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                  <text>■vvtiu

• ■ "ÍÍIaa.A
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M

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ató

CIRCULO ca 7,

.A5ít) le

Núm. 8.1

REVISTA

mm

LETRAS, CIENCIAS, ARTES, VARIEDADES

^1'

m

M

MENSUAL

CUENCA, AGÍÍSTO UE 1905

;i^

SUMARIO

TEXTO:

f&gt;n Ley. ¡jor .U. Clinccin M.—¿a Fe. poesía.

•»poi' L. F. Lazo.—Lan don tarden. poi-IAlfonso Díaz Cueva.

Mm

—E¡ Trabajo, por Manuel Mercluin ü.—Dudo, poesía, por
Allbnso Co&gt;-(lero Pillados.—Jiitlre /¡orrac/ws.r'¡ior All'rerlo
R. Vera.—Dineccitín. poesía, por Darío Orlíz .Aj^iiilern.
Carla Abierta, por M. Homero G.—.Memorable, por S.
Moseoso y T.—il/í.secícV/ifrt. por L. Damos.

ILUSTRACIONES: Cuenea, //".s/a7rt/.——Cuenca, Vi.sta
interior del Hospital.—Emperador del Japón.

Mm
m
m

Mm
Mm

CUESarCA—ECVADOXl
Tlntjgi-íifiti Outenberg.—G uoynQi ill,

M

�125

Brújula que te clavaste
Desitedazíido en fragmentos.

Y tus frías coronarias

Que eran tus n^gios íioronea,
Son las telas futterarias

Corazón huye a mis ojosí

Que esconileii tus ilusiones.

Con invencible elocueneia.

No vivo, sino en despojos

Triste reloj que mareaste

Me has enseñado la ciencia,

De la dicha los momentos:

DARto ORTIZ AGUI LERA.

INTERIOR DEL HOSPITAL—cuenca

X. de X.

Estimado amigo;

Tú no me creerás incivil, ni mucho

menos, si principio esta mi caria, poniendo

refrán y dice una verdad. Además lo cortt)
es lo mejor; dígalo sino la eternidad que no

hay demonio que la aguante; de lo segundo,
respondo también, para darte las indicacio

la postdata, donde deheu campear fecha y nes que me pides, nodebia hacerte aguardar
saludes: Las innovaciones merecen indul tres semanas de Dios. Hecha mi confesión,
gencia, porque revelan chispazos de ingenio. voy á principiar lo de sustancia.
Dices que pretendes dar un paseo por
La crítica debe triunfar sobre la rutina.
Pero, dejando esto á lado, principio por la estas tierras; buena idea: pero no comprendo
PosidaUi.

Te recomiendo disimules, lo mal escrito

V la tardanza, que, á fé mía, de ambas cosas

soy responsable: de lo primero, porque nada

más sencillo que prescindir de larguras y
limitarme á enviarte un apretón de manos.

*^Quic7i poco h(tMo.&lt;, poco ycrirí, dice el

tu empeño en pedirme datos de la moda
reinante, en esta mi pobre Cuenca. Además
eres tan oscuro, en tu epístola, que no se si
quieres que mis noticias se relacionen con
el pantalón ó la falda.

¿Querrá casarse mi amigo? he preguntado
yo.

�127

c.tm ruedas para simular coches y pasear
las tardes, por andenes y veredas aun con

126

He conjeturado, tras largas vacilaciones

un par de vestidos, para ponerse, el uno de
fiesta y el otro por encima, tendrás la moda
nuestras inieses y para no presentarte, de
la clase media.
que prorectas un viaje de recreo, á estas

talvez, en ridiculo, tienes la buena idea de

pedirme iní^ormes para llegar decentemente

En cuanto á los elegantes, punto }' raya.—

y no como !,, l„e,stes en otra ocasión, en la Tu estuvi.ste abora dos años en (Cuenca,
que, creyendo que estabas en tu pueblo y habrás podido observar lo que es lujo en
mi patria. Pues bien, ni más, ni menos

sucede boy. Las modas no son tan transito
eLmal"''
"I"'
Parece que trataras de burlarte al pedir- rias en estas tierras, las mujeres de aquí
«ue noticias sobre modas en esta mi Patria. son capricbosas, no les gusta las innovacio
M. país es estacionario. Eu cuanto .i refor- nes rápidas. Como prueba de lo aseverado:

Toft

acumulación vitalicia

Hace más de tres años que estaba en su
albor el uso de los abrigos de pieles, pues
bien, no me lias de creer, les ha caído tan

viS^untt"^"®''Í"'
senorífíits

'^'""ano y
v^íiiitís ae

IJios,

en gracia, ai bello sexo de mi tierra lu
picara capa, que, ora baga sol, ora nieve,
nuestras caras mitades

siempre estaran

abrigadas con esos ¡wlmhea, aunque revien

ten o tiriten. Te aseguro que más pront"
pasará la palabra de Dios antes que e=tas

cosas, sin que de ellas hayan participa "i

pr..p..id,-,„;;:rb„T.™r"?: '«

de esto permíteme que hae» un t'
"'5/se
de progreso eí b « 'nonas,
u'ertatrata
mi aseve^ración

es

^-^-álosadeTnrirt''""''"
caro amigo. Tenemos ,
' ®^"'^ ocas,
■•evistas y muchas otm

"OS dan el justo nnesi' ^ P"'dieaciones

primero, lou niños, dcspiics ios Kirvientes )
por Último los favorecidos de casa. Nucstias

fortunas no permiten regodeos: ya tenemos
coches de alquiler: pero esto nierccc

&lt;¡'o;ganJyruX

esto entre comillas.

^in GmKo

i

^

femenil usa batuchas y boas, previles y
crespones, en el Templo, en presencia
misma del Representante de los Leones
y los Píos?
Muchos sabios teólogos de Cuenca afir
man con Cujacio, que el señor Babona,
dirimirá el asunto con el lacónico y tradi
cional niliil innovetur de la Sagrada Curia.
Los laxos dan un brazo á torcer en la

litis pendiente, asegurando que el triunfo
.será de la dama azuaya.

á sus ovejas. Todo dehe estar limpio, tanto

verme en los casos de

lo externo como lo inlerno, y los ángeles, á
no ser los (le retablo, cantan en pre.sencla
del Altísimo más lioipios &lt;iiie las nereidas

Sea lo que fuere, amigo mió no quisiera
rendísima, y

hu

Señoría

Reve

ahur!

Tu afino.

que revientan de hi azulada olti.

M. ROMERO G

\A\J

rTiEJOS, muy lejos, alia por el

(^.^íArVoriciile, empezaba á brillar un

que había abandonado la hacienda, no muy
avanzada la tarde. El río—petpieño en su

dóbiT lampo que. en su lucha con las origen—de caudal entonces casi agotado, y
linieiilas de la noche, parecía más bien un los bancos de arena que cubrían su lecho,

brillante meteoro perdi lo en la inmensidad se oponían á cada paso, como serio obstáculo
de la sombría bóve&lt;la, &lt;iuc un rayo «le luz á la navegación. Cuántas veces habíamos
.

tenido &gt;a que trasbordar los sacos de cacao
que eonducíaijios, y á fuerza de brazos
deseucallar la pe.sada nave; cuántas veces

los t'cones .se habían dejado escapar mil
bra's! . . . .Apenas se distinguían las huellas interjecciones
soeces, á pesar de la cara de

espectác.ulo en renlidad extraño par" '

cida la empresa de coches. Ño

mza

añadirte que han sentado muy buen
y
que hasta hoy no hay elegante q ^jj^g
""ibadiiriian lala caracara "nn i P'**'""''" se hubiera dado su vuelta encamado
borotan
rotan el cabello;
cabellosi 7 ®"g""do
""-'SO""" se con la fachenda de un Conde. Los -^^es
8' se agrega á

privan á las afortunadas habitadoras del
itndüsü Guayas.
¿Que contestará Su Exelencia Rma. resi
dente ahora en Lima, donde el descoco

afeites y pinturas Es decir, el Pastor fiel

y santo, quizo; sencillamente, lavar la cara

de la bláiica estela, que en las tranquilas
ondas del río Tiduudrán, iba (kjando la

vida de
de esTá
esta
"odas P"'"
'^^ta arrastrado""en esas calles eniP"^í':^'^"t„ble
'^°"'P'"tai"ente el demonio. Desde ese día quedo e^

"'"leres

Tú lo sabrías: En la Ouaresma pasada,
su fSeñoria Rma. enri.stró contra el bello
sexo un decreto ó auto prohibitivo de

•Silencio cii rcilcdor, silencio v som-

di sparado de mi cuarto que conoc
a-ih
La ¡oh prodigio!, mis ojos

I-"

orvk

versificadores han encontradti tema para
algunas rimas.
Otro acápite para concluir.

sada.

r^^Podrédai!
Tú
fortunas de Oiion
1"= P'-Mc. ibcn loi'lÍCTri " ''T t«f««nos

monotona y uniforme.

levantado

preeiir.sorde la Aurora bi iilante y .sonro

casas, y en que la muchedumbre de
quillos de tiendas y eliirribites, haciaji
algazara
no dejaban ser viviente
^"'"Pi'endes que las el ánimo que
de permanecer indiferente;

b gpnp„ ^3°'

compuestas, han

Cuenca los usos elegantemente místicos, que

dalada familia, hizo venir del mismo

caracte-

U fbota
!= ó enT'e
vez siT i'" '""da en
el otra
peinado-

calles

menos que al señor Delegado y pedirle
que se haga extensiva á las señoras de

MEMORABLE

toda ella en las puertas y venfana.s c

i« pobre
p«br. no„„ sale
Xi"
de snri!j

esas

¡xdrared'i eu todo sentido, que hasta los

Cosa do veinte años hace que una

Un día, en que
lart población estaba- cgllS
^

nstica de las modas de

piano que no tenga obstáculo ni tropiezo.
Te digo con franqueza, los coches que
vuelan, pues parecen que tienen aletas, por

cuente en un ncápUc separado.

burgo, el primer coche de Cuenca ex's
tres ya, pero ni la crónica sabe apunto
que tiempo de su adquisición; ni se, ®'
hubiera podido llamarse coche. 1

erainentes cXVaTe
que son | "|°kX'
, ,™''^™®''ionibres

perjuicio de los transeúntes. La ¡Municipa
lidad sieiiipic ((iiiaiile del ¡irogrcso, ha acorílado componer las principales calles de la
ciudad, iHies de no hacerlo así, fracasaba
la empresa, pues, la edad de nuestros co
ches, no es para hacer piruetas de cuenta
el día. Un viejo no puede andar sino en un

T'emerosas las bellas damas, de nuevos

autos prohibitivos, están haciendo ligas de
amistoso conchave, para presentarse nada

fuerte quilla de mi canoa.
Era de noche; y «lesde La Esperanza

vinagre que entonces ponía el Mayordomo,

autor ahora do estas líneas. Sin embargo;
eran ya eosa de las diez de la noche, y aun

no habíamos ganatlo trecho, hasta que ¡oh
bajaba á la capital de Los Ríos. ;Ab! &lt;iné ilolor!
quedamos «ií-a(/o.sá pocas millasdel

niichi- aquella: negra, fatiMica, liorroro-

s:i!

. . Era

Era día de verano abra.sador aquel en

imiito de partida.
¡Quó noche aquella: negra como la

para

esto

que todo lo imitan, tienen ya sus

/

3

�A
128

129

conciencia &lt;lel malvado, y amarga má.s que á una tenue llovizna que me cala' a hasta
pócima de boticario!
los huesos. ¿Qué hacer en trance tan
Mi Priiici{)ai, que era un hombre, si bien apurado?
Venga la pesada y olorosa
activo algo m.ás .ine e.xigente, se había manta de cancho que culiría la carga, quizás
imaginado que todo era soplar y hacer debajo de ella podría evitar tan grosera é
botellas; yo, á lo menos, lo creía así. y no incómoda compañía
¡ Vano empeño!;
podia dudarlo desde que me había dado ¡lara el most|uito no era inconveniente, y
por consigna:—"Maiiana puede U. estar valía má.s bañarme con el rocíofresco de los
de regreso hasta medio día".—¡Mal rayo cielos, que con el ardoroso sudor que por
me parta con semejante receta 1—¿Con que, todos los poros me fluía á torrentes 1
.será posible que, mediando entre la hacien

da La Es¡)eranza y la ciudad de Babahovo

¡Abroche, memorable noche!

ya

de un lado, ya de otro, batallaba con la
furia de un precito; mientras tranquilos

un penoso y larguísimo camino de navega
ción. y tanto más largo cuanto más y los remeros dormían á pierna suelta.

capriehosfis er.an los innumerables giros que ¡Benéfico deseans- ■ ¡-rodigado á sus fatigas!

daba el riachuelo en el curso de su carrera

Lleno (le amargura y de despecho renegaba
interininalile. .será, posible, dije, realizar de mi propia existencia, cuando unas voces
tamaña empresa, aun más cuando ni los lejanas me despertaron del fatídico sopor en

remos ¡lodúin servirnos, desde que el agua,

era e-caza quizá para apagar la sed de los
que bregábamos

que me hallaba sumido. Una canoa avan
zaba lentamente, conduciendo una carga
fantástica: entre las sombras se destacaba

Idas y venidas, vueltas y revueltas, he un li(uizo blanco, sobre el cual, dos velas,
aquí el eterno y monótono camino que el casi
al extinguirse, derramaban destellos
Tulüudrún seguía manso y .solitario por

entie la inmensa y árida saliana. El río de luz,dando al cuadro misterioso,sombríos

eontenti. parecía "jugar con las" salvajes

y débiles contornos. Era un cadáver.
La débil é indecisa luz de los astros,

zic-zae. corre grabando en ia arena mil

proyectando rail sombras indefinibles sobre

playas, cmno travieso nifio, que en rápidos

curvas caprichosas con su dóbil v obediente el horizonte melancólico de aquella noche,

a,hallo de carmo. Ciertamente q ut aquello añadía á ese secreto y triste estupor del
debía ser muy hermoso para otro espectador espíritu, la palidez y misterio de lo som
brío, fantástico é incomprensible. Era un

que tranquilo, lo contemplara, mas, yo

estaba dado al demonio v todo me era cadáver velado por las sombras de lo de-"'
conocido y su contemplación sugería a la
insoportable.
*
Rendido, al fin. tras de tantos esfuerzos mente mil ideas pavorosas que luchaban
la desnuda y fría realidad.—En efecto,
mutiles tuve que adoptarla poca grata con
nada más común que un féretro enlutado,
resoluciónpor
de una
pa.sarplaga
la noche
ádk.ubim-to
devorado
infernal
de merecida camino al cementerio, piero este niisuio
"ouibradia a plaga del mosguito; sV"
' espectáculo, en una noche sin estrella.s, en
mosquito, el &lt; esesperadory cruel mósquitiV medio del desierto de las sabanas, sin mas
que, desele el nombre que se quiera siem' compañía que la de dos velas miserables,

tenaz y .sanguinario, me chu,'.ab^v
aturdla .sin ee.sar, recordándome mechas

veces aquello de un italiano renemidó"Méteme la puncioue v no me cántate ]'

caneione".—

"

eoiinioveddr y terrible.

Coiiibiitido yo por mil encontrados P®"

i-ndate la samientos, batallaba en silencio;

La noehe era sombría, v hastn in i

como oi hioicr» burl., dj mi 'de'p cim'
mostro „„

y sin más oraciones que la brutal insolencia
de dos remeros conductores, era un cea 'O

I»™ peivlerse luego detris de múTrT'

l&gt;or la angustia más espantosa, y lu

.

que se ajioderaba de mi cerebro; al

pude más, y una lágrima querría o '
lodando ¡lor mis mejillas, cayo P*'"'''

der.se en el fondo de las aguas, cual e.
débiles lampos de luz que rielan que u"

dose en el líquido cristal de las tranquilas

admirable! ¡Qué contraste aquel!

ondas

noche, negra, fatídica, horrorosa; el nuevo

¡Cuántos secretos tiene el dolor!
Allí estaba yo, de rodillas, sobre mi frágil
canoa, dirigiendo al cielo una plegaria, por
un desconocido, quizás un infeliz jiroscrito
como yo. y al derramar sobre ese cuerpo
ya inerte una lágrima de compasión, no
hacía más que pagar tributo á la miseria
humana
¡Cuán .solemne es en una
noche sombría, en el silencio de la pampa
solitaria, la oi'ación que balbucimos por ios

día lleno dé luz, de encantos 3'hermosura.
¡Era la sonrisa de los cielos, que acari

muertos!....

El tiempo transcurría con lentitud
abrumadora, y la noche se hacía eterna.

La

ciando á la tierra, enviábale en un fresco
beso, torrentes de luz, de calor v de

ambrosía; era como el beso ¡irimero del
amor, arrullándonos en la cuna, al despertar
de la vida; era lo bello, lo inefable, lo
infinito, despertando en la mente la idea de
Dios ! ¡ Naturaleza, débil reflejo del

HacedorSupremo,cuáutas riquezas atesoras
en tu seno, para brindar al hombre la dicha
y el placer! ¡Tus encantos, tus gala.s, tu
hermosura, cuántas veces son el bálsamo

Lentas, horribles las horas de insomnio

precioso que cicatriza las heridas íntimas

despertaban en mi mente los recuerdos

del alma!....

más dulces de mis mejores días aumentniulo
así, la nostalgia que me devoraba. ; Oh
cuán triste es recordar la dicha que bnyó
de nuestros brazos, dejándonos tan .&lt;ólo

En un instante sentime arrebatado al
mundo de la idea, al mundo de lo sublime é

abrojos, espinas y dolores!
Al fin, rendido por la fatiga y por las
emociones de aquel día, me quedé dormido,
pero con e.«e sueño intranquilo y penoso
del que padece. Yo no sé cuanto tiempo

permanecí en ese estado de sopor; al
dcsiiertar parecióme ver los primeros des
tellos del sol á través de la agujereada hma

de mi barquichnelo.

Vana esperanza; mi

reloj apenas señalaba las dos de la mañana.

A pe.=ar de la hora, obligué á los remi.-¡os

peones á continuar la marcha; mil ob.&gt;^-

inefable, y hasta soñé que era un genio, un

poeta, (&gt; un ángel. ¡Triste despertar el de
la vida!:

¡Tras de la ilusicín soñada,
La realidad, el desengaño.
nada!
Con la mirada fija hacia el lugar en que
imaginaba distinguir el cielo de mi patria,
hermoso como siempre, pasé largo tiempo al

calor de mis recuerdos y esperanzas, forján
dome las más ri.sueñas ilusiones de amor y
porvenir.
Poco, á paco, laé nubes que ocultaban el
horizonte inmenso de la playa, fueron disi
pándose al tibio calor de los primeros rayos

táculos nos interrumpían y avanzáb irnos

del sol naciente, dejando á largos intervalos

lentamente, en medio del silencio de la

y en agradable confusión, espacios blancos

golpe de los remos sobre las dormidas

armónico y estable, dejaron ver la exhube-

noche, interrumpido solo por el acompasado y azulados; hasta que,formando un conjunto

ondas del Tulundrun.

Por fin, después de horas de agonía,

rante vejetación de las montañas, que sirven
como de firme pedestal á las inmensas moles
de granito de la andina cordillera. Corrióse

allá por el Oriente un sonrosado rayo de al fin por completo el velo de sombras, y
luz, coloreaba con matices brillantes y

diversos el anchuroso campo de las sombras; apareció en todo su imponente y majestuoso
amanecía ya y la aurora poética y hei iiuisa, esplendor, el panorama indescriptible y

preludiaba un nuevo día risueño y esplen

dente. La luz con mil cambiantes capri

hermoso de la serranía; el sol doraba las

cimas de la inmensa cordillera, en la que

como purísimo diamante la eterna
chosos semejaba juguetear con las blancas brillaba
nieve
del
Rey de los Andes, el majestuoso
V densas columnas de neblina, que se

elevaban desde el confín de la ilimitada

pampa hasta besar el purísimo azul del
firmamento.

.

^.

¡Qué mañana aquella, sublime, poética.

Chimborazo.

¡Espectáculo sublime aquel!—El dolor
huyó avergonzado de mi pecho, para dar
una tregua á la dulce y consoladora nielan-

�130

eolia que se apodera del coi-axón que sufre,

horas de meditación y caima.
¡Cuántos recuerdos asaltaban entonces mi

dolor para entonar el cántico tierno y mis
terioso del errante peregrino.
Y mientras twlo tornaba á la vida, y misrecuerdos eran larva de nuevas esperanzas;

mente fascinada, llenando mí alma de esa

allá, á un ángulo tapiado de sillares, volví

pura é ¡nt&gt;iiita tristeza de los cielos, y

mis ojos casi soñolientos, y contemplé lleno'
de terror que los remeros de la víspera,
arrojaban las liltimas p.aladas de tierra sobre
el cadáver del desconocido, y ti'aje á mt

en esas horas de soledad subliiue, en esas

arrancando de lo íntimo del pecho una
lágrima secreta!

A veces, creía ver perdido entre la
inmensidad de esos celajes pintorescos, el

blanco muro de a&lt;niel bendito hogar que

arrulló los sueños felices de mi infancia; y
fascinado y loco de contento alzaba mi voz
para invocar al cielo, y templaba la lira del

131

raudales la sangre de los nuevos es triunfo moral que le enaltece entre
partamos.—Todas las naciones del las naciones, cediendo magnáni
orbe han estado suspensas de ad mamente á las re.si.stencias"rusas
miración, como en torno del circo

macte del César. No se podía pre- venido en las conferencias son, el

memoria el sublime verso de Lamartine:
Ll sol de los muertos no alumbra más á

Ter aún el fin de la formidable

los vivos-

Presidente de los Estados Unidos
de América, invitando á los dos

MOSCOSO Y TAlinl itnu..

MISCELANEAS^'

í?üsÍQ y Jepon

para evitar nueva efusión de san

&lt;le los gladiadores, aguardaban el gre.—Los Ministros que han inter
lucha, cuando la intervención del

hábil diplomátict) M. de Wtte y
Rosas, por parte de Rusia, y el

Barón de Komura y Tabahira," por
el Japón; siendo sus consejeros los

imperios rivales á conferenciar distinguidos profesores Martens y
sobre la paz, lia puesto término á Demison. -Muy pronto principia
la épica contienda que ha asom rán á evacuar la Mancburia los
brado al univei'so.—Y eu Port.s- ejércitos de las dos naciones, en
moutb acalla de firmarse el tratado virtud del tratado de paz llevado á
de amistad de los soberanos y súb- feliz término por los esfuerzos de
ditos de e.sos dos imperios.—Rusia, Teodoro Roosvellt, cujm nombre
vencida en los campos de Mancbu- será de inmortal recuerdo para las

ria, ha obtenido en el palenque de futuras generaciones, y que Euro
la diplomacia, la más espléndida pa y A.sia no olviden(pie el corazón

Esto.»? colo.'íos del Occidente,
en lina de la.s í^nei-ras más
.sang-rientas (jue se reg-i.strarán

victoria: y el Japón, vencedor en

el Extreino Oriente, adquiere un

en los anales de la Historia,
han disputado jtalnio á palmo
el dominio del continente y de
los mares del Imperio del Sol;

de América ha sido el Taliernáciilo
de la Paz.

Eslísdística 1dni^eps0l

y en el lap.so de diez y ocho me

La estadística de este año ha he

que ha producido más célebres

ses han dejado en los campo.s

cho varias a]a-eciacioiies acerca del mujeres; y á propósito de esto, el

de jManchuria los cadáveres
de más de medio millón de

influjo que han ejercido los pue

blos en la historia. He aquí algu
nos breves datos; Francia sobresa
le en la Literatura, Alemania en futuras, entre las casas regias de

comhatientes. Proezas y actos
de heroísmo hán.se visto tales,

la Filosofía; ninguna nacmii ha Inglaterra y Esjiaña, hace á la Pedado más artistas que Italm, ni nín,sula la .siguiente delicada ga

que admirarían lossoldadtjs de
los tiempos medioevales. Bom

bas, cafíones, metralladoras,

lantería. que envuelve además una
verdad miij^ profunda: "Yo diría
que
Inglaterra ha producido las
ro de su independencia, los Lsta- mujeres
más célebres del mundo,
dos Unidos son la cuna d(? los iiri-

reyes más justos (pie España, j,
¡co.sa admirable! en el sigdo piame-

fusiles de repetición, sembran
do por dondequiera lade.struc

ción ^ la muerte, no han bas
tado á cejar el ánimo viril de

allí hubieran nacido Isabel
meros e.stadistas y políticos del si
Católica y Teresa de Je.sús".
mundo. La Inglaterra es el país

los impertérritos lidiadores; y
en el cami)o rii.so, en las inex
pugnables colina.s,en las alam

la

./Ir-zobispo de Qüit©

bradas,en el fondo de los pozos
y trampas de lobo, erizadas de
armas blancas, ha corrido á

sabio Riteb, redactor del "Táme-

si.s'\ hablando de ciertas negocia
ciones matrimoniales, pasadas y

emperador del japón

F1 ibistre historiador ecuatoria- las vmlentas saiíiididas que ha so-

nn

-nr T) Federico González portado la Iglesia, en nuestra Re-

ódo SS1,.á la Sede míbliea el limo. Obispo de Ibarra,
nSds|,'a &lt;ié Qiiito.-En medio de ha sido la columna en donde lia re

�132

posado aquella; y mediante su ce de la gerarquia ecdesiás uica el Prín
lo, prudencia y enerj^ía, halo&lt;?rado cipe de la Literatura nacional?-^
embotar la espada destrutora del Que la Providencia guíe los pasos
Radicalismo. Por su saber, erudi del electo Arzobispo, y que de la
ción y elocuencia, figuradla cabe vara del nuevo Moisés, V)rote el ro
za de los prelados ecuatorianos, y cío que haga germinar la paz, el
es justo que su pecho luzca la nivea progreso y la civilización, en el
coraza de los caudillos de Sión.—

¿Por qué no ha de empuñar el cetro

suelo ecuatoriano.

IjaLir'os 0I mépít©
Colombia, la nación sabia, que no de un inicblo que se precia de
en las justas y ten-neos de las Le

tras,va á la vanguardia de los pue
blos sudamericanos, acaba de (co

ronar al bardo de Buga, al inmor

culto y civilizado: la coi-onación de

Numa Pompilio Liona.—Nada hay
que más avalore en la balanza de

la justicia humana,que las ovacio

tal Pombo. El acto, verificado en

nes públicas triltutadas al Mérito
Bogotá, ha revestido caracteres de y á la Virtud: son las fructíferas

solemne y elocuente manifesta

semillas de donde surgen los por

ción; donde se habían dado cita, taestandartes ¿le la Idea y los cam
artistas y poetas, literatos y escri peones del Derecho.—Ayer fué
tores, estadistas y políticos. Las Liona,que mañana lo sea el inicia
señoras, álas que estaba encomen
dor de la apoteosis dea(iuél, el vate
dada la coronación, por todos y ca azuayo,
el castizo prosista, el hábil
da uno de los Departamentos que diplomático
(pie, por.salvar losfue
forman la nación colombiana,fue ros de la Patria y defender la inte
ron las reinas de la fiesta. ¡Feliz el gridad Territoria.., ju'.ga su honor
Estado que recompensa y estimula y su nombre, en la arena más res
á sus hijos que, en el altar ele la

baladiza creada por la perfidia, la

gloria, le ofrecen la sangre de sus im])ostura y la maledicencia,—Es
venas y el jugo de su mente!—A hora ya de que se olviden las de
pesar de que en nuestra República
.se confunde temei-ariamente la

marcaciones del provincialismo,

de partidos y de.sectas,.si se anhela
labor literaria con la política, y ver a la Patria, grande y feliz, en
esta con la sectaria;en el Ecuador, el concierto de las naciones.
decimos, poco tiempo hace se ofre

ció un espectáculo semejante, dig

L. DAMOS.

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                <text>&lt;div&gt;&lt;img src="http://archivo.cceazuay.gob.ec/files/fullsize/d8492793d8b2cb6372a398733d4fbd46.jpg" alt="http://161.97.114.65:8083/files/fullsize/d8492793d8b2cb6372a398733d4fbd46.jpg" style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto; float: left;" title="" width="800" height="283" /&gt;&lt;/div&gt;&#13;
Documentos relativos a su periodo en la Presidencia de la República entre 1892 a 1895, así como algunos aspectos trascendentales de la vida de este insigne científico, diplomático, lingüista, botánico, comerciante, obras entre las que se destaca la dotación de la línea telegráfica en varios puntos del país. El 10 de agosto de 1892, en conmemoración del Grito de la Independencia, se colocó el monumento al Mariscal Antonio José de Sucre en la plaza de Santo Domingo de la ciudad de Quito; la premiación en Quito a los artistas cuencanos Miguel Guamán con Medalla de Oro, por su obra escultórica “La Muerte de San José”, y, José Miguel Vélez, con Medalla de Plata, por su escultura “Calavera. Varios telegramas referentes a los incidentes que se produjeron en Lima en 1893, con respecto al problema limítrofe, ciudad en donde se pisoteó el pabellón y el escudo de armas del Ecuador, hecho que dio origen a que, en actitud patriótica, se levantaran los pueblos de Jipijapa, Montecristi y Guayaquil, en contra del Perú. En 1894 se colocó la primera piedra para la construcción del Templo de El Cenáculo en la ciudad de Cuenca. En 1894, surge el escándalo sobre nuestra bandera por la compra que se realiza a Chile del buque de guerra “Esmeralda”, provocando la renuncia de éste ante el Consejo de Estado aceptada en la sesión del 16 de abril de 1895. Llegada del doctor Antonio José de Sucre, Ministro de Venezuela y pariente del Mariscal Venezolano, con el objeto de rastrear el sitio en el estuvieren enterrados los restos de este insigne héroe. Actividad comercial sobre el negocio de cascarilla, que lo realizaba en unión del empresario Don Miguel Heredia.</text>
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Centro Cultural Cordero - Archivo histórico “Luis Cordero”</text>
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