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                  <text>��José Miguel Vélez, documentado

��José Miguel Vélez, documentado
Simón Valdivieso Vintimilla

�Primera edición: septiembre de 2020
JOSÉ MIGUEL VÉLEZ, DOCUMENTADO
© Simón Valdivieso Vintimilla
Edición: David Larriva Regalado
Corrección: Rosalía Vázquez Moreno
Diseño y diagramación: Juan Contreras
Fotografías: Juan Contreras, Denis Pesántez y Jaime Villavicencio.
Impresión: Edicay
ISBN: 978-9942-755-15-5
Cuenca, Ecuador

�Índice
Prólogo....................................................................................................................................................................... 9
Testamento de Tomasa Veles Vásquez, madre de José Miguel Vélez.............................21
Testamento de José Miguel Vélez..........................................................................................................31
Testamento reformatorio de José Miguel Vélez.........................................................................49
La familia de José Miguel Vélez.............................................................................................................. 57
José Miguel Vélez, el escultor de la República.............................................................................. 85
José Miguel Vélez Vásquez, sus obras............................................................................................... 93
Documentos contemporáneos a Miguel Vélez que se refieren a él........................... 109
Testamento de Mariana de Jesús Vélez Parra........................................................................... 127
Fuentes bibliográficas.............................................................................................................................. 145

7

��JOSÉ MIGUEL VÉLEZ EN EL NUEVO ESTUDIO DE
SIMÓN VALDIVIESO VINTIMILLA
Por una gentil petición del amigo Dr. Simón Valdivieso Vintimilla, me
ha correspondido gustosamente prologar la nueva obra del historiador
cuencano, que tiene, entre sus estudios anteriores, los referentes a Gaspar
Sangurima, el «Lluqui»; el Mariscal José Domingo de la Mar y Cortázar,
el cuencano héroe de la emancipación americana, y un estudio anterior
sobre el testamento de José Miguel Vélez.
Resulta altamente encomiable que Simón Valdivieso Vintimilla
dedique su talento de investigador de la historia a personajes cuencanos
como los mencionados, y salde, de esta manera, una deuda, que en materia
investigativa y documental, se hallaba pendiente, respecto a personajes
que hicieron, por su ciudad natal y el país, importantes servicios y
ejecutorias. Tal es el caso de José Miguel Vélez Vásquez, sin duda alguna, el
más grande escultor cuencano de todo el siglo XIX, cuya biografía resulta
ampliamente rescatada —salvo inevitables vacíos por la ausencia de otros
documentos— por el historiador Simón Valdivieso Vintimilla, quien, con
la paciencia de un buscador de tesoros documentales, ha fatigado sus ojos
y su energía en el escrutinio de polvorientos y olvidados archivos, donde
la relativamente escasa frecuentación de investigadores, ha vuelto más
esencial, si cabe, la tarea ardua de nuestro amigo.
Simón Valdivieso Vintimilla nos ofreció interesantes noticias
sobre el escultor cuencano en su Discurso de incorporación como
Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Historia y con
el presente estudio, completa aquellas primeras informaciones, a partir
del testamento del escultor, así como el de su madre, Doña Tomasa Vélez
Vásquez, y otros documentos de archivos y publicaciones de la época.

�Ahora la obra ilumina grandemente diversos aspectos de quien
fuera el laureado escultor, cuya fama no solamente se circunscribió al
Ecuador, sino que alcanzó a países como Francia y Chile. En el primero,
de acuerdo a la documentación incorporada al estudio por el autor,
obtuvo un diploma en la Exposición Mundial de París del año 1867,
donde presentó un cristo de magnífica talla y una calavera humana
excelentemente representada en los más íntimos detalles de su anatomía.
En la Exposición Universal de Chile, realizada en el año 1875, Vélez
envió un calvario y un busto del presidente chileno de entonces, Federico
Errázuriz, a más de un busto del padre Solano.
Interesantes detalles en torno al testamento de Miguel Vélez,
obtenemos a través de la lectura de los documentos y los comentarios
realizados por Simón Valdivieso Vintimilla en torno a ellos, como
el hecho de que, el escultor, viendo cercana su muerte, dispuso en su
testamento que sus herramientas e incluso los troncos de cedro y otras
maderas nobles fuesen entregadas a su hijo Francisco Javier.
Conocemos, además, entre otros registros documentales obtenidos
por el autor de este importante y valioso trabajo, que el gobernador del
Azuay, José Miguel Valdivieso, fue un verdadero protector y mecenas del
escultor, quien puso su taller en el domicilio ubicado en las hoy calles
Sucre y Luis Cordero.

�Miguel Vélez, sin duda, continuó la larga trayectoria de imagineros
—que se remonta a la Colonia, pasando por la maestría de su inmediato
antecesor Gaspar Sangurima—, aunque con personalidad propia, ya que
los tiempos republicanos fueron distintos a los coloniales en muchos
aspectos, a pesar de ciertas similitudes, en materia artística, como en
tantas otras.
Simón Valdivieso Vintimilla no solamente se ocupa, en el presente
estudio, por transcribir y documentar el gran acopio documental sobre
Miguel Vélez, sino que también ofrece interesantes y eruditas opiniones
en materia de la denominada originalidad del artista que apareció como
un requisito de la modernidad y la postmodernidad, en épocas más o
menos recientes. Durante innumerables siglos, el arte fue obra de grandes
artistas, cuya modestia les impedía exhibir el título de «originales». Más
bien, la calidad de un escultor en aquella época se basaba en la maestría
de la talla, su acabado, la expresión de la figura y el rostro, entre otros
aspectos, pues el concepto de ruptura y vanguardismo no existía.
En suma, José Miguel Vélez, documentado constituye un estudio
fundamental dentro de la investigación de nuestro pasado artístico, logro
indudable del talento, experiencia investigativa y pasión de nuestro autor,
a quien felicitamos calurosamente por esta nueva obra.

Eliécer Cárdenas Espinoza
Agosto, 2020

��El amor perfecto a veces no llega sino
hasta el primer nieto.
A mi nieto Fernando José Andrade
Valdivieso.

��José Miguel Vélez, documentado

�Busto de José Miguel Vélez (fecha desconocida) esculpido por Daniel
Alvarado y que perteneció a su hijo, Antonio Alvarado. Escultura en
madera. Colección del Dr. Gerardo Cardoso Feicán.

�Mi Discurso de incorporación como Miembro Correspondiente de la
Academia Nacional de Historia, institución que respetamos y apreciamos
todos quienes, como yo, vivimos en el mundo de la investigación histórica
desde hace algunos años —en mi caso, de forma empírica, hurgando los
archivos y desempolvando legajos de papel a los que el tiempo les ha
puesto su pátina— se tituló «José Miguel Vélez, testamento de un escultor».
Alguien, que no tenía mucha simpatía por los historiadores ni
por la historia, dijo alguna vez, remedando a Antonio Machado, que
los historiadores mienten más de la cuenta y que, por falta de fantasía,
también inventan la verdad. Podemos recordar otras sentencias de
contenido similar, incluida aquella, muy conocida y atribuida a Catalina
de Rusia, quien se quejaba de lo aburrida que era la historia y decía que, en
su mayoría, era inventada. Pero, por más ingeniosas y traviesas que sean
esas frases, afortunadamente, han calado poco hasta ahora en quienes
discutimos y cuestionamos la verdad en la historia, pero seguimos en el
afán de perseguirla. De ahí que, consideré oportuno traer a José Miguel
Vélez a la memoria de los ciudadanos.
Con ese norte, este trabajo está dedicado al gran hombre de Cuenca:
Don José Miguel Vélez, a quien, pretendo presentar en sociedad partiendo
de los documentos que he podido encontrar, hurgando papeles, en mi
camino investigativo.
El punto de partida es su testamento, registro de ese momento
esencial en el que las personas ponemos de manifiesto nuestra entera
humanidad a la hora de la partida.
Este documento es una suerte de puerta al conocimiento de la
historia. Un testamento (del latín testatio mentis, que significa «testimonio
de la voluntad») es el acto jurídico con el que una persona dispone, para
después de su muerte, quién será el dueño (que pudiese ser un familiar o
alguien a quien se le tuviere estima) de todos sus bienes o parte de ellos.

17

�Retrato de estudio de José Miguel Vélez (c.a. 1876-1897) por Julio Bascones. Fondo
fotográfico Dr. Miguel Díaz Cueva. Código INPC: 1397

18

�Algunos autores sostienen que no proviene de testatio mentis, sino
que sus orígenes se encuentran en el vocablo testis, con el que se hace
referencia al testigo, es decir, un testamento no tiene significado como
expresión material de la voluntad, sino que es un acto en el que se
atestigua una voluntad.
El testamento es la prueba física y documental que nos acerca más
a José Miguel Vélez, pues, solo nos quedan los asientos bautismales de
sus hijos, los documentos de su casamiento y el testamento de su madre.
Con estos registros intento presentar a un escultor de la República para
que la imaginación del lector juegue con sus retratos y sus esculturas, y
complete con ellos la representación de nuestro personaje.
José Miguel Vélez es un escultor de la República del que se ha dicho
y escrito mucho, casi siempre, con base en la tradición oral y sin sustento
documental. Es frecuente encontrar esta información en los libros de
Historia o de Arte, que le han dedicado algunas páginas a su obra más
que a su persona, pues poco se ha escrito sobre su vida.
Todos los cristos de Vélez que están en museos y en muchas
colecciones privadas son atribuídos a él. Aunque, se dice que hay de
aquellos que están identificados por la gubia del maestro escultor
cuencano, no alcanzamos a conocerlos, salvo uno que está en la colección
privada de Jorge Eljuri Antón.1
Mi encuentro con José Miguel Vélez nació de la necesidad de saber
quién era ese mestizo, ya no indio, de inicios de la República, de quien
alguien escribió que fue discípulo de Gaspar Sangurima López2. Sin
embargo, sabemos que Sangurima murió el 5 de noviembre de 1835 y
que Vélez —no está documentado— nació en 18293.
1
Este cristo, se dice, perteneció a la familia Montesinos, dato corroborado con información que se comentará posteriormente.
2
El segundo apellido del escultor fue advertido en un trabajo de investigación que realicé hace algunos años y permitió la publicación, con el auspicio del Municipio de Cuenca,
de la obra intitulada Gaspar Sangurima López, documentado. Al personaje lo conocíamos como
Gaspar Sangurima o Gaspar de Sangurima. Ningún biógrafo suyo le dio su segundo apellido, sino hasta el siglo XXI.
3
Su asiento bautismal no está registrado en el Archivo de la Curia, libros de San Sebastián ni en el de la parroquia El Sagrario, pese a que su asiento de matrimonio sí está registrado ahí. Como se verá más adelante, se intuye que su fecha de nacimiento no es 1829.

19

�El testamento de José Miguel Vélez es el documento que da fe de la
condición humana de un hombre, es una suerte de biografía sintetizada
de su vida, pues en ese instrumento público de 1892, José Miguel Vélez
cuenta de dónde vino, quién fue, qué supo hacer, cuál fue su descendencia;
todo ello, mientras se acercaba a la muerte.
El testamento de Vélez es una joya —quizá como sus esculturas—
que permite conocer, entender y aclarar muchas cosas que se han dicho
de este personaje. En ese contexto, es menester traer el concepto de la
Real Academia de la Lengua sobre el término ‘testamento’: «Obra en que
un autor, en el último período de su actividad, deja expresados los puntos
de vista fundamentales de su pensamiento o las principales características
de su arte, en forma que él o la posteridad consideran definitiva».
Este estudio, como lo dije cuando escribí el discurso, no solo
cuenta con palabras sino con documentos escritos4 y fotográficos que
evidencian la búsqueda de nuestro José Miguel Vélez luego de 126 años
de su fallecimiento y 189 años de su nacimiento en Santa Ana de las
Aguas de Cuenca (cálculo aproximado, pues sus asientos bautismales y
de defunción curiosamente se han traspapelado).
Por ello hemos de empezar con el testamento de su madre, que es
a quien invoca en el mentado documento.

4
Las transcripciones de los documentos prensentados en este estudio fueron realizadas
por el autor y ajustadas a las normas propuestas por el Dr. Juan Chachón en el libro Manual
de paleografía y diplomacia.

20

�Testamento de Tomasa Veles Vásquez,
madre de José Miguel Vélez

�[f 36]

22

�En nombre de Dios Todopoderoso i de María Concebida sin pecado: Yo Tomasa Veles, como de setenta
años de edad, natural i vecina de esta Ciudad de Cuenca
perteneciente a la República del Ecuador; hija legítima de los finados Señores Miguel Veles i Cecilia Vásquez, hallándome enferma en cama, con la enfermedad que Dios se ha servido darme, pero en mi sano
juicio i entendimiento natural; temerosa de la muerte
que es común a toda criatura humana, i creyendo
i confesando todos los misterios y sacramentos de nuestra Santa Madre la iglesia Católica, Apostólica
Romana, como cristiana que soi, hago i ordeno este mi testamento en la siguiente forma
Primero encomiendo mi alma a Dios que la crió de la nada; i cuando mi cuerpo se halle cadáver será
sepultado por la Cofradía del Santísimo Sacramento a la que pertenezco, haciéndome las exe5

5
ANH/C, Fondo particular, Notaría Primera, Mayor Cuantía, Libro número 3,
Tomo 1, Folio 36.

23

�[fv]

24

�quias correspondientes
Item ordeno que mi albacea mande a celebrar a diez
misas por el bien de mi alma, en el dia de
mi entierro si fuera posible, i sino al segundo
Item lego a las mandas de costumbre a un cuarto de
real a cada una i por una sola vez
Item declaro que fui casada, según los ritos de la
Iglesia Católica, con el finado José Orosco; i
durante aquel matrimonio no tuvimos hijo alguno
Item declaro que cuando contraje dicho matrimonio, ya
llevé a él una casita i terrenos situados en el
vecino de esta ciudad, i mi marido no in
trodujo cosa alguna
Item declaro que durante el citado matrimonio
no adquirimos [tachado] hijo alguno bienes de ninguna clase
Item declaro que ántes de casarme i durante
mi solteria tuve cinco hijos naturales denominados José María, Petrona, José Miguel, Josefa i Simon Veles que se hallan
vivos actualmente i a quienes los reconozco
como a tales y les confiero los derechos que
les da la lei
Item declaro que no tengo bienes de ninguna clase
pues que la casita i terreno que hablé en
la cláusula quinta la vendí al señor Salvador Segarra; cuyo producto repartí antes de ahora, en dinero sonante así como
de una pailita que tuve, entre los referidos mis hijos. Después de verificado el
reparto me reservé una pequeña suma
de la cual solo conservo treinta pesos,
asi como conservo igualmente una pailita

25

�[f 37]

26

�pequeña de insignificante valor
Para el cumplimiento de mis disposiciones nombro por mi ejecutor testamentario
al señor Rudesindo Vásquez, a quien le confiero todo el poder i facultad que por derecho se
requieren. En el remante de mis bienes derechos y acciones instituyo i nombro por mis únicos y universales herederos a mis referidos hijos José María, Petrona, José Miguel, Josefa i Simón Veles.
Revoco todos los testamentos que ántes de este
hubiese otorgado, los que quiero que no se cumplan sino solamente este que contiene mi final voluntad
Yo Manuel Maldonado Quintani
lla escribano público de los de número de este Cantón, doi fe que conozco a la otorgante Tomasa Veles, quien al parecer se halla en su sano juicio;
i habiéndosele leído por mí el presente escribano, a
presencia de los testigos señores Salvador Segarra, Miguel Castillo i Benigno Seas, todos mayores de edad y de este vecindario, se ratificó en todo
lo dicho i rogó al testigo señor Seas firmara por ella
asegurando no saber escribir de todo lo que
también doi fe. Es otorgado en el puesto del Vecino jurisdicción de la ciudad de Cuenca, a primero de noviembre de mil ochocientos setenta y uno.
Entre líneas = una- Vale. Testado = hijo alguno –
No vale.
A ruego de la testadora Tomasa Veles, i
como testigo - Benigno Seas
		
[rúbrica]
Testigo - Salvador Segarra
		
[rúbrica]

Testigo Miguel Castillo.

An-

27

�[fv]

28

�te mí
Manuel Maldonado Quintanilla Escribano público.

De la lectura del documento antes transcrito, se pueden colegir
varias situaciones que, de alguna manera, me permiten presentar a
nuestro personaje como un ciudadano de la Cuenca republicana.
Un primer aspecto relevante es el del apellido. Su madre, cuando
testó, lo hizo como Tomasa Veles, aunque su firma no consta en el
documento, pues no sabía escribir, de ello dio fe el escribano público. A
sus hijos los identificó como Veles, es decir, sin ‘z’, como hoy se escribe
ese apellido.
Tomasa Veles dice que tuvo, durante su soltería, cinco hijos naturales
y los mencioa en el siguiente orden: José María, Petrona, José Miguel,
Josefa y Simón, lo que quiere decir que José Miguel es el tercero de sus
hijos.
Tomasa, además, dice ser hija de Miguel Veles y Cecilia Vásquez,
y, como ya mencioné, manifestó haber tenido, durante su soltería,
cinco hijos naturales6, lo que quiere decir, entonces, que ellos llevaron
los apellidos de su madre. Por lo tanto, nuestro personaje debe ser
identificado como José Miguel Vélez Vásquez, respetando la escritura del
apellido de acuerdo a su testamento.

6 Simón, el quinto hijo de Tomasa Veles, de acuerdo a su acta de bautizo, es hijo expósito,
no hijo natural.

29

��Testamento de José Miguel Vélez

�[f 1031]

32

�En nombre de Dios Todopoderoso y de María
Concebida sin pecado: Yo José Miguel Vélez, de
más de sesenta años de edad, hijo natural de la
finada Señora Tomasa Vélez, nacido y avecindado
en la ciudad de Cuenca, cabecera de la provincia del Azuay en la República del Ecuador;
hallándome enfermo en cama, pero en mi sano
juicio; y confesando que mi religión es la cristiana, Católica, Apostólica, Romana, hago
este mi testamento en la siguiente forma:
Primero encomiendo mi alma á Dios que la crió de
la nada; y cuando suceda mi fallecimiento, mi
cadáver será sepultado por la hermandad funeraria de la Santísima Virgen del Rosario, en
la que me hallo inscrito.
7

Item, ordeno que inmediatamente, después de
mi fallecimiento, se mande celebrar tres series
7
ANH/C, Fondo particular, Notaría Primera, Mayor Cuantía, Libro número 13,
Tomo 2, Folio 1031.

33

�[fv]

34

�de misas gregorianas por el bien de mi alma.
Item, declaro que fui casado con la finada Señora
Rosa Parra[8], y que en este matrimonio he tenido y procreado siete hijos legítimos llamados:
Bárbara, Rosendo, Miguel Trinidad, Francisco Javier, Purificación, Zoila Adela y Mariana de Jesús Vélez, que se hallan vivos, así
como tuve también seis hijos más, fuera de
éstos, los cuales murieron en la infancia y antes que la madre, sin dejar sucesión.
Item, declaro que tanto los bienes patrimoniales
aportados por mi esposa y por mí á nuestro
matrimonio, como las gananciales, constan del inventario é hijuela de partición que se hizo de
tales bienes entre yo y mis hijos, después de
la muerte de dicha mi esposa, á cuyas diligencias
me refiero. Posteriormente he puesto algunas
mejoras en la casa de habitación situada en la [entre renglones] esqui
[na de la
iglesia del Carmen de esta ciudad, que fue materia de dicha partición, y he adquirido también algunos muebles; de todo lo que tiene
conocimiento mis herederos.
Item, declaro: que en la mencionada hijuela de par
tición consta los bienes que me fueron adjudicados, los cuales los conservo. Asímismo consta los que se les adjudicó á cada uno de dichos
mis hijos, quienes lo han recibido, respectivamente, excepto mi hija Mariana de Jesús que
por ser menor de edad, no ha recibido, y yo soy
quien he manejado todo aquello que se le ad8
El matrimonio se celebró en la Iglesia Catedral, en el mes de marzo de 1848, por el Dr.
Raymundo Aguirre, cura rector. No se señala el día de la celebración.

35

�[f 1032]

36

�Judicó.
Item, declaro que el Señor Doctor Don Miguel Moreno me dio la suma de cien pesos á
cuenta del precio que debíamos pactar por el
trabajo de una estatua, en mármol, del Reverendo
Padre Solano; cuya suma se le devolverá á dicho
Señor Doctor Moreno.
Item, declaro que lego los muebles y á las personas siguientes: un Crucifijo en bulto del tamaño
de poca más de tercia[9], con su cruz de ébano y
caja de madera charolada, á mi hijo Miguel
Trinidad, dos ángeles en bulto, dorados, grandes,
al mismo mi hijo Miguel Trinidad; pues aunque éstos ángeles le fueron adjudicados á mi
hijo Rosendo en la mortuoria de su finada madre, me los obsequió poco antes que abrazase el
estado religioso, juntamente con varios libros místicos; un cuadro de la imagen de la Virgen
Santísima de la Inmaculada Concepción, con
su moldura y vidrio, al mismo mi hijo Miguel Trinidad; un baúl ó caja extranjera de
cuero y una montura que le tengo dada antes
de ahora, al mismo mi hijo Miguel Trinidad;
media docena de silletas [entre renglones] de vejuco con asientos de
[esterilla
y una estatua en madera de la Inmaculada Concepción, del tamaño de media vara, á mi hija
Bárbara, una imagen pequeña, en losa y con
su adorno de metal, de la Inmaculada Concepción, á mi hijo Francisco Javier, á quien se le
darán igualmente, como legado, todos los trozos
9 Medida de longitud equivalente a la tercera parte de una vara. Por lo general los cristos-crucifijos medían una vara, es decir, 84 centímetros.

37

�[fv]

38

�de madera de cedro y nogal que sirven para escultar, que se encuentran en mi casa, y todas las
piezas de herramienta que, para la escultura,
he comprado yo después de la muerte de mi esposa, y que están mezcladas con las que le fueron adjudicadas en la mortuoria de ésta. A mí hija
Zoila Adela, que se halla ahora de religiosa
en el Instituto de los Sagrados Corazones, le
lego un reloj de bolsillo, de mi uso, con sus tapas de plata, montado con quince rubís, fábrica “Longines”, número cuatrocientos cuarenta y cinco mil cuatrocientos veintidós. A mi hijo Francisco Javier
le lego, además, un cuadro en lienzo, con la imagen del Corazón de Jesús, media docena de silletas de vejuco, extranjeras, con asientos de esterilla y un sofá con forro de damasco verde. A mi
hijo Miguel Trinidad le lego también un catrede fierro de mi uso y un sofá con forro de damasco colorado. A mi hija Mariana de Jesús,
le lego un escritorio grande de madera y dos mesas, la una grande elíptica, color cahoba [sic], de
madera, y la otra redonda, jaspeada, con tablero de madera y patas de hierro; así como un
anillo de oro con esmalte, que me lo obsequio [sic]
mi hija Zoila Adela.
Item, declaro que á dicha mi hija menor Mariana de Jesús, le dejo, en uso de la libertad que
me concede la ley, la mitad de la cuarta parte
de mis bienes, conocida con el nombre de cuar
ta de mejoras. Esta mejora se la hago á di-

39

�[f1033]

40

�cha mi hija, en atención á su menor edad, y con
la precisa condición de que no haga reclamo
alguno contra mi mortuoria, ya porque se hubiesen desmejorado con el uso algunos de los muebles que le fueron adjudicados en la testamentaria de su Señora madre, y ya para que no
reclame tampoco el pago de algunos pequeños
créditos activos que también le fueron adjudica
dos y que yo los hubiese recaudado.
Item, declaro que mi hijo Francisco Javier había
recibido la suma de doscientos cincuenta pesos á
la Señora Marieta Veintimilla, cuya suma era
de mi pertenencia. En atención á su pobreza, le
condono la suma, la cual se imputará en la
otra mitad de la cuarta de mejoras.
Item, declaro que al Señor José Velásquez le perdono el crédito de cincuenta pesos, que me fué
adjudicado en la mortuoria de mi esposa.
Item, declaro que dejo la suma de cincuenta pesos
para que se emplee en la mampara ó cualquiera
otra obra útil, de la Capilla de la Congregación
de Artesanos, que existe cerca de la iglesia de
San Francisco de esta ciudad.
Item, declaro que lego las cantidades y á las
personas siguientes: diez sucres á mi hermana
Señora Petrona Vélez; quince sucres á mi sobrina Rosario Castro Vélez; veinte sucres á mi sirvienta
María Rosario Fajardo; ocho sucres á Margarita Quinde, mi sirvienta que fué; ocho sucres á mi sobrina Cruz Vélez; y toda la ropa

41

�[fv]

42

�de mi uso con exclusión de una capa de paño y
dos posturas nuevas de paño y casimir, á
mi sobrino Daniel Castro Vélez. La capa y las
dos posturas dichas, se las lego al mentado
mi hijo Francisco Javier, á quien se le darán
igualmente los bancos y enseres, como estampas,
piedra de afilar, etcétera, que constituyen el
ajuar de mi taller de escultura.
Item, declaro: que para el cumplimiento de mis
disposiciones nombro de mis ejecutores testamentarios in solidum, á mi hijo Miguel Trinidad Vélez y al Señor Manuel Morales, confiriéndoles el poder que es necesario para el
desempeño de este mandato.- En el remanente de mis bienes, derechos y acciones, después
de deducidos los legados, mandas y mejoras
que he hecho en este mi testamento, instituyo
de mis únicos y universales herederos á mis
siete hijos expresados en la cláusula tercera,
siendo de advertir que á mis hijos Rosendo,
Purificación y Zoila Adela, que se hallan de
religiosos, el primero y la última en el Instituto de los Sagrados Corazones, y la segunda
en el de las Hermanas de la Caridad, se les
ha de dar tan solo la legítima rigurosa que
les corresponde según la ley, en atención á los
gastos que he hecho en ellos; pues que la
legítima materna que cada uno ha percibido
ya, no ha sido suficiente para sus respectivas
profesiones religiosas. Mis otros hijos per-

43

�[f1034]

44

�cibirán, a parte de las mejoras y legados que
les corresponde según este mi testamento, sus
legítimas efectivas; pero sí alguno de ellos
pretendiere ir contra mis disposiciones y promoviere algún juicio contra mis otros hijos, alegando algún derecho por razón de haber manejado yo sus haberes maternos, no será acreedor
á dicha legítima efectiva ni á la mejora ó legados que le correspondan, sino sólo á su legítima rigurosa.
Item, declaro: que revoco todos los testamentos
que antes de éste hubiere otorgado, pues quiero
que valga solo el presente.
Yo Manuel Maldonado Quintanilla, Escribano numerario de este cantón, doy fe que
conozco al otorgante Señor Don José Miguel
Vélez, quien se halla en su cabal juicio; y
[tachado] al tiempo de
dar lectura á este testamento, agregó: que á
sus albaceas les concede el plazo de dos años
para el cumplimiento del encargo; y que dispone: primero que á sus hijos Miguel Trinidad y Bárbara se les adjudique todo lo que
el testador tiene en la casa de habitación situada en la esquina de la iglesia del Carmen
de esta ciudad, según la adjudicación que se la
hizo en la hijuela de partición de los bienes
de su esposa ya finada; pues que hace asignación especial á favor de dichos sus dos hi-

45

�[fv]

46

�jos: segundo, que éstos, han de tomar sus respectivos haberes en dicha raíz hasta la concurrencia de ellos; y el mayor valor tendrán
que dar en dinero para que se les adjudique
y pague sus haberes a los demás herederos;
y tercero, que su hijo Miguel Trinidad tomará, necesariamente, en virtud de dicha asignación, la tienda que dá á la esquina de la referida casa que tiene una puerta hacia la plazoleta del Carmen, y otra hacia la calle de
Malo.- Luego, yo el Escribano leí en alta voz
este testamento, á presencia del testador y de
los testigos Señores Augusto Corral, Manuel
Salgado y Manuel Barrera, mayores de edad,
vecinos de este lugar, idóneos y conocidos por
mí; y habiéndose ratificado en su contenido, dicho testador, firmó en un solo acto, con los
testigos y conmigo el Escribano, en la ciudad de
Cuenca, á catorce de Noviembre de mil ochocientos
noventa y dos. […]
José Miguel Vélez		
Testigo Augusto Corral
[rúbrica]			[rúbrica]
Testigo Manuel Salgado
[rúbrica] 		
Testigo Manuel Barrera
					 [rúbrica]
		
Ante mí, Manuel Maldonado Quintanilla
		

Escribano público

47

��Testamento reformatorio de
José Miguel Vélez

�[fv Mil sesenta y cinco 1063]

50

�José Miguel Vélez, el 2 de diciembre de 1892, reformó el testamento
otorgado con fecha 14 de noviembre de 1892 ante el escribano público,
Manuel Maldonado Quintanilla; revocó el nombramiento de albacea en
la persona del señor Manuel Morales y dejó como tal a su hijo, Miguel
Trinidad Vélez Parra.

En la ciudad de Cuenca, á dos de Diciembre de mil ochocientos noventa y dos, ante mi Manuel Maldonado Quin
tanilla, Escribano Público de los de número de este can
10

10 ANH/C, Fondo particular, Notaría Primera, Mayor Cuantía, Libro número 13,
Tomo 2, Folio 1063 v.

51

�[f Mil sesenta y seis 1064]

52

�tón y los testigos infrascritos compareció en la casa de
su habitación el Señor Don José Miguel Vélez, viudo, mayor de edad y de este vecindario, á quien de
conocerlo doy fe; y expuso: que en su testamento otorgado ante el presente Escribano en catorce de Noviembre último nombró de sus albaceas á su hijo Miguel Trinidad Vélez y al señor Manuel Morales; y que ahora tiene á bien
revocar el nombramiento hecho en éste Señor,
dejando subsistente el que hizo en el referido
su hijo. ______Yo el Escribano doy fe que el otorgante Señor Vélez se halla en su cabal juicio;
y que habiéndosele leído por mí, este instrumento en alta voz á presencia de los testigos Señores Daniel Salvador Alvarado, Manuel Serra
no y Manuel Antonio Coronel, mayores de edad,
vecinos de este lugar, idóneos y conocidos por
mí, se ratifica en su contenido y firmó con dichos testigos y conmigo el Escribano en unidad de acto, de todo lo que también doy fe
En este estado manifestó el testador que no podía
escribir y así lo observamos los testigos concurrentes y el infrascrito Escribano; pues que
habiendo tomado la pluma á su mano no pudo manejarla para escribir su nombre, causa
por la que rogó al primero de dichos testigos que firmara por él, como en efecto así
lo hizo junto con los demás y conmigo el Escribano en un solo acto; de lo cual igualmente
a ruego del testador Señor José Miguel Vélez,
que no puede escribir; y como testigo Daniel S Alvarado. Tes							[rúbrica]

53

�[fv Mil sesenta y seis 1064]

54

�tigo Manuel Serrano Valdivieso
			[rúbrica]
Testigo Manuel Antonio Coronel
			[rúbrica] 		Ante mí
					Manuel Maldonado Quintanilla.
						Escribano público

Es menester señalar que en este acto testamentario —testamento
y testamento reformatorio— firmaron como testigos Daniel Salvador
Alvarado, Manuel Serrano y Manuel Antonio Coronel. Es posible que
Daniel Salvador Alvarado sea el gran escultor, autor del busto de José
Miguel Vélez al que ya me he referido anteriormente.
Por otra parte, de la lectura de ese documento se advierte que a
esa fecha —2 de diciembre— Vélez ya no pudo firmar, pues así lo dice el
escribano público cuando señala:
En este estado, manifestó el testador que no podía escribir, y así lo
observamos los testigos concurrentes y el infrascrito Escribano; pues que
habiendo tomado la pluma a su mano no pudo manejarla para escribir su
nombre, causa por la cual rogó al primero de dichos testigos que firmara por
él, como en efecto así lo hizo, junto con los demás y conmigo el Escribano,
en un solo acto; de lo que igualmente y a ruego del testador señor José
Miguel Vélez que no puede escribir y como testigo Daniel S Alvarado11

Luego de haber puesto de manifiesto los textos y la transcripción
paleográfica en el norte de este estudio, me corresponde intentar un
acercamiento al personaje.
11

ANH/C, L. 13, T II Notaría 1ra, Mayor Cuantía, 1891-1892

55

�Del testamento del escultor José Miguel Vélez se advierten varios
hechos que no han sido recogidos por sus biógrafos, la literatura oficial, así
como otros datos que no concuerdan con esa manifestación de voluntad.
De ahí, por ejemplo, se dice que nació en el año de 1829 —todos los
autores concuerdan con ello— pero, de acuerdo con un análisis objetivo,
no existe registro documental alguno, puesto que en los Libros de Bautizos
de la Curia Arquidiocesana de Cuenca correspondientes a las parroquias de
El Sagrario —parroquia en la que consta haberse casado—, San Sebastián
y San Blas no consta su bautizo, a diferencia de sus hermanos.
Con respecto a su muerte, sin lugar a dudas, acaeció en el mes de
diciembre de 1892, sin que exista, así mismo, registro alguno en cuanto
a su defunción. Luego de haber revisado los libros de defunciones de
las parroquias referidas anteriormente, se deduce, de su testamento
ampliatorio, que se produjo después del dos de diciembre de ese año,
por lo que el escribano señala «[…] pues que habiendo tomado la pluma
a su mano no pudo manejarla para escribir su nombre, causa por la cual
rogó al primero de dichos testigos que firmara por él […]».
Y en torno a la fecha de su nacimiento se dice, por parte de
Alberto Muñoz Vernaza, que nació en el mes de julio de 1829 «[…] entre
los resplandores de la victoria de Tarqui»12, dato que no es recogido
documentalmente en otro estudio. Lo cierto es que Vélez murió de más
de sesenta años como señala en su testamento, sin que se pueda afirmar
que su nacimiento fue en el año de 1829.

12

56

Muñoz Vernaza, 1893.

�La familia de José Miguel Vélez
Fue hijo natural de Tomasa Veles, que testó en Cuenca el primero de
noviembre de 1871 ante el escribano público, Manuel Maldonado
Quintanilla. En ese documento se dice, que fue hija de Miguel Veles y
Cecilia Vásquez y se advierte que José Miguel Vélez tuvo como hermanos
a Petrona, José María, Josefa y Simón.
Tomasa Veles Vásquez, madre de José Miguel Vélez, señala en ese
documento:
Item declaro que antes de casarme13 y durante mi soltería tuve cinco hijos
naturales denominados José María, Petrona, José Miguel, Josefa i Simón
Veles que se hayan vivos actualmente i a quienes los reconozco como a
tales y les confiero los derechos que les da la lei [sic]14.

13

A la fecha del testamento dijo haber estado casada con José Orozco con quien no habría tenido
descendencia.
14 ANH/C, Fondo particular, Notaría Primera, Mayor Cuantía, Libro número 3, Tomo 1, Folio 36 v.

57

�58

�Petrona Veles
En Cuenca año del Señor de mil ochocientos veintiséis, en
catorce de abril, hallándome yo el Dr. Juan Barbosa
der Cura Rector, bautisó solemnemente el Presbítero Manuel
Delgado a Patrona hija natural de Tomasa Veles.
Su madrina Juana Paredes. Y para que conste lo firmo.
Juan Barbosa.
[rúbrica]
15

Petrona Veles estuvo casada con José Castro, lo que se deduce del
acta de bautizo de Brígida Castro Veles del 8 de octubre de 1857, así como
del testamento de José Miguel Vélez.
En el testamento de José Miguel Vélez, se establece que legó «[…] diez
sucres á mi hermana Señora Petrona Vélez; quince sucres á mi sobrina
Rosario Castro Vélez; y toda la ropa de mi uso con exclusión de una capa
de paño y dos posturas nuevas de paño y casimir, á mi sobrino Daniel
Castro Vélez».
De estos documentos podemos colegir que Petrona Véles —hermana
de José Miguel— estuvo casada con José Castro y tuvieron como hijos a
Daniel Castro Vélez y Brigida Castro Vélez .

15 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1823-1829.
Base de datos FamilySearch

59

�60

�María Josefa Veles
En el año del señor de mil ochocientos treinta en diez y siete de
septiembre, hallándome yo, el Dr. Miguel Pío Arteaga de Cura Rector
interino y de turno de esta Santa Iglesia Catedral de Cuenca. Bautisó
solemnemente de mni expresa licencia el Presbítero Cecilio Guerrero a
María Josefa hija natural de Tomasa Veles, fue su Madrina Dña. Ignacia
Jara y para que conste lo firmo.
				Miguel Pío Arteaga.
			 		[rúbrica]
16

16 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1829-1838. Base de
datos FamilySearch

61

�62

�Simón Veles
En el Año del señor de mil ochocientos treinta y uno en veinte y
siete de octubre siendo yo el Dr. Evaristo Nieto Cura Rector de turno de
esta Santa Iglesia Catedral de Cuenca. Bautisó solemnemente el Cura
Manuel Delgado a Simón hijo exposito sin carta a las puertas de la Sra.
Tomas Veles fue madrina Manuela Bustos y para que conste lo certifico
y firmo. Evaristo Nieto.
[rúbrica]
17

Simón Vélez Parra estuvo casado con Eugenia Beltrán, lo que se
deduce de una escritura pública de compraventa otorgada el 16 de febrero
de 1872. Simón Vélez y Eugenia Beltrán tuvieron una hija llamada Ángela
que fue bautizada el 3 de octubre de 1857.
Los Vélez Beltrán tenían una casa en la parroquia de San Blas. Los
asientos bautismales corresponden a la descendencia de Tomasa Veles.
Ella en su testamento, como ya indicamos anteriormente, señala que tuvo
como hijos a José María, Petrona, José Miguel, Josefa y Simón Veles.
Ello quiere decir que el primero de los hijos fue José María, de
quien no hemos encontrado su registro bautismal; Petrona, la segunda,
nació en el año de 1826; el tercero fue José Miguel, cuya fe de bautizo,
como hemos indicado, no se localiza y que según sus biógrafos nació en
el año de 1829; la cuarta hija fue María Josefa, que nació en el año de 1830,
y el quinto hijo fue Simón, que nació en 1831.
Como se puede observar, los hijos de Tomasa Veles conservan el
apellido original de su madre, es decir, ‘Veles’, y no como consta en el
testamento del escultor. Si Petrona, la segunda hija, nació en 1826 y María
Josefa en 1830, quiere decir que nuestro personaje pudo haber nacido
entre febrero de 1827 y noviembre de 1829.
17 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1829-1838. Base de
datos FamilySearch

63

�De acuerdo al santoral de la Iglesia católica, San Miguel se celebra
en el mes de septiembre, por lo tanto, suponemos que, de acuerdo a los
años de nacimiento de sus hermanas Petrona y María Josefa, José Miguel
Vélez pudo haber nacido en el mes de septiembre de 1828 o septiembre
de 1829. Pero recordemos también que, aunque su abuelo se llamaba
Miguel, su nombre pudo haber sido elegido por el santoral de José que
es el 19 de marzo, presumo entonces que nació el 19 de marzo de 1828.
De acuerdo al testamento de Tomasa Veles y a los registros
bautismales de sus hijos, es evidente que Simón no es su hijo natural sino
expósito a las puertas de su casa, es decir, hablando en términos actuales,
fue adoptado, aunque, en su testamento Tomasa lo reconoce como su hijo.

Hoy no se emplea ya esta palabra, ‘expósito’, que ha sido sustituida por
la de ‘abandonado’ para referirse al recién nacido del que se ha deshecho
la madre, porque ya no existen las casas de expósitos, una institución
que resolvía el problema de la maternidad no deseada. La exposición de
niños, llamada también exposición de parto, difería del abandono (menos
civilizado, pero que buscaba también desprenderse del bebé sin causarle
daño) en que estaba socialmente aceptada y regulada, hasta el punto de que
en todas las ciudades importantes había una casa de expósitos, en las muy
populosas, incluso la ley mandaba que hubiese en cada distrito una de estas
casas con torno, para que la mujer tuviese la libertad de depositar en él a su
hijo sin ser vista por la persona (una monja) que lo recibía18.

18

Arnal, 2018.

64

�Jurídicamente, expósito es el «Recién nacido que es abandonado en
un lugar público, por lo cual se desconocen sus padres y el nombre del
mismo»19. Colegimos que el nombre de Simón obedece al santoral de la
fecha, y es que en el mes de octubre se celebra a los Santos Simeon (8 de
octubre) y Simón (28 del mismo mes). Recordemos que fue bautizado el
27 de octubre.20
En torno a la condición de hijo natural, la decimoprimera ley de
Toro señala:
21

Porque no se pueda dudar cuáles son hijos naturales, ordenamos y
mandamos que entonces se digan ser los hijos naturales cuando al tiempo
que nacieren o fueren concebidos sus padres podían casar con sus madres
justamente sin dispensación; con tanto que el padre lo reconozca por su
hijo, puesto que no haya tenido la mujer de quien lo hubo en su casa, ni sea
una sola concurriendo en el hijo las cualidades susodichas, mandamos que
sea hijo natural.

19 Enciclopedia jurídica, 2020.
20 Antiguamente era una tradición bautizar con el nombre del santoral que coincidía con
la fecha del nacimiento.
21 Este cuerpo legislativo, que contenía 83 leyes, fue promulgado el 7 de marzo de 1505 en
la ciudad de Toro en nombre de la reina Juana I de Castilla.

65

�66

�Su matrimonio
Estuvo casado con Rosa Parra, lo cual se confirma con el documento de
matrimonio celebrado en el mes de marzo de 1848. Lastimosamente, en
él, no se señala la fecha en la que se celebró el matrimonio. El documento
reposa en el Archivo de la Curia Arquidiocesana de Cuenca, en la
parroquia El Sagrario.
Nuestro personaje, a la fecha de contraer matrimonio,
conservaba la escritura del apellido de su madre ‘Veles’, tal como consta
en su testamento. Sin embargo, en documentos posteriores se puede leer,
de su puño y letra, ‘Vélez’, como ha sido recogido por sus biógrafos.
Rosa Parra, de acuerdo a la investigación realizada, fue bautizada el
4 de septiembre de 1825 y, de acuerdo al acta de bautismo, se sabe que fue
hija natural de Segunda Parra.

Marzo
En el año del señor de mil ochocientos cuarenta y ocho.
Yo el Doctor Raymundo Aguirre Cura Rector de turno de
esta Santa Iglesia Catedral conocidas las diligencias de
rigor casé a José Miguel Beles con Rosa Parra, fueron sus padrinos Lucas Álvarez y Paula Campoverde
y para que conste lo firmo.
Raymundo Aguirre.
[rúbrica]

67

�68

�Rosa Parra
En Cuenca año del señor de mil ochocientos veinticinco
en cuatro de septiembre. Yo el Doctor Juan
Barboza hallándome de Cura Rector bautizo solemnemente el Padre
Fray José Diaz a Rosa, hija natural de Segunda Parra.
Su madrina Manuela Contreras. Y para que conste lo firmo.
Juan Barboza.
[rúbrica]
22

Su descendencia
De su matrimonio tuvo como hijos a Bárbara, Rosendo, Miguel Trinidad,
Francisco Javier, Purificación, Zoila Adela y Mariana de Jesús Vélez; todos
ellos vivos a la fecha de testar. Como se dice en el testamento, tuvo otros
hijos, cuyos nombres son: Salvadora, Luis de Gonzaga, María Nieves, María
Francisca, Luis Antonio y Manuel Melchor.
Los hijos de los Vélez Parra fueron bautizados en la parroquia
El Sagrario de Cuenca, pues, debo advertir, que Vélez tuvo su casa de
habitación en la intersección de las, hoy, calles Padre Aguirre y Sucre,
frente al Convento de las monjas del Carmen de la Asunción, inmueble
que pertenece eclesiásticamente a esa jurisdicción parroquial.

22 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1823-1829. Base de
datos FamilySearch

69

�De los hijos que a la fecha de testar estaban vivos, no he podido
encontrar el asiento bautismal de Miguel Trinidad. Hay que recordar que
Miguel Trinidad fue designado como albacea testamentario de su padre. De
seguido se pueden observar los documentos de bautizo de esos, sus hijos.
Luego pasaré a referme a los otros hijos de José Miguel Vélez:
Salvadora, Luis de Gonzaga, María Nieves, María Francisca, Luis Antonio
y Manuel Melchor, quienes ya habían fallecido antes de que su padre
dictara su testamento.

Bárbara Beles i Parra
Bárbara estuvo casada con el señor José Barros, que al año de 1914 aparece
como fallecido en un documento de compraventa celebrado por Bárbara
y su hermana Mariana de Jesús. Además, se advierte que tuvieron como
única hija a Matilde Barros Vélez. La escritura hace referencia a la venta
de una casa ubicada en las calles Solano y Malo de esta ciudad. Es decir,
aquella casa ubicada en la esquina de la calle Padre Aguirre (antes, Solano)
y Sucre (antes, Malo)23.
Matilde Barros Vélez fue religiosa profesa en el Instituto de las
Hermanas de la Caridad y residente en el Hospital General de la ciudad
de Guayaquil según el testamento otorgado por Bárbara Vélez Parra el 15
de abril de 1928.

23 En 1914 esta era la nomenclatura de las calles donde se levanta la casa de José Miguel
Vélez. Cabe señalar que sus hijas, quienes fueron comerciantes, habitaron esta vivienda que
tenía dos pisos y tiendas donde funcionó su taller.

70

�En este asiento bautismal observamos hay un error referente al
padre: aparece escrito ‘José Manuel’, cuando lo correcto es ‘José Miguel’.
Igualmente, es de advertir que el apellido se escribe ‘Beles’.

En el año del Señor á diez y seis de Febrero de mil ochocientos
cuarenta y nueve siendo yo cura rector de esta Santa Iglesia
Catedral , Doctor Lucas Iglesias bautizó solemnemente
el presbítero Joaquín Iglesias á Bárbara hija legítima
de José Manuel Beles y Rosa Parra su padrino José Parra
y para que conste firmo.
Lucas Iglesias
[rúbrica]
24

24 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1848-1858. Base de
datos FamilySearch

71

�72

�Bárbara Vélez Parra, en su testamento, dice tener como actividad
económica la de comerciante, al igual que su hermana Mariana de Jesús.
De la misma manera, es menester señalar que en ese testamento se dice
que en el año de 1915 vendió a Mariana de Jesús (soltera), las imágenes y
muebles que se detallan en un documento adjunto.
Quiero entender que las imágenes son aquellas que constan
en el testamento de Mariana de Jesús, al que nos hemos de referir
posteriormente. Presumo que son imágenes realizadas por su padre,
puesto que en su testamento dice «una estatua en madera de la Inmaculada
Concepción, del tamaño de media vara, á mi hija Bárbara».

Rosendo Veles Parra
En el año del Señor de mil ochocientos sesenta y uno en veinte y
nueve de abril.
Estando yo el Dr. Lucas Iglesias de Cura Rector de esta Santa Iglesia
Catedral de Cuenca, bautizó con mi licencia el Dr. Miguel
León á Rosendo hijo legítimo de José Miguel Veles y Rosa Parra, fue
su padrino el Dr. Juan Bautista Vásquez26, y para que consta lo
firmo. Por el Sr. Cura J. Ormaza.
		[rúbrica]
25

25 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1858-1867. Base de
datos FamilySearch
26 Juan Bautista Vásquez (1821-1906), político y educador cuencano.

73

�74

�Francisco Javier Veles
En el año del Señor de mil ochocientos sesenta y cinco en treinta
de noviembre. Estando de turno el señor Cura Excusador del Sagrario Dr.
Ignacio Marchan, … ha de esta Santa Iglesia Catedral de Cuenca, de su
licencia bautizó solemnemente el Presbítero Salvador Pesantez á
Francisco Javier hijo legítimo de Miguel Veles y Rosa Parra, fue su padrino el Sr. Tadeo Torres28, y para que consta lo firmo. Por el Sr. Cura J.
Ormaza.
[rúbrica]
27

María Purificación Veles i Parra
En el año del Señor de mil ochocientos cincuenta i ocho en treinta
de enero, siendo yo el cura rector José Antonio Benavides bautizó con mi licencia, puso oleo y crisma el Presbítero Salvador Pesantez á María Purificación hija legítima de Miguel
Veles i Rosa Parra. Fue su padrino el Sr. Felipe Cobos, y
para que conste lo firmo.
José Antonio Benavides.
		 [rúbrica]
29

27 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1858-1867. Base de
datos FamilySearch
28 Tadeo Torres (1794-1885), filántropo cuencano.
29 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1848-1858. Base de
datos FamilySearch

75

�76

�Soyla Adela Veles i Parra
En el año del Señor de mil ochocientos sesenta y siete en diez de Octu[bre. Si
endo yo José Antonio Vargas Cura Rector del Sagrario y canónigo hono
[rario
de esta Santa Iglesia Catedral de Cuenca, de mi expresa licencia bautizó
[solemnemente
el Presbítero José Antonio Banegas á Soyla Adela hija legítima
de José Miguel Veles i Rosa Parra; su madrina la Sra. Tomasa Veles, á
quien se le advirtió de su obligación. De lo que certifico y firmo. , y para
que conste lo firmo.
José Antonio Vanegas.
[rúbrica]
30

Mariana de Jesús Veles i Parra
En el año del Señor de mil ochocientos setenta y ocho en
trece de febrero. Siendo yo Manuel María Cuesta Cura Excu
sador del Sagrario y con mi licencia el señor Cura de San Blas
Don Angel María Rodriguez Parra bautizó solemnemente puso
oleo y cris,ma á Mariana de Jesús hija legítima de José Miguel Veles
i Rosa Parra; fue su madrina la Sra. Amparo Tamaris, la que
se halla impuesta de sus deberes. Y para que conste lo firmo.
José Antonio Vanegas.
[rúbrica]
31

30 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1867-1875. Base de
datos FamilySearch
31 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1875-1884. Base de
datos FamilySearch

77

�78

�Salvadora Corazón de Jesús Beles i Parra
En el año del Señor de mil ochocientos cincuenta y uno en diez y
seis de marzo. Siendo yo el Dr. Raimundo Aguirre Cura
Rector de turno de esta Santa Iglesia Catedral de Cuenca.
Bautizó solemnemente con mi licencia el Dr. Justo á
Salvadora Corazón de Jesús al tercer día de nacida hija
legítima de José Miguel Beles i Rosa Parra. P. el P.
Dr. José Tomás León, y para que conste lo firmo.
Mariano Arcentales.
[rúbrica]
32

Luis de Gonzaga Veles i Parra
En el año del Señor de mil ochocientos sincuenta y tres [sic]
en once de mayo. Siendo yo el Presbítero Lucas Iglesias Cura
Rector de turno de esta Santa Iglesia Catedral de Cuenca
bautizó solemnemente puso oleo y crisma el Presbítero José Pacheco á
Luis de Gonzaga hijo legítimo de Miguel Veles
i Rosa Parra, fue su padrino el Presbítero Dr. Miguel
León34 y para que conste lo firmo.
Mariano Arcentales.
[rúbrica]
33

32 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1848-1858. Base de
datos FamilySearch
33 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1848-1858. Base de
datos FamilySearch
34 Miguel León y Garrido (1884-1900), obispo de Cuenca.

79

�80

�María Nieves
En el año del Señor de mil ochocientos cincuenta y cinco
en cinco de agosto. Siendo yo el Dr. Lucas Iglesias Cura
Rector bautizó con mi licencia el Presbítero José María Baraona á María Nieves hija legítima de Miguel Veles i Rosa Parra, fue su padrino el Sr. Segundo
Pesántez y para que conste lo firmo.
35

María Francisca Veles i Parra
En el año del Señor a seis de octubre de mil ochocientos cincuenta y nueve. Siendo Cura Rector Dr.
José Antonio Benavides, el Presbítero José María
León, bautizó solemnemente á María
Francisca hija legítima de José Miguel Veles i
Rosa Parra, fueron sus padrinos los señores José Gutama i Micaela Barzallo, y para que conste lo firmo
siendo testigo Manuel Paredes 37.
Dr. José Antonio Benavides.
[rúbrica]
36

35 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1848-1858. Base de
datos FamilySearch
36 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1858-1867. Base de
datos FamilySearch
37 Pienso que se trata del pintor Manuel Paredes que trabajó en los tabernáculos de la
Iglesia del Carmen de la Asunción y El Sagrario, hoy Catedral Vieja.

81

�82

�Luis Antonio Veles i Parra
En el año del Señor de mil ochocientos setenta, en cinco de enero.

38

Siendo yo Manuel de la Cruz Piedra Cura Excusador de turno de
esta Santa Iglesia Catedral de Cuenca. Bautizó solemnemente á Luis Antonio hijo legítimo de José Miguel Veles i Rosa Parra, fue su
padrino el señor Cura Don Raimundo Aguirre, a quien se le advierte de su obligación. De lo que certifico y firmo.

Manuel de la Cruz Piedra.
[rúbrica]

Manuel Melchor Veles y Parra
En el año del Señor de mil ochocientos setenta y uno, en seis de Enero. Si-

39

endo yo el Presbítero Manuel de la Cruz Piedra Cura Excusador del Sagrario
de esta Santa Iglesia Catedral de Cuenca y de turno, de mi licencia bautizó solemnemente el Reverendo Fray José Cobos á Manuel Melchor hijo legítimo de Miguel
Veles i Rosa Parra. Fue padrino el señor Canónigo Dr. Justo León, a quien se le advierte
de su obligación. De lo que certifico y firmo.

Manuel de la Cruz Piedra.
[rúbrica]

38 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1867-1875. Base de
datos FamilySearch
39 Registros parroquiales y diocesanos, Cuenca, El Sagrario. Bautismos 1867-1875. Base de
datos FamilySearch

83

��José Miguel Vélez,
el escultor de la República

�Artistas y fundadores de escuelas de artes y oficios por el Diario de avisos
(1894). José Miguel Vélez aparece en el segundo lugar de la fila superior.

86

�La historia se ha encargado de reconocer la condición de escultor de
José Miguel Vélez, como se lo hizo mientras vivió. Basta recordar su
participación en la Exposición Mundial de París de 1867 que fue recogida
por la prensa local y nacional, en donde, se dice, exhibió un cristo y una
calavera humana.
De la misma manera, su estatus de Maestro Escultor fue ratificado en
su testamento, lo cual se deduce de las herramientas de su oficio, cuando
señala:
[…]á mi hijo Francisco Javier, á quien se le darán igualmente, como legado,
todos los trozos de madera de cedro y nogal que sirven para escultar, que
se encuentran en mi casa, y todas las piezas de herramienta que, para la
escultura, he comprado yo después de la muerte de mi esposa, y que están
mezcladas con las que le fueron adjudicadas en la mortuoria de ésta […].

Y cuando indica:
La capa y las dos posturas dichas, se las lego al mentado mi hijo Francisco
Javier, á quien se le darán igualmente los bancos y enseres, como estampas,
piedra de afilar, etcétera, que constituyen el ajuar de mi taller de escultura
[…].

Esta parte de su testamento es de vital importancia porque ratifica
su condición de escultor, pues tuvo un taller que funcionó en la casa de
su propiedad. Esta casa, como ya mencioné, es referida en su testamento
como el inmueble ubicado frente al Convento del Carmen de La Asunción.
Actualmente, en su frontis, está colocada una placa conmemorativa.
Su hijo Francisco Javier, a decir del testamento, da la impresión, fue
escultor, pero en ese recorrido de legajos no he encontrado documento
alguno que haga alusión a su trabajo como escultor, tampoco los libros
que se refieren a José Miguel Vélez y a los escultores de la República lo
mencionan como tal. De ahí que intrigue mucho cuál es la razón por la
que a ese, su hijo Francisco Javier, le fue legado todo aquello relacionado
con su oficio.

87

�Obra en mármol
José Miguel Vélez trabajaba en mármol, hecho que se colige de la parte
del testamento que indica:
Item, declaro que el Señor Doctor Don Miguel Moreno me dio la suma de
cien pesos a cuenta del precio que debíamos pactar por el trabajo de una
estatua, en mármol, del Reverendo Padre Solano; cuya suma se le devolverá
á dicho Señor Doctor Moreno[...]

De la mano de la historiografía oficial, con esta evidencia, se
desvanece la afirmación de que José Miguel Vélez hizo el busto del
Padre Solano que se encuentra en el Museo Remigio Crespo Toral. Vélez
no alcanzó a cumplir este encargo porque falleció, sin embargo, antes
dispuso se devuelva la suma de cien pesos. Esa escultura estaba destinada
a la Sociedad Solano, fundada con el objeto de honrar la memoria de
Fray Vicente Solano.

Obra en cedro y nogal
José Miguel Vélez precisó que hizo su trabajo escultórico con maderas de
cedro y nogal, por lo tanto, los cristos de Vélez trabajados en otras maderas
no son de la gubia del Maestro, penosamente están mal atribuidos.
Ha sido y es una constante, cuando se trata de referirnos a la autoría
de una obra de arte en la época colonial o republicana en el Ecuador, que
nos remitamos a la atribución a determinado artista. Y eso, en el mundo
de la imaginería y pintura de esas épocas, es muy común, puesto que
aquellas creaciones no tenían firma, salvo algunas excepciones, es decir,
sus autores vivían en el anonimato. Atribuir es considerar a una persona
como autor o causante de algo, generalmente, basándose en conjeturas.
Así se ha escrito, de alguna manera, la historia de la imaginería colonial y
republicana en nuestro país.

88

�Las maderas en las que José Miguel Vélez trabajaba sus esculturas
fueron cedro y nogal, basta con ver un asiento contable en la Curia
de Cuenca del año de 1861, donde se señala el pago de cinco pesos
a Raymundo Lazo por un trozo de cedro para formar la imagen de la
Concepción y, de seguido, consta como descargo el pago de 30 pesos al
escultor Miguel Vélez por la hechura40.

Vélez trabajaba con base en estampas
En el testamento de nuestro personaje, se puede leer que a su hijo,
Francisco Javier «se le darán igualmente los bancos y enseres, como
estampas, piedra de afilar, etcétera, que constituyen el ajuar de mi taller
de escultura […]».
Como se evidencia aquí, el ajuar de su taller de escultura estuvo
compuesto, entre otras cosas, por estampas, entendidas estas como
reproducciones impresas o grabadas de un dibujo, una pintura o una
fotografía. Este dato es de singular importancia, pero no le resta calidad
artística a sus imágenes. Además, de él se puede inferir que los cristos de
Vélez fueron confeccionados con base en estampas que sirvieron como
fuente de inspiración del gran escultor de la República. Con esta cita
no pretendo decir que en la gubia de Vélez no hubo originalidad, pues
vale recordar que, tratándose de imaginería, tanto en la Colonia como
en la República, los artistas tomaron, como punto de partida para sus
creaciones, las imágenes que les proporcionaban quienes recaban de los
escultores o pintores la realización de esas obras de arte.
No faltará quien con ingenuidad desprecie estas obras de arte colonial
por haberse realizado a partir de estampas grabadas, reclamando su falta
de originalidad. Sabemos que el concepto de originalidad, tal como se
entiende ahora, es una idea relativamente reciente que no maduró en
40 ACE/C Economía, Planilla Adicional de descargo sobre gastos comunes o ex-

traordinarios impendidos en el año de 1861, Archivo Histórico Curia Arquidiocesana de Cuenca

89

�la cultura occidental hasta entrado el siglo XVIII. El mundo capitalista
desarrollado ha puesto especial énfasis en la originalidad de una idea o
de una invención al crear el concepto de patente y la correspondiente
protección al inventor, quien puede beneficiarse por la explotación
comercial de su invención. Sin embargo, es menester recordar que desde
la antigüedad se recurría a las copias. Son harto conocidas las copias
romanas en mármol de las esculturas griegas en bronce, realizadas desde
el siglo II a. C. con todas sus sutilezas, refinamientos y hasta bastedades,
provocadas por la enorme demanda de los patricios romanos de obras
de calidad41.
José Gabriel Navarro (1930) citado por Alfonso Ortiz Crespo y
Almerindo Ojeda señala:
En efecto, la obra de arte no vale por la originalidad del asunto, sino por
lo que vale y representa la sensibilidad de su autor. El valor estético de
una obra de arte es de tal manera independiente del interés del asunto,
que no se mide por su curiosidad, ni por su novedad. Lo que hace el valor
incomparable de la obra de arte, lo que hace algo único y de lo cual no
puede medirse la fuerza es, pues, la emoción que expresa, la personalidad
misma del artista. En otros términos, el estilo[…]42

José Miguel Vélez tenía un taller, sin lugar a dudas; aspecto que
se deduce del testamento en que legó a su hijo Francisco Javier todo lo
que constituye el ajuar de su taller de escultura. Presumo, además, que
se encontraba en la casa de su propiedad y pienso que estaba en una de
las tiendas de su casa de habitación, como es usual en los artesanos de la
época y en la actualidad.
Vélez no solo hizo cristos, sino otras esculturas como ángeles, bustos de
personajes de la época, vírgenes —como la imagen de la concepción realizada
en 1861 que está en la Catedral Vieja— o niños dioses, como aquel que su hija
Mariana de Jesús legó a un convento de nuestra Cuenca, con más precisión y
de acuerdo a su testamento, al de las Monjas del Carmen de la Asunción.
41
42

90

(Ojeda y Ortiz, 2015).
Ibid.

�Francisco Javier Vélez Parra fue el hijo que heredó la habilidad y
destreza de su padre, es decir, la profesión de escultor. No tendría sentido
dejar, solo por afecto, todas las herramientas, bancos de trabajo y maderas
a su hijo, si él no ostentase la condición de escultor. Sin embargo, no he
encontrado documentos o literatura que ponga de manifiesto el talento
heredado de su padre.

Casa que fuera de propiedad de José Miguel Vélez conservada por su hija Mariana de Jesús
hasta el año de 1939, que es la fecha de su muerte. Esquina de las calles Sucre y Padre
Aguirre, frente al Convento de las Monjas del Carmen de la Asunción.

Placa de La Confederaci[on Obrera del Azuay a José Miguel Vélez, colocada en la fachada
de su casa.

91

��José Miguel Vélez Vásquez,
sus obras

��Imagen de la Concepción

Inmaculada Concepción (1861) esculpida por
José Miguel Vélez y pintada por Manuel Paredes.
Escultura en cedro. Tabernáculo o altar mayor de
la Catedral Vieja de Cuenca.

95

�Planilla adicional de descargo sobre gastos comunes o extraordinarios
impendidos en el año de 1861.

96

�De este documento, en cuatro fojas, que se refiere a los gastos realizados
en la iglesia de El Sagrario43 o Catedral Vieja de Cuenca, en el año de
186144, presento las transcripciones que corresponden exclusivamente a la
obra del escultor José Miguel Vélez. Sin embargo, el documento conlleva
valiosa información de la Iglesia del Sagrario, así como de la escultura y la
pintura cuencana; se destacan los nombres de Manuel Paredes45 (pintor),
Miguel Tinizhañay (carpintero), Hipólito Parra (pintor), José Andrés Parra
(platero), José Miguel Vélez (escultor) y Manuel Quito (escultor).
La imagen de la Concepción que realizó el escultor Miguel Vélez,
según el documento en estudio, tiene corona, alas y media luna, puesto
que se le pagó al platero José Andrés Parra para ello. El documento dice:

1ª Son descargo diez i siete pesos satisfe
chos al indio gobernador de Asoguez
por la conducción de 158 tablas[...]
9ª Son descargo cinco pesos por un trozo de cedro para formar la imagen
de la Concepción[...]
10ª Son descargo treinta pesos dados al escultor José Miguel Vélez por la
hechura de la imagen de la Concepción[...]
20ª Son descargo once pesos cuatro reales pagados a Manuel Quito por la
anda i globo de la Virgen Santísima de la Concepción[...]
21ª Son descargo treinta pesos dados al maestro platero José Andrés Parra á
cuenta de la hechura de la corona, alas y media luna de la Virgen[...]

43 N de E. Agradecemos a los sacerdotes redentoristas de la iglesia de San Alfonso, a la
administración de la iglesia de El Sagrario, de la iglesia de San Blas y del museo Remigio
Crespo Toral por colaborar con la realización de las fotografías de las esculturas que se analizan en este estudio.
44 Si para el año 1861, José Miguel Vélez ya registraba su producción artística, se puede
deducir que la imagen de la Inmaculada Concepción fue elaborada a sus 32 años de edad.
Esto me lleva a pensar que José Miguel Vélez ya tenía fama en la ciudad, de ahí que se lo
contratara para realizar esta escultura.
45 Manuel Paredes, fue el padrino de uno de los hijos de José Miguel Vélez y Rosa Parra,
conforme la cita que realizada anteriormente.

97

�He empezado la transcripción del documento refiriéndome al
primer ítem de los gastos para poder seguir la secuencia y llegar a los
gastos ocasionados con motivo de la hechura de la imagen de la Virgen
de la Concepción por parte del escultor José Miguel Vélez.
En efecto, en el documento se advierte, primero, la condición de
escultor que tiene nuestro personaje, la edad a la que hizo esta escultura —
aproximadamente a los 32 años46— y la madera con la que la trabajó, la de
cedro, tal como se menciona en su testamento. Esta es la obra que hemos
podido registrar documentadamente. Algunos autores le atribuyen otras
esculturas, pero, lastimosamente, no tienen respaldo documental.
Esta escultura corresponde a la que se exhibe en la Catedral Vieja,
sin lugar a dudas, porque es la obra contratada y encomendada a José
Miguel Vélez. La que está en la Catedral Nueva es una obra de Ángel
María Figueroa.

46 Esta edad se deduce si se considera que Vélez nació en el año de 1829, aunque, según el
análisis realizado en este estudio, ocurrió en 1828.

98

�La Iglesia de El Sagrario, como se la conoció en la época colonial y republicana, hoy
Catedral Vieja, es uno de los espacios en los que podemos encontrar la obra del maestro
escultor José Miguel Vélez Vásquez.

Catedral de la Inmaculada Concepción (también conocida como Catedral Nueva). Cuenca
Ecuador.

99

��El calvario

La iglesia de San Alfonso, otrora
conocida como la iglesia de San
Agustín

(durante

la Colonia y

parte de la República), es la iglesia
que conserva la escultura más
significativa de José Miguel Vélez
y que se encuentra documentada
conforme el análisis que se realiza
de seguido.

101

�102

�103

�El presente documento corresponde a una de las obras de José Miguel
Vélez que fue entregada allá por el año de 1891, es decir, un año antes
del fallecimiento del escultor, pues, vale recordar, que testó en el mes de
noviembre y diciembre de 1892.
La copia del documento me fue proporcionada por el señor
Fernando García. Este es uno de los pocos documentos (igual que el de
los trabajos en la Catedral Vieja) que dan cuenta de la escultura de José
Miguel Vélez y nos permite identificar su trabajo escultórico, en este caso,
en la iglesia de San Alfonso. El documento es esencial porque revela lo
que hacía el escultor, es decir, calvarios; hoy, muchos de los que existen
en colecciones privadas le son atribuidos, pero ninguno tiene respaldo
documental.
El relato por parte del sacerdote es elocuente. He podido identificar
el conjunto escultórico, se podría decir de tamaño natural, que está
ubicado en uno de los pilares del ala derecha del templo. Por lo tanto,
es una de las pocas obras que no necesitan ser atribuidas, puesto que
hay prueba evidente de su autoría. El documento, en la parte que nos
interesa, es del tenor siguiente:

104

�«julio 1891. El nuevo Calvario.- En nuestro templo faltaba un Calvario; se
encargó uno al Sr. Vélez, gran maestro en ésta ciudad, quien lo hizo muy
pronto y acaba de entregármelo, con gran contento de todos. La verdad que
esta obra es hermosa. El Cristo es muerto, S. Juan le mira con la expresión
del más vivo dolor y la SS Virgen parece estar diciendo al pueblo Attendite
et videte si est dolor sicut dolor meus[47] S. Juan y sobre todo el Cristo de
dos piezas perfectas y la SS Virgen es bastante común. El autor de la obra es
hombre muy interior. Como le hacíamos notar lo expresivo y lo perfecto
que son las llagas del Cristo, en particular las del codo derecho, en la cual
se vé la coyuntura del hueso que ha salido de su lugar, nos contestó: al
pintar una llaga debe salir bien, no las puedo mirar sin que se me broten las
lágrimas. ¡Como es posible en efecto pensar en lo que ha sufrido nuestro
Dios y en lo mal que le pagamos sin que enternezca el corazón?.”. – Para
esculpir el S. Cristo, el artista se hizo atar á simismo en una grande cruz, y
puesto delante de un espejo, estudiaba las facciones del cuerpo, mientras
hacía ese estudio un día se le encogió un nervio del brazo y tuvo que
ponerse en cama por una semana. El día del SS Redentor, 19 de julio se
hizo la bendición de este calvario y ya principia la gente a tenerle mucha
devoción. Se lo había mandado hacer con el fin de colocarlo arriba del altar
mayor, más al considerar que este Calvario cuyo principal mérito consiste
en los detalles y expresión perdería mucho visto de lejos, resolvieron los
Superiores colocarlo en un altar lateral”
…..El calvario, hechura del señor Miguel Vélez de Cuenca nos costó 350
pesos sencillos…Cuenca, julio 16 de 1891.[48]

47 En castellano: Vean y vean si hay dolor como mi dolor.
48 Merece rescatarse, como un aporte a la historia de Cuenca, el dato que se consigna en
el documento, relacionado con la autoría del púlpito de la iglesia, pues es hechura de otro
gran artista de la época: Ángel María Figueroa.

105

�Esta es la mejor mejor de las descripciones realizadas por un
sacerdote respecto a una obra religiosa de la autoría de José Miguel Vélez.
Por eso, este relato descriptivo será el punto de partida para identificar
los calvarios que se le atribuyen a nuestro personaje. Este relato también
es de mucha importancia en lo que respecta a la escultura misma, pues
se refiere a la forma con la que el artista pudo plasmar lo que quería, en
este caso, vemos que su trabajo supera a las estampas a las que se refiere
en su testamento.
Una particularidad de esta obra escultórica es la llaga en el codo
derecho de Cristo en la cual se puede observar la coyuntura de los
huesos que se han salido de su lugar. Se podría, entonces, decir que el
sello del autor es esta característica, puesto que, como dice el relato, el
escultor justificó la forma de la llaga y su ubicación. Hay varios elementos
característicos en este cristo, pero, además, en las otras dos esculturas. Son
notables la Virgen y San Juan, en cuanto al color de su ropaje, también lo
es la posición de los pies que están en la cruz asentados sobre una base,
no cruzados o superpuestos. Igualmente, se destaca la forma del rótulo
del INRI que está en la parte superior de la cruz.

106

�Calvario atribuido a José Miguel Vélez, Museo Remigio
Crespo Toral. De la rápida vista de este conjunto escultórico,
en contraste con el que está en la iglesia de San Alfonso, se
podría pensar que no son de la misma gubia.

107

��Documentos contemporáneos a
Miguel Vélez que se refieren a él

�Esta es la casa a la que se refiere la nota de prensa, fue propiedad de
José Miguel Valdivieso y en ella funcionó el primer taller del escultor.

110

�LA PRENSA
Trimestre 5, Cuenca, enero 15 de 1868, No. 32
José Tarquino León49, refiriéndose a Eusebio Alarcón señala:
En el año de 1835, este célebre artista tenía establecido ya un taller público,
en donde se daban lecciones de dibujo, pintura, dorado en madera, encarne
de imágenes y figuras en bulto; y aún se trabajaba cuadros sagrados y
paisajes[…] Este distinguido pintor que, sin estudio ni profesor llegó a tener
aventajados conocimientos en tan bello arte, y estimuló sin egoísmo ni
pretensión alguna, la habilidad de cuantos jóvenes se dedicaban a la pintura.

Estos comentarios de José Tarquino León ratifican, entonces,
aquello que se ha dicho respecto a la presencia de Vélez en su taller, es
decir, que fue un discípulo de Eusebio Alarcón, a quien se lo reconoce
más como pintor que como escultor.
Por otro lado, con esta cita, se ratifica aquello que se sostiene en
este estudio: detrás del escultor hay un pintor. En la época colonial
y republicana la gubia del escultor estaba en la talla de la imagen, en
tanto que el encarnado le correspondía al pintor. Verbigracia, Gaspar
Sangurima López50—el escultor de la colonia—, a quien se le atribuyen
muchos crucifijos (cristos); era el que hacía la talla en madera, mientras
el encarnado estaba a cargo del pintor Xavier Maldonado51, como se
revela en varios documentos de la época. Ello no resta valor a la labor del
escultor, pero es importante saber que el pintor colonial o republicano
formaba parte de la obra escultórica, en buen romance, era un crucifijo o
la imagen de un santo o santa, a cuatro manos.

49 León, 1969.
50 Fallecido en 1835.
51 Xavier Maldonado fue un pintor de la Colonia cuencana y principios de la República
que ha permanecido en una zona de sombras, en el anonimato. Cuando Simón Bolívar
arribó a Cuenca en el año de 1822 fue recibido en la casa de Ignacio Torres (terreno en donde se levanta el edificio de la familia Vásquez, en las calles Gran Colombia y Luis Cordero)
cuya pintura mural fue realizada por Xavier Maldonado, para la ocasión.

111

�112

�Concluye León diciendo: «Este simpático hijo del trabajo figuró
como maestro mayor en los años 1844, 46, 50 y 55; falleció por el año de
1864[…]».
La apertura del primer taller de escultura de José Miguel Vélez
ocurrió con la protección de José Miguel Valdivieso, gobernador de
Cuenca, lo que quiere decir que sucedió allá, por los años de 1843 y 1844.
Se dice que entró a trabajar con el maestro Eusebio Alarcón a los 14 años
de edad. José Miguel Valdivieso, se dice, le proporcionó una de las tiendas
de su casa52, por lo que colijo que el taller quedaba en una de las tiendas
de esa casa y que daba a la calle Del Águila (hoy, calle Mariscal Sucre).
José Miguel Vélez, a cambio de la protección de José Miguel
Valdivieso, le entregó varios crucifijos, los que, a decir de la nota de
prensa, había trabajado con «rara perfección». Entonces, estos crucifijos,
la primera obra de Vélez, no era buena o el escultor tuvo varios momentos
con relación a su producción. Ergo, se hace difícil la atribución de cristos,
crucifijos o calvarios a la gubia del escultor, poniendo en entredicho esas
atribuciones.
Gabriel García Moreno visitó Cuenca en el año de 1860 y recibió, de
manos de Vélez, un crucifijo, lo que hizo que su fama trascienda a nivel
nacional y su producción artística aumentase. Ello quiere decir, entonces,
que para 1860 la obra de Vélez se había perfeccionado.
Las obras más recomendables que en estos últimos tiempos (1868) ha hecho
célebre el nombre de Vélez, son, la efigie en talla mayor, del santo Cristo de
Jirón, i dos crucifijos que le fueron recomendados, el uno por el señor José
María Montesinos[53], que deseaba obsequiarlo al Santo Padre, i el otro, que
los Hermanos de las Escuelas Cristianas enviaron a la exhibición de París,
siendo también notable otro crucifijo destinado al señor Ramón María
Orejuela, residente en Quito. Es asimismo digna de especial i honorífica
mención, la escultura en cedro[54], de un cráneo humano, que el artista
52 La vivienda de José Miguel Valdivieso estaba ubicada en los terrenos de la esquina de
las calles Luis Cordero y Sucre, frente al edificio de la Corte Provincial de Justicia del Azuay.
Esa casa fue vendida a la Curia de Cuenca.
53 Es el crucifijo que pertenece a la colección de Jorge Eljuri Antón.
54 Con ello se ratifica la madera en la que trabajaba el escultor, ergo, cualquier otra obra
en otra madera pone en duda la atribución realizada.

113

�114

�envió a la exhibición de Quito. También es digno de grato recuerdo, entre
varios bustos que trabajó, después de pasados algunos días de la muerte de
las personas que ellos representaban, el del R. P. Fr. Vicente Solano[55], copia
exacta al orijinal [sic].

Dentro de su producción escultórica están igualmente los bustos
de personajes públicos. José Miguel Vélez fue multifacético: niños Jesús,
calvarios, crucifijos, bustos de personajes.
La nota de prensa recomienda finalmente, en una suerte de
pregunta, que la legislatura envíe a Europa al maestro escultor, José
Miguel Vélez, «a fin de que, estudiando allí esos grandes modelos de arte,
volviese perfeccionado i abriese escuelas públicas de estatuaria, cerámica
i escultura [sic]».

El Progreso
19 de octubre de 1884
56

Fragmento referente al personaje. En el segmento «Crónica», se puede leer:
EL SOR. D. MIGUEL VELEZ.- El insigne escultor azuayo, ha sido finamente
tratado por la prensa de Guayaquil[57]. Fué el Sor. Vélez á esta ciudad, con el
objeto de traer el busto de Olmedo que presentó en la Exposición nacional
que tuvo lugar en esa ciudad con motivo del centenario del nacimiento
del eximio poeta. Los periódicos recomendaron á la Municipalidad la
adquisición de esa preciosa obra de arte. Mas, aquella se negó, á pesar del
empeño generosamente tomado por el Presidente de la República58. Según
lo anuncia “La Nación” el Sor. Caamaño aún cree que, mediante su influjo,
el I. C. Municipal corresponderá al patriótico entusiasmo con que Vélez ha
ofrecido a Guayaquil el busto del más grande de sus hijos.
55 No es la obra inconclusa a la que se refiere en su testamento.
56 Periódico propiedad del Dr. Juventino Vélez Ontaneda, antecedente de lo que es hoy el
diario El Mercurio de Cuenca.
57 Eso revela la importancia y reconocimiento nacional de José Miguel Vélez.
58 José María Plácido Caamaño y Gómez Cornejo (1883-1888).

115

�116

�Sin lugar a dudas, Vélez fue reconocido en vida por la prensa
ecuatoriana, puesto que la nota data del año de 1884, es decir, ocho años
antes de su fallecimiento.

Revista La Unión Literaria
El artículo59 de Alberto Muñoz Vernaza60, contemporáneo de José
Miguel Vélez, fue escrito a los cuatro meses de la muerte del artista. Se
entiende que hubo una relación de amistad entre el autor de esa biografía
homenaje y el escultor. Y es que en esas páginas se lee: «Pocos meses
antes de su muerte, paseando el artista, con el que estas líneas escribe,
por las amenas márgenes de nuestro bullicioso Matadero, le refería las
varias desagradables peripecias por las que tuvo que pasar durante su
permanencia en Chile, con motivo de sus obras[…]».
De la cita transcrita, se colige que Vélez viajó a Chile en el año
de 1875. De la lectura de este artículo y por la investigación realizada,
se evidencia que los escritores posteriores a Muñoz Vernaza parten de
esta biografía para sus textos, así como Muñoz Vernaza se nutre de lo
escrito por Pablo Herrera en su artículo intitulado «Las Bellas Artes en el
Ecuador» publicado en la Revista Científica y Literaria de la Corporación
Universitaria del Azuay (1890).
De Muñoz Vernaza podemos extraer algunos datos para resaltar la
figura de Vélez:
La escultura ha tenido pocos representantes en el Ecuador; y entre todos
éllos, el más conspicuo es, sin disputa Vélez. ¿Quiénes fueron sus maestros,
á que escuela perteneció, de qué modelos hizo eso? Vélez no tuvo otros
maestros, escuela y modelos que su genio y la naturaleza. Su genio
sostenido por gran perseverancia y actividad le condujo á la altura en que
hoy le contempla el arte.
59 Publicado en el primer número de esta revista, en 1893.
60 Diplomático, militar y político cuencano (1860-1941).

117

�118

�A partir del estudio realizado se puede afirmar que no se conoce a
quienes pudieron haber sido sus maestros, sin embargo, se reconoce su
presencia en el taller del maestro Eusebio Alarcón. Estoy convencido de
que no se puede hablar de ninguna escuela en Cuenca o en el Ecuador,
como lo hacen algunos escritores del siglo XX y del que estamos
transitando. Se trata de una afirmación que no tiene ningún sustento.
Hay que recurrir a su testamento, en donde el artista señala las imágenes
que le sirven para su trabajo, lo que no le resta el valor que el autor le
da a nuestro personaje. De esta manera doy contestación a las tres
interrogantes del artículo de Muñoz Vernaza, desvirtuando la afirmación
que corre de seguido a esas preguntas.
Por sus magníficas aptitudes para tan noble arte, mereció también antes
las distinciones del ilustrado Don Francisco Eugenio Tamariz[61], de grata
memoria; quien, en su carácter de Gobernador de la Provincia, ordenó á las
autoridades civiles y militares de su dependencia que prestaran toda clase
de garantías al novel artista.

Ello quiere decir que Francisco Eugenio Tamariz fue su segundo
protector, ya que el primero fue José Miguel Valdivieso.
En la Exposición Universal de París62, de 1867, exhibió un cristo y
una calavera humana63. Fueron los Hermanos de las Escuelas Cristianas64
quienes facilitaron la movilización de la obra de José Miguel Vélez a París,
donde obtuvo una medalla de oro. Según lo mencionado en el artículo
de Roberto Gonzálvez Flórez, titulado «Exposición Universal de París de
1867», nuestro personaje no aparece como uno de los galardonados con
la medalla de oro ni con las otras medallas (plata y bronce) que se habían
dado65. Por lo tanto, queda en duda lo escrito por el Dr. Pablo Herrera.
Sobre el cristo de Vélez, Muñoz Vernaza cita a Pablo Herrera,
«El Cristo de Vélez llama la atención por una expresión admirable de
61 Político y militar ecuatoriano (1787 Sevilla, España-1880, Ecuador).
62 «Exposición Universal de Arte y de Industria» (1 de abril-31 de octubre, 1867).
63 Según la nota esta obra fue trabajada en madera de cedro, lo que concuerda con el
testamento del escultor.
64 En 1863 los Hermanos de las Escuelas Cristianas abrieron una escuela en Cuenca.
65 Gonzálvez Flórez, 2017.

119

�120

�padecimiento, sin alterar la calma divina, y por una exactitud minuciosa é
inteligente de la historia de la pasión, escrita en numerosas llagas del
cuerpo Crucificado». Sobre la calavera señala: «Es sensible que el artista
haya empleado su talento en un objeto de poca importancia para las
artes, aunque la obra ha sido perfecta».
En la Exposición Universal de Chile66, exhibió un calvario, un busto
del Presidente de Chile, Federico Errázuris, y otro de Fray Vicente Solano.
La exposición que se realizó, en el año de 1875, se denominó Exposición
Internacional. Fue instalada en la Quinta Normal e inaugurada por el
Presidente, el 16 de septiembre. La muestra se extendió hasta el 16 de
enero de 1876. La convocatoria se realizó en el año de 1873. Al llamado
acudieron Estados Unidos, México, El Salvador, Nicaragua, Guatemala,
Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Uruguay, Brasil,
Gran Bretaña, Italia, Francia, Bélgica, Alemania y Suiza.
En este certamen, se dice, obtuvo un premio de segunda clase.
De acuerdo con el «Boletín de la Exposición Internacional de Chile en
1875», que se encuentra publicado en los documentos recopilados por
el proyecto Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional de Chile, no hay
el discernimiento de un premio de segunda clase. Los premios que se
otorgaron fueron Medalla de Primera Clase y 2500 francos a la mejor
obra de escultura.
En la Exposición Nacional celebrada en Guayaquil, con motivo del
centenario del nacimiento de Olmedo, Vélez presentó un medallón en
mármol que mereció medalla de oro. Esta exposición se realizó en el año
de 1884, según lo refiere la nota de prensa que se publicó en El Progreso
(octubre 19 de 1884, No. 10). Es interesante confrontar esa nota con lo
mencionado por Muñoz Vernaza, puesto que no se trata de un medallón,
sino del busto de José Joaquín de Olmedo.
«Vélez fue gran artista, cristiano edificante y buen ciudadano», con
esta frase sella su trabajo Muñoz Vernaza.
66

N. del E. Se profundiza sobre este tema en «La Exposición Internacional de 1875», publicada por la
Biblioteca Nacional de Chile. Véase la bibliografía.

121

�122

�DIARIO DE AVISOS
En el Capítulo XII, «Ciencias y bellas artes. Escuela Politécnica,
Observatorio Astronómico, Laboratorio Químico, Gabinetes y Museos,
Música, Pintura y Escultura» de Ecuador en Chicago, por el Diario de Avisos,
publicado en Nueva York en 1894, se lee en lo atinente a José Miguel Vélez
lo siguiente:
Las Exposiciones Universales de Europa y América han dado á conocer la
habilidad de los ecuatorianos para las Bellas Artes[...] Uno de los fundadores
de la Escultura ecuatoriana fué el artista azuayo Don Miguel Vélez, genio que
con su propio esfuerzo llegó á conquistar un nombre esclarecido. Su Cristo
agonizante y la Calavera humana, obras todas premiadas con medallas de oro
en las Exposiciones de París, Santiago, Guayaquil y Quito, atestiguan los
méritos del afamado artista.

123

�124

�Revista Científica y Literaria de la Corporación
Universitaria del Azuay
En este artículo de Pablo Herrera67, que se publicó en el año de 1890, se
hace referencia a la reputación que, a esa fecha, tenía el artista don Miguel
Vélez, natural de Cuenca. Es pertinente insistir en el reconocimiento
nacional que tuvo el escultor en vida, lo cual no era muy común en la
época.
Pablo Herrera fue quien tradujo el catálogo de la exposición de París
titulado Notices et catalogues en donde se lee aquello que Muñoz Vernaza
cita en el estudio que ya se comentó. En otras palabras, quien escribió
ese catálogo describe los dos trabajos de Vélez que se presentaron en la
exposición parisina. Son dos párrafos los que dedica Herrera González
a nuestro personaje, remitiéndose principalmente a las exposiciones
internacionales en las que participó y lo que escribió José Domingo
Cortés68 en su Diccionario Biográfico Americano.

67 Abogado investigador, anticuario, escritor y político ecuatoriano (1820-1896).
68 Escritor chileno (1839-1884).

125

�Imagen de la Beata Mariana de Jesús
(fecha desconocida) por José Miguel
Vélez. Iglesia de San Blas, Cuenca

126

�Testamento de Mariana de Jesús Vélez Parra
Para el estudio que he realizado, el testamento de la hija de José Miguel
Vélez, Mariana de Jesús Vélez Parra69, tiene mucha importancia porque
en ese documento se advierte varios hechos relacionados con el escultor,
uno de ellos, el estatus económico de los Vélez Parra y, por ende, de
la última hija de la familia, quien murió soltera a los 56 años de edad
aproximadamente.
Mariana de Jesús Vélez Parra hizo dos testamentos, el primero data
del 13 de julio de 1939 y el segundo, del 15 de julio de 1939. Los dos tienen
plena validez jurídica conforme el texto de su última voluntad.
Se reproducen a continuación varios folios del primer documento
porque hacen referencia a la identidad de la testadora y su voluntad en
relación con la obra de su padre.
En efecto, en el documento que data del 13 de julio de 1939 se dice:
así mismo como dejo también para dicha Iglesia de San Blas un crucifijo
grande, una imagen de la Beata Mariana de Jesús en bulto y un cuadro
grande de El Sagrado Corazón de Jesús [...] Al señor Benigno Neira Sánchez,
le dejo una imagen de la Inmaculada Concepción, en bulto [...] Al Convento
de las Madres Carmelitas de la Asunción, de esta ciudad, dejo dos mil sucres
en dinero más un Niño Jesús en urna [...] El busto en madera de mi señor
padre Don José Miguel Vélez, lo obsequio a la Sociedad de La Salle de esta
ciudad.

Del trabajo de investigación realizado se ha podido ubicar el bulto
de la imagen de la Beata Mariana de Jesús en la Iglesia de San Blas, no así
el crucifijo y el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús. De ello se colige que
el bulto al que se refiere el testamento en esta parte es de autoría de José
Miguel Vélez, así como el crucifijo grande que no se ha podido localizar.

69 Notaría a cargo del Dr. Alfonso Ruilova Morales, ANH/C.

127

�[f 151]

128

�También es menester señalar la vocación del escultor para la talla
de la iconografía de la Inmaculada Concepción, algo que se evidencia en
el documento ya referido y que da cuenta de la escultura para la Catedral
Vieja en el año de 1865, así como el legado que hizo su hija, a lo que se
suma lo que el propio Vélez señala en su testamento.
Finalmente, la imagen del Niño Jesús que, entiendo, se conserva en el
Convento del Carmen de la Asunción, es de la gubia de José Miguel Vélez.

En el nombre de Dios Todopoderoso y de Maria
Concebida Sin pecado. Yo, Mariana de Jesús
Vélez, de Religión Católica, Apostólica y Romana;
70

70 ANH/C, Fondo particular, Notaría Cuarta, Mayor Cuantía, Libro número 97,
Tomo 1, Folio 151.

129

�[fv 151]

130

�en cuyos Misterios y Sacramentos creo y profeso;
de la edad de cincuenta y seis años, más o menos; hija legítima de los ya fallecidos Señores José Miguel Vélez y Rosa Parra; nacida
y domiciliada en esta ciudad de Cuenca,
capital de la provincia del Azuay en la
República del Ecuador. Hallándome un
tanto enferma, pero en pleno uso y goce
de mis facultades mentales, hago y ordeno este mi testamento y última voluntad, ante el Notario Cuarto de éste Cantón de Cuenca Señor Doctor Alfonso Ruilova Morales y ante los testigos que al final
se expresarán, en los términos siguientes:
Primero.- Declaro: que soy de estado célibe y
que no tengo por lo mismo descendientes, a
si mismo no tengo tampoco ascendientes. Segundo
Ordeno que cuando ocurra mi fallecimiento,
mis funerales y entierro se hagan conforme
a mi posición social, mandándose a celebrar cuatro series de misas gregorianas por el bien de mi alma así como se
mandarán a celebrar treinta misas rezadas por el bien de las almas de mis
finados padres y hermanos. Tercero.- Declaro, que por mis bienes tengo: una casa de
habitación situada en la intersección
de las calles “Mariscal Sucre y Padre Aguirre” de la parroquia Ramírez Dávalos
de esta ciudad de Cuenca; todas las
mercaderías de mi tienda comercial situada en los bajos de mi dicha ca-

131

�[f 152]

132

�sa; una quinta de la parroquia de San
Sebastián de este Cantón; tres cédulas
del Banco del Azuay del valor de un
mil sucres cada una; la suma de
diez y nueve mil quinientos noventa y tres
sucres sesenta y ocho centavos en depósito en el Banco del Azuay, liquidados
hasta el treinta de junio último del
año en curso; muebles, trastos, ropas y algunas alhajas de poco valor que poseo en
mi poder, así como algunas imágenes religiosas que son bien conocidas por mi heredera y albacea que luego nombraré. Cuarto. Declaro: que me deben algunas personas que
han dejado en mi poder prendas garantizan
do el pago y cuyos nombres constan de un
apunte con sus respectivas fechas, lo que
ordeno que cobrando las sumas adeuda
das de les entregue tales prendas; y yo
no recuerdo que debo a persona alguna, pero
si después de mi muerte aparecen créditos pasivos, ordeno a mi heredera y albacea
que ya los designaré, que los paguen,
comprobados que sean legalmente. Quinto.
Declaro: que es mi voluntad que en mi funeral y entierro, fuera de las misas gregorianas,
se gaste la suma de un mil sucres.
Sexto. De mis bienes, hago los siguientes
legados, que los entregará mi albacea: al
Convento de los Reverendos Padres Jesuitas
de esta ciudad de Cuenca, la suma
de quince mil sucres en dinero, que

133

�[fv 152]

134

�los invertirán en la educación cristiana de
los jóvenes que cursen en ese Colegio; al Convento de los Padres Salesianos de esta ciudad y con igual objetivo que al anterior, la
suma de diez mil sucres; para la construcción de la Catedral nueva de esta ciudad
dejo la suma de cuatro mil sucres, que
se entregará al señor Obispo Doctor Daniel Hermida o al promotor de la obra
en construcción; asímismo [sic] para la construcción de la cúpula de la Iglesia der San
Blas de esta ciudad, la suma de ocho mil
sucres, que se le entregarán al Señor Cura
Párroco Doctor Luis Sarmiento Abad; así
como dejo también para dicha Iglesia de
San Blas un crucifijo grande, una imagen de la Beata Mariana de Jesús [arriba] en bulto, y un
cuadro grande de El Sagrado Corazón de
Jesús. Ordeno que a los Reverendos Padres
Oblatos de esta ciudad, se les entregue
la suma de un mil doscientos sucres,
para misas que se aplicarán al Divino Corazón de Jesús por el bien de mi alma.
Al convento de las Madres Carmelitas [arriba] de la Asunción de esta
ciudad, dejo dos mil sucres en dinero y
más un Niño Jesús en urna. Al Convento de los Reverendos Padres Mercedarios
de esta ciudad, dejo un mil sucres
en dinero. A mi sirvienta Luz Ordoñez
le dejo, en pago de sus servicios prestados, una tienda de habitación de la parte baja de mi casa y hacia la calle Ma-

135

�[f 153]

136

�riscal Sucre; tienda que actualmente ocupa
la arrendataria señorita Margarita Vélez
Jaramillo; y tres mil sucres en dinero efectivo.
A mi otra sirvienta Rosa Lémus, asímismo [sic]
en pago de sus servicios, le dejo cuatro mil
sucres en dinero y una máquina de coser
marca “Exelente”. A mi sirviente Manuel Sumba, le dejo mil sucres en dinero, para que se
le entregue cuando tome estado o cumpla
su mayor edad, debiendo encargarse de la administración de este dinero, mi albacea que
luego nombraré, a quien le ordeno que a dicho menor lo eduque colocándolo en la Casa
Salesiana de esta ciudad. A la Señora Rosario Prieto de Farfán, le lego la suma
de un mil sucres en dinero; al señor Benigno
Neira Sánchez, le dejo una imagen de la I- [sic]
maculada Concepción, en bulto. El busto en
madera de mi señor padre Don José Miguel
Vélez, lo obsequio a la Sociedad de La Salle” de esta ciudad. Un cuadro de la Dolorosa, otro de la Sagrada Familia y un cristo pequeño, con más un mil sucres en dinero,
lego a la Señorita Rosario Calderón Jerves. Una docena de sillas, un par de sillones de
bejuco y una mesa redonda de madera,
dejo al Señor Canónigo Doctor Víctor José
Cuesta Vintimilla. Todo el resto de mis muebles y trastos de cocina [arriba], dejo a mis sirvien
tas fieles Luz Ordoñez y Rosa Lémus, para
que se dividan en partes iguales, así como mis
ropas de uso. A los Señores Rafael Jesús y Do-

137

�[fv 153]

138

�lores Cevallos, les lego cien sucres en dinero a cada uno de ellos. Al Convento de las Marianitas
de esta ciudad, le dejo un mil sucres en
dinero para la construcción de la capilla.
Expreso que, todos los legados y obsequios que
hago, se entreguen a cada uno de los asignatarios, libres de todo gasto y gravamen, aún
de los impuestos fiscales y dentro del plazo
de treinta días a lo más después de mi falle[entre líneas] a excepción del legado hecho a Manuel Sumba.
cimiento. Séptimo.- Deducidos los gastos de funeral
y entierro, mandas y legados, en el remanente
de mis bienes, instituyo y nombro por mi única
y universal heredera a mi hermana legítima
Señorita Zoila Adela Vélez, Religiosa de los
Sagrados Corazones, llamada “Sor Escolástica”
actualmente residente en la ciudad de Quito;
y por mi albacea testamentario, nombro al Señor Don Antonio Avila Maldonado. Octavo. Revoco y anulo cualquier otro testamento,
que antes de éste hubiese otorgado y quiero
que sólo el presente valga, por solo contenerse
en él mi última y final voluntad. Yo, Alfonso Ruilova Morales, Notario Público
Número Cuarto de este Cantón de Cuenca,
doy fe: que conozco a la testadora Señorita
Mariana de Jesús Vélez Parra, la que se halla en su sano y entero juicio a mi vista y
a la de los testigos instrumentales señores
Humberto Iglesias Toledo, Juan Vidal Delgado y Luis Antonio Sacoto, mayores de edad,
vecinos de este lugar, idóneos y conocidos por
mí de que también doy fe, quienes, es decir, di-

139

�[f 154]

140

�chos testigos y yo el Notario, oímos y entendimos
las disposiciones de la Señorita testadora,
constantes de este instrumento, por cuanto nos
hizo sabedores de dichas sus disposiciones;
y habiéndole leído a la Señorita testadora,
este su testamento, a presencia de los prenombrados testigos, por mí el Notario, de principio a fin, en altas y claras voces, la testadora, se ratificó en todo su contenido y firma
con los testigos instrumentales y conmigo el
Notario en unidad de acto, en su casa
de habitación situada en la parroquia Ramírez Dávalos de esta ciudad de Cuenca,
a trece de julio de mil novecientos treinta
y nueve, día jueves, a las seis y media de la
tarde de todo lo que doy fe. Entre líneas – en bulto - de
la Asunción – cocina – a excepción del legado hecho a Manuel Sumba: Vale: Co
mendado – de – ascendientes – casa – ordeno – Lemus – Religiosa – firma – casa: Vale
Testado – en mi poder – de – mi ceso = No corre.-

Mariana de Jesús Vélez.
[Rúbrica]
Tgo. Humberto Iglesias T.
[Rúbrica]
Tgo. L Vidal. [rubricado]
Tgo. Luis Sacoto.
[rúbrica]
El Notario - Alfonso Ruilova M. [rubricado]

141

�Mi viaje por la vida de José Miguel Vélez concluye hoy con este
libro. Empezó hace algunos años, cuando me encontré, a boca de jarro,
en el Archivo Histórico de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del
Azuay con el testamento del Escultor de la República, afamado por sus
cristos y niños dioses.
José Miguel Vélez ha sido del interés de la pluma de escritores
e historiadores por el valor de las obras que se le atribuyen, de las que,
muchas familias se precian haber heredado de sus abuelos o, en el mejor
de los casos, adquirido.
Y es que de Vélez se ha escrito a partir de libros. Esta es una verdad
como la que le corresponde a Gaspar Sangurima López, el Escultor de la
Colonia Cuencana; dos artistas vistos y analizados desde su producción
y al margen de su condición humana. Lo que se ha realizado ahora es un
viaje por la vida de José Miguel Vélez para encontrar a un ser humano. Su
madre, hoy aparece, sus hermanos también, sus hijos y, por su puesto, su
obra documentada.
Acompañados del elemento jurídico —aunque pueda parecer
extraño— hallamos al hijo de Tomasa Vélez Vásquez. Es, por eso, que a
partir de este trabajo se puede afirmar que el escultor de la República se
llamó José Miguel Vélez Vásquez, con sus dos nombres y dos apellidos.
A los eventos de la historia se los puede alabar, criticar o reescribir,
he preferido lo último. La historia del arte en Cuenca se ha escrito al
margen de los documentos, desde la historiografía oficial. Para afirmar
aquello, basta con revisar la bibliograf ìa de las obras que se refieren a
Vélez o Sangurima, por ejemplo.
Para pensar —y entrando en el mundo de la antropología social—
me permito recordar, para el debate, que nuestros artistas de la Colonia y
República tienen algo en común, son identificados con un solo apellido, a
diferencia de otros forjadores de la historia comarcana. Entonces, esa ha
sido también la intención de este trabajo investigativo.
La historia del arte cuencano debe reescribirse. Nos hemos
quedado con dos referentes, en lo más temprano se hablaba de «Los
Alvarado» y el «Escultor Ayabaca» y decimos que debe reescribirse la

142

�historia del arte cuencano, porque aún permanecen en una zona de
sombras, es decir, en el anonimato: escultores y pintores como Lorenzo
Bonilla, el primer escultor documentado de la Colonia cuencana; Pablo
Yanzaguano, contemporáneo de Sangurima, y Xavier Maldonado,
pintor, quien, sea señalado de paso, era quien encarnaba los cristos de
Sangurima, hecho que no está registrado en los libros de Historia del arte
ecuatoriano.
José Miguel Vélez Vásquez es el Escultor de la República. Los
documentos no solo revelan su condición de artista, sino su condición
humana y con ello se ha cumplido el objetivo de este trabajo de
investigación, que sale a la luz gracias a Martín Sánchez Paredes y
David Larriva Regalado, así como a su equipo de trabajo, a quienes un
gracias inmenso.

Cuenca, septiembre de 2020

143

�Litografía de José Miguel Vélez (1909), por Abraham Sarmiento.
Biografía de Artistas y Artesanos del Azuay

144

�Fuentes bibliográficas
Arnal, M. (2018). Expósito [Diario digital]. El almanaque. Recuperado
el 7 de agosto de 2018, de http://www.elalmanaque.com/lexico/
exposito.htm
Biblioteca Nacional de Chile. (2018). La Exposición Internacional de 1875.
Memoria de Chile. http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3article-688.html#presentacion
Crónica. (1884, Octubre 19). El Progreso.
Diario de avisos. (1894). Capítulo XII, «Ciencias y bellas artes. Escuela
Politécnica, Observatorio Astronómico, Laboratorio Químico,
Gabinetes y Museos, Música, Pintura y Escultura». En Ecuador en
Chicago. A. E. Chasmar y CIA.
Expósito. (2020). En Enciclopedia jurídica. http://www.enciclopediajuridica.com/d/exp%c3%b3sito/exp%c3%b3sito.htm
Gonzálvez Flórez, R. (2017). Exposición Universal de París de 1867. Misceláneas
de cultura francesa. http://www.miscelaneasdeculturafrancesa.es/
index.php/2017/03/13/exposicion-universal-de-paris-de-1867/
Herrera, P. (1890). Bellas artes en el Ecuador. Revista Científica y Literaria
de la Corporación Universitaria del Azuay, Número 3, 110–113.
http://dspace.ucuenca.edu.ec/bitstream/123456789/4394/3/
N%c2%ba3%20Mayo%201890%20ingreso%203257-3.pdf
León, J. (1969). Biografías de artistas y artesanos del Azuay. Casa de la Cultura
Ecuatoriana, Núcleo del Azuay.
Malo, B. (1868, enero 15). El artista Vélez. La Prensa.
Muñoz Vernaza, A. (1893). José Miguel Vélez. Revista La Unión, Año I. No. 1.
Ojeda, A. E., &amp; Ortiz Crespo, A. (2015). De Augsburgo a Quito: fuentes
grabadas del arte jesuita quiteño del siglo XVIII. Fundación Iglesia de la
Compañía de Jesús.

145

�Esta edición de José Miguel Vélez, documentado
es una publicación de la Casa de la Cultura
Núcleo del Azuay, fue impresa en Cuenca,
Ecuador, en septiembre de 2020 y tuvo una
tirada de 300 ejemplares.

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