto
con sus tributarios, afluentes de la cordillera

(Cuenca: Universidad de Cuenca, 2017).
14 Sauer citado en: Gina Lobato Cordero, “El papel del Paisaje como eje de la Planificación Urbana”, en 1947, ed. Santiago
Vanegas Peña, Mishel Guillén Arias, y María Delia Bermeo Silva (Cuenca: Universidad del Azuay Casa Editora, 2020), 181.
https://publicaciones.uazuay.edu.ec/index.php/ceuazuay/catalog/book/139.
15 Ignacio-Miguel Español-Echaniz et al., La carretera en el paisaje. Criterios para su planificación, trazado y proyecto (Sevilla: Junta
de Andalucía- Consejería de Obras Públicas y transporte, 2008)
16 Lobato Cordero, “El papel del Paisaje…
17 Borrero, “Los caminos del Ecuador…
18 Guadalupe Larriva, “Azuay: el medio geográfico”. En Libro de Cuenca (Cuenca: Editores y Publicistas, 1991), 125-31.
19 Remigio Crespo Toral, “Cuenca a la vista”, en Monografía del Azuay (Cuenca: Tipografía de Burbano, 1926), 83-89, http://
dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/5232.
20 Ibíd.

91

�Nancy Pinos Arévalo; Andrés Patiño Enríquez; Tamar Durán Maldonado

Figura 1. Mirada al golfo
de Guayaquil desde San
José de Guarumales
en los flancos de la
cordillera occidental.

occidental han constituido desde hace
muchos siglos, un notable sistema de circulación y de penetración hacia los espacios
selváticos de la costa, además de un acceso a
la región andina21.

Fuente: Universidad de
Cuenca, 2022. Visita a
territorio.

Crespo Toral menciona que “la región
occidental de Sanahuín, Molleturo y Chauchamarca, se puede considerar principalmente
como espléndido mirador sobre el estuario
del Guayas, y sobre el mar, con prolongación visual hacia las distintas montañas del
norte hasta el Chimborazo, en los momentos
cuando se recogen las cortinas de nube de las
montañas”22.

Figura 2. El taita
Chimborazo visto desde
Molleturo.
Fuente: Valdez, R. junio
de 2020. https://bit.
ly/3TcnS2p

21 Deler, Ecuador del espacio…
22 Crespo Toral, “Cuenca a la vista”, 84.

92

�Incidencia de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal en la configuración urbana de asentamientos informales

Desde el mar al valle de Cuenca, describe
T. Wolf:
La entrada occidental produce intensa
impresión a quien, saliendo de la costa,
abrumado por la sublimidad de las imágenes del mar, de los bosques seculares y
de las altas cumbre, después de descender
de Cajas donde admiró sus límpidas e
ideales lagunas, - aguas de ensueño en cálices de granito- después de atravesar la
agreste cañada de Quinuas y Gúlag, llega
a Mazán y a la primera aldea de la altiplanicie - Sayausí, puerto occidental de
la llanura a Cuenca. El viajero y el turista

no pueden por menos que admirar el cuadro
que súbitamente aparece a sus ojos: la cañada
que en graciosa ondulación va descendiendo
con el río, los variados cortes y pliegues de los
montes, las gradaciones de color de árboles
y hierbas de esta flora nutrida de las Andes
en sus declives sobre las vegas, mientras
las aguas diáfanas con hervor de espumas,
dan la música de las cascadas o saltan en
los estribos de los puentes, para regocijo del
viajero que en carruaje o a caballo cruza la
incomparable carretera, principio de la famosa de Cuenca a Naranjal emprendida por
García Moreno, que la consideró y la manejó
como segunda obra pública nacional23.

Figura 3. La carretera
Cuenca- MolleturoNaranjal en la Carta
Geográfica del Ecuador
de T. Wol f, 1892.
Fuente: Wolf, T. 1892.
Colección de mapas
históricos de David
Rumsey. https://bit.
ly/3rIwHFB

Entre las regiones costa y sierra, las dificultades para el desarrollo del transporte han
estado determinadas por el relieve, la altitud,
el clima y la vegetación natural en relación a
la presencia de la cordillera de los Andes y la
cercanía de esta al mar. En torno a la percepción de los obstáculos a razones geográficas,
D. Wiles precisa, la topografía de la sierra ha
presentado un serio desafío para el desarrollo
del transporte:

El relieve y la pendiente, que caracteriza esta región representa problemas
para el transporte y el desarrollo de redes
viales, ya que los valles de los ríos que atraviesan las montañas son en su mayoría
escarpados y solo aferrándose a los picos
de las montañas pueden sortearse. Los
frecuentes movimientos de tierra y lluvias
sobre suelos sueltos han dejado un paisaje
astillado con quebradas a cada paso. A menudo, la ruta tiene que ser cortada desde la
ladera de la montaña como un peldaño, y el
acantilado cae en picado debajo. La tierra
suelta y las rocas frecuentemente causan
deslizamientos24.

23 Teodoro Wolf citado en: Crespo Toral, 89.
24 Dawn Wiles, “Land Transportation Within Ecuador, 1822-1954.” (Tesis doctoral, Louisiana State University and Agricultural
&amp; Mechanical College, 1971), 183. https://doi.org/10.31390/gradschool_disstheses.2098.

93

�Nancy Pinos Arévalo; Andrés Patiño Enríquez; Tamar Durán Maldonado

Por otra parte, T. Wolf indica que la mayor
dificultad no consiste en la configuración
topográfica superficial, sino en la naturaleza
interior de las rocas, y en las condiciones
climatológicas que contribuyen a hacer, de
la Cuenca- Molleturo Naranjal, un camino
pésimo, resaltando que “en ningún otro
camino de la costa al interior se pasa tan
pronto de la región de los cocos a la de las
criptógamas en los límites de la nieve perpetua, experimentando un cambio rápido de la
temperatura de 32° a 0°C” 25. De forma que el
clima resulta perjudicial alrededor del punto
de unión de las regiones costa y sierra.
De manera puntual, en la ruta en estudio
las precipitaciones tienden a ser intensas
durante la estación lluviosa e incluye tormentas de nieve acompañadas de fuertes vientos26.
Por otra parte, la vegetación ha demostrado
también ser un inconveniente para el transporte dondequiera que las fuertes lluvias y las
altas temperaturas produzcan un exuberante
crecimiento tropical. Afirma A. Terry, refiriéndose a la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal, este camino conduce por bosques que
nunca han sido tocados por un hacha, continuamente están envueltos en niebla e incluso
en verano todas las mañanas y las noches
una llovizna reemplaza a la niebla; de esto
resulta una vegetación exuberante. En estas
condiciones el camino se vuelve intransitable, estrecho y lleno de fangos, verbigracia el
descenso de Chalapud 27.
Al franquear la cordillera y avanzar en la
región costera, hacia el puerto de Guayaquil,
aún hasta mediados del siglo XX, se presentaban contratiempos relacionados a la disposición de buques para tomar el eje fluvial de
comunicación directa entre el río Naranjal y
el golfo de Guayaquil. Los ritmos de navegación fluvial dependientes de las mareas y del
régimen estacional de las lluvias contribuían
a fijar puntos de ruptura de carga entre la

navegación y el transporte terrestre hacia la
Sierra 28. En un trayecto, en el cual, según T.
Wolf, “las pequeñas embarcaciones que van
de Guayaquil al puerto de Naranjal, gastan
comúnmente dos noches y el día intermedio
a través del callejón de manglares que forman
los bordes del río Naranjal”29.
En términos generales, atendiendo las
características básicas descritas, la geografía estudiada muestra un paisaje variado y
accidentado donde desde hace miles de años
distintos grupos diseñaron variadas formas
para vencer a los Andes para soldar la nación30,
unir las regiones costa y la sierra, en un medio
caracterizado por un alto grado de variabilidad, en el cual “el paso de un piso vegetativo-altitudinal a otro es insensible, pues no
existe ninguna línea o faja divisoria entre los
pisos altitudinales”31, por lo que representaba y representa un verdadero reto para las
administraciones gubernamentales poner en
funcionamiento un óptimo sistema de transporte por carretera.

De trocha a carretera: 50 años de
construir
En ninguna parte se acerca la cordillera
occidental de los Andes tanto a la costa,
como entre el río de Naranjal. Aquí, en frente
de la isla de Puná, la llanura litoral solo tiene
el ancho de pocas leguas.
T. Wolf (1879)

A mediados del siglo XX en el Ecuador,
los programas viales y ferroviarios antes
esbozados para conseguir, según el ideario
de «progreso», la modernización del país,
se ejecutaban primordialmente en torno a
la diagonal Quito- Guayaquil, una muestra
del centralismo y la bipolaridad del espacio
nacional, mientras que otros espacios no

25 Teodoro Wolf, Viajes científicos por la República del Ecuador. Relación de un viaje geognóstico por la provincia del Azuay con una carta
geográfica y otra geológica (Imprenta del Comercio, 1879), 7. http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/5516.
26 Adrian Russell Terry, Viajes por la región ecuatorial de América del sur, 1832 (Quito: Editorial Abya Yala, 1994).
27 Ibíd.
28 Deler, Gómez, y Portais, El Manejo del Espacio…
29 Wolf, Viajes científicos por…, 3.
30 Deler, Ecuador del espacio…
31 Fernando Rivas, et al. citado en: Johnny Ugalde, “El enfoque de paisaje”, en Estudios Multidisciplinarios en cinco espacios
prehispánicos tardíos del Ecuador, Serie Estudios (Quito: Instituto de Patrimonio Cultural, 2014), 381-412.

94

�Incidencia de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal en la configuración urbana de asentamientos informales

articulados a este eje se caracterizaban por
la marginalidad 32. Por ejemplo, indica Deler,
la sierra meridional seguía mal atendida,
con una ruta Panamericana aún discontinua
y una construcción de ferrocarril paralizada por falta de créditos para pagar a los
obreros33. No obstante, en la década de 1950,
algunas vías de comunicación entre las dos
regiones, al sur del país, fueron proyectadas
por la Junta Nacional de Planificación Económica (JUNAPLA) por medio de los Programas
Quinquenales de Carreteras destinando recursos a la construcción de las vías Tambo- Durán
para integrar la Sierra central-sur a través de
Cañar y Girón- Pasaje para conectar Cuenca
con Puerto Bolívar, dando por concluido así
el tráfico por Naranjal al no constituirse como
una vía carrozable, dejando desarticulados
pueblos del Azuay, como Molleturo.

De dicho modo, la comunicación directa
Guayas- Azuay por la vía Cuenca- MolleturoNaranjal no se consideró sino hasta a finales
de siglo, aun cuando su uso haya prevalecido
desde tiempos precolombinos; haya tenido
una notable importancia debido a las actividades comerciales entre las provincias de
Azuay y Guayas como la exportación de la
cascarilla, la exportación de sombreros de
paja toquilla, además del acceso a diversidad
de insumos y menaje de casas e infinidad
de productos que, otrora, eran traslados por
el camino de herradura que atravesaba el
macizo de El Cajas 34; y se haya estimado como
el camino más corto entre el puerto de Guayaquil y el austro ecuatoriano, “este camino que
es el más corto de cuantos enlazan el litoral
con las ciudades interandinas, se lo trabaja
desde tiempo inmemorial”35.
Figura 4. Vialidad
Azuaya a la región costa,
1957.
Fuente: Bartholomew,
J. 1957. Colección de
mapas históricos de
David Rumsey. http://
bit.ly/3YmZ6PC

32 Borrero, “Los caminos del Ecuador…
33 Deler, Ecuador del espacio…
34 Aguilar García y Cordero Farfán, Cuenca, espacio y percepción…
35 Informe del ministro de Obras Públicas. 1898, p. xxxvl. citado en: Wiles, “Land Transportation Within Ecuador, 1822-1954”, 197.

95

�Nancy Pinos Arévalo; Andrés Patiño Enríquez; Tamar Durán Maldonado

De la carretera Cuenca- MolleturoNaranjal, a mediados de siglo, solo se identificaban las huellas de un camino de trajinar
por largos años, rastros del proyecto de García
Moreno, que mostraban que no se había
impulsado otra propuesta estatal para dar
continuidad a esta carretera, a pesar de ser
declarada por el Congreso de 1846, un camino
de trascendencia nacional36. Empero, a partir
de la década de 1960, formas de organización
local dirigidas por líderes religiosos iniciaron
vínculos entre diferentes instituciones para
llevar a cabo las anheladas obras viales que
sacarían a Molleturo de la marginación, el
abandono y el aislamiento crónico.
Tras la llegada del presbítero Dr. Adolfo
Clavijo Idrovo a Molleturo en 1962 se crea
el comité Pro-Carretera Cuenca- Molleturo- Naranjal, por medio del cual se acondicionaron a base de mingas varios tramos
de la carretera. En julio de 1963, suman su
participación a una minga de quince días,
el programa de Acción Cívica, el Consejo
Cantonal y Provincial, la Alcaldía de Cuenca,
el Sindicato de Choferes, el Centro de Reconversión Económica del Austro (CREA), dirigentes y voluntarios de Sayausí con el objetivo

de unir el tramo Cuenca- Dos Cuevas, que es
carrozable, con el tramo Migüir- Molleturo
en un total de 12 kilómetros que permitirían
vincular a Molleturo con la cabecera cantonal.
Tras el éxito de esta minga se gestionó
la realización de estudios y una inspección
aérea de la zona hasta Durán que tuvo lugar
en agosto del mismo año. Al siguiente mes,
palas, barretas, machetes, hachas, armas,
víveres, utensilios de cocina, entre otros
fueron preparados para ser trasladados a
Naranjal en una segunda minga de quince
días con la finalidad de abrir una trocha
de doce kilómetros desde Naranjal hasta la
hacienda Guarumales, impedidos por los ríos
Chacayacu y Pescado no pudieron avanzar
más, a pesar de contar con apoyo del Consejo
Cantonal de Naranjal 37.
En 1964, tras la muerte de una moradora,
Molleturo pierde impulso para continuar con
la construcción de la carretera, el párroco
Adolfo Clavijo es retirado y su población se
dispersa hasta 1969, año en el cual llega el
párroco Roberto Samaniego y se emprende
un segundo brío por la construcción de esta
vía.

Figura 5. Autoridades
de Cuenca y Naranjal
en el Camino del Inca,
1965.
Fuente: Cortesía de
Manuel Eduardo
Narváez Palomino.

36 Wiles.“Land Transportation Within…
37 Ángel Puin Gutama, El libro de Molleturo, vol. II (Cuenca: 2011).

96

�Incidencia de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal en la configuración urbana de asentamientos informales

Figura 6. El Párroco
Samaniego celebra una
misa para emprender la
hazaña en la cordillera
occidental, 1969.
Fuente: Cortesía de
Manuel Eduardo
Narváez Palomino.

Es así que, desafiando todo argumento
de inviabilidad de la construcción de esta
carretera y con el afán de despertar el interés
de ciudadanos, autoridades y gobernantes,
se emprendió una incursión por el camino de
herradura, planificada por miembros del Club
Deportivo Choferes, en un jeep Land Rover, cedido
por Ecuadorian Rubber Company (llantera),
todos decididos a demostrar la factibilidad de
unir Cuenca con Molleturo y Naranjal; y con
esto, vencer al macizo de El Cajas siguiendo
el camino de García Moreno para sacar a Cuenca
del aislamiento38.

Figura 7 y 8. Miembros
del Club Deportivo de
Choferes participantes
en el raid CuencaMolleturo- Naranjal,
1969.
Fuente: Ángel Puin
Gutama.

El 19 de octubre de 1969 parten de
Cuenca, ante la incredulidad de autoridades
y pobladores, con la meta puesta de salir a la
carreta Troncal de la Costa veinte choferes
dirigidos por Julio Bueno, como presidente
del Sindicato, y el padre Roberto Samaniego
parten desde Sayausí. El primer día llegan
al sector del Aguas Regadas tramo que no
presentó mayores dificultades, hasta llegar
a Dos Cuevas, pues existía para entonces una
trocha. El segundo día presentó mayores
dificultades; se trataba de atravesar el macizo de El Cajas y llegar hasta el caserío de
Migüir, sorteando el altísimo paso de Tres
Cruces. Debieron esquivar desfiladeros, roquedales, pantanos y quebradas por lo que
38 Puin Gutama. El libro de Molleturo…

97

�Nancy Pinos Arévalo; Andrés Patiño Enríquez; Tamar Durán Maldonado

Figura 9 y 10. Raid
Cuenca- MolleturoNaranjal, 1969.
Fuente: Ángel Puin
Gutama, 2011.

hoy es el Parque Nacional Cajas. A las cuatro
de la tarde llegaron a su destino. Innumerables pobladores de Molleturo se unieron
a la dura tarea de abrir la trocha. Hasta las
mujeres colaboraban, algunas con mano de
obra, otra preparando los alimentos y las
agüitas con el aguardiente de Sanagüín para
aportar con la «fuercita». El tercer día, muy
de mañana, pues era el más exigente de
todos, debían llegar a Molleturo, pasando
los ríos Migüir, Chorro, y Siticay. Se necesitó
mucho esfuerzo de alrededor de trescientos
pobladores, pues debían colocar vigas, rellenar pantanos, poner piedras, hasta llegar
a Copte, y como refiere don Luis Macas, habitante del sector: «el carro iba más cargado
que nada» y cuando ya se divisaba Molleturo
el jeep rodó por una pendiente; los ánimos
decayeron, entonces afloró la entereza del
padre Samaniego y los molleturenses, hasta
que a las nueve de la noche ante el asombro
del poblado, el jeep y sus ocupantes llegaron a
la meta. Niños, jóvenes, ancianos y mujeres
de Molleturo concurrieron masivamente. Se
desató una fiesta, ya que era el primer carro
que llegaba al olvidado pueblo. Al cuarto
día, entrada la mañana, continuo la incursión; ayudado por el buen clima empieza el
descenso hacia el litoral por una trocha que
desde Pueblo Nuevo había sido abierta por la
compañía minera Granda Centeno. Se llegó
Guarumales. El quinto día llegaron hasta Chacayacu. El sexto día con «hacha y machete» de
los molleturenses y algunos campesinos del
lugar, pudieron acercarse a Naranjal. El 26
de octubre, al mediodía, el Land Rover llegó al
Cantón Naranjal, y como cuenta don Neftalí
Peñaloza, nativo de Molleturo, hoy noventa
y cuarto años, y quién participó en todo el
trayecto: «se fue hecho una flecha, echando
polvo a Guayaquil (…) duro mismo fue»39

Figura 11. Autoridades
en la firma del contrato
en presencia del
presidente José María
Velasco Ibarra.
Fuente: Cortesía de
Manuel Eduardo
Narváez Palomino.

39 Landívar Heredia, “El memorable raid Cuenca…, 383.
40 Puin Gutama, El libro de Molleturo…

98

Tras cumplir la hazaña, la factibilidad
de construir la carretera Cuenca- MolleturoNaranjal quedaba ratificada; y se firma, en
días posteriores, el contrato para la cristalización de la carretera en presencia de las
autoridades de Cuenca, el padre Samaniego
y el presidente del Ecuador de la época, José
María Velasco Ibarra. Sin embargo, la ejecución de la obra no se llevó a cabalidad. En
los años siguientes, las parroquias de Molleturo y Sayausí retomaron las mingas ante la
necesidad de salir del aislamiento. En 1976
consiguieron el apoyo del CREA y el Ministerio De Agricultura y Ganadería (MAG) para la
dotación de maquinaria y raciones alimenticias. En 1981, llega a Molleturo el primer carro
desde la costa, por el carretero abierto por la
compañía minera Granda Centeno, convirtiendo a la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal
en una vía de tercer orden que no contaba con
ninguna clase de mantenimiento40.

�Incidencia de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal en la configuración urbana de asentamientos informales

La construcción de una carretera que
permitiría una verdadera integración entre
el valle de Cuenca y el puerto de Guayaquil,
un anhelo latente de los cuencanos quienes
reclamaban disponer de una vía más corta y
directa al puerto principal dentro de la misma
provincia dadas las ventajas económicas, no
se consolidó debido a la demagogia de los
gobiernos estatales y la convulsión política
imperante. Se tuvo que esperar, en una
pri-mera instancia hasta 1987 para obtener el
financiamiento por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); después, hasta
1988 para firmar el contrato que establecía
cinco tramos de construcción adjudicados a
distintas constructoras; y por último, hasta
1989 para dar inicio a la obra. La entrega de
cada tramo se dio en distintos años entre la
década de 1990 y los años 2000 cuando no
hubo recesión del contrato41.

La lucha por el cumplimiento gubernamental en materia vial, tanto en la carretera Cuenca- Molleturo- Naranjal, como de
manera general en la vialidad del Azuay,
continua. En el área, actualmente cuando las
lluvias provocan deslizamientos que incluso
arrasan tramos enteros de la carretera, la
desatención sigue siendo crónica, impidiendo la conexión directa Azuay- Guayas,
entre la sierra y el mar.

Construir y conservar: impactos y usos
de suelo en la carretera
En la década de 1990 tras el inicio de la
construcción de tan esperada carretera, no
se contempló el impacto ambiental, social y
económico que acarreó la misma. Los estudios
correspondientes, menciona Puin Gutama,
no se hicieron a su debido tiempo ni con la
debida planificación y responsabilidad42.

Figura 12. Carretera
Cuenca- MolleturoNaranjal.
Fuente: Instituto
Geográfico Militar, 2011,
Base escala 1:50.000.
Elaboración: grupo de
trabajo.

41 Puin Gutama, El libro de Molleturo…
42 Puin Gutama, El libro de Molleturo…

99

�Nancy Pinos Arévalo; Andrés Patiño Enríquez; Tamar Durán Maldonado

El trazado original de la carretera
Cuenca- Molleturo- Naranjal, se estableció
siguiendo el camino de García Moreno tomando
como referencia las áreas que figuraban parte
del Ingañan desde Cuenca hasta Llulluchas,
para luego conectarse con Quinoas y atravesar el actual Parque Nacional Cajas cerca
de la laguna la Toreadora hasta Tres Cruces,
continuando hacia la zona de Migüir para
retomar el Ingañan hasta Naranjal43. Para la
década de 1990 se concreta la construcción
de la vía, empero el trazado original se desvía
favoreciendo intereses de compañías y terratenientes aumentando la plusvalía de propiedades que se encontraban en el descenso
hacia la costa en la zona de Tamarindo. Es
así que, se descartó el proyecto original que
iba por Hierbas Buenas- Botija Paqui- Guarumales- Naranjal, y se empezó a construir por
Jesús María, área de influencia de la Reserva
Manglares Churute.
Este cambio de ruta tuvo fuertes repercusiones, en las áreas de reserva ecológica
y especialmente en la zona costera pues el
trazado original causaba menos daños sociales, económicos, y ambientales44. Anterior a la
ejecución de la obra y como parte de los estudios necesarios para su construcción, en 1986
desde el MAG se elaboró un plan operativo
para la conservación y manejo de los recursos
naturales y culturales del Área de Recreación
del Cajas. En 1987 uno de los requisitos para
el préstamo otorgado por el BID era la aplicación de este plan y estudios para mitigar
el impacto ambiental producidos por la
carretera, esto a cargo del MAG junto con el
Ministerio de Obras Públicas (MOP)45. No
obstante, contar con estos estudios y medidas
de control no garantizó el manejo adecuado
de materiales pétreos pues la fiscalización
indicaba que estas no se podían aplicar

debido a que el presupuesto del contrato de
construcción no tenía cláusulas especiales
para ello, por lo que desde el MOP se debían
realizar contratos complementarios, los que
en ocasiones no se concretaban por desacuerdos en cuanto a los precios relacionados con el
transporte y desalojo de material. De manera
que la protección de taludes y la construcción
de muros de sedimentación no contaban con
un rubro para su ejecución por lo que durante
ciertos tramos no pudieron aplicarse medidas
para reducir el impacto ambiental 46.
A lo largo de los distintos tramos, a los
intereses privados se sumaron los de las
compañías constructoras. En la construcción
del tramo 4, se determinó una ruta más larga
bajo la premisa de que se generarían más
ingresos, sin tomar en cuenta que esto implicaba la remoción de grandes cantidades de
material pétreo47. Se arrojaron grandes cantidades de material a cañadas y ríos desde la
cordillera, esto causó un impacto en 2500 km
aproximadamente, se destruyó bosque nativo
y zonas cultivables, los ríos desviaron su curso
natural a veces con tres o más ramales que
tomaron cursos distintos debido al material
pétreo desprendido arrojados a sus cauces. En
la región costa, el desalojo de tierra aumentó
la sedimentación en la Reserva Manglares
Churute, acción que puso en riesgo flora y
fauna endémicas como el cangrejo azul y
el manglar48. En el Cajas el MAG señaló que
material sobrante fue depositado en lugares
cercanos a lagunas y ríos, lo que provocó la
muerte de flora y fauna, asimismo se sugirió
que era necesario ampliar los límites del Área
de Recreación, pues al ser reducida no se
protege las partes bajas cubiertos por bosques
primarios, sino que sólo las cumbres49.
La deforestación a los costados de la vía
para fabricar estacas y postes, la ocupación

43 Rafael Marcos Arce Campoverde y Patricia del Rocío Zumba Chida, “Incidencias ecológicas y socioeconómicas en el sector
de Aguas Calientes por la construcción de la carretera Cuenca-Molleturo-Puerto Inca” (tesis de pregrado, Universidad de
Cuenca, 1999) http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/11790.
44 Ibíd.
45 Juan E. Saldaña Saldaña, «Análisis de fuentes de materiales, pavimentos, estructuras de drenaje y costos de la carretera:
Cuenca-Molleturo-Naranjal, tramo no. 4» (tesis de pregrado, Universidad de Cuenca, 1991), http://dspace.ucuenca.edu.ec/
handle/123456789/7125.
46 Ibíd.
47 Arce Campoverde y Zumba Chida, “Incidencias ecológicas y socioeconómicas…
48 Ibíd.

100

49 José L. Barros y Jorge V. Fernández, “Impacto de la vía Cuenca-Molleturo-Naranjal en el equilibrio ecológico del Cajas
y áreas de influencia” (tesis de pregrado, Cuenca, Ecuador, Universidad de Cuenca, 1992), http://dspace.ucuenca.edu.ec/
handle/123456789/15287.

�Incidencia de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal en la configuración urbana de asentamientos informales

Figura 13. Reservas
ecológicas en la
carretera CuencaMolleturo- Naranjal.
Fuente: Instituto
Geográfico Militar, 2011,
Base escala 1:50.000.
Elaboración: grupo de
trabajo.

humana en espacios cercanos y la ganadería
provocaron directamente la erosión de los
suelos; además, los derrumbes ocasionaron
que las rocas y la tierra arrasaran con áreas
vegetales endémicas50. El área del PNC es una
importante zona de recarga hídrica pues aquí
se originan algunos ríos que desembocan en
el Océano Pacifico y otros que son afluentes
del río Amazonas, en consecuencia, materiales como roca, tierra, brea y cemento contaminaron zonas de recarga hídrica, quebradas
y ríos; el río Miguir, el Tixay, el Norcay y el
Cañar acumulaban y transportaban todo este
material51, directamente fueron afectados
los habitantes de Aguas Calientes. Aunque
se sabe de estos incidentes, realmente no se
pueden medir los niveles de contaminación
que esto generó en la población debido a
inconsistencias en los estudios ambientales
que tenían en cuenta el impacto a largo plazo,
y no durante la construcción.

Esta vía no sólo conectaría la región sierra
con la región costa, sino que representaba
una oportunidad para fortalecer el turismo
por los paisajes del PNC. Aunque la infraestructura destinada para este propósito y otras
actividades recreativas suponen oportunidades económicas, también acarrean una serie
de amenazas contaminantes como: movimientos de tierra, derrumbes, construcción
de obras complementarias, tráfico, ruido y
derrames de hidrocarburos ocasionados por
los accidentes, que a largo plazo provoca la
degradación de flora y fauna nativos52. En la
actualidad, a lo largo de la carretera CuencaMolleturo Naranjal se pueden divisar varias
actividades principalmente ligadas a la agricultura, ganadería y, asociada al turismo,
la piscicultura, ligada a la de crianza, pesca
deportiva y artesanal de la trucha arcoíris
pues el PNC alberga más de 35 criaderos para
estos propósitos por tener vertientes de agua
durante todo el año53.

50 Ibíd.
51 Arce Campoverde y Zumba Chida, «Incidencias ecológicas y socioeconómicas…
52 Pedro Xavier Astudillo Webster, Pedro José Machado Tapia, y Gabriela Monserrath Samaniego Regalado, «Influencia de la
carretera Cuenca Molleturo Naranjal sobre la comunidad de aves de páramo en el Parque Nacional Cajas» (tesis de pregrado,
Universidad del Azuay, 2012) http://dspace.uazuay.edu.ec/handle/datos/1643.
53 José Ramos Pita, “Proyecto de Inversión y Desarrollo de una Estación de Reproducción de Peces de Agua Dulce en el Parque
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�Nancy Pinos Arévalo; Andrés Patiño Enríquez; Tamar Durán Maldonado

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�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

CAPÍTULO VI
Incidencia de la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal en
la configuración urbana de asentamientos informales
entre Guayas y Azuay: caso de Puerto Inca
Nancy Pinos Arévalo; Andrés Patiño Enríquez; Tamar Durán Maldonado
Universidad de Cuenca

En la dinámica del habitar, la construcción de infraestructura vial se convierte en
un espacio-canal de fijación de trazados que
modifican el territorio, predeterminan la
edificación; y, en el cual discurren redes de
servicios, flujos y relaciones entre diversas
actividades que confieren expectativas de
crecimiento diferencial y dirigen la expansión1. A la vez, Herce invita a entender el
espacio construido como resultado de un
proceso no lineal de realización de infraestructuras y edificaciones, lo cual implica redirigir la atención al proceso de transformación
a través de hechos históricos determinados2.
La necesidad de entender, desde el transcurrir histórico, la configuración de espacios
urbanos informales, como el caso de Puerto
Inca, en el cantón Naranjal es el objetivo
de este artículo. Tomando como punto de
partida que la conformación de la actividad
urbana sobre el territorio proviene de la
organización de sus redes de infraestructura,
que normalmente están soportadas en sus
calles conformando: la red de transporte;
en suma, la forma de los espacios urbanos
son una forma derivada de las necesidades
de locomoción3. Para Puerto Inca, la necesidad de conectar dos provincias y a la vez dos
regiones a través de la construcción de la vía

Cuenca- Molleturo- Naranjal, ha significado
modos de habitar y de expansión del espacio
construido que se caracterizan por ser un
desafío para la planificación territorial, organización e integración de la comunidad, y
para la garantía de derechos de los habitantes
en términos de accesibilidad a educación,
salud, vivienda digna, entre otros.
Repensar los espacios urbanos implica
comprender la reorganización profunda
que han sufrido los mismos en el tiempo y
emplazamiento geográfico. Naranjal, uno de
los 28 cantones de la provincia del Guayas, se
encuentra ubicado al margen izquierdo del
río Naranjal, aproximadamente a 90 km de
la ciudad-metrópoli de Guayaquil; el vínculo
entre esta ciudad y el cantón de Naranjal es
una herencia colonial ligada a la necesidad de
estrechar conexiones entre regiones costa y
sierra; en donde la conjugación de vías marítimas y terrestres, a lo largo de este período,
buscan la articulación con el puerto de Guayaquil, el mismo que luchaba exitosamente por
mantener el monopolio del vínculo marítimo
con el mundo4.
A mitad del siglo XVI, un galeón español
tras perder su timón, navegó sin rumbo y
en dirección incierta, hasta quedar varado
en el río Chacayacu, hoy río Naranjal, que

1 Arney Alfonso Vega Martínez, Efraín de Jesús Hernández Buelvas, y Nataliya Barbera Alvarado, “Configuración territorial
del hábitat en el asentamiento informal Alfonso López de la ciudad de Montería-Colombia”, Revista INVI 34, n.o 97 (2019): 81103.
2 Manuel Herce, “Las formas del crecimiento urbano y las variantes de carretera”, (tesis doctoral, Universidad Politécnica de
Cataluña, 1995) https://www.tdx.cat/handle/10803/6627.
3 Manuel Herce, “Las infraestructuras como elemento de orden territorial y equidad social”, Cuestiones Urbanas, n.o 1 (2010):
57-77.
4 Pablo Ospina Peralta, Sara Báez Rivera, y Galo Ramón Valarezo, Una breve historia del espacio ecuatoriano (Quito: Instituto de
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103

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

desemboca en el canal de Jambelí. En el lugar
balseros tumbesinos asistieron a los tripulantes, quienes fueron llevados por las orillas
del caudal hasta el pueblo que ya había sido
fundado previamente por los españoles como
“San Jacinto de Chacayacu”, mismo que hoy
es la ciudad de Naranjal. De este modo, los
balseros a cambio de algunas pertenencias
como bisuterías personales los condujeron
por el camino del Inca con destino a la ciudad
de Cuenca en la sierra. Es importante indicar
que desde el virreinato de Lima ya identificaba el emplazamiento de Naranjal entre la
cabecera cantonal y toda la actual parroquia
de Santa Rosa de Flandes, hasta el Golfo
de Guayaquil5. Con el pasar de los años el
nombre de este cantón se ha ido modificando
desde San Jacinto de Chacayacu, San José de
Naranjal y ulteriormente Naranjal como se lo
conoce hasta la actualidad6.
Por otro lado, tras pasar por varias adjudicaciones desde sus primeros pobladores,
formó parte de la tenencia de Puná a finales
del siglo XVIII; y, posteriormente a inicios de
la República, se convirtió en parroquia rural
del cantón Guayas hasta que el 7 de noviembre del año 1960 logra su cantonización en
el gobierno de José María Velasco Ibarra. De
esta manera, hoy figura como cabecera cantonal y parroquia urbana la cual lleva su mismo
nombre y está compuesta por cuatro parroquias rurales: Taura, Santa Rosa De Flandes,
San Carlos y Jesús María7.
Naranjal ha tenido un desarrollo limitado
a lo largo del tiempo. Sin embargo, como
se ha mencionado previamente, gracias a
la geografía de su emplazamiento se le fue
adjudicando un valor extra por ser una zona
estratégica de enlace entre las regiones costa

y sierra8. En Naranjal, un área de conexión
entre Guayas y Azuay, Santa Rosa de Flandes,
específicamente, se convirtió en un punto
clave de trasbordo entre caminos fluviales y
terrestres ya que su puerto enlazaba el canal
de Jambelí y el antiguo Camino del Inca. De
manera que el canal de Jambelí y sus afluentes, que posibilitaron la comunicación de
Naranjal con Guayaquil por vía marítima,
fueron el escenario del devenir histórico de
Naranjal y su puerto principal Santa Rosa
Flandes; así como la construcción de la carretera Cuenca- Molleturo- Naranjal propiciaría
el crecimiento del recinto de Puerto Inca
caracterizando su configuración urbana.
Durante el siglo XIX, avances tecnológicos
viales como el ferrocarril llegaron a Ecuador.
En 1860, en la presidencia de Gabriel García
Moreno, surge la iniciativa de construcción
del ferrocarril. El primer proyecto fue construir la sección que conecte Guayaquil hasta
las estribaciones de los Andes y de ahí conectarlo con una carretera que llegaría a Quito,
pero recién en 1873 se inicia la construcción
de la vía férrea9. En 1895 cuando llega al poder
el General Eloy Alfaro Delgado, empieza a
funcionar el tramo Durán – Chimbo con 90
km de recorrido10. No es hasta 1910 cuando
se inauguran las estaciones de Huigra y
Simbabe que conectan a Guayaquil y Cuenca
de una forma más rápida11. Con este nuevo
sistema de transporte el antiguo camino de
herradura, conocido como el camino del Inca
que atravesaba por Naranjal desde el antiguo
Puerto de Bola y que unía comercialmente a la
ciudad de Cuenca, deja de ser utilizado como
antes, perdiendo poco a poco su importancia
a pesar de que el tren a la ciudad de Cuenca,
si bien inició 1915, no llegaría a dicha ciudad
hasta 196512.

5 IERSE - Universidad del Azuay. “Actualización del Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial de la Provincia del Guayas
2019-2023” (Naranjal: GAD Municipal, Septiembre, 2021)
6 Wilson Cabrera. Historias no contadas del cantón Naranjal. (Naranjal: Municipio de Naranjal, 2009) http://
historiasdenaranjalnocontadas.blogspot.com/2016/09/historias-no-contadas-del-canton.html
7 Ibíd.
8 Vanessa Veloz León, “Descripción de los acontecimientos históricos del cantón Naranjal para el diseño de un museo
etnográfico” (tesis de pregrado, Universidad de Guayaquil, 2017) http://repositorio.ug.edu.ec/handle/redug/22633.
9 Pablo Ospina Peralta. “Karl Dieter Gattelman, Nariz del Diablo Y Monstruo Negro. El ferrocarril más difícil del mundo”
Quito, Trama. Procesos. Revista Ecuatoriana De Historia, 1(28), (2008):135–138. https://doi.org/10.29078/rp.v1i28.157
10 Ospina, Báez Rivera, y Ramón Valarezo, Una breve historia…
11 María Isabel Matute Crespo y Jessica Fabiola Redrován Durán, “La llegada del tren a Cuenca: etnografía e historia” (tesis de
pregrado, Universidad de Cuenca, 2015) http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/23158.
12 Pierre Gondard, “Vías de comunicación en los países andinos. Del Cápac Ñan a los corredores bioceánicos, cambios en

104

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Figura 1. La red de
ferrocarril Guayaquil
- Durán - Yaguachi Sibambe - Alausí - Quito
en la carta de Vivien
de Saint-Martin &amp;
Schrader, 1930.
Fuente: Vivien de SaintMartin &amp; Schrader,
1930. Atlas Universel de
Geographie. Colección
de mapas históricos de
David Rumsey. https://
bit.ly/3X1b0hi

En cuanto a la ruta fluvial, en la sesión
municipal de Naranjal con fecha 13 de
noviembre de 1964, se da a conocer al presidente que entre 1961 y 1962, la lancha Rosa
Gabriela hacía su último recorrido por el Golfo
desde Santa Rosa de Flandes y Puerto Baquerizo hasta el Puerto de Guayaquil y se retiraba
del servicio, ya que debido a la falta de pasajeros y carga este sistema de transporte ya no
era rentable. El río antes navegable tenía 7
metros de profundidad aproximadamente y
era muy caudaloso, en sus aguas embarcaciones de hasta 20 pies de calado y 12 metros de
longitud realizaban recorridos para conectar
Guayaquil, Naranjal y Cuenca. Las embarcaciones trasladaban productos de los cultivos
de la zona subiendo hasta Jesús María. Ahora
dicho cauce presenta acumulación de sedimentos lo que vuelve el tránsito fluvial imposible aún en canoa, como que nunca hubiese
existido tal río13.

Figura 2 y 3. Río
Naranjal en Santa Rosa
de Flandes, 2022.
Fuente: N. Pinos, 2022.

los ejes de integración”, en Los Andes y el reto del espacio mundo, ed. Jean-Paul Deler y Évelyne Mesclier (Quito: Instituto Francés
de Estudios Andinos, 2004), 295-323, https://doi.org/10.4000/books.ifea.511.
13 Cabrera. Historias no contadas…

105

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

En 1960, Naranjal logra su cantonización,
pero con grandes problemas de conectividad.
Sin embargo, se entendía que la economía del
cantón sólo podía activarse con una adecuada
red vial, aunque en esos momentos se carecía
de una red vial carrozable y dado que las rutas
fluviales habían perdido su aptitud, el cantón
estaba prácticamente aislado del resto del
Ecuador, generando problemas en el comercio entre las regiones costeras y serranas, e
inclusive dentro del mismo cantón14.
La casi inexistente vialidad de Naranjal, una zona altamente productiva, afectaba principalmente la producción agrícola
sobre todo del banano, ya que el traslado de
la producción comprometía los estándares
de calidad para la exportación e impedía
principalmente a los pequeños productores,
conocidos como finqueros, llevar su producto
a tiempo y en buenas condiciones hacia las
zonas de acopio para exportación ahondando
más el problema económico de las familias.

Situación que presionaba a las autoridades a
buscar soluciones a la conectividad del cantón
e impulsar la construcción de carreteras15.
Así, el 28 de mayo de 1963 en un oficio
dirigido al Director de Obras Públicas se solicita que la compañía Ingenieros Nacionales
Compañía Anónima (INCA), que se encontraba construyendo la carretera Guayas- La
Troncal- El Oro, colabore con la construcción
de intersecciones que unan el puente del río
Suya y el río Chacayacu, que el Municipio
de Naranjal los había construido de madera,
a la vía en construcción y de esta manera se
mejore el acceso a muchos recintos incomunicados. Cabe resaltar que la construcción de la
carretera Guayas- La Troncal- El Oro impulsó
la creación de cooperativas de transporte que
lograban un viaje más corto y menos peligroso que el fluvial, sin embargo, el recorrido
duraba aproximadamente cuatro horas, hoy
tiene una duración de una hora y media.

Figura 4. Primer puente
de madera de Puerto
Inca a Naranjal, 1963.
Fuente: Cortesía de
Manuel Eduardo
Narváez Palomino.

Con el afán de solventar la necesidad de
conexión, un sin número de oficios fueron
dirigidos al Ministerio de Obras Públicas
solicitando la construcción de una vía troncal
que logre la conectividad del cantón Naranjal
al norte con la ciudad de Guayaquil, al sur
con las ciudades de Machala y Loja; y con las
ciudades de Cuenca y Azogues atravesando la
cordillera occidental de los Andes 16.
14 Cabrera. Historias no contadas…
15 Ibíd.
16 Cabrera. Historias no contadas…

106

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Figura 5. La red vial
de acuerdo a las cartas
topográficas NV-C4
Santa Rosa de Flandes
3888-II y NV-E2
Naranjal 3885-I del
Instituto Geográfico
Militar de junio de 1987.
Fuente: IGM, 1987.
Cartas Topográficas,
escala 1:50000. www.
geoportaligm.gob.ec

Así como el tren acabó con el uso de la
red fluvial y de los caminos de herradura
utilizados para el comercio entre las dos
regiones costa y sierra, las carreteras hicieron
lo mismo con el uso del ferrocarril, estableciendo la configuración de otros espacios
urbanos, como es el caso de Puerto Inca. Es
así que, para el año 1987 se puede observar
una vía troncal que une Machala y la ciudad
de Naranjal hasta el recinto de Puerto Inca,
en donde se divide en dos ramales, uno con
dirección hacia la ciudad de La Troncal y otro
hacia la ciudad de Milagro para unirse con
Durán y Guayaquil17.

La apertura y mejoramiento de la red vial
motivó a que nuevos asentamientos se desarrollen a lo largo de las vías. La carretera de
acceso a la cabecera cantonal, que conecta con
las cabeceras parroquiales y con otras cabeceras cantonales, ha sido un canal que establece
las relaciones de la ciudad con los espacios
circundantes18. Como se puede observar en
la Figura 5, esta carretera ha ido conectando
varios asentamientos, ha impulsado la creación de otros; permite denotar que de acuerdo
a las características de la vialidad las formas
urbanas se ven influenciadas.

17 Como se muestra en la figura 5.
18 Verónica Mejía, “Procesos de Urbanización y Morfología urbana en el Ecuador. La evolución de los usos del suelo a la luz de
la imagen satelital nocturna de la Tierra 1992 – 2019” (tesis doctoral, Universidad Autónoma de Barcelona, 2020)

107

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

Figura 6. La red
vial de la zona en
estudio de acuerdo a
OpenStreetMap (OSM).
Fuente: OSM, 2022.
www.openstreetmap.
org

El recinto de Puerto Inca y los
asentamientos informales
Los asentamientos informales aparecen
como una pequeña agrupación de viviendas
no ordenadas y de forma irregular, caracterizados principalmente por la falta de servicios
básicos, servicios públicos y servicios individuales19. Además, las escasas condiciones
económicas están presentes en el desarrollo
de estos pequeños asentamientos humanos,
dando paso a una menor calidad de vida
y consecuentemente trayendo consigo un
elevado hacinamiento poblacional de familias
extensas situadas a lo largo de estos recintos20. Es importante hacer mención en que
todas estas irregularidades presentes responden a necesidades de vivienda y por lo tanto
se debe entender como un fenómeno social,
político y económico21.

Según Edésio Fernandes, este tipo de
asentamientos en general no tienen títulos
legales formales y pueden mostrar patrones
de desarrollo irregular. Además, la falta de
servicios esenciales para sobrevivir hace que
estén atribuidos a la falta de ingresos económicos, planeamientos urbanos poco realistas,
carencia de viviendas e interés social, entre
otros22. Asimismo, estos asentamientos se van
formando progresivamente a lo largo de los
años y conforme se desarrolla provoca costos
elevados a los residentes como: una tenencia
precaria, falta de servicios públicos, discriminación, peligros ambientales y de salud y
derechos civiles injustos. Del mismo modo,
generan un costo a los gobiernos de turno,
debido a que deben buscar mejoras para
resolver la problemática de la informalidad y
sus consecuencias directas e indirectas23.

19 Bárbara Isabel Scholz et al., “Informe Nacional del Ecuador para la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre
Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible HÁBITAT III” (Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda del Gobierno de la
República del Ecuador (MIDUVI), 2015) https://www.habitatyvivienda.gob.ec.
20 Emma Torres y Rosa Vera, Desarrollo local y ejercicio de derechos en asentamientos irregulares en el cantón San Lorenzo. (Guayaquil:
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21 Carlos Torres Tovar, “Ciudad informal colombiana”, Bitácora Urbano Territorial, 2007.
22 Laura Zimmermann, “Segregación espacial y políticas públicas”. Territorios, n°. 30, enero-junio, (2014): 219-224. https://
www.redalyc.org/articulo.oa?id=35731003011
23 Edésio Fernandes, Regularización de asentamientos informales en América Latina, (Cambridge, USA: Lincoln Institute of Land
Policy, 2011) https://bit.ly/41ODsq6.

108

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

En muchos países de América Latina se
ha intentado ejecutar diversos programas
para la regularización de estos asentamientos informales que nacen sin una política de
desarrollo y planificación. Sin embargo, estos
programas tienen que desarrollarse cuidadosa y metódicamente para no deteriorar las
condiciones de los habitantes, sobre todo de
los que carecen de ingresos, así como también
para no incentivar o estimular el desarrollo
de nuevos establecimientos informales. Por
otro lado, la informalidad del uso de suelo
tiene mucha relación con nuevos residentes
o emprendedores ilegales24 que, con acciones
comunales demarcan lotes de terrenos ajenos
(públicos y/o privados) y comienzan a construir viviendas que en un principio tendrán
una necesidad amplia de servicios generales, pero con el paso de los años estos se irán
desarrollando y los diversos servicios irán
apareciendo25. Estos procesos de ocupación
están denominados como “sistemas complejos” y están designados con diversos términos en diferentes países de América Latina,
tales como: “Favela” en Brasil, “barriada”
en Lima, “campamento” en Chile, “ciudad
perdida” en México, “Precarios” en Guatemala
y “asentamientos informales” en Ecuador;
en este último país en mención se estima
que al menos 2,8 millones de ciudadanos y
ciudadanas están ubicados en asentamientos no formales, con condiciones precarias
e irregulares que tienen relación directa con
la pobreza. Por otra parte, Ecuador al ser un
país poseedor de un desarrollo urbano no
sustentable en términos económicos, sociales y ambientales produce una brecha de
desigualdad y exclusión de los sectores populares principalmente, en donde la provincia
del Guayas lidera la lista de esta brecha en
cuanto a asentamiento y crecimiento informal se refiere26.

Dentro este marco conceptual, Puerto
Inca, uno de sus principales asentamientos
humanos del cantón Naranjal, evidencia la
mayoría de las etapas de evolución de un asentamiento informal. Por lo tanto, Puerto Inca
constituye un claro ejemplo de esta evolución
de asentamientos humanos surgiendo desde
un asentamiento informal hasta llegar a lo que
hoy representa un polo de desarrollo económico basado en la actividad comercial, aprovechando las ventajas geográficas y en directa
relación con la conectividad vial que representa la vía Cuenca- Molleturo- Naranjal.
Puerto Inca, un recinto ubicado cerca del
río “Suya”, antes conocido como “Puerto de
Agua Prieta”, es un asentamiento urbano que
pertenece a la parroquia San Carlos y tiene
una superficie de 25.64 hectáreas27. Puerto
Inca, como se lo conoce actualmente, tiene
su nombre debido a que en esa zona se ubicó
el campamento de la compañía constructora
INCA (Ingenieros Nacionales Compañía
Anónima) cuando se construyó la vía que unía
los puentes del río Chacayacu y río Suya.
Este asentamiento irregular nace a
inicios de la segunda mitad del siglo XX
sin ningún tipo de organización y mucho
menos un ordenamiento territorial. Acorde a
Chicaiza Carlos, en el año de 1960, este lugar
no fue más que un pequeño caserío rural
con una cantidad mínima de habitantes que
principalmente provenían de Azuay, Guayas
y El Oro y se destinaban al trabajo agrícola
como medio de ingreso económico28. Por otro
lado, este lugar fue obligado al tránsito, a la
transportación de productos, al comercio y a
la interrelación entre habitantes del lugar que
conforme pasaban los años su crecimiento
era notorio y los servicios que en un inicio no
estaban presentes iban apareciendo.

24 Actores de emprendimientos que según Fernandes (2011) son el resultado, en parte, de una ocupación ilegal o subdivisión
no permitida de los suelos y, en parte, de prácticas de exclusión que han contribuido a la existencia de condiciones históricas
de desigualdad en cuanto a crecimiento económico y distribución de la riqueza.
25 Fernandes, Regularización de asentamientos…
26 Yesenia Marianela Collahuazo Paladines y Freddy Eliseo Michel Portugal, “Crecimiento de los asentamientos informales
en el área urbana de la Ciudad de Santo Domingo desde 1970 hasta 2010” (tesis de maestría, Universidad Central del Ecuador,
2018) http://www.dspace.uce.edu.ec/handle/25000/18050.
27 IERSE - Universidad del Azuay. “Actualización del Plan…”
28 Carlos Germánico Chicaiza Donoso, “Los préstamos no reembolsables de los Organismos Internacionales para el
desarrollo de la parroquia Puerto Inca provincia del Guayas” (tesis de maestría, Universidad de Guayaquil Facultad de Ciencias
Económicas, 2015) http://repositorio.ug.edu.ec/handle/redug/7808.

109

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

Según el censo del 2010, Puerto Inca
mantiene una población de 1653 habitantes29
y se muestra como una gran configuración de
desarrollo económico a través del comercio,
aprovechando la ubicación geográfica y la red
vial que atraviesa el sector y que conectan al
recinto con el resto del país, así: con Guayas
por la vía Troncal de la Costa (E25) es una vía
de acceso primario y conecta la Transversal
Austral (E40) con la ciudad de Guayaquil; con
Azuay por la vía colectora Cuenca- Puerto
Inca (E582), considerada una vía secundaria de sentido oeste-este; con El Oro está La
Troncal de la Costa (E25), que termina su
recorrido hasta el área conocida como la “Y”
del cambio, para luego continuar la vía (E583)
donde finaliza en la ciudad de Machala, y; con
Cañar por la Troncal-Puerto Inca, inicia en la
ruta (E25), desviándose en la llamada “Y” del
mismo lugar, en sentido oriental pasando la
ciudad de La Troncal por la vía (E58)30.

transporte interprovincial, han apostado por
el desarrollo del comercio y esto es evidente
en casi todas las viviendas que se encuentran
a lo largo de la vía principal, pues estas están
convertidas en negocios, en donde están
presentes una gran variedad de productos e
insumos que llegan de las regiones sierra y
costa. Asimismo, la presencia de restaurantes
no es la excepción, estos establecimientos
están dispersos en todo el entorno central de
Puerto Inca con una ocupación considerable
de consumo constante, mismos que ofrecen
una gastronomía diversa para los clientes.

Figura76. Vía Puerto
Inca – Guayaquil.
Fuente: N. Pinos, 2022.

Figura 8. Comercios a
lo largo de la vía Puerto
Inca – La Troncal.
Fuente: N. Pinos, 2022.

Puntos de conectividad, como Puerto
Inca, manifiestan un gran flujo de personas
que aportan a diversas actividades comerciales31. De este modo, este asentamiento
está ubicado en un punto estratégico e
importante del sistema vial interprovincial
del país, pues, es un lugar de conexión entre
la Sierra Central con la provincia del Guayas
y las provincias del sur (El Oro y Loja). Por
lo tanto, sus habitantes, al ser una zona de
paso para turistas, transporte comercial y

Otro aspecto dinamizador de la economía
local a lo largo de la carretera es la presencia
de una estación de combustible que, como un
punto de abastecimiento, potencia el acceso
hacia la diversidad de negocios antes mencionados que hacen de este recinto un paisaje
atractivo para quienes transitan entre las
provincias de Guayas, El Oro, Azuay y Cañar
y, que impulsa el desarrollo local.

29 IERSE - Universidad del Azuay. “Actualización del Plan…”
30 Karelia Anabel Araujo Guanuquiza y Alexandra Noemi Gonzales Luna, “Análisis socio-económico de los pequeños
productores de banano del recinto Puerto Inca, cantón Naranjal, provincia del Guayas” (tesis de pregrado, Universidad Laica
Vicente Rocafuerte, 2019) http://repositorio.ulvr.edu.ec/handle/44000/3259.
31 Hally Jiménez, “Análisis de crecimiento urbano a partir de imágenes landsat en el cantón Durán, provincia del Guayas, en
el período 1990 – 2015” (tesis de pregrado, Universidad Estatal de Quevedo, 2018)

110

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Figura 9. Vista
panorámica de la
gasolinera y vía a La
Troncal.
Fuente: N. Pinos, 2022.

No obstante, lo que se evidencia a lo
largo de la vía principal no se mantiene en
las partes internas de este recinto. Es decir,
al adentrarse en el asentamiento se presenta
una imagen diferente: calles con falta de
mantenimiento, falta de gestión y manejo
de desechos en veredas y viviendas, casas en
condiciones de pobreza extrema, carencia de
regulación de tránsito, falta de tratamiento
de aguas residuales y canales cubiertos por
maleza, por esta razón estos asentamientos
son desarrollados bajo las escasas condiciones económicas de sus habitantes, es decir,
entre menos ingresos mayor índice de hacinamiento y menor la calidad de vida32.

En cuanto al acceso a educación, este
asentamiento presenta una única escuela
pública mixta de Educación General Básica
(EGB) llamada Marcel Laniado de Wind, lo
cual implica un acceso limitado al décimo
año. En consecuencia, para culminar el
bachillerato se tiene que viajar a Naranjal o
La Troncal. En términos de acceso a salud,
no se cuenta con centro de salud alguno, por
los que la población tiene que movilizarse a
otros lugares verbigracia la ciudadela de Las
Mercedes.

Figuras 11 y 12. Calles
internas de Puerto Inca.
Fuente: N. Pinos, 2022.

A raíz de lo expuesto, es conveniente
analizar datos de población y vivienda, levantados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), que podrían evidenciar
ciertos aspectos de esta realidad. Según el
último censo 2010, la localidad presenta una
tasa de pobreza por necesidades básicas
insatisfechas del 90,93%, lo que genera un
contraste con la imagen que se muestra en el
área central y comercial de la localidad33. Estas
inequidades permiten visualizar las tendencias de crecimiento urbano y disminuir la
ineficiente infraestructura de servicios34.

Figura 13. Acceso a la
escuela Marcel Laniado
de Wind.
Fuente: N. Pinos, 2022.

32 Torres Tovar, “Ciudad informal…”
33 Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, Reporte de Pobreza por consumo Ecuador 2006-2014 (Quito: INEC, 2016), https://
www.ecuadorencifras.gob.ec/documentos/web-inec/Bibliotecas/Libros/reportePobreza.pdf.
34 Jan Bazant S., “Expansión urbana incontrolada y paradigmas de la planeación urbana”, Espacio Abierto 19, n.o 3 (2010):
475-503.

111

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

Es fundamental mencionar que gran parte
de los componentes de las necesidades básicas
resultan de la dotación de servicios básicos
como agua potable y alcantarillado al cual, al
2010, sólo el 4,06% de la población contaba
con un sistema de servicio higiénico conectado a una red pública de alcantarillado y solo
un 55,84% contaba con agua para consumo
humano proveniente de red pública 35.
Asimismo, como complemento de estos
indicadores se muestra que, en cuanto a
actividades económicas, el 52,14% de la
población se ocupa en actividades agrícolas,
ganaderas, silvicultura y pesca, entre los
que resaltan el cultivo de banano principalmente, cultivos de cacao, caña de azúcar,
arroz y gran variedad de frutas. En contraste,
el 18,04% de la población se encuentra
ligado al sector comercial, lo cual denota el
cambio de actividades productivas, ligadas
sustancialmente al sector primario como

un legado histórico y al sector comercial
y de servicios en crecimiento a razón de
convertirse en un área de interconexión entre
Guayaquil, La Troncal, Naranjal, Machala y
Cuenca36.
Puerto Inca, además de volverse un
polo de desarrollo comercial en Naranjal,
se muestra como un punto de concentración poblacional que se caracteriza por un
aumento poblacional progresivo al encontrarse en un espacio estratégico. Este crecimiento acelerado responde a factores como
migración y elementos históricos de configuración económica y geográfica que a la vez
tiene efecto en su conformación urbana y
muestra un proceso de aumento de la población en zonas tanto urbanas como rurales. En
la figura 12, se puede observar una concentración de población rural en el cantón Naranjal, no obstante, al dirigir la mirada al área
de influencia de Puerto Inca, se marca una
mayor concentración de población rural37.

Figura 14.
Concentración de la
población rural del
cantón Naranjal
Fuente: Instituto
Espacial Ecuatoriano
(IEE), 2013.

35 IERSE - Universidad del Azuay. “Actualización del Plan…”
36 Ibíd.
37 Fernanda Terán et al., “Memoria técnica del cantón Naranjal para la generación de geoinformación para la gestión del
territorio a nivel nacional escala 1:25 000” (Instituto Espacial Ecuatoriano, Ministerio de Defensa Nacional, SENPLADES,
Ministerios de Agricultura y Ganadería - SIGAGRO, INEC, diciembre de 2013) https://www.geoportaligm.gob.ec/
geodescargas/naranjal/mt_naranjal_socioeconomico.pdf.

112

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

Figura 15 y 16.
Crecimiento urbano de
Puerto Inca de 1985 al
2015.

Según el IEE, la mayor parte de la población se concentra en zonas donde existe
disponibilidad de servicios básicos, infraestructura, educación y salud; de preferencia
cercana o con buena accesibilidad. De tal
manera que, la concentración de la población
en el cantón Naranjal está en las zonas aledañas a la cabecera cantonal y a cada una de sus
parroquias. Este fenómeno se ve reforzado
por las actividades productivas en los distintos sectores desarrollados en el cantón38.
En el caso de Puerto Inca, el crecimiento
poblacional está ligado evidentemente a las
actividades productivas, más no a temas de
accesibilidad en general.

Fuente: Google Earth
Pro. Imagen Satélite
Landsat, 1985, 2015.

Crecimiento urbano de Puerto Inca
La presencia de arterias viales ha impulsado, en las últimas décadas, un crecimiento
urbano acelerado, que en el caso de Naranjal
el crecimiento urbano se presenta de manera
desordenada y no sustentable. Esta tendencia
se replica en el recinto de Puerto Inca donde
se desarrolla un crecimiento sin una clara
planificación y de manera inequitativa que,
aunque no figura como cabecera parroquial,
sus habitantes precisan de consideración en
la planificación urbana, ya que por su crecimiento han dado lugar a una bicefalia urbana
en la parroquia San Carlos, a la cual pertenece
el asentamiento de Puerto Inca.
A inicios de 1985, el asentamiento de
Puerto Inca muestra un crecimiento débil,
a diferencia del 2015, año en el que se puede
apreciar que el área de desplazamiento del
recinto ha crecido y se divisa viviendas en un
plano amanzanado.

Al 2018, se advierte una configuración
vial más amplia definida y con ello un mayor
crecimiento urbano caracterizado por un
aumento de viviendas dentro del plano amanzanado y a lo largo de las vías. Esto responde a
factores ya mencionados ligados al desarrollo
económico propio del aprovisionamiento de
servicios e infraestructura como restaurantes, gasolineras y demás comercios formales
e informales, que se van acentuando al 2019.
Según Zimmermann, todo espacio posee una
historia y su morfología varía según la época
que atraviesa39.
Figura 17 y 18.
Crecimiento urbano de
Puerto Inca en el año
2018 y 2019.
Fuente: Google Earth
Pro. Imagen Satélite
Landsat, 2018, 2019.

38 Ibíd.
39 Zimmermann, “Segregación espacial y…”

113

�Miguel Novillo Verdugo; Christopher Granda Morales; Mayra Yanza Loja

Con la apertura de las vías Guayas- El Oro
y Cuenca- Molleturo- Naranjal, Puerto Inca
experimenta un impacto en su morfología.
La incidencia de la red vial produjo grandes
cambios en la fisonomía de este asentamiento, pues es un centro que conecta de
manera interparroquial, intercantonal, interprovincial e interregional tanto a la Sierra
como a la Costa.
Figura 19. Núcleo
Urbano de Puerto Inca,
según la Actualización
del Plan de Desarrollo
y Ordenamiento
Territorial, 2021.
Fuente: IERSE Universidad del Azuay,
2021.

40 IERSE - Universidad del Azuay. “Actualización del Plan…”

114

De similar manera, la dinámica característica del crecimiento poblacional muestra
una concentración paulatina en espacios
rurales entre los que destacan Puerto Inca
como nodo de enlace para los productos
provenientes de las provincias de Azuay y
Cañar, así como los que se generan dentro
de la provincia del Guayas40. El crecimiento
de Puerto Inca tiene una tendencia de crecimiento lineal a lo largo de las vías principales
de acceso, donde se instalan comercios de
todo tipo. Demandando mayores servicios
y generando una dinámica socioeconómica
puntual en la zona caracterizada por la transformación del espacio urbano y las formas de
habitar.

�De la sierra al litoral. Mirada arqueológica de los caminos antiguos y la movilidad

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115

��Rutas turísticas y gastronómicas

CAPÍTULO VII
Rutas turísticas y gastronómicas
Lastenia Ojeda Fernández; Diana Argüello Rivera
Prefectura del Guayas

El presente artículo expone los distintos
atractivos turísticos y gastronómicos que
se encuentran en la Ruta Guayas – Azuay,
haciendo énfasis en los que ofrece el cantón
Naranjal, de la Provincia del Guayas, ya que
por su estratégica ubicación ha sido desde
tiempos incaicos un punto muy transitado
para llegar a la ciudad de Guayaquil.
La ruta desde la ciudad de Guayaquil hasta
el Cantón Naranjal, recorre varios cantones
de la Provincia del Guayas hasta dirigirse a la
ciudad de Cuenca, en la Provincia del Azuay.
Desde la antigüedad este recorrido ha sido un
punto importante de intercambio de productos y relaciones comerciales entre ambas
provincias, debido a su cercanía y accesibilidad. Así también la vía es utilizada por
turistas nacionales y extranjeros, en donde
la exuberante vegetación e impresionantes
paisajes atrapan a los viajeros que desde la
costa prefieren tomar la vía Naranjal-Molleturo, que pasa por el Cajas y que tarda aproximadamente tres horas hasta llegar a la ciudad
de Cuenca u otros destinos en la Sierra sur.
La ruta en estudio parte desde Guayaquil
como punto de inicio hasta la parroquia 26 de
Marzo perteneciente al cantón Naranjal que
es el punto limítrofe entre Guayas y Azuay.
En el recorrido se puede observar paisajes
naturales y un clima templado. La temperatura mínima es de 14 grados centígrados
y la máxima de 38, siendo su temperatura
promedio de 25 grados centígrados, que

invita a disfrutar de un maravilloso ambiente
natural y a conocer su cultura y tradiciones,
y una gran propuesta gastronómica que se
mantiene a través del tiempo.
Esta ruta forma parte del sistema de
caminos conocido como el “Camino del Inca”,
que se extiende por países de América del
sur. Este vestigio del imperio incaico que se
preserva en la costa ecuatoriana, llamado
“Camino Real del Inca”, desciende hasta
Naranjal en la Provincia del Guayas. Con más
de 600 años de existencia, es un sendero de
aproximadamente 300 Kilómetros que abarca
desde las más altas montañas de la serranía
ecuatoriana hasta las planicies de la costa
en Naranjal, es una histórica ruta que luego
del periodo inca, siguió siendo utilizada en
la época de la colonia. Recorrerlo permite
disfrutar hermosos parajes y su riqueza
ancestral. Este camino fue restaurado en
1865, en la época del presidente García
Moreno e históricamente ha sido una ruta
de mucha importancia para el intercambio
de productos entre la sierra y la costa. Los
“tambos” como eras conocidos los lugares
donde se comercializaban los productos, las
plazas que se llamaban “coricanchas” y las
“cuencas” que eran bodegas subterráneas
para mantener los productos en buen estado,
constituye un importante muestra de la
presencia del imperio inca en el Ecuador, y
también un importante Patrimonio Cultural
de la Humanidad.

117

�Lastenia Ojeda Fernández

Figura 1. Camino Real
del Inca.

tardes lluviosas y noches frías, en esta región
se localizan los siguientes pisos climáticos: tropical andino, subtropical andino,
templado, frío y glacial.

Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

El potencial turístico en Ecuador se basa
en su alta diversidad en términos de cultura,
paisajes, sitios históricos y riqueza natural.
Guayas es una provincia de diversidad, de
colores, sabores y tradiciones que lo hacen
un paraíso único de la naturaleza, posee 25
cantones en el que se pueden disfrutar de
turismo de sol y playa, aventura, cultural,
fotográfico, agroturismo, aviturismo, turismo
gastronómico, de naturaleza, entre otros. La
Dirección Provincial de Gestión Ambiental
de la Prefectura del Guayas, detalla que en la
provincia se cuenta con las siguientes áreas
protegidas: Albarradas Valle de la Virgen, Río
Congo, Engabao, Rancho Danielita, El Guayacan, Albarrada de Chongón, Bosque Comunal
Chongón, El Retiro de Pucón, Las Pavas,
Parque Ecológico Cultural Pedro Carbo, La
Cienega, Cerro de Hayas, Hosteria Monoloco,
La Esperanza, El Limbo, Hacienda Ithaca,
San Miguel1.

Figura 2. El trayecto
del camino del Inca en
Naranjal.
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

Figura 3. Golfo de
Guayaquil.
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

Ecuador tiene climas y microclimas diferentes. El modelo meteorológico varía según
la geografía y las temperaturas son determinadas por su latitud, ubicación y principalmente por la presencia de la cordillera de los
Andes y la influencia marítima. La costa está
bajo la influencia de las corrientes del océano
pacífico que causa una estación caliente
lluviosa, su temperatura media anual varía
entre 22º y 26ºC y de enero a abril un promedio 30ºC. La sierra registra climas diversos, y
no solo en sentido latitudinal, sino también
a causa de la orientación de la cordillera con
respecto al movimiento de las masas de aire,
su temperatura media oscila entre los 7º y los
21ºC, así se pueden tener días muy calientes,

El cantón Naranjal está ubicado en la
región litoral, al suroeste del Ecuador, pertenece a la Provincia del Guayas, limita al Norte
con el cantón Yaguachi, el Triunfo y Durán, al
Sur con la provincia de El Oro; al Este con las
provincias del Cañar y Azuay y al Oeste con
el canal de Jambelí. Los ríos que atraviesan el
cantón al norte son el Boliche, con su afluente
el Culebras, los ríos Naranjal y Cañar que
atraviesan el cantón, al sur los ríos San Pablo,
Balao Chico y Jagua en cuyas aguas crecen
peces como el bocachico, barbudo, vieja,
piscinas de tilapia, etc.

1 Dirección Provincial de Planificación. Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial de la Provincia del Guayas 2021-2023.
(Prefectura del Guayas, 2021)

118

�Rutas turísticas y gastronómicas

Andrade Rodríguez, A en su libro Naranjal
en su historia, narra:
[…] Este amplio sector de Naranjal,
antiguamente fué hábitat de animales salvajes, como: el puma (extinguido), el jaguar
(en extinción), abundaban las serpientes
venenosas como la “equis”, coral, etc. y
constrictores como la boa, el saíno (cerdo
salvaje), cocodrilos, caimanes, lagartos en
los humedales (sabanas pantanosas), el infaltable mosquito, insectos y gusanos venenosos como el pachón, las hormigas conga
y quinquina (venenosas), plagas, tarántulas,
algunas variedades de monos, armadillos,
perezosos, etc. Sectores con espesa y variada
vegetación, propia de la región montañosa.
[…] para llegar a la mencionada llanura, lo
hicieron a través de un río navegable, (el río
Naranjal o Bola) y por una espesa vegetación
llegaron a un sitio donde ya habían tomado
posesión algunos hispanos, y en el lugar
pastaban sus caballos y mulares. […] Los españoles obligaban a punaes a abrir trochas y
senderos hacia las estribaciones de la cordillera, sin saber que daban origen a una de las
rutas más importantes hacia el austro, como
lo fue después el “Camino de la Herradura”,
no solo en la época de la colonia si no también en tiempos de la República” 2

Naranjal posee una ubicación geográfica
estratégica, que facilita la comunicación entre
la costa y la región interandina. En aquella
época fue una de las primeras poblaciones
que se adhirió en favor de la lucha contra la
monarquía española, donando recursos,
organizando voluntarios armados a favor de
la segunda independencia nacional, aprovechando las ventajas geográficas de la región,
facilitó los contactos con la ciudad de Guayaquil. Durante el gobierno del presidente Galo
Plaza Lasso, Naranjal recibió un importante
impulso en su agricultura, por este motivo su
población adquirió mayor desarrollo agrícola
y comercial.
Naranjal posee un variado ecosistema
que favorece el turismo debido a su conexión con la cordillera andina y con el Golfo
de Guayaquil, el mismo que es la entrante
de agua más extensa de América del Sur; en
sus numerosos canales existen gran cantidad de manglares en los que sus pobladores

despliegan una intensa actividad pesquera,
dirigida en especial a la captura de cangrejos.
Naranjal es una zona agrícola por excelencia,
que además cuenta con un gran potencial
turístico y gastronómico, que hasta hace
pocos años era casi desconocido debido a
su escasa difusión y otros factores como el
mal estado de las vías de acceso o falta de las
mismas, realidad que ha sido transformada
por el importante trabajo vial ejecutado por
la Prefectura del Guayas 2022, bajo el lema
“Guayas grande, Guayas renace”.
Figura 4 y 5. Captura de
cangrejos en Naranjal.
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

El presente artículo ha sido posible
gracias al Convenio Institucional entre la
Prefectura del Guayas y la Universidad de
Cuenca, la Dirección Provincial de Turismo,
Dirección Provincial de Comunicación, el
apoyo de la Dirección de Turismo del cantón
Naranjal, quienes fueron anfitriones de su
tierra y mostraron con orgullo, los distintos
atractivos y gastronomía del cantón Naranjal, así mismo historiadores y representantes
culturales de la Biblioteca Municipal y Museo
Arqueológico del Cantón Naranjal, representantes gastronómicos y turísticos, quienes
aportaron con sus relatos, parte del contenido histórico, turístico y gastronómico del
presente escrito.

2 Alejandro Juvenal Andrade Rodríguez. Naranjal en su historia. (Guayaquil: 2012)

119

�Lastenia Ojeda Fernández

Naranjal tierra privilegiada
Figura 6. Mono
Aullador- Reserva
Ecológica Manglares
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

El cantón Naranjal es una tierra privilegiada, valiosa por su patrimonio gastronómico ancestral, posee una riqueza natural
rodeada de hermosos paisajes, diversa fauna
y flora, su naturaleza biodiversa, acoge
montañas, manglares, caudalosos ríos que
descienden desde las cordilleras y desembocan en el Golfo de Guayaquil, con importantes
zonas de vida silvestre, y con vocación agrícola, donde se cosechan abundantes productos que son parte de su rica gastronomía;
gente cálida y amable, con gran sentido de
pertenencia y amor por su cultura, tradiciones y costumbres.
Figura 7. Cultivos de
cacao en Naranjal
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

120

En las montañas de Naranjal existe la
presencia de monos, tucanes, loros, guatusas
y otros animales. La temperatura promedio del cantón es de 25°C y su precipitación
pluvial con un promedio anual de 960 mm.
Naranjal es una zona agrícola, entre sus
principales cultivos destacan el cacao, tabaco,
caña de azúcar, banano, café, arroz y diversidad de frutas. Es significativa la existencia
de madera de distintas especies. Otra actividad en la zona es la cría de ganado porcino,
vacuno, caballar y aves de corral, los mismos
que se alimentan en las extensas zonas de
pastizales existentes en la región.
El Gobierno Autónomo Municipal de
Naranjal en los últimos años ha impulsado
varias ferias turísticas y gastronómicas que
resaltan los distintos puntos de mayor interés
turístico de la zona y así mismo exponen los
diferentes platos tradicionales y ancestrales
del cantón, entre las que destacan; el Festival Gastronómico del Cangrejo Rojo, que se
realiza en la primera quincena de agosto de
cada año; Festival de la Colada Morada, que
se efectúa cada 2 de Noviembre en las afueras

�Rutas turísticas y gastronómicas

del Cementerio General, en honor y honra a
los difuntos naranjaleños. Las fiestas principales se celebran el 15 de Octubre donde se
conmemora el aniversario de independencia,
el 7 de noviembre, su cantonización, y el 19
de marzo la celebración patronal en honor de
San José 3.
La ruta desde la ciudad de Guayaquil
hasta Naranjal, atraviesa el cantón Durán, a
través de la vía Durán – Boliche, accediendo
al intercambio de tráfico del cantón Milagro,
luego un pequeño recorrido por el km 26,
hasta llegar a la ruta Naranjal-Cuenca. A lo
largo del camino se pueden apreciar hermosos paisajes, montañas, áreas verdes con
innumerables plantaciones de plátano y
cacao, así mismo la ruta propone distintas
paradas, como comedores rústicos de carretera con una variada propuesta gastronómica,
también se pueden encontrar puestos de
frutas y vegetales cultivados por los moradores de Naranjal y recintos aledaños, la mayor
actividad comercial se concentra en los fines
de semana y feriados, por lo que esta ruta
representa la fuente de ingresos de muchos
de sus pobladores y familias que viven de la
agricultura y comercializan sus productos en
dicho trayecto.

Uno de los principales atractivos turísticos
es la Reserva Ecológica Manglares Churute,
creada en el año 1979, forma parte del Sistema
Nacional de Áreas Protegidas, su nombre
proviene de una pequeña cordillera conformada
por siete cerros que se denomina Churute4.
Cuenta con casi 50 hectáreas de extensión, de las cuales 35 pertenecen a la zona de
los manglares; posee un clima tropical, en
el que de enero a abril ocurren lluvias y de
mayo a diciembre experimentan ausencia de
precipitaciones, su temperatura promedio
es de 28° C. Existe considerable vegetación
conformada por manglares y árboles típicos
de la zona. La reserva es el hábitat natural
de variedad de animales como el tigrillo y el
canclón, En los manglares habitan cangrejos
y variedad de moluscos, diversidad de especies de aves, tales como fragatas, flamencos,
pelícanos ibis blanco, garza pico de espátula,
entre otras. En los meses de junio a noviembre, se pueden observar delfines en la salida
hacia el Golfo. En Naranjal, se pueden realizar
caminatas por senderos, observación de aves,
pesca artesanal, excursiones en canoa por los
manglares que permiten la visualización de
muchas especies de fauna.
Figura 8. Reserva
Ecológica Manglares
Churute (Naranjal)
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

Esta Reserva Ecológica es importante
tanto por los ecosistemas que protege como
por la variedad de especies que alberga en
su territorio, tan solo en aves, se suma un
promedio de 267 especies, 7 de la cuales se
encuentran bajo amenaza de extinción y
14 se hallan dentro del grupo considerado
de especial interés por su rareza. El área

protegida posee tres ejes paisajísticos: Los
manglares y estuarios, la cordillera Churute
y la laguna El Canclón, en esta última existen
seis escenarios turísticos, el sendero La Flora
y el recorrido por su estuario en canoa; los
senderos El Mate, Aulladores y El Mirador;
y la laguna El Canclón que bordea varios
cerros.

3 Alejandra Coello et al., «Inventarío de recursos gastronómicos con potencial turístico del cantón Naranjal, Guayas», (tesis
de pregrado, ESPOL, 2009) http://www.dspace.espol.edu.ec/handle/123456789/1621.
4 Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAE), Reporte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP)
periodo 2021. 31 de diciembre 2021 https://bit.ly/3SSrDLp

121

�Lastenia Ojeda Fernández

Figura 9. Reserva
Ecológica Manglares
Churute.
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

El recorrido por el estuario se lo puede
realizar alquilando una canoa a motor, el viaje
toma alrededor de tres horas y se puede realizar avistamiento de aves como garzas blancas
morenas y rosadas, pelícanos, fragatas,
martín pescador y águila pescadora, cocodrilos e iguanas. En el sendero La Flora, que
tiene cerca de 300 metros, se pueden observar
las diferentes especies de árboles de mangle
que existen en el área protegida. Además,
los cangrejos rojos, especie características
de esta zona. En el sendero El Mirador, que
está ubicado en el cerro del mismo nombre,
tiene una longitud de 300 metros aproximadamente. Desde este lugar, se puede apreciar
la parte interior de los cerros de Churute, la
Laguna el Canclón y las comunidades locales.
De igual manera, en el sendero El Mate
y Aulladores se puede observar la flora y
fauna típica de los bosques secos en los que
se pueden encontrar árboles de Palo de Ajo,
Fernán Sánchez, Amarillo, Guayacán y Roble.
De la misma forma, la reserva alberga animales como monos aulladores y diferentes tipos
de aves. Finalmente, en la Laguna El Canclón
se puede divisar una gran cantidad de aves
acuáticas y terrestres y algunas migratorias,
entre las principales están patillos, jacanas,
gallaretas y su hermosa ave insignia, el
Canclón.

122

Continuando con el recorrido se pueden
encontrar las Aguas termales de Jesús María,
parroquia del cantón Naranjal, muy conocida
por sus balnearios de agua termales que ya
tienen unos cincuenta años abiertas al público
que disfruta estas vertientes que descienden
de las montañas son de origen natural y conocidas por su uso medicinal. Este recurso ha
sido utilizado por sus habitantes para poder
desarrollarse económicamente, al ofrecer
además la gastronomía de sus restaurantes y
otros productos. El Cerro de Hayas, es otro de
los atractivos turísticos del cantón Naranjal,
está ubicado en las estribaciones de la cordillera de Molleturo. Se encuentra a 670 metros
sobre el nivel del mar.
Cuenta con una variada vegetación, es un
lugar ideal para los amantes de la naturaleza,
que cuenta con una variedad de atractivos
turísticos como cascadas, ríos y montañas
en los que se pueden realizar diversas actividades como la observación de flora y fauna,
caminatas, cabalgatas y otras. Su bosque
húmedo tropical, con una precipitación
pluvial anual promedio de 1.600 milímetros
durante el invierno es zona de rocío, garúas y
lloviznas en el verano.

�Rutas turísticas y gastronómicas

Figura 10. Cerro de
Hayas, siete cascadas.
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

Ubicadas a aproximadamente 4 kilómetros de la cordillera de Molleturo, está conformada de la Cabecera cantonal, en las estribaciones por el bosque húmedo, donde se puede
disfrutar de exuberante vegetación, coloridas
mariposas y el canto de las aves; su altura
oscila entre 50 hasta los 670 msnm, donde se
encuentran cascadas de agua cristalina con
una altura hasta los 20 m, con riachuelos de
agua cristalina. En los recorridos se requiere
subir, bajar escaleras colgantes, mediante
sogas sujetas a los árboles, escalar pendientes. Llegar hasta este lugar toma aproximadamente 20 minutos en carro y adicionalmente
emprender una caminata de 15 a 30 minutos
para llegar a la primera cascada. Las visitas
a las cascadas se pueden hacer con la ayuda
de un guía nativo o de forma independiente,
ya que durante el recorrido del lugar existe
señalización e información de la distancia a
la siguiente cascada.
Un atractivo turístico imperdible del
cantón Naranjal es el Centro Shuar de aguas
termales, ubicado a 45 minutos de la ciudad
de Naranjal, y a 8 Kilómetros de la vía Panamericana, posee aproximadamente 500
hectáreas de bosque virgen, habitado por la

Comunidad Shuar Entsa, quienes lideran
el centro, conservando sus costumbres, forma
de vestir, tradiciones y creencias, la comunidad preserva en forma natural la fauna y flora
que posee el sector y están abiertos a compartir sus costumbres y conocimientos acerca de
medicina ancestral Shuar con cada visitante
que llega. Ofrecen recorridos con la compañía
de un guía nativo por el bosque protegido
húmedo tropical donde se pueden apreciar
diversas especies de árboles y animales. El
centro es reconocido por el alto poder curativo que poseen sus piscinas de aguas termales, que alcanzan una temperatura de 40°C y
tienen elevada concentración de azufre o por
la de agua fría, que tiene una temperatura
que oscila entre 15°- 26°C. Este lugar cuenta
con hospedaje comunitario y diversidad de
animales exóticos y silvestres. Las Aguas
termales son grandes pozos de aguas cristalinas que se alimentan de gruesos chorros
que vienen desde las laderas de una elevación
que se denomina Cerro del Bunke es por eso
que el agua es fría en unos baños y caliente en
otros, siendo ambos preferidos por personas
con dolores musculares y afecciones como
artritis y reumatismo.

123

�Lastenia Ojeda Fernández

Figura 11 y 12.
Comunidad Shuar
Entsa.

o guanto), Yantria (mastranto), Ajej (Gengibre), Nara (Hortiga), Parapra (palabra),
Katsuramnumi (Hoja de laurel), Kaurkanse
(escancel), con las que preparan brebajes con
base en raíces, hojas o algún tipo de tronco
para curar diferentes enfermedades como
cálculos, infecciones y problemas gripales,
también famosos por sus limpias de energía
con plantas de su entorno y puro acompañado de cánticos ancestrales con los que él o
la shaman invocan a la madre tierra, pidiendo
por la limpieza de la persona y purificación de
su aura.

Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

A continuación, se puede apreciar el relato
del señor Segundo Daniel Lequi Tumduama,
médico ancestral de la Comunidad Shuar
Tsuer Entsa:
La comuna Shuar Tsuer Entsa oriunda
de Morona Santiago se asentó en Naranjal
como producto de la migración desde el
oriente, se trasladaron cerca de treinta familias Shuar a varios sectores del Guayas
estando en primera instancia en Bucay, de
donde fueron desalojados, luego se trasladaron hacia el Triunfo para luego desplazarse a este sector de Naranjal, en este lugar
se mantenían de la pesca y caza hace más de
cincuenta años, este hermoso lugar cuenta
con una diversidad de fauna y flora exótica
y es reconocida por sus famosas aguas termales ya que tienen un alto poder curativo,
fácilmente tenemos una recreación del
Oriente Ecuatoriano a pocas horas de viaje 5.

Actualmente esta comunidad ha aprovechado los recursos que tiene la privilegiada
ubicación y sus conocimientos de medicina
ancestrales para ofrecer a los visitantes una
experiencia turística de salud, en la que se
tratan enfermedades a base de plantas medicinales “vivas” como la Ayahuasca y otras
como la Yapá (Verbena), Maikiva (Floripondio

En el lugar se dan diferentes masajes
relajantes y de bienestar que muestran su
cultura y costumbres a través de momentos
vivenciales en esta comuna donde también
encontramos una gastronomía propia del
oriente como el Maito de tilapia, guanta
asada, tilapia asada, preparados en hornos
de leña y elaborados con recursos propios de
lugar como yuca, hojas de bijao, verde y tilapias recolectadas en una de la piscina de su
propiedad.
En el Ingreso al Camino Real del Inca del
lado de Naranjal, aún se encuentran vestigios
de Piedras gigantes y tramos empedrados
de calzada como muestra de que realmente
existió esta famosa ruta, extremadamente
transitada a través de la historia y de gran
importancia entre la costa y la sierra, y donde
se evidencia la importancia de esta vía que
desde la historia Precolombina, desde la
cultura Cañari, y luego la Inca, ya se comercializaba e intercambiaba productos entre
la sierra y la costa, concretamente entre las
ciudades de Cuenca y Guayaquil. La famosa
piedra de orientación es otro vestigio encontrado en esta zona que señala con precisión
los puntos cardinales y así también la piedra
de sacrificio que era utilizada en aquellos
tiempos.
La biblioteca Municipal y museo arqueológico del cantón Naranjal, fueron inaugurados el 24 de octubre de 1972 y el 10 de julio del
2012, respectivamente ubicado en el centro
de este cantón, posee una gran riqueza de
elementos arqueológicos y documentos
históricos que aportan a la identidad cultural
de sus habitantes.

5 Segundo Daniel Lequi Tumduama, en conversación con el autor, septiembre de 2022.

124

�Rutas turísticas y gastronómicas

Figura 13.Museo
Arqueológico Municipal
del Cantón Naranjal
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

Se muestra a continuación el relato histórico de Wilson Leonardo Cabrera Carpio
encargado de la Biblioteca Municipal y Museo
Antropológico del Cantón Naranjal, quién
expresó lo siguiente:
Cuando los españoles llegaron el barco
San José se varó en la entrada del Rio Naranjal y en ese Galeón llevaban naranjas y
los tumbesinos de aquella época los auxiliaron y en agradecimiento los españoles
les obsequiaron espejos, cosas de oro y algunas naranjas disecadas, de esas naranjal
se plantaron semillas y luego de cinco años
regresaron se encontraron con los primeros
naranjales de donde procede el nombre
desde 1577 ya que antes era conocido como
San Jacinto de Chacayacú, pero la gente más
lo conocía como el Naranjal y los españoles
lo bautizaron con San José de Naranjal. Los
tumbesinos de Naranjal eran grandes comerciantes, ellos eran los únicos que tenían
balsas, veleros, comercializaban con Centro
América Panamá, costa rica fueron grandes
navegantes 6.

Durante el siglo XIX, se resaltaba a la
gastronomía como un conocimiento o habilidad propia del ser humano, una destreza que
promueve la preservación de la raza humana,
así la gastronomía se encuentra enlazada
con la historia natural, la física, la química,
el comercio y la economía política como lo
explica Brillat-Savarín en la Fisiología del
Gusto7. De la misma manera, otros conceptos
más recientes hacen referencia a la gastronomía como un arte culinario enfocado en la
complacencia y la imaginación, y al gastrónomo como un experto creador culinario8.
Además, la gastronomía es considerada como
patrimonio cultural intangible y parte esencial
de la experiencia turística9. En la gastronomía
típica de Naranjal destacan los platos a base
de cangrejo y sus diversas formas de preparación, bebidas de caña de azúcar y cacao.
Una de las paradas gastronómicas obligatorias en el cantón Naranjal es el Restaurant
Gran Inca ubicado en el sector de Puerto,
donde se ofrecen durante todo el día desayunos, almuerzos y platos a la carta. Entre

6 Wilson Leonardo Cabrera Carpio, en conversación con el autor, septiembre de 2022.
7 Jean-Anthelme Brillat-Savarin. Fisiología del Gusto (1852). (Barcelona: Óptima, 2001)
8 Montes Ortega, L. E., Lloret Fernández, I. y Miguel Angel López Fernandez Santos, Diseño y gestión de cocinas. Manual de
higiene alimentaria aplicada al sector de la restauración. (Madrid: Ediciones Díaz Santos, 2018)
9 Organización Mundial del Turismo, Turismo y patrimonio cultural inmaterial (Madrid: OMT, 2013) https://doi.
org/10.18111/9789284415397

125

�Lastenia Ojeda Fernández

sus especialidades se encuentra las comidas
típicas y platos preparados en base a mariscos, este atiende de lunes a domingo de
06h00 a 21h00. Su plato estrella es el desayuno Gran Inca compuesto de bolón, bistec
de carne, huevos, café y jugo. La mayoría de
los diferentes platos en esta ruta son elaborados con materias primas que se producen en
los campos de este cantón.
La gastronomía forma parte del patrimonio cultural de los pueblos, cada región posee
su propia cocina que lo distingue porque cada
sociedad es diferente; podemos mencionar
ahora que al turista actual le atrae conocer
nuevas culturas y la experiencia de disfrutar
la diversidad10. El Restaurante D’Leos Mariscos una de las propuestas gastronómicos
más interesantes del Cantón Naranjal, su
administrador y dueño Leonardo Morán
Fariña quien es Chef de profesión, trabaja
apasionadamente en dicho establecimiento,
ofreciendo a su clientela no solo deliciosos
platos típicos tradicionales sino también con
historia ancestral, Leonardo heredó el gusto
de la cocina por su abuela quien al principio preparaba tortillas, carne asada, chifles
fuera de la Unidad Educativa 9 de Octubre,
aprovechando la cercanía de manglar empezaron a comercializar guatita con ensalada de
cangrejo. Actualmente es uno de los pioneros
en la gastronomía del cantón donde realizan
varios platos con base de mariscos y su plato
estrella el cangrejo en muchas variedades,
criollo, en cazuela, caldo de bola con cangrejo,
“cangreburguer”, participando también en el
evento de la ensalada de cangrejo más grande
de la región con más de 1800 platos, la última
vez con la venta de 4800 platos. Desde el 2013
ya es un evento anual que se realiza el primer
domingo de agosto de cada año. Leonardo
Morán Fariña, Propietario, D’ Leos d Mariscos:

El charqui es un plato ancestral que preparaba mi abuela, que consiste en preparar
la carne de res, deshidratándola o secándola
al sol, ya que en ese tiempo no había refrigeración, de esta manera la carne se podía
preservar, una vez que está seca la carne
se asaba, picaba para luego ser servida con
papas cocinadas enteras con cascara para
que guarde el sabor. El Charqui, se sirve
junto a una salsa de maní con una porción de
arroz.11

Los productos primarios como el
cangrejo, el camarón, el arroz, el plátano y la
yuca se extraen dentro del espacio geográfico
del cantón utilizándolos para la elaboración
de platos. Los platos tradicionales que se
elaboran en el cantón son hechos con productos de la zona entre los que se destacan el
arroz con cangrejo, la ensalada de cangrejo,
la cazuela de cangrejo y camarón, el cangrejo
criollo, el carapacho relleno, el cangrejo al
ajillo, ceviche de cangrejo y sopa de cangrejo.
Otros restaurantes que se pueden visitar en el
cantón Naranjal son: Restaurante Sr. Terrazas – Delicias del Chabi, Cangrejal y mariscos
Don K, Osmayle, El Rinconcito Naranjaleño,
La Cueva del Cangrejo, dichos restaurantes
son de tercera y cuarta categoría; cuatro de
los restaurantes se encuentran ubicados en la
carretera principal, mientras que los demás
se encuentran en calles cercanas al edificio del
GAD Municipal, su número de mesas varía
entre 7 a 24 mesas y el precio de los platos
oscila entre $2,50 y $15. Acorde a Andrade y
Pincay12 los principales platos típicos elaborados a base de productos de la zona son:
el Cangrejo criollo, Ensalada de Cangrejo,
Cangrejo al Ajillo, Sopa de Cangrejo, Arroz
con cangrejo, Cazuela de Cangrejo y camarón,
Carapacho relleno y Ceviche de cangrejo, Así
mismo muestra el inventario de Productos de
la Zona, que son: Cangrejo, camarón, plátano,
arroz, y yuca.

10 Organización Mundial del Turismo y Basque Culinary Center, Guía para el desarrollo del turismo gastronómico (Madrid:
OMT, 2019) https://doi.org/10.18111/9789284420995
11 Leonardo Morán Fariña, en conversación con el autor, septiembre de 2022
12 Jenny Génesis Andrade Arteaga y Stefanie Del Rocío Pincay Segura, “Guía Virtual sobre la Gastronomía Tradicional
del Cantón Naranjal de la provincia del Guayas” (Tesis de pregrado, ESPOL, 2016) http://www.dspace.espol.edu.ec/
handle/123456789/35482.

126

�Rutas turísticas y gastronómicas

Figura 14: Chef
Leonardo Morán
(Naranjal).
Fuente: J.M. Vanegas
(2022).

Conclusiones
La ruta tiene un alto potencial de desarrollo ya que en ella se pueden agrupar diferentes
tipos de actividades turísticas: Turismo de
aventura, ecoturismo, medicinal, la variedad
de paisajes y bondades naturales hacen de la
ruta un atractivo destino para recorrer, así
mismo la presencia de manglares y la captura
del cangrejo rojo le permite ofrecer una rica
experiencia gastronómica basada en es esta
especie.
La ubicación geográfica de Naranjal ha
sido clave para que dicho cantón sea partícipe de distintos acontecimientos históricos
de gran importancia nacional, dicha historia
y patrimonio cultural, histórico y ancestral
contribuye a que el turista nacional y extranjero desee visitarlo y vivir una experiencia
real y de gran impacto, interactuando con su
comunidad, apreciando sus paisajes, conociendo su historia y degustando la deliciosa
oferta gastronómica que posee.
En el cantón Naranjal se puede encontrar
una gran variedad de atractivos naturales,
turísticos y gastronómicos, al visitarlo se
aprecia el notorio interés de sus habitantes
en preservar y mantener vivas sus tradiciones
y costumbres, así mismo lo que consideran
como patrimonio intangible, su gastronomía;
que para ellos, ha sido un puente de conexión

con sus antepasados replicando recetas
ancestrales y exponiéndose a sus turistas
para que puedan disfrutar de una experiencia
gastronómica naranjaleña vivencial.
Desde tiempos incaicos, el cantón Naranjal posee mucha historia de conectividad con
Azuay y hasta la actualidad el comercio reviste
gran importancia en la relación entre la costa
y la sierra, así como antes el Camino del Inca
fue en su momento una ruta muy transitada
donde se realizó el frecuente intercambio de
productos entre las dos regiones.
Naranjal apuesta actualmente a nuevas
propuestas de actividades turísticas como:
Agroturismo, turismo de aventura y gastronomía. Con la promoción de varios festivales de comida como el Festival del Cangrejo,
Churute fest y una feria de colada morada
que se efectúa en noviembre por el día de
difuntos.
Desde siempre la ruta histórica Guayas
- Azuay ha sido muy importante en la historia de nuestra cultura. Desde tiempos de
nuestros ancestros la relación comercial y
de intercambio de productos entre ambas
provincias fue vital para el desarrollo de estas
comunidades y del país. En la actualidad no
es diferente esta realidad. Los habitantes del
Guayas tienen como preferencia viajar a esta
provincia por su cercanía.

127

�Lastenia Ojeda Fernández

Referencias bibliográficas
Andrade Arteaga, Jenny Génesis, y Stefanie Del
Rocío Pincay Segura. “Guía Virtual sobre la
Gastronomía Tradicional del Cantón Naranjal
de la provincia del Guayas”. Tesis de pregrado.
ESPOL. 2016. http://www.dspace.espol.edu.ec/
handle/123456789/35482.
Andrade Rodríguez, Alejandro Juvenal. Naranjal en su
historia. Guayaquil: 2012.
Brillat-Savarín, Jean-Anthelme. Fisiología del Gusto.
Barcelona: Óptima, 2001.
Coello, Alejandra, et al., “Inventario de recursos
gastronómicos con potencial turístico del
cantón Naranjal, Guayas”. Tesis de pregrado.
ESPOL. 2009. http://www.dspace.espol.edu.ec/
handle/123456789/1621.
Dirección Provincial de Planificación. “Plan de
Desarrollo y Ordenamiento Territorial de la
Provincia del Guayas 2021-2023”. Prefectura del
Guayas, 2021.
Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica
(MAE). “Reporte del Sistema Nacional de Áreas
Protegidas (SNAP) - periodo 2021” https://bit.
ly/3SSrDLp
Montes Ortega, L. E., Lloret Fernández, I. y Miguel
Angel López. Diseño y gestión de cocinas.
Manual de higiene alimentaria aplicada al sector
de la restauración. Madrid: Ediciones Diaz
Santos, 2018.
Organización Mundial del Turismo. “Turismo y
patrimonio cultural inmaterial”. Madrid: OMT,
2013. https://doi.org/10.18111/9789284415397
Organización Mundial del Turismo y Basque Culinary
Center. “Guía para el desarrollo del turismo
gastronómico”. Madrid: OMT, 2019. https://doi.
org/10.18111/9789284420995

128

�Fotoreportaje

FOTOREPORTAJE
Naranjal, tierra del cacao
Relato: Ángel Rojas
Fotografía: Tania Macera Torres

Lo que hoy se conoce como Hacienda
Agrícola El Pechichal fue propiedad de
Homero Castro. La compañía fue fundada
por Hortensia Mata en 1932, dedicada a la
exportación a Europa de la cascarilla de la que
deriva la quinina para atender enfermedades
tropicales como la fiebre amarilla.

Manuel Rojas adquirió esta empresa
en 1958 y hasta el día de hoy pertenece a sus
descendientes. Desde ese entonces es una
hacienda 100% productora de cacao nacional
de fino aroma.

129

�Lastenia Ojeda Fernández

Cada hectárea de cultivo rinde de 7 a 8
quintales y es el cacao es mayor calidad del
Ecuador. En la Hacienda El Pechichal trabajan aproximadamente cien personas.

130

Narciso Sánchez está en la hacienda
desde que nació, Ricardo Quiñónez tiene
muchos años, Jorge Aguilar que es quien está
a cargo de la calidad de los cultivos. Ricardo
trabajó con mi tío Miguel, a quien mi abuelo
puso a cargo desde un inicio de la hacienda.
La casa tiene un sello hecho en 1937, queremos
recuperar la casa a través del Teatro Sánchez
Aguilar - cuenta Ángel Rojas.

�Fotoreportaje

El Pechichal tiene 2.200 hectáreas aproximadamente, está compuesto por la zona de
Pechichal, Río Blanco y un lote pequeño que le
llamamos la perrera, la cárcel, la ladrillera, enjabadora, tiene varios nombres, ese lote tiene
entre 80 a 90 hectáreas.
Tenemos mucho por recuperar. Queremos dar a conocer la calidad de nuestro
cacao porque eso es nuestro mayor legado.

Queremos que se conozca la hacienda, las
condiciones de vida que brindamos a quiénes
trabajan aquí. Nuestra meta es ser autosuficientes, que la hacienda provea servicios a los
trabajadores y que signifique ingreso para
la hacienda. Queremos mantener cuanto
podamos el cacao nacional y re sembrar
cuanto podamos de CCN51.

131

�Lastenia Ojeda Fernández

La mejor seguridad que tenemos es
generar confianza en los trabajadores que
ayudan en el cuidado de los cultivos. Aquí
llega la cosecha desde Río Blanco, se mide por
cajones y el costo de cada cajón son 7 dólares.
De cada árbol se selecciona en la cosecha que
frutos se deben colectar, no son todos los
frutos los que en una cosecha se recogen, esto
significa que se tiene que recorrer en los cultivos. Es importante recorrer los cultivos para
evitar pérdidas de la producción porque si no
recorre los productos se pierden.

132

Desde que el cacao llega al Pechichal
transcurren 7 días en el proceso de fermentación. Llega hasta 49 grados de temperatura
en el proceso de fermentación, cuando la
temperatura desciende sabemos que está
listo y pasa al secado. Normalmente lo trasladamos a los tendales para que reciban aire
y sol, y se lo levanta antes de llevarlo a la secadora. Cuando el clima no ayuda, llueve o está
nublado no se avanza en el secado y usamos
un sistema artificial en la secadora, removiendo, para esto se enciende y apaga el fuego
para que el cacao lleve aire y calor.

�Fotoreportaje

Al cacao se lo seca y se zarandea para que
vaya limpio y sin impurezas. Este producto
final es el que se entrega, al momento entregamos a una empresa nacional que se llama
Ecuador Orgánico, son de Cuenca y de Quito,
llevamos dos años de trabajo con ellos y
entregamos 400 quintales mensuales. Queremos llegar a 500 y cuando bajen las cosechas
llegar a 200 quintales. Al momento tenemos
600 hectáreas en producción. Cuando no se
atiende a tiempo completo, baja la producción, estamos en planes para replantar y traer
una variedad de cacao blanco que se conoce
como porcelana y que tiene buen precio en el
mercado exterior.

Aquí tenemos cacao trinitario, cacao
forastero que forman el cacao nacional.
Tenemos un vivero donde están los árboles
que sirvieron para formar el CCN51. Somos la
única hacienda que puede decir eso, tenemos
variedad de producto, unos mas dulces y
otros ácidos. Homero Castro fue quien creó
el CCN51 y es el que los campesinos producen
y que ha evitado que emigren a la ciudad,
porque una mata produce 35, 40 quintales por
hectáreas. Esto para campesinos que tienen
3, 4 hectáreas que no fertiliza, que poda el
mismo, saca en 3 hectáreas 30 o mas quintales
y al año llega a cerca de 12 mil dólares que no
va a ganar con un sueldo básico al año.

En nuestra hacienda producimos orgánico,
si se fertiliza con químicos se obtienen más
quintales por hectárea. Queremos rehabilitar
el acceso a zonas de bosques que están por Rio
Blanco. Hacia Molleturo hay una cueva donde
dormían quienes venían desde Cuenca. En
todo lo que he investigado y leído no he encontrado nada referente al Camino del Inca, pero
sí sobre el Camino de los Arrieros. Al parecer
tenía la gente de Cuenca y la señora Hortensia
Mata la esperanza y promesa que el camino
hacia Cuenca iba a pasar por Río Blanco y por

eso compraron esas tierras, pero el camino
no se construyó por esa zona y vendieron las
tierras.
Nosotros tenemos registrado en el IEPI
la marca Pechichal,hemos estado en ferias de
pequeña industria y estamos conscientes que
exportar el producto es rentable si tiene valor
agregado, Ecuador exporta el 98% en grano.
Esto sucede porque se mezcla el cacao, el objetivo es exportar cacao de un solo origen y esa
es la intención a futuro.

133

�Lastenia Ojeda Fernández

134

�Fotoreportaje

Francisco Vera, 79 años.
Naranjal – Guayas

María Alay, 51 años.
Paján – Manabí

Solanda Mejía, 53 años.
Chone – Manabí

Pedro Esmeraldas, 60 años.
Flavio Alfaro – Manabí

Gregorio Perea, 72 años.
Pedernales – Manabí

Victoria Canchingue, 31 años.
Esmeraldas

Liliana Pavón, 30 años.
Naranjal – Guayas

Ricardo Quiñonez, 39 años.
Pedernales – Manabí

135

�Lastenia Ojeda Fernández

136

Néxar Sánchez, 37 años.
El Empalme – Guayas

Narciso Sánchez, 64 años.
Naranjal – Guayas

Zheisneer Robles, 33 años.
Naranjal – Guayas

Alex Intriago, 23 años.
Pedernales – Manabí

Jorge Aguilar, 37 años.
Venezuela

Eiter Cheme, 37 años.
Pedernales – Manabí

Erwin Manzana, 32 años.
Balzar – Guayas

Wilmer Palagūachi, 42 años.
Naranjal – Guayas

�Fotoreportaje

Gabriel Giler, 25 años.
Flavio Alfaro – Manabí

Deysi Cheme, 38 años.
Pedernales – Manabí

Ángel Rojas.
Propietario y Administrador.

137

���Este libro se terminó de imprimir en abril de 2023
bajo el sello editorial UCuenca Press, en su taller gráfico.
Cuenca - Ecuador

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    <name>Imagen fija</name>
    <description>Una representación visual estática. Los ejemplos incluyen pinturas, dibujos, diseños gráficos, planos y mapas. La mejor práctica recomendada es asignar el tipo Texto a imágenes de materiales textuales.&#13;
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